LA GRACIA del Domingo 27 de Julio de 2014

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO, CICLO A

¡Cuántas veces pasamos al lado de los tesoros que Dios nos ha dejado, y no los reconocemos!

 

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Pensamientos de soledad: el silencio

“Si algo caracteriza al mundo actual es la falta de silencio. Hay ruido en todas partes, sin interrupción. En las calles, en las casas, en la forma de hablar de las personas. Al entrar en cualquier tienda o local comercial, en un hospital o en un tren, en los aviones o buses, ahí está la pantalla difundiendo ruido… Es muy difícil encontrar en la mayoría de esos ambientes una música serena, una película que ayude a reflexionar y que no estimule los sentidos cuando no las pasiones invitándolas a desbocarse, un juego que no inyecte una cuota de violencia en los jóvenes de hoy…”

Click!

La Familia, Primera Sociedad Natural

209 La importancia y la centralidad de la familia, en orden a la persona y a la sociedad, está repetidamente subrayada en la Sagrada Escritura: « No está bien que el hombre esté solo » (Gn 2,18). A partir de los textos que narran la creación del hombre (cf. Gn 1,26-28; 2,7-24) se nota cómo —según el designio de Dios— la pareja constituye « la expresión primera de la comunión de personas humanas ».458 Eva es creada semejante a Adán, como aquella que, en su alteridad, lo completa (cf. Gn 2,18) para formar con él « una sola carne » (Gn 2,24; cf. Mt 19,5-6).459 Al mismo tiempo, ambos tienen una misión procreadora que los hace colaboradores del Creador: « Sed fecundos y multiplicaos, henchid la tierra » (Gn 1,28). La familia es considerada, en el designio del Creador, como « el lugar primario de la “humanización” de la persona y de la sociedad » y « cuna de la vida y del amor ».460

210 En la familia se aprende a conocer el amor y la fidelidad del Señor, así como la necesidad de corresponderle (cf. Ex 12,25-27; 13,8.14-15; Dt 6,20- 25; 13,7-11; 1 S 3,13); los hijos aprenden las primeras y más decisivas lecciones de la sabiduría práctica a las que van unidas las virtudes (cf. Pr 1,8-9; 4,1-4; 6,20-21; Si 3,1-16; 7,27-28). Por todo ello, el Señor se hace garante del amor y de la fidelidad conyugales (cf. Ml 2,14-15).

Jesús nació y vivió en una familia concreta aceptando todas sus características propias 461 y dio así una excelsa dignidad a la institución matrimonial, constituyéndola como sacramento de la nueva alianza (cf. Mt 19,3-9). En esta perspectiva, la pareja encuentra su plena dignidad y la familia su solidez.

211 Iluminada por la luz del mensaje bíblico, la Iglesia considera la familia como la primera sociedad natural, titular de derechos propios y originarios, y la sitúa en el centro de la vida social: relegar la familia « a un papel subalterno y secundario, excluyéndola del lugar que le compete en la sociedad, significa causar un grave daño al auténtico crecimiento de todo el cuerpo social ».462 La familia, ciertamente, nacida de la íntima comunión de vida y de amor conyugal fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer,463 posee una específica y original dimensión social, en cuanto lugar primario de relaciones interpersonales, célula primera y vital de la sociedad: 464 es una institución divina, fundamento de la vida de las personas y prototipo de toda organización social.

NOTAS para esta sección

458Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 12: AAS 58 (1966) 1034.

459Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1605.

460Juan Pablo II, Exh. ap. Christifideles laici, 40: AAS 81 (1989) 469.

461La Sagrada Familia es un modelo de vida familiar: « Nazaret nos recuerda qué es la familia, qué es la comunión de amor, su belleza austera y sencilla, su carácter sagrado e inviolable; nos permite ver cuán dulce e insustituible es la educación familiar; nos enseña su función natural en el orden social. Aprendemos, en fin, la lección del trabajo »: Pablo VI, Discurso en Nazaret (5 de enero de 1964): AAS 56 (1964) 168.

462Juan Pablo II, Carta a las Familias Gratissimam sane, 17: AAS 86 (1994) 906.

463Cf. Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et Spes, 48: AAS 58 (1966) 1067-1069.

464Cf. Concilio Vaticano II, Decr. Apostolicam actuositatem, 11: AAS 58 (1966) 848.

Este Compendio se publica íntegramente, por entregas, aquí.

LA GRACIA del Sábado 26 de Julio de 2014

MEMORIA DE SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA

San Joaquín y Santa Ana dignifican el sentido de la sexualidad humana, y nos recuerdan el valor de la sabiduría de los adultos mayores.

 

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El equipaje

Un hombre que viajaba en avión hacia Singapur, cuando faltaban pocos minutos para aterrizar, se dio cuenta de que el joven que viajaba a su lado se estaba poniendo muy nervioso.

Pensó que posiblemente no estaba muy acostumbrado a viajar y que tenía cierto temor al aterrizaje. Pero de pronto el joven se dirigió a él y le preguntó: –¿Es cierto que en este país las personas que son descubiertas pasando droga las ahorcan? –¡Efectivamente! le respondió, en este país si encuentran a alguien con droga, la pena que les imponen es morir ahorcado.

El muchacho se calló durante unos segundos. De pronto se levantó y se fue al servicio. Después de unos minutos, regresó a su asiento, pero tenía una mirada distinta, una mirada de alivio.

El hombre, suponiendo lo que había ocurrido, le preguntó: –¿Te has deshecho de todo lo que llevabas encima y que te ponía en peligro? El joven lo miró avergonzado y dijo: -Sí Señor, pero por favor, no se lo diga a nadie.

Al llegar a Singapur la policía retuvo al joven para inspeccionarle el equipaje y hacerle un control rutinario. Afortunadamente para él, ya se había deshecho con anterioridad de todo el equipaje no permitido en ese país.

Durante nuestra vida vamos llenando nuestro equipaje de hábitos, costumbres, creencias, valores y fundamentos que, además de cargarnos en exceso, son peligrosos y contrarios a la voluntad de Dios. Eso nos pone muchas veces en aprietos, nos causa vergüenza, confusión y siempre acaba por afectar nuestra vida y la de los que nos rodean de una manera negativa y casi siempre destructiva.

¿Estás llevando algún equipaje del que necesitas deshacerte antes de que te cause más problemas?

Muchas veces sabemos que llevamos algo prohibido en nuestro corazón y otras veces no somos muy conscientes y necesitamos identificarlo. Quizás pienses que, en el fondo, todos somos humanos y que es normal tener algún fallo. Incluso es posible que pienses que forma parte de ti, que es imposible arrancarlo de tu vida y te resignas diciendo, «yo soy así»

Bueno, esos pensamientos son normales, pero también nos indican cuál es el grado de religiosidad y conformismo en el que muchas veces estamos atrapados.

Al hablar de «Religiosidad» me refiero a que, a veces, somos capaces de ir los domingos a la iglesia y vivir una vida más o menos correcta y aceptable cuando estamos con nuestra familia, y al mismo tiempo de vivir de una forma totalmente distinta cuando estamos en el trabajo, con las amistades o solo.

Al hablar de «Conformismo» me refiero a esa actitud pasiva que hace que no tomemos la decisión ni demos los pasos concretos para solucionar o poner fin a un problema conocido.

El conformista lo que hace es todo lo contrario, utiliza todos sus esfuerzos en buscar formas de justificar sus errores y pecados.

La diferencia entre la mochila del joven del avión y nuestro equipaje, es que a nosotros no nos resulta tan fácil deshacernos del equipaje autodestructivo. Sería fantástico poder tirarlo a la basura, pero no, porque nuestro exceso de equipaje no es externo, sino interno.

Es imposible hacerlo por nosotros mismos. Esa es la razón por la que Jesucristo murió en la cruz. Si nosotros fuéramos capaces de tratar con nuestro propio pecado, su muerte no hubiera sido necesaria.

Vocación profética, 16 de 16, Conclusión y envío

[Vocación profética de la Vida Religiosa: un retiro ofrecida a las Dominicas de la Inmaculada, en Ecuador. Julio de 2014.]

Tema 16 de 16: Conclusión y envío

* La Carta “¡Alegraos!” de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica es un valioso documento preparatorio para el Año de la Vida Consagrada, a celebrarse en el 2015, por deseo del Papa Francisco. Inspirándose en palabras que el Papa ha dirigido a religiosos y religiosas en distintos momentos, retomamos algunas preguntas de esta Carta:

— Quería deciros una palabra, y la palabra era alegría. Siempre, donde están los consagrados, los seminaristas, las religiosas y los religiosos, los jóvenes, hay alegría, siempre hay alegría. Es la alegría de la lozanía, es la alegría de seguir a Cristo; la alegría que nos da el Espíritu Santo, no la alegría del mundo. ¡Hay alegría! Pero, ¿dónde nace la alegría?

— Mira en lo profundo de tu corazón, mira en lo íntimo de ti mismo, y pregúntate: ¿tienes un corazón que desea algo grande o un corazón adormecido por las cosas? ¿Tu corazón ha conservado la inquietud de la búsqueda o lo has dejado sofocar por las cosas, que acaban por atrofiarlo? Dios te espera, te busca: ¿qué respondes? ¿Te has dado cuenta de esta situación de tu alma? ¿O duermes? ¿Crees que Dios te espera o para ti esta verdad son solamente “palabras”?

— Somos víctimas de esta cultura de lo provisional. Querría que pensarais en esto: ¿cómo puedo liberarme de esta cultura de lo provisional?

— Esta es una responsabilidad, ante todo, de los adultos, de los formadores. Es vuestra, formadores, que estáis aquí: dar un ejemplo de coherencia a los más jóvenes. ¿Queremos jóvenes coherentes? ¡Seamos nosotros coherentes! De lo contrario, el Señor nos dirá lo que decía de los fariseos al pueblo de Dios: “Haced lo que digan, pero no lo que hacen”. Coherencia y autenticidad.

— Podemos preguntarnos: ¿estoy inquieto por Dios, por anunciarlo, para darlo a conocer? ¿O me dejo fascinar por esa mundanidad espiritual que empuja a hacer todo por amor a uno mismo? Nosotros, consagrados, pensamos en los intereses personales, en el funcionalismo de las obras, en el carrerismo. ¡Bah! Tantas cosas podemos pensar… Por así decirlo ¿me he “acomodado” en mi vida cristiana, en mi vida sacerdotal, en mi vida religiosa, también en mi vida de comunidad, o conservo la fuerza de la inquietud por Dios, por su Palabra, que me lleva a “salir fuera”, hacia los demás?

— A los pies de la cruz, es mujer del dolor y, al mismo tiempo, de la espera vigilante de un misterio, más grande que el dolor, que está por realizarse. Todo parece verdaderamente acabado; toda esperanza podría decirse apagada. También ella, en ese momento, recordando las promesas de la anunciación habría podido decir: no se cumplieron, he sido engañada. Pero no lo dijo. Sin embargo ella, bienaventurada porque ha creído, por su fe ve nacer el futuro nuevo y espera con esperanza el mañana de Dios. A veces pienso: ¿sabemos esperar el mañana de Dios? ¿O queremos el hoy? El mañana de Dios para ella es el alba de la mañana de Pascua, de ese primer día de la semana. Nos hará bien pensar, en la contemplación, en el abrazo del hijo con la madre. La única lámpara encendida en el sepulcro de Jesús es la esperanza de la madre, que en ese momento es la esperanza de toda la humanidad. Me pregunto a mí y a vosotros: en los monasterios, ¿está aún encendida esta lámpara? En los monasterios, ¿se espera el mañana de Dios?

 

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Vocación profética, 15 de 16, Frente al relativismo

[Vocación profética de la Vida Religiosa: un retiro ofrecida a las Dominicas de la Inmaculada, en Ecuador. Julio de 2014.]

Tema 15 de 16: Frente al relativismo

* La denuncia que en su tiempo hizo el Papa Benedicto XVI conserva todo su valor: padecemos la tiranía del relativismo. En un tal contexto, el sujeto se considera norma única de su propio bien, con dos repercusiones inmediatas: desconocimiento del bien común e incapacidad de asumir compromisos a largo plazo.

* Si se examina bien, las causas del relativismo hay que ubicarlas en una desconexión entre los tres vértices de un triángulo enunciado en la Encíclica Veritatis Splendor del Papa Juan Pablo II: se trata de los vértices de la verdad, la libertad y la felicidad. Cuando se disloca la relación entre ellos, el capricho subjetivista se alza como tirano.

* Para mostrar el vínculo entre libertad y verdad basta darse cuenta de que cuando decimos que la libertad consiste en hacer lo que venga en gana, uno se pone en poder de quien le genere las “ganas.” En efecto, el deseo es en buena parte un constructo que sale de los diseños inteligentes de los publicistas y de los técnicos en ingeniería social. La única manera de no entregar la propia libertad al ponerse en manos de las “ganas” es discernir con la luz de la VERDAD qué es lo necesario, lo correcto, lo justo, y así sucesivamente. Donde se ve que no es posible desconectar libertad y verdad.

* La verdad desconectada de la felicidad se vuelve puro estoicismo, puro voluntarismo, o puro formalismo. Al final, el alma pide también gozo, y el edificio moral se desploma buscando excesos. Para conectar verdad y felicidad es preciso discernir cuáles son nuestros verdaderos bienes y cómo a través de esa búsqueda verdadera encontramos verdadera felicidad.

 

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Vocación profética, 14 de 16, Frente a la marginación y la exclusión

[Vocación profética de la Vida Religiosa: un retiro ofrecida a las Dominicas de la Inmaculada, en Ecuador. Julio de 2014.]

Tema 14 de 16: Frente a la marginación y la exclusión

* El gran llamado del Papa Francisco a que salgamos de nosotros mismos y miremos hacia las “periferias” no es, estrictamente hablando, una novedad: es el camino del Evangelio, desde Cristo mismo, y es el camino de los consagrados de todas las épocas.

* Dar atención, dignidad, escucha, afecto, y nuevas oportunidades a los que son sistemáticamente excluidos está en la esencia de la vida religiosa porque Cristo vivió y predicó fundamentalmente en un ambiente que ya hemos identificado: los Pobres de Yahvé. Eso no impide que otros reciban el Evangelio pero sin duda lo recibirán en cuanto lleguen a percibir su propia pobreza, no en cuanto se consideren fuertes o muy listos.

* Como religiosos nos corresponde ayudar a vencer prejuicios; enseñar que se puede aprender algo de todos; y, en contra del marxismo, enfatizar el construir.

 

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Vocación profética, 13 de 16, Frente al secularismo

[Vocación profética de la Vida Religiosa: un retiro ofrecida a las Dominicas de la Inmaculada, en Ecuador. Julio de 2014.]

Tema 13 de 16: Frente al secularismo

* Sobre la base de las reflexiones precedentes debemos situar los principales desafíos para la vida religiosa.

* Algo queda claro: esta forma de vida mira siempre hacia la frontera. Lo propio del religioso es estar en la frontera; pero no para irse sino para ensanchar la casa que es la Iglesia, sin que ella pierda su esencia y su aire reconocible de familia.

* Una primera frontera es el secularismo: es la pretensión de omitir o extinguir la presencia de lo religioso, primero en la esfera pública y después del conjunto de la vida social y humana. La consigna secularista es la de Nietzsche: “Permaneced fieles a la tierra.”

* El secularismo no deja lugar a la piedad, a la que ve como un recurso de imaginación infantil. Si Dios es una especie de “amigo imaginario,” lo único que importa es mejorar este mundo. Tal mentalidad ha entrado en algunos religiosos que pretenden justificar su presencia en el mundo desde su sola capacidad de mejorar las condiciones de vida de algunos pobres.

* Es preciso ver que los religiosos somos irreemplazables solamente en nuestra capacidad de testimoniar la supremacía de Dios; en todo lo demás nos puede reemplazar el Estado. Por eso la defensa del futuro de la vida religiosa implica la capacidad de ser signos del lugar de Dios en el corazón humano, de modo que los laicos, así convencidos y afectivamente cercanos, se unan en defensa de las instituciones que el Estado pretenderá quitarnos bajo uno u otro pretexto.

 

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Vocación profética, 12 de 16, Profetismo laical

[Vocación profética de la Vida Religiosa: un retiro ofrecida a las Dominicas de la Inmaculada, en Ecuador. Julio de 2014.]

Tema 12 de 16: Profetismo laical

* ¡Ojalá todo el pueblo fuera profeta!, anhelaba Moisés (véase Números 11,29). Su deseo puede verse cumplido, por lo menos parcialmente, al constatar el paso del Espíritu por todo el pueblo de Dios, y muy a menudo, en medio de los laicos.

* Los fieles laicos, por su bautismo y propia vocación, están en el centro de las tensiones entre la Iglesia y el Mundo, que vienen sucediéndose, con mayor o menor intensidad, desde hace siglos.

* Algunos sitúan las raíces del conflicto tan temprano como los comienzos del siglo XIII, en la medida en que el nacimiento de las universidades ya significa un espacio de omisión de la palabra revelada. Así sucedió, por ejemplo, en la voluntad expresa de la Universidad de Bolonia de tener una cátedra de derecho civil, que toma como referencia no la Biblia, sino el antiguo Derecho Romano.

* De la omisión se ha pasado después a la ironía, la ruptura, y también un cierto espíritu de derrota en algunos católicos que finalmente han claudicado y han pretendido que la fe debe sencillamente adaptarse a los criterios de cada época y cultura. A esto se llama “modernismo” y es una herejía.

* El espíritu Santo, sin embargo, no deja de soplar, y ha inspirado en todas las épocas modos nuevos de responder y avanzar con la luz del Evangelio. Movimientos como el Opus Dei, la Acción católica, la Legión de María, la Renovación Carismática o el Camino Neocatecumenal, de diversos modos han mostrado la vitalidad del bautismo y el modo de realizar plenamente una vocación laical.

 

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Vocación profética, 11 de 16, Órdenes Mendicantes

[Vocación profética de la Vida Religiosa: un retiro ofrecida a las Dominicas de la Inmaculada, en Ecuador. Julio de 2014.]

Tema 11 de 16: Órdenes Mendicantes

* Una serie de nuevos contextos culturales aparecen entre los siglos XII y XIII: el “evangelismo,” que quiere leer la Biblia “sin glosa” y aplicarla al pie de la letra; el afianzamiento de los centros urbanos como polos de crecimiento y desarrollo; la redistribución del tejido social según oficios y gremios, y no por nobleza o clerecía. Es tiempo de experimentos, novedades y herejías. ¿Cómo se puede hacer presente la fe cristiana en ese conjunto nuevo de situaciones?

* Las Órdenes Mendicantes son en buena parte una respuesta. Su espíritu comunitario, subrayad por el término “fratres;” su énfasis en el estudio (dominicos) o la minoridad (franciscanos) como nuevos caminos de acceso a los que parecen distantes; el horizonte cultural cosmopolita de nacimiento y la itinerancia son parte de un modo nuevo de vivir y propagar el Evangelio con todas sus implicaciones. Domingo y Francisco han sido desde entonces considerados como presencias y voces proféticas que mostraron la novedad del Espíritu en la raíz profunda de su amor inquebrantable a la Iglesia.

 

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