El sentido y la misión de la familia

“Ahora bien, si son graves y numerosas las amenazas son también grandes las esperanzas. Si hay muchas sombras, se aprecia el rumbo positivo de tantos hogares, que a pesar de las dificultades externas e internas a su propia familia, han sido fieles a su vocación y a su misión. Familias que viven con plenitud el sacramento del matrimonio. Familias donde se dice un sí a Dios, al amor, a la vida, a la verdadera libertad y al respeto mutuo…”

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Padres e hijos, unidos por una misma fe

No es un sacrificio, para los padres, que Dios les pida sus hijos; ni, para los que llama el Señor, es un sacrificio seguirle. Es, por el contrario, un honor inmenso, un orgullo grande y santo, una muestra de predilección, un cariño particularísimo, que ha manifestado Dios en un momento concreto, pero que estaba en su mente desde toda la eternidad.

Agradece a tus padres el hecho de que te hayan dado la vida, para poder ser hijo de Dios. -Y sé más agradecido, si el primer germen de la fe, de la piedad, de tu camino de cristiano, o de tu vocación, lo han puesto ellos en tu alma.

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