– No me sonrío cuando te veo componer las montañas de corcho del Nacimiento y colocar las ingenuas figuras de barro alrededor del Portal. Nunca me has parecido más hombre que ahora, que pareces un niño.

El Santo Rosario es arma poderosa. Empléala con confianza y te maravillarás del resultado.

San José, Padre de Cristo, es también tu Padre y tu Señor. -Acude a él. Nuestro Padre y Señor San José es Maestro de la vida interior. -Ponte bajo su patrocinio y sentirás la eficacia de su poder.

De San José dice Santa Teresa, en el libro de su vida: “Quien no hallare Maestro que le enseñe oración, tome este glorioso Santo por maestro, y no errará en el camino”. -El consejo viene de alma experimentada. Síguelo.

Ten confianza con tu Angel Custodio. -Trátalo como un entrañable amigo -lo es- y él sabrá hacerte mil servicios en los asuntos ordinarios de cada día.

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