¿Cómo profundizar en el estudio de la Biblia desde casa?

Doy gracias a Dios por su prédica… PREGUNTO: Con todo respeto, estamos llegando a finalizar el estudio de los 365 Días leyendo el Evangelio quisiera decirme qué debo hacer o cómo continuar? — F.R.

Yo te invito a tomar series de estudio bíblico de nuestro canal, por ejemplo:

Leer la Biblia en 365 días:

Biblia365

Acercarse a la Biblia:

Lectura creyente de la Biblia:

Fundamentos de Biblia para el siglo XXI:

Fundamentos de la fe bíblica:

Nueva mirada a la Biblia:

Visión panorámica de la Biblia:

Quiero entender el Antiguo Testamento:

Relación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento:

Cuatro charlas sobre los Evangelios Sinópticos:

Claves para leer el Evangelio de San Juan:

San Juan, Evangelista de Cristo

Hechos de los Apóstoles:

Comunidad cristiana en Hechos de los Apóstoles:

Ciclo de San Pablo:

San Pablo, apóstol de la Cruz de Cristo

Tal vez el mundo es Corinto:

Apocalipsis de Esperanza:

María en la Sagrada Escritura:

Una mirada a la teología bíblica sobre la Virgen María

Seminario bíblico sobre la santidad:

Catequesis del Desierto:

Una vida marcada por la Pascua:

Aprender a ser servidores – Estudio bíblico en el Libro de Isaías:

Congreso bíblico sobre sinodalidad y misión:

Fuentes biblicas de la comunidad cristiana:

20 Meditaciones bíblicas sobre el sacerdocio:
https://www.youtube.com/playlist?list=PLRmr1_QLb8pcaX1XauGiOBFngJyF9nmcI

¿Fueron invasores de Palestina los primeros israelitas?

Padre, si los israelitas llegaron a territorios (la tierra prometida) que YA ESTABAN ocupados por diferentes grupos humanos, se puede afirmar que los israelitas son invasores que vinieron a invadir territorios habitados y a desplazar a sus ocupantes? Con qué derecho ellos vienen a desplazar a los habitantes de estas tierras ? — D.T.

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¡Es muy buena pregunta! Y de muy difícil respuesta, por dos razones principalmente:

1. Carecemos de datos objetivos suficientes para hacernos una idea completa de qué sucedía en aquella región hacia los siglos XIII y XII a.C. Lo que parece seguro es que aquella tierra estaba básicamente bajo dominación egipcia; sin embargo, era lugar de tránsito y de comercio relativamente intenso y carecía de cohesión.

2. Es natural nuestra tendencia a transportar a aquel tiempo nuestras concepciones actuales sobre lo que significa poseer: nuestra tendencia es usar nuestro concepto de “ser dueño” a esa época que, por el contrario, estaba narcada por la fluidez, las invasiones, la movilidad y las luchas entre clanes. Esto significa que lo que hoy entendemos por “mi derecho”, “tu derecho” o “el derecho de ellos” muy difícilmente puede trasladarse a aquellos siglos y lugares.

Un ejemplo interesante de cómo tenemos una enorme distancia cultural con esa región y esa época está en el uso de la palabra “filisteo.” Muchas personas tienden a pensar que los filisteos eran una especie de federación o de país y que ellos fueron invadidos por los israelitas. La verdad es que los filisteos mismos fueron invasores de los cananeos, nombre muy genérico con el que podemos identificar una multitud de pequeños pueblos y clanes que habitaban esa tierra en aquel momento (hacia el 1175 a.C.). Al respecto son ilustrativos los estudios de Mariam Shahin.

Según esto, difícilmente puede hablarse de una “invasión” israelita. El grupo israelita vino a ser, a lo mucho, un grupo más que usó y peleó por una faja de tierra en permanente disputa desde siglos atrás.

De hecho, hay autores, como Finkelstein y Silberman, que en su erudita obra “La Biblia desenterrada,” consideran que la presencia israelita fue mucho más discreta y su llegada mucho más procesual de lo que nos describe, sobre todo, el Libro de Josué en la Biblia. De esta obra cito:

“No hay señales de invasión violenta ni siquiera de infiltración de un grupo étnico claramente definido. En cambio, parecía ser una revolución en el estilo de vida. En las anteriormente escasamente pobladas tierras altas, desde las colinas de Judea en el sur hasta las colinas de Samaria en el norte, lejos de las ciudades cananeas que estaban en proceso de colapso y desintegración, surgieron repentinamente unas doscientas cincuenta comunidades en las cimas de las colinas.”

Un dato que parece corroborar este enfoque es que prácticamente no hay evidencia extrabíblica de grandes batallas o conflictos, como sería de esperar si estuviéramos hablando de una invasión. Y no es por falta de interés en la zona porque, como se ha dicho, era región de tráfico humano, comercial y militar desde tiempos antiguos.

En conclusión: la historia de aquella tierra y aquel tiempo es compleja y no corresponde a nuestras ideas actuales de lo que es habitar o posser un terreno. Se trata de una zona en continua evolución con la intervención de diversos pueblos y etnias. No hay un rastro histórico de una invasión armada o de desplazamiento forzado sino que la versión bíblica parece referirse a algunas de las muchas batallas que aquellos pueblos diversos tuvieron entre sí.

La traducción de la Vulgata y su uso actual

Sobre la Vulgata dice el Magisterio:

«En cuanto al hecho de que el Concilio de Trento quiso que la Vulgata fuera la versión latina, «que todos usasen como auténtica», ello a la verdad, como todos saben, sólo se refiere a la Iglesia latina y al uso público de la Escritura, y, sin género de duda, no disminuye en modo alguno la autoridad y valor de los textos originales. Porque no se trataba en aquella ocasión de textos originales, sino de las versiones latinas que en aquella época corrían, entre las cuales el mismo Concilio decretó con razón que debía ser preferida aquella que «ha sido aprobada en la Iglesia misma por el largo uso de tantos siglos». Así, pues, esta privilegiada autoridad o, como dicen, autenticidad de la Vulgata, no fue establecida por el Concilio por razones principalmente críticas, sino más bien por su uso legítimo en las Iglesias, durante el decurso de tantos siglos; uso a la verdad, que demuestra que la Vulgata, tal como la entendió y entiende la Iglesia, está totalmente inmune de todo error en materias de fe y costumbres; de suerte que, por testimonio y confirmación de la misma Iglesia, se puede citar con seguridad y sin peligro de errar en las disputas, lecciones y predicaciones; y, por tanto, este género de autenticidad no se llama con nombre primario crítica, sino más bien jurídica. Por lo cual, esta autoridad de la Vulgata en materias de doctrina no veda en modo alguno -antes, por lo contrario, hoy más bien exige – que esta misma doctrina se compruebe y confirme también por los textos primitivos; ni tampoco que corrientemente se invoque el auxilio de esos mismos textos, con los que donde quiera y cada día más se patentice y exponga el recto sentido de las Sagradas Letras» (Encíclica Divino afflante Spiritu, Pío XII).

Por lo demás, lo que dice el Papa Pío XII sobre la Vulgata no es una afirmación suya simplemente, sino que él recoge lo que el Sacrosanto Concilio de Trento afirmó: «Así, pues, esta privilegiada autoridad o, como dicen, autenticidad de la Vulgata, no fue establecida por el Concilio [de Trento] por razones principalmente críticas, sino más bien por su uso legítimo en las Iglesias, durante el decurso de tantos siglos; uso a la verdad, que demuestra que la Vulgata, tal como la entendió y entiende la Iglesia, está totalmente inmune de todo error en materias de fe y costumbres».

Por eso entiendo que la Vulgata es, por causa del Magisterio de la Iglesia, a priori, auténtica e inmune de error en materia de fe y costumbres; por lo cual, a posteriori, se puede demostrar lo que a priori ya se sabe, esto es, que la Vulgata es auténtica y está inmune de error. Pero esta demostración a posteriori no es necesaria para saber que es auténtica, pues basta la autoridad de la Iglesia para saberlo.

En otras palabras, si necesito demostrar a un católico que la Vulgata es auténtica Palabra de Dios y está inmune de todo error en fe y moral, sólo tengo que apelar a la autoridad de la Iglesia. Aunque también puedo, sin perjuicio de lo anterior, demostrarlo en base a una demostración crítica. Pero basta lo primero para tener certeza plena de la autenticidad e infalibildad en materia de fe y costumbres de la Vulgata.

Comentario de “Ecclesiam” en un blog de InfoCatólica

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Personalmente me pregunto por qué la insistencia en la Vulgata. Es evidente que un documento legítimo del Magisterio que sea posterior al Concilio de Trento o a Divino afflante puede contextualizar o relativizar lo dicho en su momento por esos eminentes y respetables documentos. Entonces, ¿por qué tratar esos documentos como si fueran palabra irrevocable (más allá del religioso asentimiento del que ya hemos hablado)?

Ahora bien, ¿ha habido algún documento de comparable autoridad (al Concilio de Trento, a la Enc. Divino afflante) que haya relativizado o por lo menos matizada a la Vulgata como expresión de la Palabra revelada? Ciertamente: leemos en Sacrosanctum Concilium, n. 91: “El trabajo de revisión del Salterio, felizmente emprendido, llévese a término cuanto antes, teniendo en cuenta el latín cristiano, el uso litúrgico, incluido el canto, y toda la tradición de la Iglesia latina.” ¿Qué significa esa disposición conciliar? ¿Tendría sentido esa disposición si se considerase la versión de la Vulgata como perfecta y/o inmodificable? ¿Cómo ha de hacerse esa revisión? ¿No es acaso mediante el recurso al texto hebreo (y probablemente alguna mirada a la traducción crítica de los LXX? ¿Qué debe concluirse entonces sobre los límites de lo dicho por Trento o por Pío XII? ¿Tiene entonces sentido, sin despreciar al Concilio Vaticano II, considerar a la Vulgata como autoridad última cuando se trata del texto bíblico?

Pero hay más: en la Instrucción Quinta “para aplicar debidamente la constitución del Concilio Vaticano II sobre la sagrada liturgia” (cf. SC 36) leemos:

Además, de ningún modo es lícito traducir partiendo de traducciones ya realizadas en otras lenguas, dado que es preciso hacerlo desde los textos originales: esto es, del latín para los textos litúrgicos de composición eclesiástica, y del hebreo, arameo, o griego, cuando se de el caso, para los textos de las Sagradas Escrituras. También, al preparar las traducciones de los Libros Sagrados para el uso litúrgico, según las normas, se ha de atender al texto de la Neovulgata, promulgada por la Sede Apostólica como una ayuda para mantener la tradición de interpretación propia de la liturgia latina, como se dice en otro lugar de esta misma Instrucción.

Al final de la misma Instrucción se nos advierte sobre el rango magisterial que ella tiene:

Esta Instrucción, que por mandato del Sumo Pontífice, transmitido mediante carta del Emmo. Cardenal Secretario de Estado, de 1 de febrero de 1997 (Prot. n. 408.304), ha preparado la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, ha sido aprobada y confirmada con Su autoridad por el Sumo Pontífice Juan Pablo II, en audiencia concedida el día 20 de marzo del 2001, al Emmo. Cardenal Secretario de Estado, mandando que se hiciera pública y que entrara en vigor el día 25 de abril del mismo año.

Donde se ve que el deseo de tomar como texto normativo a la Vulgata no corresponde a la enseñanza actual y vigente de la Iglesia Católica. La ley posterior, debidamente promulgada, deroga lo que es contrario a ella en ordenaciones anteriores.

El Evangelio antes de que se escribiera, ¿qué era?

Fray Nelson: Jesús habló acerca de enseñar el evangelio. Pero el evangelio no existía. existian los scrolls con el antiguo testamento. Me podría aclarar. Esta confusion que creo que se debe a desconciento de la historia. Gracias de antemano por su ayuda. — M.I.P.

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El Evangelio, antes de ser un libro, fue y sigue siendo una noticia, un mensaje. Por eso la primera forma de existir el Evangelio es como palabras que se dicen, milagros que acontecen y testimonio de vida que se ofrece.

Aquellas personas que se encontraron con Cristo se encontraron con la Buena Nueva. Por eso encontraremos después testimonio del gozo de tantos que tuvieron esa alegría. La gente exclamaba: “¡Un gran profeta ha surgido entre nosotros; Dios ha visitado a su pueblo!” (Lucas 7,16). No necesitaban que eso estuviera escrito (aunque luego se escribió): simplemente lo estaban viendo y viviendo. En el mismo sentido nos cuenta San Marcos: “Y se asombraron en gran manera, diciendo: Todo lo ha hecho bien; aun a los sordos hace oír y a los mudos hablar.” (Marcos 7,37).

Esto trae importantes enseñanzas para nosotros: (1) Para transmitir el Evangelio a otros, lo primero es que sea vida en nuestro corazón, nuestro testimonio y nuestras obras. (2) No basta el solo texto para evangelizar (como a veces lo expresan algunos cristianos no católicos) : la comunidad que cree, ama y sirve es indispensable dentro del plan de Dios.

La Biblia y las Misiones

Tradicionalmente el mes de Septiembre es conocido como “Mes de la Biblia” mientras que el siguiente mes, el de Octubre, es “Mes de las Misiones.” Se me ocurre que hay una relación estrecha entre estos dos títulos, una relación que quizás no fue pensada así al principio pero luego resulta muy evidente.

En efecto, la Biblia, en cuanto Palabra de Dios, compendia muy bien lo que hemos de creer, vivir y transmitir en la Misión: es como si Septiembre nos estuviera preparando para Octubre.

A la vez, es bueno recordar que ser misionero no consiste ante todo en los aspectos externos que fácilmente captan nuestra atención: desplazarse, encontrar diferencias culturales, lograr comunicación con otras personas, acumular experiencias interesantes… todo eso tiene un sentido pero queda vacío si no lleva dentro de sí la sustancia que sólo puede venir de la Palabra Divina.

Quedando, pues, tan pocos días para que termine este mes de la Biblia, dispongamos el corazón para llevar en la misión aquel mensaje que Cristo nos ha comunicado con su propia Persona y que es la predicación misma de los Apóstoles. Amén.

Un asteroide impactó arrasando lo que se identifica como Sodoma

“El avance tecnológico permite que aparezcan nuevas técnicas de investigación y que las existentes mejoren, y se da la situación de que lo más nuevo contribuye a conocer lo más antiguo. Lo veíamos hace poco con los descubrimientos en Teotihuacán y lo vemos de nuevo en la posible resolución del misterio con la destrucción de lo que fuera en su momento Tall el-Hammam, la actual área arqueológica situada en Jordania y que fue descrita como la bíblica Sodoma…”

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¿Hay un texto oficial del griego del Nuevo Testamento?

Estimado padre: Sobre la Sagrada Escritura en griego, quiero preguntarle lo siguiente. ¿Existe una versión “oficial” o autorizada de la misma en griego a modo semejante como la Vulgata y Neo-Vulgata son versiones autorizadas de la Escritura en latín? Desde ya muchas gracias. — ECC

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El texto de la Biblia no nos ha llegado en originales sino en una abundante multitud de copias, que difieren en su estado físico, grado de conservación, cantidad de texto y dependencias mutuas. Hay toda una ciencia, la crítica textual, que trata de analizar y sopesar esos factores múltiples, y otros más, para hacer una especie de “ingeniería inversa” y reconstruir lo que se puede considerar, con mayor probabilidad, que es el texto “original.” Y la verdad es que para más del 99% del texto bíblico existe una certeza altísima en la que el consenso es prácticamente total. Hay textos muy oscuros, o faltantes en la mayoría de los manuscritos, o de gramática o semántica desconocida para nosotros, en los cuales subsisten conjeturas difíciles de resolver. Por bendición de Dios, no suelen ser pasajes centrales en materia de fe, y en ese sentido la Iglesia no ha hecho un pronunciamiento definitivo.

Lo cual nos lleva a una importante afirmación: si los textos originales no pueden ser establecidos en un 100%, es evidente que ninguna traducción puede considerarse como perfecta o definitiva en un 100%, y esto incluye la Vulgata o la Neovulgata. En esa misma línea es preciso afirmar: nuestra fe no proviene de una certeza perfecta en un texto sino en un mensaje, que reconocemos como suficientemente claro en el texto, y que ha sido vivido y proclamado por la Iglesia desde tiempo de los apóstoles. o dicho de otro modo: no somos una “religión del libro” sino una “religión de la comunidad creyente que se alimenta de un mensaje del que no es dueña y del que recibe su testimonio fundamental.” Con un lenguaje más sencillo lo dijo la Constitución Dei Verbum del Vaticano II: es inseparable la tríada Escritura-Tradición-Magisterio. La Iglesia estaría incompleta, y se enferma gravemente, si descuida alguno de esos tres elementos.

Queda por comentar la cuestión práctica: ¿Quién hace esa “crítica textual”? Es un esfuerzo ecuménico que involucra muchos académicos tanto católicos como protestantes. En lo concreto, hablamos sobre todo del Institut für neutestamentliche Textforschung, que ha publicado ya 28 ediciones, desde la primera en 1898, por Eberhard Nestle. La edición número 21 estuvo bajo cuidado de Kurt Aland, y las ediciones posteriores (la última es la 28a, año 2012) se conocen como Nestle-Aland: NA28, por ejemplo.

Los argumentos de los protestantes para descartar los libros deuterocanónicos

“Recientemente navegando en Internet me encontré con un estudio anónimo que comentaba entre otras cosas, algunas razones por las cuales los libros deuterocanónicos no podían ser inspirados basadas en su contenido. Luego de investigar la fuente del estudio pude averiguar gracias a un buen amigo que estaba basado en el libro «La Biblia como se convirtió en Libro» de Terry Hall, donde hay un apéndice escrito por Roberto Lloyd que se llama «Porque no aceptamos los libros apócrifos«. Luego de leer con atención el estudio he querido hacer algunos comentarios al respecto…”

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Un pasaje difícil del libro de los Números

Padre como podemos interpretar el libro Numeros Capitulo 31?, el reparto de virgenes y asesinato de hombres y mujeres, no soy capaz de entender esto, Saludos y abrazos! — D.Y.

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La Biblia nos cuenta dos cosas: el mundo, así como es, con toda su dureza e injusticia; y el mundo como Dios lo quiere y como llegará a ser, con la presencia y acción de la gracia divina. Es un proceso en el que la luz va llegando sólo poco a poco. No es un manual en el que uno pueda abrir cualquier página de la Biblia y decir: “yo también voy a hacer esto.” Es un relato, una historia del amor persistente de Dios que nos va conduciendo a la luz de su paz y de una vida transformada por su gracia. No esperemos algo así desde los primeros tiempos del pueblo elegido.

Traducir los Evangelios

“Como se ve, tres casos (no los únicos) que muestran la importancia de las traducciones en algo tan importante como son los evangelios. Dos mil años estudiándolos y seguimos “descubriendo” cosas relevantes, bien desconocidas, bien olvidadas…”

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¿Falta un versículo en la Biblia Católica?

Buenos días Padre Fray Nelson, tengo una duda con respecto a algo que se hace en la sagrada eucaristía, resulta que luego de que rezamos el Padre nuestro que se encuentra en San Mateo capitulo 6 desde los versículos 9 al 13, el padre hace una corta oración y nosotros respondemos “porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por todos los siglos”; esto ultimo que decimos no lo encuentro en la biblia católica pero sí en la biblia de Gedeón, reina valera entre otros pues dentro del versículo 13 esta “porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos” lo he encontrado en mi estudio de apologética. Me puede sacar de esa duda: ¿en dónde se encuentra en la biblia católica dicha oración o esta en la tradicion de los apóstoles? — A.Q.

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Las traducciones que tenemos se basan en antiguos manuscritos, que son diversos en su calidad y en la cantidad de texto que ofrecen. Por eso hay que ser estudios arduos, complejos, para tratar de ver qué es texto original y qué pudo ser agregado, quizás con buena intención, por copistas posteriores. Al conjunto de estos estudios se le llama crítica textual e incluye muchas disciplinas: conocimiento de lenguas antiguos, arqueología, historia, y mucho más.

No es extraño entonces que una traducción tenga algunas palabras, o más raramente, algún versículo, que no aparece en otra. Tales variaciones no son numerosas ni extensas pero existen. Todo depende de las opciones, siempre razonadas, que hayan tomado los traductores. Por supuesto, es de esperar que se presenten mayores variaciones entre el conjunto de las traducciones católicas y el conjunto de las traducciones protestantes.

En cuanto al caso que mencionas, hay que observar que la mayor parte de los mejores manuscritos no tienen las palabras que Reina Valera y otras traducciones ponen como parte del texto del Evangelio. En la Iglesia Católica el texto se conserva pero en su función litúrgica de alabanza, no como parte misma del Evangelio.

Examen de algunas razones por las que los protestantes rechazan los libros Deuterocanónicos de la Biblia

Escribe José Miguel Arráiz: “Recientemente navegando en Internet me encontré con un estudio anónimo que comentaba entre otras cosas, algunas razones por las cuales los libros deuterocanónicos no podían ser inspirados basadas en su contenido. Luego de investigar la fuente del estudio pude averiguar gracias a un buen amigo que estaba basado en el libro «La Biblia como se convirtió en Libro» de Terry Hall, donde hay un apéndice escrito por Roberto Lloyd que se llama «Porque no aceptamos los libros apócrifos«. Luego de leer con atención el estudio he querido hacer algunos comentarios al respecto…”

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¿Falta un versículo en la Biblia?

Padre Nelson: leyendo el Santo Evangelio segun San Mateo, en el capitulo 17, encontré que no esta el capitulo 21. Busqué en otras biblias y pasa lo mismo. Pensé que era un lio de impresión; sin embargo, parece una regla. Mi pregunta, ¿por qué no aparece el versículo 21 en Mateo capitulo 17?Gracias por su atención. — R.M.

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Es una pregunta interesante e importante porque nos habla de la “historia” que el texto ha tenido hasta llegar a nosotros.

Empecemos por esta pregunta: ¿cómo se sabe cuál es el texto de la Biblia? Uno podría responder que basta con ver los originales, que deben estar… en alguna parte. El problema es que “los originales” (que, en ciencias bíblicas, se llaman los “textos autógrafos”) no están disponibles, no existen ya; lo que tenemos son centenares, miles, de “manuscritos”, la gran mayoría en griego, que dan fe de lo que debían haber dicho los autógrafos.

¿Entonces quién y cómo se define el texto? Siempre ha sido un proceso muy complejo pero sus etapas básicas están bastante claras:

1. Se hace un inventario, lo más extenso y completo de manuscritos antiguos que contengan texto bíblico. Algunos de estos manuscritos (breves) se remontan al siglo I pero la mayoría son de siglos posteriores. La ubicación geográfica de procedencia y la datación son claves. Este inventario incluye mucho más de 5000 manuscritos, que se suelen abreviar: MS.

2. Se establecen lazos “generacionales” entre los MS según su cronología y geografía. Así por ejemplo, un MS “A” puede haber sido fuente para ser copiado en los MS “B”, “C” y “D”, y luego es posible que el “C” haya sido copiado en “H”, “Q” y “Z”. Todo esto sirve para construir una especie de árbol de dependencias y de independencias textuales.

3. La calidad misma de los MS, en términos de conservación, cantidad de texto que contienen, calidad gramatical y ortográfica que muestran los copistas, impacto en los “descendientes”, uso por parte de los predicadores y pastores, y otros factores, le dan más autoridad a unos MS que a otros. De ese modo se descubre que en ocasiones los copistas agregaron en Mateo cosas que que estaban en textos paralelos de Marcos; o tal vez lo contrario: quitaron en Marcos lo que no veían en Mateo o Lucas. Los textos presentan variaciones muy explicables entre todos esos MS.

4. El estudio detallado de todos esos factores, hecho a lo largo de décadas, tanto por protestantes como por católicos, va creando un consenso sobre cuál pudo ser el texto original, que por supuesto es que interesa traducir y difundir.

5. Ese consenso puede cambiar a lo largo del tiempo. San Jerónimo, por ejemplo, contaba con muy pocos manuscritos, y solo su conocimiento de las lenguas bíblicas; estudios posteriores pueden entonces llegar a una conclusión distinta  a la que él llegó con respecto a si considerar tal o cual versículo como “de Marcos” o “no de Marcos”, y ello para cada libro de la Biblia. No se trata de conclusiones radicalmente distintas en lo fundamental, pero sí que pueden darse diferencias.

Es lo que ha sucedido con Mateo 17,21. Ese versículo, allí donde se registra (biblias antiguas) es simplemente una copia literal de Marcos 9,29. Según el parecer de los exégetas que han estudiado más extensamente el asunto, no parece probable que ese versículo perteneciera originalmente a Mateo. Es decir, que no tratan de “eliminarlo” sino de quitar una adición que algún copista introdujo.

No son muchos los casos que se presentan como este pero sí suceden.

Y por supuesto, nada de ello disminuye en nada la autoridad y fruto de gracia propios de la Palabra de Dios.