La fe de los discipulos, 1 de 8, Quienes eran y de donde venian

[Retiro para el clero de la Diócesis de Chiquinquirá en el Año de la Fe.]

Tema 1. Introducción: ¿Qué clase de personas eran los Doce?

  • De dónde procedían, y de dónde no, geográfica y culturalmente.
  • Su nivel cultural y tipo de práctica religiosa.
  • Qué entendían por “Reino de Dios.”
  • ¡Son sólo varones!

Educación de los hijos, metas y medios

“Imaginemos dos familias muy diferentes. En la primera todo gira en torno al bienestar y al dinero. Los padres trabajan para ganar más y así poder comprar un coche mejor, ir de vacaciones a un lugar exótico, disfrutar de las mejores películas y de fiestas que produzcan sensaciones placenteras…”

educar los hijos

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Comulgar varias veces en un dia

Una pregunta corta, fray Nelson: ¿Se puede comulgar más de una vez en el mismo día, por ejemplo si a uno lo invitan a participar de más de una eucaristía en el mismo día? Gracias por esta y todas sus respuestas. –M.T.

* * *

Por una parte, es verdad que el acto mismo de comulgar es el culmen de toda la celebración eucarística. Todo en la misa mira hacia ese momento en que se significa y realiza la unión entre Cristo y quienes nos alimentamos de sus Sagrados Cuerpo y Sangre. En ese sentido, una misa en la que no se comulga tiene un elemento objetivamente incompleto.

Por otra parte, hay un límite en lo que la mente puede aprovechar. Por dar un ejemplo, leer la Biblia es bueno, pero leer nueve o doce horas seguidas de Biblia hará más daño que bien. Los bienes espirituales se parecen a los corporales en eso: no es sólo la calidad del alimento sino la manera como se provea oportunamente lo que al final hace el mayor bien.

Según eso, la Iglesia ha dispuesto en su Código de Derecho Canónico (canon 917) que hay un límite que debe ser respetado en el número de veces que se comulga diariamente. Puede comulgarse hasta dos veces en el mismo día, y es bueno y saludable que todos respetemos ese criterio.

ESCUCHA, Decidirse por Cristo, o la diferencia entre informacion y formacion

[Predicación en el Encuentro “Cristo rompe las cadenas” en Pomona, California, en Enero de 2013.]

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* El joven rico (Marcos 10,17-22), es un ejemplo notable de lo que significa buscar en Cristo solamente “información,” es decir, un secreto para redondear y completar la felicidad en esta tierra, mientras uno mantiene el control.

* Otro joven, que después sería el Cuarto Evangelista nos da el contraste (Juan 1,35-39). Este, que era discípulo del Bautista, entra a ser discípulo del señor Jesús. No quiere simplemente información sino verdadera “formación.”

* La diferencia en los finales de estos dos jóvenes muestra lo que sucede, según uno se decide a entregar o no el control a Cristo, es decir, si uno lo recibe como Señor o no.

ESCUCHA, Joven, Jesus te da el don de su Espiritu Santo

[Predicación en el Encuentro “Cristo rompe las cadenas” en Pomona, California, en Enero de 2013.]

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* Desde el bautismo hemos sido sellados con el don del Espíritu Santo. Es el regalo que Jesús nos ganó con su sacrificio y su Pascua. Pero algunos, quizás muchos, ni siquiera han abierto ese regalo.

* El Espíritu es don penetrante de gracia, que entra en lo profundo de nuestra vida y que también nos acompaña y se nota como cuando se lleva un perfume agradable, que deja su rastro con solo pasar.

* En nuestro interior, el Espíritu nos sana, libera, santifica y fortalece. Se convierte en una luz que nos orienta, haciendo que reconozcamos los signos de los tiempos y que podamos discernir los caminos de Dios en medio de la confusión reinante en nuestra época.

* Hacia afuera, el Espíritu nos capacita para que no seamos resignada ante la mediocridad y el pecado, que se han impuesto como una especie de ley a la que todo el mundo obedece. El joven de Espíritu nos de doblega ante un ambiente pesado o difícil, sino que lo transforma. Ejemplo elocuente de esa batalla que se da en Nombre de Dios es el testimonio impresionante de Juna María Vianney, el Santo Cura de Ars.

Las frases de los abortistas

En España es famosa una frase que le dijo el dueño de la clínica abortista Dator, de Madrid, al doctor Jesús Poveda, veterano activista pro-vida que a menudo la recuerda en público: “yo le pregunté cómo es que él, siendo médico, sabiendo lo que es de verdad un aborto, puede realizarlos”, explica Poveda, “y él me respondió: ´Hasta yo me asombro de las cosas de que soy capaz por dinero´ “.

frases de abortistas

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La fe vivida en publico

Queda tranquilo si asentaste una opinión ortodoxa [concorde con nuestra fe], aunque la malicia del que te escuchó le lleve a escandalizarse. -Porque su escándalo es farisaico.

No es suficiente que seas sabio, además de buen cristiano. -Si no corriges las maneras bruscas de tu carácter, si haces incompatibles tu celo y tu ciencia con la buena educación, no entiendo que puedas ser santo.

Con ese aire de suficiencia resultas un tipo molesto y antipático, te pones en ridículo, y, lo que es peor, quitas eficacia a tu trabajo de apóstol.

Aconfesionalismo. Neutralidad. -Viejos mitos que intentan siempre remozarse. ¿Te has molestado en meditar lo absurdo que es dejar de ser católico, al entrar en la Universidad o en la Asociación profesional o en la Asamblea sabia o en el Parlamento, como quien deja el sombrero en la puerta?

Más pensamientos de San Josemaría.

ESCUCHA, Joven, la Sangre de Cristo tiene poder

[Predicación en el Encuentro “Cristo rompe las cadenas” en Pomona, California, en Enero de 2013.]

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* Tres grandes necesidades tiene siempre el corazón humano, pero se sienten y viven con más fuerza en la juventud:

(1) Necesidad de infinito: se muestra en el deseo de experiencias extremas.
(2) Necesidad de verdad: se muestra en la curiosidad por lo exótico, y por conocer la parte del mundo que me he estado perdiendo.
(3) Necesidad de darse: se muestra en el compromiso total con ciertos grupos, incluso perversos. Es búsqueda de sentido de la vida.

Esas necesidades se convierten como en motores poderosos que pueden llevar al desastre o a la máxima plenitud y fecundidad. En Cristo, y particularmente en sus Llagas y en su Sangre, se logra la adecuada dirección, porque su cruz es amor extremo, que revela la verdad del ser humano, del pecado y del amor de Dios; y es señal de para qué sirve la vida: para darla en ofrenda de obediencia a Dios y amor a los hermanos.

ESCUCHA, Joven, recupera la altura de tu mejor anhelo

[Predicación en el Encuentro “Cristo rompe las cadenas” en Pomona, California, en Enero de 2013.]

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* Tres grandes cambios marcan esa etapa de la vida que llamamos juventud:

(1) Una combinación compleja y cambiante entre la necesidad de apoyo, propia de la infancia, y la necesidad de independencia, propia de la edad adulta.

(2) Un coctel de sensaciones y emociones características de los cambios orgánicos y afectivos de esos años. Ese coctel sufre una aceleración exagerada por la influencia masiva de los medios de comunicación. Si la curiosidad lleva a buscar lo que es obsceno o vulgar pueden darse verdaderos desgarramientos y fracturas mentales. A eso se añade, como factor de complicación, la enorme confusión reinante hoy en la sociedad en cuanto a los roles del hombre y la mujer. Sucede a veces que los jóvenes sencillamente carecen de elementos que les permitan formarse una opinión consistente sobre sí mismos, sobre qué es una familia y sobre qué clase de personas quieren ser en un futuro.

(3) Un horizonte que se abre y se amplía cada vez más, en cuanto a la vida cultural, filosófica, política y económica. Las impresiones que el mundo ofrece son muy grandes pero muy contradictorias. La sociedad se presenta como un escenario despiadado, materialista, sin sentido de justicia ni compasión, pero con algunas ofertas tentadoras para los que son verdaderos genios, sobre todo si son suficientemente ambiciosos. Muchos jóvenes se sienten simplemente dejados a su suerte, o en medio de una batalla desigual y ajena.

* Cristo trae una luz nueva a ese panorama, en dos sentidos:

(1) Su amor, inmenso, realista y gratuito, devuelve el sentido de la dignidad a todos, empezando por el valor de nuestro cuerpo y nuestros afectos.

(2) La tarea que Cristo nos llama a completar es noble, alta y duradera. No hay por qué arrastrarse si uno está llamado a volar.