Camino – Surco – Forja

Ser Iglesia: donde uno está

Piensa en la Iglesia Santa, y considera que, si un miembro se resiente, todo el cuerpo se resiente. -Tu cuerpo necesita de cada uno de los miembros, pero cada uno de los miembros necesita del cuerpo entero. -¡Ay, si mi mano dejara de cumplir su deber…, o si dejara de latir el corazón! Lo has visto con claridad: mientras tanta gente no le conoce, Dios se ha fijado en ti.… Leer más »Ser Iglesia: donde uno está

Amor en acción

No confundas la serenidad con la pereza, con el abandono, con el retraso en las decisiones o en el estudio de los asuntos. La serenidad se complementa siempre con la diligencia, virtud necesaria para considerar y resolver, sin demora, las cuestiones pendientes. Sobre ti recae -a pesar de tus pasiones- la responsabilidad de la santidad, de la vida cristiana de los demás, de la eficacia de los otros. Tú no… Leer más »Amor en acción

Realismo en la batalla espiritual

El campo del Señor es fértil y buena su semilla. Por eso, cuando en este mundo nuestro aparece la cizaña, no lo dudes: ha habido falta de correspondencia de los hombres, de los cristianos especialmente, que se han dormido y han dejado el terreno abierto al enemigo. -No te lamentes, que es estéril; y examina, en cambio, tu conducta. Los enemigos de Dios y de su Iglesia, manejados por el… Leer más »Realismo en la batalla espiritual

Ser luz del mundo

No somos buenos hermanos de nuestros hermanos los hombres, si no estamos dispuestos a mantener una recta conducta, aunque quienes nos rodeen interpreten mal nuestra actuación, y reaccionen de un modo desagradable. La labor de nuestra santificación personal repercute en la santidad de tantas almas y en la de la Iglesia de Dios. ¡Persuádete!, si quieres -como Dios te oye, te ama, te promete la gloria-, tú, protegido por la… Leer más »Ser luz del mundo

Hablar, saber hablar

La crítica, cuando tengas que hacerla, debe ser positiva, con espíritu de colaboración, constructiva, y nunca a escondidas del interesado. -Si no, es una traición, una murmuración, una difamación, quizá una calumnia… y, siempre, una falta de hombría de bien. Cuando veas que la gloria de Dios y el bien de la Iglesia exigen que hables, no te calles. -Piénsalo: ¿quién no sería valiente de cara a Dios, con la… Leer más »Hablar, saber hablar

El rostro de la genuina caridad

Ama y practica la caridad, sin límites y sin discriminaciones, porque es la virtud que nos caracteriza a los discípulos del Maestro. -Sin embargo, esa caridad no puede llevarte -dejaría de ser virtud- a amortiguar la fe, a quitar las aristas que la definen, a dulcificarla hasta convertirla, como algunos pretenden, en algo amorfo que no tiene la fuerza y el poder de Dios. Más pensamientos de San Josemaría.

Caridad en lo cotidiano

Tú, por tu condición de cristiano, no puedes vivir de espaldas a ninguna inquietud, a ninguna necesidad de tus hermanos los hombres. ¡Con cuánta insistencia el Apóstol San Juan predicaba el mandatum novum! -“¡Que os améis los unos a los otros!” -Me pondría de rodillas, sin hacer comedia -me lo grita el corazón-, para pediros por amor de Dios que os queráis, que os ayudéis, que os deis la mano,… Leer más »Caridad en lo cotidiano

Necesidades espirituales básicas

Necesitas vida interior y formación doctrinal. ¡Exígete! -Tú -caballero cristiano, mujer cristiana- has de ser sal de la tierra y luz del mundo, porque estás obligado a dar ejemplo con una santa desvergüenza. -Te ha de urgir la caridad de Cristo y, al sentirte y saberte otro Cristo desde el momento en que le has dicho que le sigues, no te separarás de tus iguales -tus parientes, tus amigos, tus… Leer más »Necesidades espirituales básicas

Una voluntad formada para AMAR

Persevera, voluntariamente y con amor -aunque estés seco-, en tu vida de piedad. Y no te importe si te sorprendes contando los minutos o los días que faltan para acabar esa norma de piedad o ese trabajo, con el turbio regocijo que pone, en semejante operación, el chico mal estudiante, que sueña con que se termine el curso… Persevera -insisto- con eficaz y actual voluntad, sin dejar ni un instante… Leer más »Una voluntad formada para AMAR

¡Oración, oración!

La oración es el arma más poderosa del cristiano. La oración nos hace eficaces. La oración nos hace felices. La oración nos da toda la fuerza necesaria, para cumplir los mandatos de Dios. -¡Sí!, toda tu vida puede y debe ser oración. El espíritu de oración que anima la vida entera de Jesucristo entre los hombres, nos enseña que todas las obras -grandes y pequeñas- han de ir precedidas, acompañadas… Leer más »¡Oración, oración!

Finalmente, es cuestión de amor

Siempre he entendido la oración del cristiano como una conversación amorosa con Jesús, que no debe interrumpirse ni aun en los momentos en los que físicamente estamos alejados del Sagrario, porque toda nuestra vida está hecha de coplas de amor humano a lo divino…, y amar podemos siempre. Es tanto el Amor de Dios por sus criaturas, y habría de ser tanta nuestra correspondencia que, al decir la Santa Misa,… Leer más »Finalmente, es cuestión de amor

Dos secretos prácticos para la vida espiritual

Para acercarte a Dios, para volar hasta Dios, necesitas las alas recias y generosas de la Oración y de la Expiación. Para evitar la rutina en las oraciones vocales, procura recitarlas con el mismo amor con que habla por primera vez el enamorado…, y como si fuera la última ocasión en que pudieras dirigirte al Señor. Más pensamientos de San Josemaría.

Una relación personal con el Espíritu Santo

No te limites a hablar al Paráclito, ¡óyele! En tu oración, considera que la vida de infancia, al hacerte descubrir con hondura que eres hijo de Dios, te llenó de amor filial al Padre; piensa que, antes, has ido por María a Jesús, a quien adoras como amigo, como hermano, como amante suyo que eres… Después, al recibir este consejo, has comprendido que, hasta ahora, sabías que el Espíritu Santo… Leer más »Una relación personal con el Espíritu Santo

Hablar de frente sobre la santidad

Al abrir tu alma, ¡sé sincero! y, sin dorar la píldora, que a veces es infantilismo, habla. Luego, con docilidad, sigue adelante: serás más santo, más feliz. La santidad se alcanza con el auxilio del Espíritu Santo -que viene a inhabitar en nuestras almas-, mediante la gracia que se nos concede en los sacramentos, y con una lucha ascética constante. Hijo mío, no nos hagamos ilusiones: tú y yo -no… Leer más »Hablar de frente sobre la santidad

El fundamento de tu confianza

Hoy he vuelto a rezar lleno de confianza, con esta petición: Señor, que no nos inquieten nuestras pasadas miserias ya perdonadas, ni tampoco la posibilidad de miserias futuras; que nos abandonemos en tus manos misericordiosas; que te hagamos presentes nuestros deseos de santidad y apostolado, que laten como rescoldos bajo las cenizas de una aparente frialdad… -Señor, sé que nos escuchas. Díselo tú también. Más pensamientos de San Josemaría.