Mapa de un corazón dispuesto a trabajar por Dios

Tres preguntas claves brotan del testimonio del profeta Ezequiel:

(1) ¿Estamos dispuestos a ofrecer hospedaje a Dios en nuestro corazón, ahora que es arrojado de tantas partes?

(2) ¿Vamos a asumir nuestra responsabilidad en cuanto a no dejar el mundo como lo encontramos?

(3) ¿Hemos entendido que el primer espacio de libertad es el dominio del propio corazón y los propios deseos?

10 puntos para una vida eucarística, tras las huellas de Maria Santísima

Una vida eucarística es aquella en que Cristo despliega su amor y poder, es decir, la fuerza de su propia vida en nosotros. por eso la vida eucarística implica: recibir, vivir y entregar a Jesucristo. La Virgen Santa es referencia perfecta de lo que esto significa y cómo se vive a plenitud.

RECIBIR A CRISTO

(1) Para una vida eucarística, la Llena de Gracia nos llama a estar en gracia; no se debe comulgar de cualquier modo sino solo con la apropiada preparación aunque sin caer en escrúpulos.

(2) María es felicitada ante todo por su fe; para acoger el misterio eucarístico nos aferramos a las palabras dle Señor y las acogemos con fe: “Esto es mi Cuerpo… Esta es mi Sangre…”

(3) Humildad. María proclama la misericordia divina que ha mirado la humillación de su sierva. Toda vida en Dios se sustenta en la verdad de lo que somos, y eso es lo propio de la humildad.

(4) Disponbilidad. María dice: “Aquí está la esclava del Señor.” Su ser y su hacer están en las manos sabios y poderosas de Dios.

VIVIR A CRISTO

(5) Atención a las necesidades de los hermanos. En Caná la Virgen nos muestra cómo un corazón renovado es siempre un corazón abierto al prójimo.

(6) Vamos siempre con Cristo. En Caná, María enfrenta una necesidad pero no sola. En nuestra vida el ejercicio de la certeza de que Él está es vital.

(7) Que la gloria sea para Dios: en Caná, María pide lo que debe pedir, hace lo que tiene que hacer, y desaparece de la escena. Quiere y logra que Dios sea el protagonista.

ENTREGAR A CRISTO A LOS HERMANOS

(8) Hay que “primerear”: ser ágiles y llegar pronto. No esperemos a que el peso de los problemas, la soledad u otras “ofertas” conquisten los corazones de las personas que son tan importantes para nosotros.

(9) Servir conlleva donación y la donación implica sufrimiento. El que no está dispuesto a perder algo que no diga que está dispuesto a donar de verdad algo.

(10) Como muestra la Virgen en su canto al llegar a casa de Isabel, todo genuino acto de evangelización, sea con palabras o con obras, va sellado por la alegría y la alabanza a Dios.

Frente a los antitestimonios de los sacerdotes

Fray Nelson, es verdad que en la iglesia existieron y existirán personas que dañen la imagen misionera y evangelizadora a través de su sacerdocio, laicado etc. ¿Cuál debe ser la postura de los católicos ante los sacerdotes o religiosas golpeadores y pedófilos? En las redes sociales se busca desprestigiar a toda la iglesia sólo por el error de unos cuantos, ¿qué debemos hacer cuando veamos ese tipo de publicaciones? ¿Entramos en la confrontación?

* * *

Ante todo, tu pregunta ayuda a que todos tomemos conciencia de las repercusiones de nuestros actos. El famoso video del cura que le da una cachetada a un bebé llorón dura unos pocos segundos. Un momento de impaciencia, sin duda. Pero ¡cuánto daño ha hecho esa cachetada! En la época digital, quienes amamos a la Iglesia y la servimos debemos partir de la base de que TODO está siendo filmado y será potencialmente publicado.

Otra advertencia: el apóstol San Pedro nos dice que el diablo ronda como león rugiente (1 Pedro 5,8). eso vale para cada persona considerada individualmente pero también para todas las formas de presencia y vida de la Iglesia. Una emisora católica, una comunidad religiosa, un colegio de religiosos… será siempre objeto de odio por el demonio y cualquier falla nos la van a cobrar muy caro.

Por supuesto es injusto esa manera de juzgar a la Iglesia. ¿Qué tal juzgar a todos los médicos o a la medicina como práctica de la sociedad solo porque uno encontró un médico vanidoso, mentiroso o agresivo? Obviamente la gente usa medidas muy distintas y cuando se trata de la Iglesia se considera autorizada para juzgar y condenar con fuerza y con odio.

¿Por qué tanta gente obra de ese modo injusto? Porque aprovechan el momento de atacar a la Iglesia para considerarse eximidos de cualquier cosa que diga la misma Iglesia. Es algo así como una oportunidad de emancipación. Hablar mal de la Iglesia y desacreditarla es una forma de silenciar su voz. Y silenciarla es deseable para muchas personas e ideologías porque quieren declararse “libres” para hacer lo que les venga en gana, o para cambiar de religión o para imponer sus propios “dioses.”

Conclusión: necesitamos conversión, sabiduría y vigilancia. Pero también hay que ayudar a quienes critican fácilmente a que se den cuenta de su coherencia para que así se pregunten qué es lo que en realidad les mueve a querer separarse de la voz de Cristo y de su Iglesia.

Responsables con las almas

Razonan que, en nombre de la caridad, proceden con delicadeza y comprensión, ante los que atropellan. -Ruego a Dios que esa delicadeza y esa comprensión no sean el camuflaje de… sus respetos humanos, ¡de su comodidad!, para permitir que cometan el mal. Porque entonces… su delicadeza y su comprensión sólo serían complicidad en la ofensa a Dios.

No cabe facilitar la conversión de un alma, a costa de hacer posible la perversión de otras muchas.

Si alguno aceptara que, entre los corderos, se criasen lobos…, puede imaginarse con facilidad la suerte que correrían sus corderos.

Más pensamientos de San Josemaría.

Asumir tu responsabilidad ¡ya!

Si tú amas de verdad a tu Patria -y estoy seguro de que la amas-, ante un alistamiento voluntario para defenderla de un peligro inminente, no dudarías en inscribir tu nombre. En momentos de emergencia, ya te lo he escrito, todos son útiles: hombres y mujeres; viejos, maduros, jóvenes y hasta adolescentes. Sólo quedan al margen los incapaces y los niños. Cada día se convoca, no ya un alistamiento voluntario -eso es poco-, sino una movilización general de almas, para defender el Reino de Cristo. Y el mismo Rey, Jesús, te ha llamado expresamente por tu nombre. Te pide que luches las batallas de Dios, poniendo a su servicio lo más elevado de tu alma: tu corazón, tu voluntad, tu entendimiento, todo tu ser. -Escúchame: la carne, con tu pureza de vida y especialmente con la protección de la Virgen, no es problema. -¿Serás tan cobarde, que intentarás librarte del llamamiento, excusándote con que tienes enfermo el corazón, la voluntad o el entendimiento?… ¿Pretendes justificarte y quedarte en servicios auxiliares? -El Señor quiere hacer de ti un instrumento de vanguardia -ya lo eres- y, si vuelves la espalda, no mereces más que lástima, ¡por traidor!

Si el tiempo fuera solamente oro…, podrías perderlo quizá. -Pero el tiempo es vida, y tú no sabes cuánta te queda.

Más pensamientos de San Josemaría.

Esto se llama verdadera responsabilidad

Me parecen muy lógicas tus ansias de que la humanidad entera conozca a Cristo. Pero comienza con la responsabilidad de salvar las almas de los que contigo conviven, de santificar a cada uno de tus compañeros de trabajo o de estudio… -Esta es la principal misión que el Señor te ha encomendado.

Compórtate como si de ti, exclusivamente de ti, dependiera el ambiente del lugar donde trabajas: ambiente de laboriosidad, de alegría, de presencia de Dios y de visión sobrenatural. -No entiendo tu abulia. Si tropiezas con un grupo de compañeros un poco difícil -que quizá ha llegado a ser difícil por tu abandono-, te desentiendes de ellos, escurres el bulto, y piensas que son un peso muerto, un lastre que se opone a tus ilusiones apostólicas, que no te entenderán… -¿Cómo quieres que te oigan si, aparte de quererles y servirles con tu oración y mortificación, no les hablas?… -¡Cuántas sorpresas te llevarás el día en que te decidas a tratar a uno, a otro, y a otro! Además, si no cambias, con razón podrán exclamar, señalándote con el dedo: «hominem non habeo!» -¡no tengo quien me ayude!

Más pensamientos de San Josemaría.

Hacer bien el bien

Efectivamente, lo viejo merece respeto y agradecimiento. Aprender, sí. Tener en cuenta esas experiencias, también. Pero no exageremos: cada cosa a su tiempo.

No te enfades: muchas veces un comportamiento irresponsable denota falta de cabeza o de formación, más que carencia de buen espíritu.

Corres el gran peligro de conformarte con vivir -o de pensar en que debes vivir- como un “niño bueno”, que se aloja en una casa ordenada, sin problemas, y que no conoce más que la felicidad. Eso es una caricatura del hogar de Nazaret: Cristo, porque traía la felicidad y el orden, salió a propagar esos tesoros entre los hombres y mujeres de todos los tiempos.

Más pensamientos de San Josemaría.

Fundamentos bíblicos de la vida cristiana en sociedad

Capaces de mostrar un camino y de lograr un cambio. Mateo 5,13-16

13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; 15 ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. 16 Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Visibles, pero no gente que actúa para ser vistos. Mateo 23,5-7
Sino que hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres; pues ensanchan sus filacterias y alargan los flecos de sus mantos; aman el lugar de honor en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, y los saludos respetuosos en las plazas y ser llamados por los hombres Rabí.
Enviados en medio de peligros y de una cierta injusticia o desproporción. Mateo 10,16
16 Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed astutos como las serpientes e inocentes como las palomas.
Con un pronóstico de persecución. Juan 16,2-3
Os expulsarán de las sinagogas; pero viene la hora cuando cualquiera que os mate pensará que así rinde un servicio a Dios. Y harán estas cosas porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Pero también de victoria. Marcos 16,17-20
17 Y estas señales acompañarán a los que han creído: en mi nombre echarán fuera demonios, hablarán en nuevas lenguas; 18 tomarán serpientes en las manos, y aunque beban algo mortífero, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán las manos, y se pondrán bien. 19 Entonces, el Señor Jesús, después de hablar con ellos, fue recibido en el cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Y ellos salieron y predicaron por todas partes, colaborando el Señor con ellos, y confirmando la palabra por medio de las señales que la seguían.
Son enviados a todas las naciones. Mateo 28,18-20
18 Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. 19 Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
Pero la grandeza de su misión permanece oculta y en cierto sentido misteriosa. 2 Corintios 6,4-10
sino que en todo nos recomendamos a nosotros mismos como ministros de Dios, en mucha perseverancia, en aflicciones, en privaciones, en angustias, en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos, en pureza, en conocimiento, en paciencia, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero, en la palabra de verdad, en el poder de Dios; por armas de justicia para la derecha y para la izquierda; en honra y en deshonra, en mala fama y en buena fama; como impostores, pero veraces; como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, y he aquí, vivimos; como castigados, pero no condenados a muerte; 10 como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, pero enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, aunque poseyéndolo todo.
Y el motivo es que ellos no son del mundo. Juan 17,14-18
14 Yo les he dado tu palabra y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15 No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno. 16 Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 17 Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad. 18 Como tú me enviaste al mundo, yo también los he enviado al mundo.
El reino de Dios no se identifica con ninguna estructura o lugar del mundo. Lucas 17,20-21

20 Habiéndole preguntado los fariseos cuándo vendría el reino de Dios, Jesús les respondió, y dijo: El reino de Dios no viene con señales visibles, 21 ni dirán: “¡Mirad, aquí está!” o: “¡Allí está!” Porque he aquí, el reino de Dios entre vosotros está.

Y sin embargo, que Dios reine no es una realidad que se queda en lo subjetivo, invisible o intangible. 1 Juan 3,13-18
13 Hermanos, no os maravilléis si el mundo os odia. 14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en muerte. 15 Todo el que aborrece a su hermano es homicida, y vosotros sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. 16 En esto conocemos el amor: en que El puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 17 Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano en necesidad y cierra su corazón contra él, ¿cómo puede morar el amor de Dios en él? 18 Hijos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.
La pureza de la religión es cosa visible y con un claro impacto social. Santiago 1,27
27 La religión pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo.
Pero el bien de la fe no se limita a lo visible. 2 Corintios 4,16-18

16 Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día. 17 Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, 18 al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

Hay unos siete ejes dialécticos:

Fracaso – Victoria

Nos persiguen con la muerte – Los perseguimos con la vida

Discreción – Visibilidad

Énfasis en la intención – Énfasis en el resultado

Carácter de misterio – Carácter de universalidad

El mundo que detesta a Cristo – El mundo que necesita de Cristo

Realidad incipiente – Realidad anhelada

A tiempo y a destiempo

Algunos no saben nada de Dios…, porque no les han hablado en términos comprensibles.

Donde no te llegue la inteligencia, pide que te alcance la santa astucia [pillería], para servir más y mejor a todos.

Créeme, el apostolado, la catequesis, de ordinario, ha de ser capilar: uno a uno. Cada creyente con su compañero inmediato. A los hijos de Dios nos importan todas las almas, porque nos importa cada alma.

Más pensamientos de San Josemaría.

Claves de evangelización cotidiana

¿Que es vieja esa idea del catolicismo, y por tanto inaceptable?… -Más antiguo es el sol, y no ha perdido su luz; más arcaica el agua, y aún quita la sed y refresca.

La propaganda cristiana no necesita provocar antagonismos, ni maltratar a los que no conocen nuestra doctrina. Si se procede con caridad -«caritas omnia suffert!» -el amor lo soporta todo-, quien era contrario, defraudado de su error, sincera y delicadamente puede acabar comprometiéndose. -Sin embargo, no caben cesiones en el dogma, en nombre de una ingenua “amplitud de criterio”, porque, quien así actuara, se expondría a quedarse fuera de la Iglesia: y, en lugar de lograr el bien para otros, se haría daño a sí mismo.

El cristianismo es “insólito”, no se acomoda a las cosas de este mundo. Y ése es quizá su “mayor inconveniente”, y la bandera de los mundanos.

Más pensamientos de San Josemaría.

Claves de maduración en la fe

La vida cristiana está llamada a crecer y madurar. Estamos llamados a ser como los soldados, que defienden los tesoros de la gracia, y también como enamorados, que agradecen y disfrutan la dulzura que han recibido de su Señor.

El amor y el combate son entonces dos dimensiones inseparables de nuestro ser de cristianos.

Ese combate podemos decir que se realiza en tres grandes frentes: espiritual, externo y comunitario.

El frente espiritual es la base de todo. Es allí donde tenemos que enfrentar las tentaciones que quieren llevarnos a la confusión, al desánimo o a la incoherencia. Esos son los tres principales desafíos y por eso son también tres las defensas que tenemos que utilizar en este frente.

Primero está la oración, que debe ser perseverante, humilde, confiada y alimentada en las fuentes de la Iglesia. Luego está la formación, que preferiblemente debe ser realizada en comunidad aunque también es bueno que se complemente con lo que cada uno puede hacer a partir de la Biblia, el catecismo y tantos otros caminos de formación que por ejemplo nos ofrece internet. En tercer lugar, hemos de cultivar las virtudes, centrándonos principalmente en las tres teologales y las cuatro cardinales.

Un buen método para evaluarnos con frecuencia en estas virtudes es dedicar un día de la semana a cada una de ellas. Por ejemplo: el domingo, al amor; el lunes, a la fortaleza; el martes, a la prudencia; el miércoles, a la justicia; el jueves, a la fe; el viernes, al dominio de nosotros mismos; y el sábado, a la esperanza. Si se quiere seguir este método, la pregunta que debe hacerse uno, con respecto a cada virtud, es muy sencilla: ¿Qué he hecho esta semana para crecer en esta virtud?

En el frente externo debemos considerar cuál es nuestro papel en el servicio ante la sociedad, ante la Iglesia y particularmente ante las personas necesitadas.

Con respecto a la sociedad, se espera que seamos buenos ciudadanos y además personas que buscan la excelencia; personas que respetan a otros y que también saben hacer valer sus propias convicciones. Con respecto a la Iglesia lo más importante es fortalecer nuestro sentido de pertenencia con la oración constante por nuestros legítimos pastores y también con un lenguaje que invite siempre a la unidad y que no estimule la división. En cuanto a los necesitados, debemos recordar con frecuencia que el egoísmo es como el monóxido de carbono: uno no se da cuenta de que lo está envenenando y se está adueñando de uno. Por eso debemos luchar activamente para vencer el egoísmo preguntándonos con frecuencia cuáles son aquellas personas a las que hemos servido sin otro interés que hacerles el bien que más necesitaban.

En el frente comunitario hay tres cosas que debemos tener en cuenta: el dinero, los afectos y el poder.

Con respecto al dinero, debemos recordar que todos somos responsables de la solidez económica de las obras de la iglesia y no debemos delegar esta responsabilidad sólo en unas pocas personas. En cuanto a los afectos, hay dos casos que hay que considerar. Con respecto a las relaciones de pareja debe haber claridad, pureza, sentido de la presencia de Dios y gran respeto hacia todos, especialmente hacia la sagrada institución del matrimonio. Pero el mundo de los afectos tiene que ver también con las simpatías y las antipatías. Para no dejarnos llevar simplemente por nuestros gustos es necesario que aprendamos a tratar siempre de la mejor manera a todos y también es necesario que estemos dispuestos a trabajar con todos. En cuanto al poder, hay que evitar varios peligros: el autoritarismo, la anarquía, la manipulación de la autoridad y la murmuración. Si estamos atentos a evitar estos males podremos cultivar grandes bienes que Dios promete para su pueblo, y la bendición del Señor será abundante entre nosotros.

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Qué debe hacer una comunidad cristiana para crecer en Cristo

La vida cristiana está llamada a crecer y madurar. Estamos llamados a ser como los soldados, que defienden los tesoros de la gracia, y también como enamorados, que agradecen y disfrutan la dulzura que han recibido de su Señor.

El amor y el combate son entonces dos dimensiones inseparables de nuestro ser de cristianos.

Ese combate podemos decir que se realiza en tres grandes frentes: espiritual, externo y comunitario.

El frente espiritual es la base de todo. Es allí donde tenemos que enfrentar las tentaciones que quieren llevarnos a la confusión, al desánimo o a la incoherencia. Esos son los tres principales desafíos y por eso son también tres las defensas que tenemos que utilizar en este frente.

Primero está la oración, que debe ser perseverante, humilde, confiada y alimentada en las fuentes de la Iglesia. Luego está la formación, que preferiblemente debe ser realizada en comunidad aunque también es bueno que se complemente con lo que cada uno puede hacer a partir de la Biblia, el catecismo y tantos otros caminos de formación que por ejemplo nos ofrece internet. En tercer lugar, hemos de cultivar las virtudes, centrándonos principalmente en las tres teologales y las cuatro cardinales.

Un buen método para evaluarnos con frecuencia en estas virtudes es dedicar un día de la semana a cada una de ellas. Por ejemplo: el domingo, al amor; el lunes, a la fortaleza; el martes, a la prudencia; el miércoles, a la justicia; el jueves, a la fe; el viernes, al dominio de nosotros mismos; y el sábado, a la esperanza. Si se quiere seguir este método, la pregunta que debe hacerse uno, con respecto a cada virtud, es muy sencilla: ¿Qué he hecho esta semana para crecer en esta virtud?

En el frente externo debemos considerar cuál es nuestro papel en el servicio ante la sociedad, ante la Iglesia y particularmente ante las personas necesitadas.

Con respecto a la sociedad, se espera que seamos buenos ciudadanos y además personas que buscan la excelencia; personas que respetan a otros y que también saben hacer valer sus propias convicciones. Con respecto a la Iglesia lo más importante es fortalecer nuestro sentido de pertenencia con la oración constante por nuestros legítimos pastores y también con un lenguaje que invite siempre a la unidad y que no estimule la división. En cuanto a los necesitados, debemos recordar con frecuencia que el egoísmo es como el monóxido de carbono: uno no se da cuenta de que lo está envenenando y se está adueñando de uno. Por eso debemos luchar activamente para vencer el egoísmo preguntándonos con frecuencia cuáles son aquellas personas a las que hemos servido sin otro interés que hacerles el bien que más necesitaban.

En el frente comunitario hay tres cosas que debemos tener en cuenta: el dinero, los afectos y el poder.

Con respecto al dinero, debemos recordar que todos somos responsables de la solidez económica de las obras de la iglesia y no debemos delegar esta responsabilidad sólo en unas pocas personas. En cuanto a los afectos, hay dos casos que hay que considerar. Con respecto a las relaciones de pareja debe haber claridad, pureza, sentido de la presencia de Dios y gran respeto hacia todos, especialmente hacia la sagrada institución del matrimonio. Pero el mundo de los afectos tiene que ver también con las simpatías y las antipatías. Para no dejarnos llevar simplemente por nuestros gustos es necesario que aprendamos a tratar siempre de la mejor manera a todos y también es necesario que estemos dispuestos a trabajar con todos. En cuanto al poder, hay que evitar varios peligros: el autoritarismo, la anarquía, la manipulación de la autoridad y la murmuración. Si estamos atentos a evitar estos males podremos cultivar grandes bienes que Dios promete para su pueblo, y la bendición del Señor será abundante entre nosotros.

¿Por qué los judíos no hacían imágenes de sus profetas, y los católicos sí hacemos de los santos?

Pregunta para los católicos (circula en Internet): ¿Por qué los judíos no realizan imagen de Dios, de Moisés, de Abraham? ¿Por qué ellos no realizan imágenes para venerarlos? ¿No será que la razón es porque ellos sí entienden la Ley y no hacen sino lo que Dios les mandó?

* * *

La llegada del Mesías no es un acontecimiento menor. No debemos pensar que fue algo leve que dejó intacta a la Ley de Moisés. Nos damos cuenta que lo prescrito para el sábado, para la circuncisión o para definir qué se puede comer y qué no, todo ello cambió en el régimen de la Nueva Alianza. Así que la pregunta no es: “¿Por qué los cristianos empezaron ya desde la época de las catacumbas a hacer imágenes esculpidas de Cristo, por ejemplo, como Buen Pastor?” La verdadera pregunta es: “¿Tenían que sentirse ellos vinculados al precepto de no hacer representaciones de Dios después de que Dios mismo se había revelado plenamente en Cristo (Juan 14,9), y después de que el apóstol Pablo había enseñado que Cristo es “imagen VISIBLE del Dios invisible” (Colosenses 1,15)?”

Quienes ponen el mandamiento de Moisés por encima de la revelación plena y perfecta del misterio de Dios en Cristo tratan a Cristo, por lo menos con respecto a este asunto, como si fuera un profeta más. ¿No dice la Escritura que “el Verbo se hizo carne y puso su morada entre nosotros” (Juan 1,14)? Ver a Cristo, y por extensión: representar a Cristo para que esa representación nos lleve al recuerdo cercano de él, es ver en su plenitud la misericordia salvadora y transformante de Dios. Y no se quite importancia al verbo “ver” porque ya había dicho la Escritura: “Mirarán al que traspasaron” (Zacarías 12,10; Juan 19,37).

Alguien podrá preguntar qué sucede con la Santísima Virgen o los demás santos y bienaventurados, así reconocidos por la autoridad de la Iglesia, ya desde los primeros siglos. La respuesta es sencilla. El apóstol Pablo dice en 2 Corintios 3,18: “Nosotros llevamos en nuestro rostro descubierto la gloria de Cristo.” esto se demuestra también por el hecho de que el apóstol Pedro, para sanar al paralítico del templo (Hechos 3), le manda: “¡Míranos!” El rostro de quien está unido a Cristo refleja la gloria de Cristo. Por eso también cuando Esteban estaba a punto de ser martirizado “todos los que estaban sentados en el Sanedrín, cuando fijaron los ojos en él, vieron su cara como si fuera la cara de un ángel” (Hechos 6,15).

Por esa comunión de espíritu que hay entre Cristo y sus santos sabemos que todo cuanto hay de bueno y bello en ellos proviene de Él. Y tal es el significado de las imágenes de esos bienaventurados hombres y mujeres: mostrar las infinitas facetas de la santidad del único Cristo.

Por otra parte, llama la atención que el protestante que hace la pregunta ya admite que el mismo Dios sí mandó hacer algunas imágenes, como en efecto es el caso de los querubines puestos encima del arca. Lo curioso es que al final dice: “Sólo hacen (en cuanto a imágenes) lo que Dios les mandó.” La idea que este protestante tiene es que el mandato de Dios termina en el Antiguo Testamento, es decir, que ya no podía venir un cambio en las disposiciones divinas, siendo así que la Biblia misma muestra que, en cuanto a muchas costumbres y preceptos de la Ley, ciertamente hubo cambios, y no pequeños.

Necesitamos muchos y buenos rebeldes

INTRODUCCIÓN

* Toda sociedad humana depende, para su existencia en el tiempo, del recurso a dos fuerzas: la fuerza de la continuidad y la fuerza de la renovación. De modo más corto y gráfico las podemos llamar: tradición y rebeldía.

* Si una sociedad descuida sus tradiciones quiere decir que:

(1) Está recomenzando y volviendo a aprender siempre las mismas lecciones. Desperdicia recursos, talentos y energía.

(2) Por ello mismo, es débil y manipulable.

(3) Su visión es de muy corto plazo y los errores que va acumulando hacen las cosas progresivamente peores.

* Pero una sociedad, incluso si se trata de la sociedad más pequeña que es la pareja o la familia, no puede perder el vigor que le da una sana rebeldía. Sin una dosis apropiada de rebeldía:

(1) Se instala el imperio de que “aquí las cosas siempre se han hecho de tal modo…”

(2) Los jóvenes, que podrían aportar mucho con su energía y creatividad, se sienten relegados y sin esperanza.

(3) Los errores que hagan parte del sistema burocrático establecido quedan sin respuesta y verdadera solución.

* De modo que lo sano e inteligente es poder combinar tradición y rebeldía; dar continuidad a lo que tiene un sentido y autoridad verdadera pero dar espacio para renovar lo que puede y debe ser mejorado.

LA EDAD DE LA REBELDÍA

* Muchos papás se exasperan frente a los actos de rebeldía de sus hijos. Estos actos pueden ser muy diversos:

(1) A veces un silencio de aislamiento: “No cuenten conmigo”

(2) Comportamientos o modas exóticas, incluyendo tatuajes, piercings, ropa que contradice los estándares de los adultos.

(3) Actitudes, vocabulario o música agresiva, ruidosa, provocativa. En todo caso: distinta.

(4) Posturas morales, religiosas o políticas ajenas o contrarias a las propias de los mayores.

(5) Creación de un lenguaje o de caminos de comunicación propios: intento de consolidar un mundo sin adultos.

* También en la Iglesia los movimientos jóvenes y las comunidades cristianas jóvenes tienen sus propias “adolescencias.” El tiempo va demostrando qué de esas actitudes o rituales es verdadero aporte de cambio, y qué tanto es simple rebeldía.

* Es necesario comprender que la rebeldía incluye dos actos:

(1) Tratar de SEPARARSE del mundo de los mayores.

(2) Tratar de PERTENECER a un mundo distinto.

* Por eso es frecuente, aunque siempre doloroso, que la misma persona que es insoportable o aislada en casa, sea comprensiva y comunicativa en su grupo, pandilla o tribu.

LOS RIESGOS DE LA REBELDÍA

* Los que conocen bien estos ciclos de la juventud pueden intentar manipularlos según sus propios intereses y agendas. Grupos políticos, sectas religiosas, pandillas juveniles, incluso personas mayores pueden usar de astucia para dominar a la juventud mientras les hacen creer que los están “liberando” y haciendo más “originales.”

* El riesgo es muy grande sobre todo por lo que ya se ha dicho: el joven típico mide con un estándar de crítica muy alta a su familia mientras que acepta sin dificultad casi cualquier cosa que sienta parte del mundo “nuevo” y “libre” al que cree que está entrando.

* Hay marcas de ropa que se sabe que han usado esta estrategia: es el caso de Desigual. Y también partidos políticos, que suelen incorporar palabras como “nuevo” o “revolucionario.” Y grupos de presión, como los LGBTI, que convencen a muchos usando palabra-bandera como tolerancia o igualdad; o asustándolos con que se van a quedar solos y desprotegidos afectivamente, para lo cual son útiles las palabras-dragón: homofobia, persecución, intolerancia.

¿ES POSIBLE UN EQUILIBRIO?

* La Biblia nos muestra que Jesús tuvo su momento de sana independencia y en cierto sentido rebeldía: “No sabíais que tengo que ocuparme de las cosas de mi padre?” (Lucas 2,49). También nos indica que creció en obediencia, pues así termina el pasaje de su extravío en Jerusalén.

* La rebeldía por la rebeldía es fácil de manipular porque produce una falsa sensación de libertad. La tradición por la tradición es fácil de manipular porque produce una falsa sensación de seguridad. Y en la juventud quisiéramos tener ambas cosas: seguridad, que nos haga firmes, y libertad, que nos conceda novedad y felicidad.

(1) Lo primero es entonces darse cuenta que todos pasamos por estos procesos. La enseñanza de Santa Catalina es clave: hay que buscar el verdadero y santo conocimiento de uno mismo. Que toda crítica empiece por uno mismo.

(2) A su vez, este conocimiento requiere de un deseo profundo de la verdad. El libro de la Sabiduría nos presenta, especialmente en los capítulos 8 y 9 la imagen de un joven que no quiere dejarse embriagar por cualquier vino ni convencer por cualquier teoría.

(3) Hay que tomar conciencia que la propia rebeldía y descontento es algo bueno, incluso muy bueno, pero sólo en la medida en que se vuelve un motor para mejorar las cosas. Hay que entender que criticar por criticar, o contradecir por contradecir a nadie sirve.

(4) Una autocrítica muy importante es la que tiene que ver con el egoísmo y la comodidad. Con frecuencia criticamos muchas cosas con el propósito implícito de que nuestros intereses, gustos y placeres estén a salvo, sin que importe mucho el bien común. Las versiones simplistas del pensamiento político, social, psicológico o religioso son muy peligrosas en este sentido. Uno debe desconfiar de cualquier voz, incluyendo la propia voz, cuando dice: “Todo se arreglaría si…”

(5) Si uno es creyente, orar, y orar de corazón es un deber hermoso y bendito. El no-creyente debe plantearse con renovada seriedad el tema de quién es Dios, y por qué tantos, que no son tontos ni perversos, se entregan a su Santa Voluntad.

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