365 días para la Biblia – Día 250

Fr. Nelson Medina, O.P. lee contigo el texto completo de la Sagrada Escritura – Día 250 de 365

Job 15–17
Sabiduría 8,1-10
Lucas 20,27-47

Lo que se ha publicado de esta serie de lectura de la Biblia.

Formación católica todos los días: amigos@fraynelson.com

Predicación y más oración: http://fraynelson.com/blog

Seguimos el texto publicado en la página web del Vaticano.

ROSARIO de las Semanas 20190508

#RosarioFrayNelson para el Miércoles:
Contemplamos los Misterios de la Infancia de Jesús

Usamos esta versión de las oraciones.

  1. En el primer misterio de la infancia contemplamos la Anunciación a María Santísima y la Encarnación del Hijo de Dios.
  2. En el segundo misterio de la infancia contemplamos la visita de la Virgen Madre a su pariente Isabel.
  3. En el tercer misterio de la infancia contemplamos el sufrimiento que pasó San José, y la fe amorosa que tuvo.
  4. En el cuarto misterio de la infancia contemplamos el Nacimiento del Hijo de Dios en el humilde portal de Belén.
  5. En el quinto misterio de la infancia contemplamos la Epifanía: Jesús es luz para las naciones, y así es adorado por unos magos venidos de Oriente.
  6. En el sexto misterio de la infancia contemplamos la Presentación del Niño Jesús en el templo de Jerusalén.
  7. En el séptimo misterio de la infancia contemplamos a Jesús Niño en el templo, ocupado de las cosas de su Padre del Cielo.

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Este es un ejercicio privado de devoción “ad experimentum” en proceso de aprobación oficial. Puede divulgarse en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios siempre que al mismo tiempo se haga la presente advertencia.]

Unidos en oración con los católicos de Sri Lanka

“El P. Malaka Leonard Fernando vive cerca de donde tuvo lugar uno de los atentados el pasado Domingo de Pascua, y según explicó a Ayuda a la Iglesia Necesitada los cristianos “están atemorizados”, por lo que pidió unirse con los católicos de Sri Lanka a través de una oración que rezan diariamente los fieles del país…”

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¿Pide Cristo que se abandone a la esposa por seguirlo a Él?

En Lucas 14, Jesucristo habla de cómo el amor a Él tiene que estar por encima de todos los otros amores, e incluye a la esposa entre esos amores–cosa que no hace Mateo en el pasaje correspondiente, en su capítulo 10. ¿Justificaría eso separarse de la mujer para consagrarse a servir a Cristo y al Evangelio? –R.L.

* * *

Aunque Lucas escribe su Evangelio en griego, no cabe duda de que muchas de sus expreciones y construcciones provienen directamente del entorno de Jesús, y por tanto de la mentalidad y uso de lenguaje propios del hebreo y del arameo.

Pues bien, una cosa curiosa que tiene el hebreo es que a menudo indica con expresiones idénticas lo actual y lo potencial. ¿Recuerdas aquel pasaje del hombre que aplaza seguir a Cristo alegando “déjame primero enterrar a mi padre”? Los estudiosos de la Biblia coinciden en que la situación de ese hombre no era que el papá se hubiera muerto y que lo estaban esperando a él para enterrarlo. Más bien parece que “déjame enterrar a mi padre” quiere decir: “Quiero esperar a que mi padre muera y cuando ya lo haya enterrado, volveré contigo, Señor.” Es decir que el “entierro” es solo una posibilidad, algo que está en potencia de cara al futuro.

Seguramente debemos entender en ese sentido las palabras de Lucas. “Dejar la mujer” o en realidad, dejar cualquier otra persona o cosa, indica no solo lo que se tiene sino lo que se podría tener. Así que una posible explicación es que Cristo quiere que tengamos claro que uno renuncia no solo a lo que tiene sino también a lo que podría llegara tener. Es el caso de un sacerdote célibe o de un monje: ha renunciado a los hijos, no en el sentido de que desatendió a sus bebés o sus niños, sino en el sentido de que los hubiera podido tener, y no los tuvo.

Hay otra interpretación, más cercana al contexto de Lucas 14,26. Parece que allí Cristo no se está refiriendo a quienes, como Pedro y los Apóstoles, “lo dejaron todo” sino simplemente está estableciendo las prioridades: de lo que se trata es de que Cristo sea el amor supremo y el criterio que define el lugar de los demás amores. En este sentido la alusión a la “mujer” habría que entenderla simplemente como que ni ella ni nadie puede tener el puesto que solo corresponde al Señor.