ROSARIO de las Semanas 20170926

#RosarioFrayNelson para el Martes:
Contemplamos los Misterios de la Antigua Alianza
Rosario - Martes
Usamos esta versión de las oraciones.

  1. En el primer misterio de la Antigua Alianza contemplamos la paciencia de Dios, que no detuvo su amor ante el pecado de los hombres.
  2. En el segundo misterio de la Antigua Alianza contemplamos el camino de fe de Abraham.
  3. En el tercer misterio de la Antigua Alianza contemplamos el éxodo de la tierra de Egipto.
  4. En el cuarto misterio de la Antigua Alianza contemplamos el don de la Ley hecho a Moisés y a su pueblo junto al Monte Sinaí.
  5. En el quinto misterio de la Antigua Alianza contemplamos la gran promesa de Dios al rey David: que el cetro real no se apartaría de su descendencia.
  6. En el sexto misterio de la Antigua Alianza contemplamos la valiente vocación de los profetas, por quienes el Espíritu Santo nos habló de muchas maneras.
  7. En el séptimo misterio de la Antigua Alianza contemplamos a el pequeño resto de Israel, que permaneció fiel y fue semilla de la Nueva y Eterna Alianza.

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Este es un ejercicio privado de devoción “ad experimentum” en proceso de aprobación oficial. Puede divulgarse en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios siempre que al mismo tiempo se haga la presente advertencia.]

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¿Debemos ver los terremotos u otras catástrofes como juicios de Dios?

Varios amigos y lectores nos han preguntado: ¿Debemos ver los terremotos u otras catástrofes como juicios de Dios?

* * *

Una vez le plantearon a Cristo una cuestión semejante. Leemos en Lucas 13,1-5:

En esa misma ocasión había allí algunos que le contaron acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con la de sus sacrificios. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque sufrieron esto? Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. ¿O pensáis que aquellos dieciocho, sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, eran más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.

En este breve diálogo se mencionan dos tipos de catástrofes: los debidos a crueldad inesperada y los debidos a imprevistos o accidentes. La actitud del Señor se condensa en estos tres puntos:

(1) Cristo no manifiesta escándalo ni asombro aunque por supuesto no es indiferente al dolor humano.

(2) Como norma general, no debemos hacer asociaciones directas causa-efecto entre una catástrofe y el estado moral de las personas que la sufren. En palabras de Cristo: esos que padecen el rigor de tales situaciones no son “más pecadores” que los demás.

(3) Tales hechos sí que deben movernos a TODOS a considerar la trascendencia de la vida y de la muerte, y por lo tanto a tomar una actitud seria de conversión.