¿Cuándo comienza la vida humana?

“Espermatozoides y óvulos son células destinadas a desaparecer en unas horas, “moribundas”. Los espermatozoides pueden sobrevivir hasta 5 días en el útero de la mujer siempre y cuando coincida con la secreción en la mujer, propia del periodo fértil. El óvulo sólo sobrevive unas 24 horas una vez expulsado del ovario. Sin embargo, el ser vivo resultante de la unión de esas dos células “moribundas” llegará a vivir no días, sino muchos años (unos 80 años, según la esperanza de vida en algunos países). En la fecundación ha ocurrido algo extraordinario, irrepetible, espectacular, algo clave…”

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La historia del leñador

Hay una anécdota que no por mucho ser contada, siempre mantiene su actualidad, y es la del leñador que fue a buscar trabajo en una finca de árboles madereros.

La paga era buena, y las condiciones de trabajo excelentes, así que el leñador fue decidido a dar el ciento por ciento para impresionar al patrono.

El primer día el capataz le entregó un hacha, asignándole una zona espesa de árboles. El hombre salió entusiasmado y cortó dieciocho árboles en menos tiempo de lo que dicen berenjena.

El capataz lo felicitó, invitándolo a continuar esforzándose. Muy contento, el leñador se fue bien temprano a la cama, decidido a que el día siguiente mejoraría su propio desempeño.

Bien de madrugada nuestro hombre estaba ya trabajando arduamente en el bosque. Sin embargo, no consiguió cortar más que quince árboles.

“Que raro, debo haberme haber cansado”, pensó, y decidió acostarse apenas anocheció. Al amanecer, salió decidido a batir su marca de dieciocho árboles.

Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad. Y al otro día fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo luchando toda la tarde hasta lograr apenas tumbar un segundo árbol.

Muy mortificado, pensando en lo que su capataz le diría, el leñador le contó lo que le estaba pasando, y le juró y perjuró que él se esforzaba hasta el agotamiento.

Fue entonces cuando el capataz le preguntó: “Y tu hacha, ¿cuando la afilaste la última vez?”

“¿Afilarla? ¡Ni siquiera pensé en eso, no perdí tiempo en afilarla, estaba demasiado ocupado cortando árboles!”

[Recibido de J. R. Pacheco.]

LA GRACIA del Viernes 30 de Enero de 2015

Uno de las liberaciones que nos trae el Evangelio es sacarnos de la tentación de querer controlarlo todo.

 

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Hay crisis de las que hay que alegrarse

Nuestro servicio de evangelización se ha visto interrumpido esta semana. Es bueno saber por qué. En un día típico se están descargando cerca de 400 Gb de homilías de mi sitio web, que está exactamente para eso: para servir a todos.

En palabras sencillas, lo que ha sucedido es que el servidor colapsó y que hubo que buscar otro sistema para seguir ofreciendo nuestros servicios. Hoy no voy a hablar de dinero pero todos saben que eso implica nuevos gastos. Esa parte no nos preocupa. Sencillamente es hermoso que haya tanta hambre de la Palabra de Dios.

Gracias a todos los que nos han apoyado con su oración y palabras de afecto.

El próximo Doctor de la Iglesia

“Se están ultimando en la Congregación de los Santos, en el Vaticano, los pasos necesarios para la declaración por parte del Papa de un nuevo Doctor de la Iglesia, el próximo que recibirá dicho título: Se trata del gran Doctor de la Iglesia armenia, que sin embargo para muchos en la iglesia latina es un gran desconocido, San Gregorio de Narek (Grigor Narekatsi), monje del siglo X, que ha sido llamado el San Agustín de los armenios, sin duda no por la cantidad de sus obras sino por el influjo que han tenido entre los fieles…”

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