LA GRACIA del Jueves 4 de Mayo de 2017

FIESTA DE LOS APÓSTOLES FELIPE Y SANTIAGO

El apóstol Santiago con su radicalidad llena de amor y su claridad llena de sabiduría nos invita a que no disimulemos nuestra fe siendo fieles servidores de la sociedad.

En los lugares donde la fiesta de los apóstoles Felipe y Santiago se celebra el 3 de mayo, y hoy por lo tanto es un día de feria del tiempo pascual, haz clic aquí.

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El valor de las misas en latín

Padre Nelson: varios de mis amigos, católicos con una buena formación, se han ido acercando a las misas en latín porque hay unos padres aquí cerca que celebran con el rito “extraordinario.” Y le soy sincero, Padre, a mí si me parece extraordinario porque veo fervor, respeto, atención y sentido de lo sagrado, que son cosas que se han perdido en muchos lugares. Alguien me decía, con motivo de la muerte de un tío mío, que le mandara celebrar 30 misas pero en latín, o sea, con esos padres, supongo yo. Y me quedó la duda: ¿por qué tiene que ser en latín? ¿Es que la misa en latín por decirlo así “vale más”? Gracias por su tiempo. — R.B.

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Para abordar una pregunta cono la tuya, hay que partir de qué es la misa, para ver de dónde proviene su valor. En el número 1322 del catecismo leemos: “La Sagrada Eucaristía culmina la iniciación cristiana. Los que han sido elevados a la dignidad del sacerdocio real por el Bautismo y configurados más profundamente con Cristo por la Confirmación, participan por medio de la Eucaristía con toda la comunidad en el sacrificio mismo del Señor.”

De inmediato comprendemos el valor infinito, incomparable que tiene la Misa, y que proviene enteramente de la unión con el sacrificio de Cristo, en amor y obediencia, sobre el madero de la Cruz. Ese valor intrínseco de la Misa, que sin duda es el más importante, no tiene nada que ver con el idioma o los instrumentos musicales que se utilicen, si se utilizan.

Uno puede hablar de valores adicionales o extrínsecos, que provienen de las disposiciones del celebrante y del pueblo de Dios que participa. Efectivamente, el fervor de quien preside y el recogimiento de la asamblea ayudan a que el valor intrínseco, infinito e inmutable de la Misa alcance con mayor abundancia a los que están presentes. Y de nuevo: uno se da cuenta de que esas disposiciones no tienen que ver con que sea rito ordinario o extraordinario, o que sea misa en latín, inglés, español o swahili.

De modo accidental y ocasional hay factores que pueden impactar el alma y facilitar que surjan las mencionadas disposiciones. Un lugar solemne, o históricamente muy significativo, puede causar ese efecto. Supongamos el caos de las personas que peregrinan a Tierra Santa y tienen una eucaristía en el Santo Sepulcro: un lugar de tan enorme significación ayuda a que uno se disponga con mayor intensidad para recibir el bien propio del sacrificio eucarístico pero el Cristo a quien nos unimos en tales circunstancias no es distinto del Cristo que puedo encontrar en el sagrario humilde de una capilla de mi pueblo. En el mismo nivel se encuentran elementos como el canto o la lengua. La hermosa cadencia de la lengua latina, y la consideración sobre cuántos siglos han pasado en que la Iglesia oró en esa lengua, pueden causar un impacto saludable en el corazón, que entonces se dispone mejor para la Misa. Pero tales elementos tienen solamente un valor extrínseco y ocasional, y no deben ser despreciados pero tampoco sobrevalorados.

De nuevo: lo propio de la Misa es la unión de fe y amor con Cristo en su sacrificio, y si nos centramos en ello vamos por buen camino.

ROSARIO de las Semanas 20170502

#RosarioFrayNelson para el Martes:
Contemplamos los Misterios de la Antigua Alianza

Usamos esta versión de las oraciones.

  1. En el primer misterio de la Antigua Alianza contemplamos la paciencia de Dios, que no detuvo su amor ante el pecado de los hombres.
  2. En el segundo misterio de la Antigua Alianza contemplamos el camino de fe de Abraham.
  3. En el tercer misterio de la Antigua Alianza contemplamos el éxodo de la tierra de Egipto.
  4. En el cuarto misterio de la Antigua Alianza contemplamos el don de la Ley hecho a Moisés y a su pueblo junto al Monte Sinaí.
  5. En el quinto misterio de la Antigua Alianza contemplamos la gran promesa de Dios al rey David: que el cetro real no se apartaría de su descendencia.
  6. En el sexto misterio de la Antigua Alianza contemplamos la valiente vocación de los profetas, por quienes el Espíritu Santo nos habló de muchas maneras.
  7. En el séptimo misterio de la Antigua Alianza contemplamos a el pequeño resto de Israel, que permaneció fiel y fue semilla de la Nueva y Eterna Alianza.

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