soberbia

Los doce grados del orgullo

“No es infrecuente tener que escuchar aquella tontería de que la fe impide el pleno desarrollo de la capacidad de razonar. Se han llenado páginas y más páginas sobre el tema, demostrando que la realidad es justa la contraria: la fe ilumina el intelecto y nos abre a perspectivas de conocimiento que sin ella no alcanzaríamos. No voy a insistir sobre ello. Me limitaré a compartir con ustedes lo que… Leer más »Los doce grados del orgullo

¿De dónde nace la presunción en el corazón humano?

Como ya hemos expuesto (a.1), la presunción es doble. Una se funda en el propio poder, intentando como posible lo que excede la propia capacidad. Esta presunción es evidente que procede de la vanagloria, pues quien desea ardientemente la gloria acomete para conseguirla lo que sobrepuja su capacidad. Y entre las cosas que persigue está sobre todo lo que reviste novedad, por causar mayor admiración. Por eso hizo expresamente San… Leer más »¿De dónde nace la presunción en el corazón humano?

Nueve meditaciones sobre la Virgen Inmaculada, 6 de 9: María y la humildad

* Cuando Dios obra sin obstáculos en un corazón le hace partícipe de la belleza eterna e infinita que es Él mismo. Es lo que contemplamos y celebramos de modo particular en la Virgen Inmaculada. * Por eso se ha hablado de Ella como de un místico huerto en el que solo Dios tuvo entrada, según la expresión del Cantar 4,12-16. Y tal es el significado espiritual de la perpetua… Leer más »Nueve meditaciones sobre la Virgen Inmaculada, 6 de 9: María y la humildad

Hstoria de un ataque de arrogancia nacional

“Desde 1618, Suecia se encontraba en guerra con Polonia dentro del creciente conflicto de la Guerra de los Treinta Años. El rey Gustavo II Adolfo deseaba mejorar la flota real sueca para lograr un mejor control sobre el mar Báltico. Había hecho una gran apuesta por el poderío naval, que ya le había permitido grandes victorias, como la conquista de Riga y Livonia en 1621. En 1625 mandó construir cuatro… Leer más »Hstoria de un ataque de arrogancia nacional

Tres remedios para la soberbia

Procura que tu buena intención vaya siempre acompañada de la humildad. Porque, con frecuencia, a las buenas intenciones se unen la dureza en el juicio, una casi incapacidad de ceder, y un cierto orgullo personal, nacional o de grupo. Si has caído, levántate con más esperanza… Sólo el amor propio no entiende que el error, cuando se rectifica, ayuda a conocerse y a humillarse. “No servimos para nada”. -Afirmación pesimista… Leer más »Tres remedios para la soberbia

En guerra contra la vanidad

¿Por qué imaginas que todo lo que te dicen va con segunda intención?… Con tu susceptibilidad, estás limitando de continuo la acción de la gracia, que te llega por medio de la palabra, no lo dudes, de quienes luchan por ajustar sus obras al ideal de Cristo. Mientras sigas persuadido de que los demás han de vivir siempre pendientes de ti, mientras no te decidas a servir -a ocultarte y… Leer más »En guerra contra la vanidad

LA GRACIA del Domingo 9 de Julio de 2017

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO , CICLO A Los fracasos, frustraciones y barreras son providencias compasivas de Dios, haciendo que nuestro orgullo baje y preparándonos para un encuentro de amor y misericordia con Él. [REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Ayúdanos a divulgar este archivo de audio en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios.]

El pago de la soberbia

Fatuos y soberbios se demuestran todos aquéllos que abusan de su situación de privilegio -dada por el dinero, por el linaje, por el grado, por el cargo, por la inteligencia…-, para humillar a los menos afortunados. La soberbia, antes o después, acaba por humillar. Más pensamientos de San Josemaría.

La mayor victoria es la victoria sobre el amor propio

Arrancar de cuajo el amor propio y meter el amor a Jesucristo: aquí radica el secreto de la eficacia y de la felicidad. Aunque afirmas que le sigues, de una manera o de otra pretendes siempre obrar “tú”, según “tus” planes, y con “tus” solas fuerzas. -Pero el Señor ha dicho: «sine Me nihil!» -sin Mí, nada puedes hacer. Tus comuniones eran muy frías: prestabas poca atención al Señor: con… Leer más »La mayor victoria es la victoria sobre el amor propio