¿Casarse o ‘estar juntos’?

Dios nos creó con la capacidad de amar para entregarnos al ser amado; y con el instinto sexual que conduce a la procreación (“Dios creó al hombre a su imagen y semejanza; varón y mujer los creó y les dio su bendición diciéndoles: crezcan, tengan hijos y sometan la creación… Y Dios vio que era bueno”. Génesis 1: 27, 28, 31). El fin de la unión del hombre y la mujer es amarse y brindarse ayuda mutua, disfrutar del placer sexual y tener hijos. El amor es mutua entrega, sacrificio y fidelidad (“Carne de mi carne y hueso de mis huesos”. “Dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola persona”. Génesis 2: 23 y 24; Efesios 5: 31).

Cuando una pareja se casa implica un compromiso: “me entrego a ti y prometo amarte y serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida”. Ese compromiso de total entrega para “compartir la vida” es el matrimonio, necesario para la estabilidad familiar y el equilibrado desarrollo de los hijos.

No se puede negar el mérito de quienes por diferentes circunstancias tuvieron que crear a sus hijos solos, y estos no necesariamente fueron disminuidos en su formación y capacidad. Pero no es esa la situación natural y conveniente a la que debe aspirar la sociedad humana. Los hijos necesitan de un hogar estable donde reciban la influencia del padre y de la madre.

El cine y la televisión promueven una campaña mundial contra el matrimonio; y los anticonceptivos facilitan el uso del sexo sin temor a embarazos, solo por placer… sin amor… sin compromiso. De esta manera el hombre y la mujer se convierten en “un objeto de placer”. Se habla de “estar juntos”, usándose para satisfacer el deseo sexual… como se usa una olla o un plato para satisfacer el deseo de comer.

Además de las razones sociológicas y sicológicas que abundan a favor del matrimonio, los cristianos creemos en la santidad del mismo como sacramento instituido por Dios. Habría que preguntar a los padres: ¿orientan a sus hijos a ser “objetos de placer sexual”, como ollas o platos desechables, o a ser “personas” que se respetan y que construirán familias estables basadas en el amor”

El autor es abogado y periodista nicaraguense

Ministro extraordinadrio de la comunión

Se autoriza la libre reproducción

adolfo.miranda@datasystemsa.com

Amor y oración: la receta de este matrimonio

“Deseaban ser padres, pero Dios tenía otros planes. Cuando Jamie y Pete todavía eran novios pasaban horas hablando sobre su deseo de ser padres. Como ella misma contó a Catholic Digest, Pete siempre se imaginó siendo un padre dispuesto a cuidar y educar a sus futuros hijos, pero diez años después de casarse, aceptaron que la realidad sería muy distinta…”

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La clave del matrimonio

“Lo sé muy bien y es así por experiencia propia: la clave del matrimonio es Jesús y sin Él no funciona. Esta aseveración no es, sin embargo, ni un simple cliché ni algo trivial, pues conformar una unión santa, dinámica y plena, no es algo sencillo…”

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Corpus Christi. La Eucaristía como sacramento

“Hoy quiero hablar de la Eucaristía como sacramento. Para hacerlo, quiero hacer una comparación poniendo como ejemplo el matrimonio. A la Iglesia, desde tiempos antiguos, le costó mucho la redención del matrimonio. En tiempo del Imperio romano, especialmente en su decadencia, había una gran promiscuidad, y no existía esta institución natural sobre la cual se estructura la vida social…”

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Mártires por defender el matrimonio indisoluble

“Para Fray Pedro de Corpa y sus cuatro compañeros franciscanos, el 14 de septiembre de 1597 comenzó como cualquier otro agradable jornada junto a la tribu de los Guale en Florida. Los frailes se dividían en cinco misiones costeras de la actual diócesis de Savannah (Georgia), donde eran aceptados y convivían pacíficamente con los indígenas. Sin embargo, aquel día se extendió una revuelta iniciada por un joven cacique que rechazaba sus enseñanzas sobre la Iglesia y el matrimonio. Cuatro siglos después de su brutal martirio, la Iglesia espera su próxima canonización…”

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Éxito de un retiro de parejas

Al momento de escribir esto, falta más de una semana para iniciar nuestro retiro de parejas “Sanar y Fortalecer,” para los días 30 de Noviembre y 1 de Diciembre de 2019, en Cajicá, cerca de Bogotá. Y todos los cupos han sido vendidos. Es una buena noticia porque indica interés por consolidar más y más hogares. Bendito sea Dios!

Estaremos avisando la realización de nuestro próximo retiro para parejas. Atentos todos!

La Iglesia es la única institución del mundo que defiende el amor para siempre

“Cada vez son menos los novios que deciden casarse por la Iglesia. Solo en los últimos diez años el número de matrimonios canónicos se ha reducido a menos de la mitad, pero «no es una crisis sociológica, es una crisis de esperanza. A los jóvenes les sigue atrayendo un amor para siempre, un amor respetuoso, hermoso y fiel. Pero nos encontramos con chavales que han caído en una especie de cinismo y lo dan por imposible. Sin embargo, la Iglesia es la única institución del mundo que defiende que sí es posible, porque el plan de Dios es ese. Entonces, la pastoral de la Iglesia tiene que ir encaminada a que la gente descubra que ese amor con el que sueñan se puede hacer realidad», explica Lucas Buch, coorganizador de las jornadas Acompañar a los jóvenes en el noviazgo, celebrado la semana pasada en la facultad de Teología de la Universidad de Navarra…”

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Lo que están haciendo en Dinamarca para disminuir el número de divorcios

Antes de liquidar su relación, los matrimonios deben recibir apoyo psicológico y completar un curso de tres meses. En regiones como Ringkøbing-Skjern, esta fórmula ya ha reducido los divorcios un 17 %

Hasta abril de este año, para divorciarse en Dinamarca, uno de los países más secularizados de Europa, bastaba con rellenar un sencillo formulario online. Como consecuencia, en este país nórdico se disolvieron 15.000 parejas en 2018, una cifra que equivale a la mitad de los matrimonios que se celebraron aquel mismo año. El frenético ritmo con el que se sucedían los divorcios acabó empujando al gobierno a buscar alguna solución. Así, el ejecutivo danés lanzó en abril un paquete legislativo que obligaba a los matrimonios con intención de romper su relación a recibir terapia y realizar un curso antes de separarse definitivamente. Tres meses después, Dinamarca hace balance.

«Podemos mantener a las familias unidas y, además, estamos ahorrando dinero a largo plazo. Aparte de ser bueno para las parejas, lo es para nosotros», declara Jette Haislund, directora de salud de Ringkøbing-Skjern, al periódico danés Politiken. El municipio en que esta mujer desarrolla su labor tiene experiencia con el programa, pues lo pusieron en marcha ocho años antes que el gobierno central. En su primer año de funcionamiento, 2011, consiguieron reducir la tasa de divorcios un 17 %.

Estas sesiones, que corren a cargo de los ayuntamientos, pretenden ayudar a las familias a resolver sus conflictos para que puedan permanecer unidas. Una medida que Steen Kruse, del Centro para el Desarrollo de la Familia de Dinamarca, considera «sensata». En declaraciones a Politiken, aprueba que las autoridades locales «asuman una parte de la responsabilidad en las relaciones y en la vida familiar».

A juicio de Kruse, con medidas como esta, el estado protege la salud mental de sus ciudadanos, especialmente la de los hijos de los matrimonios que se divorcian. «A muchos nos gustaría ayudar a evitarlo si es posible porque para la mayoría de niños y adultos es una circunstancia estresante tener que vivir en dos lugares a la vez», cuenta a Politiken.

Es un factor que Gert Martin Hald, profesor de la Universidad de Copenhague, ya ha estudiado. Según revela este psicólogo en una entrevista al diario británico The Guardian, antes de que Dinamarca aprobara esta medida para frenar los divorcios, primeramente midió sus efectos con 2.500 voluntarios daneses sumidos en este proceso. «En 13 de cada 15 casos, el efecto sobre la salud física y mental fue positivo y redujo el absentismo laboral. Al año, las parejas se comunicaban como si no se hubieran divorciado», revela Hald.

Pero conviene mantener unas expectativas realistas con el impacto del curso. Según cuenta Hjalmar, un ejecutivo danés de mediana edad, «el curso no va a reparar todos los matrimonios rotos, pero ayuda a aclarar algunos aspectos muy importantes en los que no solemos pensar con claridad». Así, aunque no todas las parejas rehagan su relación tras pasar por estos cursos y recibir atención psicológica, aquellas que se separan reciben la información necesaria para acordar un régimen de visitas que no genere nuevos conflictos.

Rodrigo Moreno Quicios, de www.alfayomega.es

¿Pide Cristo que se abandone a la esposa por seguirlo a Él?

En Lucas 14, Jesucristo habla de cómo el amor a Él tiene que estar por encima de todos los otros amores, e incluye a la esposa entre esos amores–cosa que no hace Mateo en el pasaje correspondiente, en su capítulo 10. ¿Justificaría eso separarse de la mujer para consagrarse a servir a Cristo y al Evangelio? –R.L.

* * *

Aunque Lucas escribe su Evangelio en griego, no cabe duda de que muchas de sus expreciones y construcciones provienen directamente del entorno de Jesús, y por tanto de la mentalidad y uso de lenguaje propios del hebreo y del arameo.

Pues bien, una cosa curiosa que tiene el hebreo es que a menudo indica con expresiones idénticas lo actual y lo potencial. ¿Recuerdas aquel pasaje del hombre que aplaza seguir a Cristo alegando “déjame primero enterrar a mi padre”? Los estudiosos de la Biblia coinciden en que la situación de ese hombre no era que el papá se hubiera muerto y que lo estaban esperando a él para enterrarlo. Más bien parece que “déjame enterrar a mi padre” quiere decir: “Quiero esperar a que mi padre muera y cuando ya lo haya enterrado, volveré contigo, Señor.” Es decir que el “entierro” es solo una posibilidad, algo que está en potencia de cara al futuro.

Seguramente debemos entender en ese sentido las palabras de Lucas. “Dejar la mujer” o en realidad, dejar cualquier otra persona o cosa, indica no solo lo que se tiene sino lo que se podría tener. Así que una posible explicación es que Cristo quiere que tengamos claro que uno renuncia no solo a lo que tiene sino también a lo que podría llegara tener. Es el caso de un sacerdote célibe o de un monje: ha renunciado a los hijos, no en el sentido de que desatendió a sus bebés o sus niños, sino en el sentido de que los hubiera podido tener, y no los tuvo.

Hay otra interpretación, más cercana al contexto de Lucas 14,26. Parece que allí Cristo no se está refiriendo a quienes, como Pedro y los Apóstoles, “lo dejaron todo” sino simplemente está estableciendo las prioridades: de lo que se trata es de que Cristo sea el amor supremo y el criterio que define el lugar de los demás amores. En este sentido la alusión a la “mujer” habría que entenderla simplemente como que ni ella ni nadie puede tener el puesto que solo corresponde al Señor.

Qué y a quiénes se deja por el Evangelio

En esta ocasión quisiera preguntarle si estoy interpretando bien un fragmento del evangelio según san Marcos, que dice lo siguiente: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, no quedará sin recibir el ciento por uno: ahora al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna.» Nuestro Señor no menciona “esposa” o “mujer”, ¿será porque la indisolubilidad del matrimonio es tal que Cristo nos enseña que el hombre se quede con su esposa, y le sirva desde su hogar, y no que la deje a causa del evangelio y la predicación? — B.C.

* * *

Yo creo que tu interpretación es correcta. No dice Cristo que se deje a la esposa aunque, en ciertas circunstancias sí podría dejarse a los hijos para entregarse al Evangelio, por ejemplo, si ellos han crecido y son independientes, como se espera de hijos adultos. La unión en cambio con la esposa está llamada a perdurar porque en sí misma esa unión es un servicio al Evangelio. En efecto, el hermoso testimonio de comprensión, apoyo mutuo, fidelidad y perdón que dan los matrimonios es un bien para todo el pueblo cristiano.

Algo que la Iglesia permite es que, si han cesado las responsabilidades mayores e inmediatas con los hijos, de común acuerdo esposo y esposa pueden ingresar a la vida religiosa. Pero debe entenderse que su servicio a Cristo no empieza sino que solo cambia si llegan a ese acuerdo mutuo.

Otra cosa que hay que destacar es que el hecho de que no se mencione dejar la esposa pone un límite a esa opinión que se repite con tanta facilidad como falta de fundamento. ¿Quién no ha oído aquello de que “los apóstoles eran casados”? Del único que consta que estuvo casado es de Pedro porque se menciona su suegra (por ejemplo, en Lucas 4,38-44). pero, como lo han observado varios estudiosos, el hecho de que la suegra viviera con Pedro y que no se mencione en ningún momento, y en ninguna parte del Nuevo Testamento, a esposa o hijos de él, hace suponer que el pescador de galilea ya era viudo y muy probablemente sin hijos, cuando Jesús lo llamó al apostolado. Así que sea esta buena ocasión para quitar de en medio ese sofisma en contra de la práctica del celibato en la Iglesia Católica en Occidente.

¿Se debe amar más a los padres o al cónyuge?

Como hemos expuesto en otro lugar (a.7 y 9), el grado de amor puede entenderse en doble sentido: por la naturaleza del bien y por la unión entre quien ama y la persona amada. Así, por la naturaleza del bien, objeto del amor, se debe amar a los padres antes que a la esposa, puesto que se ama a los padres en cuanto principio y personificación de un bien superior. Desde el punto de vista de la unión, en cambio, debe ser más amada la esposa, por la unión que tiene con el esposo, formando con él una sola carne, a tenor de las palabras de Mt 19,6: Serán los dos una sola carne. Por eso la esposa es amada más intensamente, pero a los padres se les debe mayor respeto. (S. Th., II-II, q.26, a.11, resp.)


[Estos fragmentos han sido tomados de la Suma Teológica de Santo Tomás, en la segunda sección de la segunda parte. Pueden leerse en orden los fragmentos publicados haciendo clic aquí.]

VIDEO COMPLETO: Decálogo del Noviazgo para el siglo XXI

1. Advertencia: El exceso de cine, televisión o series tiende a crear deformaciones.

2. Tres palabras claves: conocimiento, fidelidad y crecimiento.

3. El desenlace propio del noviazgo no es simplemente una BODA es un HOGAR. El tema hogar debe estar cada vez más presente en su conversación.

4. Cuidado con el egoísmo de dos. Sus familias y las responsabilidades de estar en sociedad IMPORTAN y no deben rehuirse.

5. Tomen a tiempo las medidas apropiadas para vivir la pureza. Descubran la fuerza y belleza de la castidad.

6. Estén atentos a las otras dimensiones del amor: a los pobres, a los parientes ancianos, a los enfermos.

7. Oren: pidiendo el crecimiento y madurez interior, la sanación de heridas anteriores, la liberación de todo posible engaño, la bendición para su pareja.

8. Sean partícipes activos de las batallas propias del tiempo en que vivimos: contra la imposición del aborto, contra la confusión de los llamados “géneros”, contra la idea superficial de la pareja.

9. Conózcanse en diversos roles: como líderes, como miembros de equipo, como discípulos del Señor.

10. Recuerden que el noviazgo puede tener dos finales, y no uno solo. Viva cada uno el noviazgo con esto en mente: ¿cómo me sentiré si esto termina y se disuelve?

Libres del poder de los espejismos en la pareja y la familia

Homilía para el Domingo VIII del Tiempo Ordinario, ciclo C – 3 de Marzo de 2019

Aquella expresión de Cristo, que un ciego no puede guiar a otro ciego, porque los dos caerán al hoyo, se cumple también en la pareja. Los “hoyos” típicos son las agresiones mutuas, la indiferencia, y una vida de apariencia y fachada.

Las parejas están “ciegas” en el sentido de que se “enceguecen” con espejismos, de los cuales hay cinco para destacar:

(1) Concentrarse en la boda o en la luna de miel, olvidando que el matrimonio no es un punto en la vida ni un episodio. Luego, los varones caen con facilidad en estos espejismos:

(2) Concentrar su atención solo en lo físico haciéndose ciegos a la belleza moral y espiritual que también tiene y desarrolla la mujer.

(3) Aprovecharse de la generosidad femenina con una actitud egoísta que desconoce las necesidades o preferencias de ellas. Las mujeres, por su parte, suelen caer en otros dos espejismos:

(4) Creerse redentoras capacitadas para cambiar y rescatar al hombre que aman.

(5) Huir de una realidad difícil en su casa paterna para unirse en matrimonio a alguien que a menudo repite la misma historia.

De todos estos espejismos y oscuridades nos rescata Cristo con su claridad y la potencia de su gracia que transforma.