Camino – Surco – Forja

La Cruz bendita de cada día

Aun en las jornadas en las que parece que se pierde el tiempo, a través de la prosa de los mil pequeños detalles, diarios, hay poesía más que bastante para sentirse en la Cruz: en una Cruz sin espectáculo. No pongas el corazón en nada caduco: imita a Cristo, que se hizo pobre por nosotros, y no tenía dónde reclinar su cabeza. -Pídele que te conceda, en medio del mundo,… Leer más »La Cruz bendita de cada día

La Cruz y la alegría

La alegría cristiana no es fisiológica: su fundamento es sobrenatural, y está por encima de la enfermedad y de la contradicción. -Alegría no es alborozo de cascabeles o de baile popular. La verdadera alegría es algo más íntimo: algo que nos hace estar serenos, rebosantes de gozo, aunque a veces el rostro permanezca severo. Aunque comprendo que es un modo normal de decir, siento desagrado cuando oigo llamar cruces a… Leer más »La Cruz y la alegría

Vida en el Espíritu Santo

»Ure igne Sancti Spiritus!» -¡quémame con el fuego de tu Espíritu!, clamas. Y añades: ¡es necesario que cuanto antes empiece de nuevo mi pobre alma el vuelo…, y que no deje de volar hasta descansar en El! -Me parecen muy bien tus deseos. Mucho voy a encomendarte al Paráclito; de continuo le invocaré, para que se asiente en el centro de tu ser y presida y dé tono sobrenatural a… Leer más »Vida en el Espíritu Santo

El sentido de lo sobrenatural

No me pierdas jamás el sentido de lo sobrenatural. Aunque veas con toda su crudeza tus propias miserias, tus malas inclinaciones -el barro de que estás hecho-, Dios cuenta contigo. Se requiere un corazón limpio, celo por las cosas de Dios y amor a las almas, sin prejuicios, para poder juzgar con rectitud de intención. -¡Piénsalo! Oí hablar a unos conocidos de sus aparatos de radio. Casi sin darme cuenta,… Leer más »El sentido de lo sobrenatural

La demasiada “justicia” al final hiere

Si se hace justicia a secas, es posible que la gente se quede herida. -Por lo tanto, muévete siempre por amor a Dios, que a esa justicia añadirá el bálsamo del amor al prójimo; y que purifica y limpia el amor terreno. Cuando está Dios por medio, todo se sobrenaturaliza. Más pensamientos de San Josemaría.

Amor que todo lo llena

¡Cómo me gusta contemplar a Juan, que reclina su cabeza sobre el pecho de Cristo! -Es como rendir amorosamente la inteligencia, aunque cueste, para encenderla en el fuego del Corazón de Jesús. Dios me ama… Y el Apóstol Juan escribe: “amemos, pues, a Dios, ya que Dios nos amó primero”. -Por si fuera poco, Jesús se dirige a cada uno de nosotros, a pesar de nuestras innegables miserias, para preguntarnos… Leer más »Amor que todo lo llena

Amor de confianza con Cristo

¿Has visto con qué cariño, con qué confianza trataban sus amigos a Cristo? Con toda naturalidad le echan en cara las hermanas de Lázaro su ausencia: ¡te hemos avisado! ¡Si Tú hubieras estado aquí!… -Confíale despacio: enséñame a tratarte con aquel amor de amistad de Marta, de María y de Lázaro; como te trataban también los primeros Doce, aunque al principio te seguían quizá por motivos no muy sobrenaturales. Más… Leer más »Amor de confianza con Cristo

Amor de corazones jóvenes

Somos enamorados del Amor. Por eso, el Señor no nos quiere secos, tiesos, como una cosa sin vida: ¡nos quiere impregnados de su cariño! – Mira si entiendes esta aparente contradicción. -Al cumplir los treinta años, escribió aquel hombre en su diario: “ya no soy joven”. -Y, superados los cuarenta, volvió a anotar: “permaneceré joven hasta que llegue a octogenario: si muero antes, creeré que me he malogrado”. -Andaba siempre,… Leer más »Amor de corazones jóvenes

¡Tibios, no!

Hay corazones duros, pero nobles, que -al acercarse al calor del Corazón de Jesucristo- se derriten como el bronce en lágrimas de amor, de desagravio. ¡Se encienden! En cambio, los tibios tienen el corazón de barro, de carne miserable… y se resquebrajan. Son polvo. Dan pena. Di conmigo: ¡Jesús nuestro, lejos de nosotros la tibieza! ¡Tibios, no! Más pensamientos de San Josemaría.

Poner orden en la casa interior

Un corazón que ama desordenadamente las cosas de la tierra está como sujeto por una cadena, o por un “hilillo sutil”, que le impide volar a Dios. “Vigilad y orad, para que no caigáis en la tentación…”: ¡es impresionante la experiencia de cómo puede abandonarse un quehacer divino, por un engaño pasajero! El apóstol tibio, ése es el gran enemigo de las almas. Prueba evidente de tibieza es la falta… Leer más »Poner orden en la casa interior

Si la tibieza llega a tu alma…

En ocasiones, alguno me ha dicho: Padre, si yo me encuentro cansado y frío; si, cuando rezo o cumplo otra norma de piedad, me parece que estoy haciendo una comedia… A ese amigo, y a ti -si te encuentras en la misma situación-, os contesto: ¿una comedia? -¡Gran cosa, hijo mío! ¡Haz la comedia! ¡El Señor es tu espectador!: el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo; la Trinidad Beatísima nos… Leer más »Si la tibieza llega a tu alma…

¿Tú, qué habrías hecho?

Dios Omnipotente, Todopoderoso, Sapientísimo, tenía que escoger a su Madre. ¿Tú, qué habrías hecho, si hubieras tenido que escogerla? Pienso que tú y yo habríamos escogido la que tenemos, llenándola de todas las gracias. Eso hizo Dios. Por tanto, después de la Santísima Trinidad, está María. -Los teólogos establecen un razonamiento lógico de ese cúmulo de gracias, de ese no poder estar sujeta a satanás: convenía, Dios lo podía hacer,… Leer más »¿Tú, qué habrías hecho?

Mira tu conducta con detenimiento

Mira tu conducta con detenimiento. Verás que estás lleno de errores, que te hacen daño a ti y quizá también a los que te rodean. -Recuerda, hijo, que no son menos importantes los microbios que las fieras. Y tú cultivas esos errores, esas equivocaciones -como se cultivan los microbios en el laboratorio-, con tu falta de humildad, con tu falta de oración, con tu falta de cumplimiento del deber, con… Leer más »Mira tu conducta con detenimiento

Vida de renacidos por la gracia

Realmente, a cada uno de nosotros, como a Lázaro, fue un “veni foras” -sal fuera, lo que nos puso en movimiento. -¡Qué pena dan quienes aún están muertos, y no conocen el poder de la misericordia de Dios! -Renueva tu alegría santa porque, frente al hombre que se desintegra sin Cristo, se alza el hombre que ha resucitado con El. Los afectos de la tierra, incluso cuando no son concupiscencia… Leer más »Vida de renacidos por la gracia

Ser Iglesia: donde uno está

Piensa en la Iglesia Santa, y considera que, si un miembro se resiente, todo el cuerpo se resiente. -Tu cuerpo necesita de cada uno de los miembros, pero cada uno de los miembros necesita del cuerpo entero. -¡Ay, si mi mano dejara de cumplir su deber…, o si dejara de latir el corazón! Lo has visto con claridad: mientras tanta gente no le conoce, Dios se ha fijado en ti.… Leer más »Ser Iglesia: donde uno está

Amor en acción

No confundas la serenidad con la pereza, con el abandono, con el retraso en las decisiones o en el estudio de los asuntos. La serenidad se complementa siempre con la diligencia, virtud necesaria para considerar y resolver, sin demora, las cuestiones pendientes. Sobre ti recae -a pesar de tus pasiones- la responsabilidad de la santidad, de la vida cristiana de los demás, de la eficacia de los otros. Tú no… Leer más »Amor en acción