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Ser luz del mundo

No somos buenos hermanos de nuestros hermanos los hombres, si no estamos dispuestos a mantener una recta conducta, aunque quienes nos rodeen interpreten mal nuestra actuación, y reaccionen de un modo desagradable. La labor de nuestra santificación personal repercute en la santidad de tantas almas y en la de la Iglesia de Dios. ¡Persuádete!, si quieres -como Dios te oye, te ama, te promete la gloria-, tú, protegido por la… Leer más »Ser luz del mundo

Caridad en lo cotidiano

Tú, por tu condición de cristiano, no puedes vivir de espaldas a ninguna inquietud, a ninguna necesidad de tus hermanos los hombres. ¡Con cuánta insistencia el Apóstol San Juan predicaba el mandatum novum! -“¡Que os améis los unos a los otros!” -Me pondría de rodillas, sin hacer comedia -me lo grita el corazón-, para pediros por amor de Dios que os queráis, que os ayudéis, que os deis la mano,… Leer más »Caridad en lo cotidiano

Finalmente, es cuestión de amor

Siempre he entendido la oración del cristiano como una conversación amorosa con Jesús, que no debe interrumpirse ni aun en los momentos en los que físicamente estamos alejados del Sagrario, porque toda nuestra vida está hecha de coplas de amor humano a lo divino…, y amar podemos siempre. Es tanto el Amor de Dios por sus criaturas, y habría de ser tanta nuestra correspondencia que, al decir la Santa Misa,… Leer más »Finalmente, es cuestión de amor

Ansia de Dios

La vida espiritual es -lo repito machaconamente, de intento- un continuo comenzar y recomenzar. -¿Recomenzar? ¡Sí!: cada vez que haces un acto de contrición -y a diario deberíamos hacer muchos-, recomienzas, porque das a Dios un nuevo amor. No podemos conformarnos con lo que hacemos en nuestro servicio a Dios, como un artista no se queda satisfecho con el cuadro o la estatua que sale de sus manos. Todos le… Leer más »Ansia de Dios

Invitados a trabajar para el Señor

Por todos los caminos honestos de la tierra quiere el Señor a sus hijos, echando la semilla de la comprensión, del perdón, de la convivencia, de la caridad, de la paz. -Tú, ¿qué haces? La Redención se está haciendo, todavía en este momento…, y tú eres -¡has de ser!- corredentor. Ser cristiano en el mundo no significa aislarse, ¡al contrario! -Significa amar a todas las gentes, y desear encenderlas con… Leer más »Invitados a trabajar para el Señor

Un mensaje de vida

¿Quieres un secreto para ser feliz?: date y sirve a los demás, sin esperar que te lo agradezcan. Si actúas -vives y trabajas- cara a Dios, por razones de amor y de servicio, con alma sacerdotal, aunque no seas sacerdote, toda tu acción cobra un genuino sentido sobrenatural, que mantiene unida tu vida entera a la fuente de todas las gracias. Ante el inmenso panorama de almas que nos espera,… Leer más »Un mensaje de vida

Dos palabras para ponerte en movimiento

Reza seguro con el Salmista: “¡Señor, Tú eres mi refugio y mi fortaleza, confío en Ti!” Te garantizo que El te preservará de las insidias del “demonio meridiano” -en las tentaciones y… ¡en las caídas!-, cuando la edad y las virtudes tendrían que ser maduras, cuando deberías saber de memoria que sólo El es la Fortaleza. ¿Tú piensas que en la vida se agradece un servicio prestado de mala gana?… Leer más »Dos palabras para ponerte en movimiento

La sobrenaturalidad de cada día

Ojalá sepas cumplir ese propósito que te has fijado: “morir un poco a mí mismo, cada día”. La alegría, el optimismo sobrenatural y humano, son compatibles con el cansancio físico, con el dolor, con las lágrimas -porque tenemos corazón-, con las dificultades en nuestra vida interior o en la tarea apostólica. El, «perfectus Deus, perfectus Homo» -perfecto Dios y perfecto Hombre-, que tenía toda la felicidad del Cielo, quiso experimentar… Leer más »La sobrenaturalidad de cada día