Izquierda y Derecha (5a. y última parte)

El Centro

Hemos hablado de Izquierda y de Derecha. ¿Existe algo que pueda llamarse �el Centro�?

Por supuesto, pero la definición de qué es el �Centro� cambia sin cesar. Cuando un partido de derechas quiere captar votos más allá de sus filas tradicionales probablemente añade algunos puntos más �sociales� a su agenda; cuando un partido de izquierdas quiere recoger votos más allá de las coaliciones y de las negociaciones con los �lobbies� de turno entonces abandona parte de su agenda tradicional, conserva el nombre y lanza al mercado un nuevo producto.

¿Tanto así como �nuevo producto�?

¿Qué otro nombre podríamos darle? Miremos el caso de Tony Blair, que creo que es emblemático. Su partido, el laborista, es supuestamente la Izquierda en Gran Bretaña. Sin embargo, Blair ha hecho sobrevivido y triunfado políticamente a base de manejar con impresionante agilidad y pragmatismo los temas que eran sagrados para el socialismo clásico. Como anota una página de Internet, especializada en dirigentes políticos (http://www.cidob.org/bios/index.htm), �En la Conferencia del partido de octubre de 1994, Blair llamó a abandonar el manifiesto a favor de las nacionalizaciones, a revisar el concepto del Estado del Bienestar, a suprimir los privilegios sindicales en los procesos internos del partido, a actuar con dureza contra la criminalidad, a adquirir un compromiso sólido en la defensa en el marco noratlántico y a recomponer las relaciones con la Unión Europea.� ¡Todo eso de una sola vez! Al año siguiente Blair logró que se eliminara de los estatutos laboristas toda referencia al compromiso con la propiedad común de los medios de producción. ¿Es reconocible todavía una Izquierda ahí?

¿Y cómo es la Derecha cuando busca el Centro?

Para mí un ejemplo es Álvaro Uribe. Si Ud. sigue la evolución del discurso del presidente de Colombia, desde la campaña electoral hasta el presente, lo que encuentra es una persona con una capacidad sorprendente de adaptación, por decir lo menos. Empezó con la �mano dura� contra la guerrilla, tema que vino a hacerlo �visible� entre las ofertas electorales para las elecciones del 2002, apoyando explícitamente que nuestro país recibiera asesoría e inversión económica y militar para derrotar a las FARC. Ese discurso contrastaba con el tono dialogal e inclusivo de Horacio Serpa, que definitivamente quería representar la postura de una Izquierda política sensata. Y la gente quería oír lo de la mano dura, porque estaba hastiada de la burla y la impunidad de los extremistas que eran y probablemente son capaces de arrasar con la población civil con tal de sentar precedentes y hacer presión al gobierno.

Mas entonces Uribe tomó fama de guerrero, de abanderado de la �guerra total,� como se decía en la época. Y aunque él no se despidió de ese aire, que ciertamente le había conferido el estatus de �presidenciable,� dulcificó las palabras y tomó como lema �mano firme y corazón grande.� ¿Un coqueteo a las tendencias de Izquierda? Es muy poco como para llegar a decir eso, pero lo que es innegable es que supone un cambio de rumbo con respecto al diseño estándar de la Derecha como tal. Junto al �corazón grande,� sus discursos incorporaron otro poco más de lo que se quería oír: creación de empleo, despegue económico, inversión social. La mixtura funcionó, y él es el presidente de Colombia.

¿Es decir que el Centro en realidad no existe sino que es siempre Derecha o Izquierda con matices?

Yo suscribiría lo que Ud. está diciendo, pero en un sentido muy preciso: nadie nace de Centro. Uno llega al Centro casi siempre después de ver lo que no le convence. El punto de partida de cada uno es lo que lo hace más próximo a una u otra tendencia. Hay gente que tiende a la claridad, así sea una claridad de hielo; hay gente que tiende a la acción, así sea una acción ambigua. Quizá todo está en eso. Quizá hay hasta una especie de base genética para este tipo de opciones, aunque es obvio que la historia personal y del propio entorno marca muchísimo.

Claridad y acción: ¿es ese el resumen?

En cierto modo, sí. Yo por lo menos no creo que sería globalmente mejor un mundo sin la Derecha y la Izquierda. Por ejemplo, un mundo de cortes y curias se volvería irrespirable… es decir, terminaría engendrando una nueva burguesía ilustrada y una nueva Revolución Francesa.

¿Puede decirse que cada una engendra a la otra?

No es algo automático, pero ciertamente sí se da. La Derecha gobierna y pone orden, pero también va trayendo privilegios que no se socializan del modo ni a la velocidad deseadas. Esto fortalece a la Izquierda. Eventualmente la Izquierda llega al poder y con ella entran el desorden propio de las ambigüedades precedentes y concomitantes. Entonces quedan dos posibilidades: hacer una dictadura, tipo Stalin o Fidel, o negociar y negociar y negociar… hasta que el barco se hunde. ¿Quién lo reemplaza? Una Derecha que tiene propuestas claras, una visión de futuro y toda la cohesión que da una doctrina coherente… de Derecha. Desde luego, esto no significa que se alternen en términos de uno y uno, pero uno casi podría compararlos con la acción de caminar: se necesita siempre un pie firme y un pie en movimiento. Me parece que los países políticamente más saludables van �caminando� de algún modo según esa secuencia. No es lo más perfecto que pueda imaginar la mente humana pero en general parece más saludable o menos vicioso que otras alternativas, como serían tal vez la monarquía o la dictadura.

¿Y este mismo �caminar� se da en la Iglesia?

De pronto sí, aunque de otra manera, o en otra escala. Antes decíamos que Blair pudo cambiar los estatutos de su partido. La Iglesia no puede ir a la Biblia y cambiarla. Sé que hay mucha literatura-ficción que relata cosas así y que pretende enseñarnos cuál es la verdadera Biblia, pero los fundamentos de esos escritores no resisten ni la milésima parte del escrutinio que la Iglesia como tal soporta de modo ordinario. Ello solo debería bastar de prueba para mostrar que las religiones que nacen de una Revelación (plasmada finalmente en un escrito) tienen por ello mismo una opción que va en la línea de la Derecha. Es decir: no puedes tener un libro que es la base de tu credo y despreocuparte del tema de la verdad. Y una vez que te toca interesarte por la verdad te toca cuidar esa verdad y determinar quién dice y quién no dice lo correcto.

Donde no hay religión, o no hay religión revelada socialmente reconocida, las cosas suceden de un modo mucho más complejo o mucho más sencillo, dependiendo de qué otros factores, étnicos por ejemplo, entren en juego. Las asociaciones tribales o raciales pasan entonces a ocupar el lugar de �piedras de toque� y los conflictos se disparan en direcciones que a la mayor parte de nosotros nos resultan poco menos que incomprensibles. Piense en el caso de las sangrientas luchas de albanos y serbios…

Bueno, pero volviendo a la Iglesia, esto quiere decir que siempre habrá un matrimonio tácito con la Derecha

Sí. Sin embargo, hay muchos otros factores a tener en cuenta. Por ejemplo: ¿Qué pasa si hay un gobierno legítimo pero de clara tendencia de Izquierda? En cuanto es legítimo, merecería un respaldo institucional, pues al fin y al cabo es quien representa y lidera a millones de personas; en cuanto es de Izquierda, sus posturas resultarán a menudo contrastantes con las del pensamiento de la Iglesia. El efecto bien puede ser que la Iglesia adopte la postura de ser la oposición de la Izquierda, una oposición que incluso sigue algunas tácticas típicamente izquierdistas, como apelar a la base o mostrar los efectos incoherentes e injustos de la legislación de tal gobierno. Un ejemplo típico es la legislación que despenaliza el aborto. ¿Qué hace la Iglesia? Echar en cara a la Izquierda que no está defendiendo a los más desvalidos de todos, que son los no-nacidos. En tales casos, la Iglesia resulta profética, audaz y, algunas veces, martirial. Lejos de parecer una cómoda postura de gobierno y de soberanía, es la Iglesia de los pobres y los pequeños.

Esto mismo puede darse y se da en otros ámbitos. La Iglesia no es solamente lo que sucede en las reuniones de alto nivel y los encuentros con las �autoridades.� Muchas veces lo más auténtico de la Iglesia acontece en niveles inesperados y ocultos, en pequeñas comunidades y lugares recónditos. No olvidemos que Cristo vivió y murió en una actitud sumamente crítica frente al poder visible, rodeado de gente excluida y sin mucha zalamería frente a las autoridades religiosas o civiles. De modo que, aunque sea cierto que el conservar un texto nos puede y debe hacer conservadores en un cierto sentido, ese texto mismo da testimonio de una amplitud sublime y gozosa, y en ese sentido tendremos que predicar y testificar con gran libertad. Tradición y apertura, saber conservar y saber abrir camino, sostenernos en lo irrenunciable y preguntarnos siempre a quién estamos excluyendo… creo que por ahí va el sueño de ser cristianos.