LA GRACIA 2026/06/03 Rechazo brutal a la fe cristiana

MEMORIA DE LOS SANTOS CARLOS LWANGA Y COMPAÑEROS MÁRTIRES

La fe cristiana se vuelve insoportable cuando denuncia el pecado y muestra que no toda forma de vida es compatible con el Evangelio. Pidamos que estos santos mártires nos inspiren a vivir la fe con todas sus consecuencias.

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LA GRACIA 2025/12/26 El amor que llega hasta el martirio

FIESTA DE SAN ESTABAN, PROTOMÁRTIR

La Navidad no es solo una fiesta, es un llamado a un amor radical que puede llegar al martirio. San Esteban y los mártires de todos los tiempos nos recuerdan que ser cristiano tiene un precio.

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LA GRACIA 2024/11/24 ¡Viva Cristo Rey!

SOLEMNIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

Viva Cristo Rey significa que la verdadera batalla de Nuestro Señor se libró en su corazón, que los discípulos del demonio no son eternos y tendrán que rendir cuentas y que como laicos debemos llevar el reinado de Cristo a toda la sociedad.

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LA GRACIA 2024/08/14 El auténtico martirio cristiano

MEMORIA DE SAN MAXIMILIANO MARÍA KOLBE, PRESBÍTERO Y MÁRTIR

El auténtico mártir cristiano tiene una fe íntegra, su padecer es admirable sin venganzas ni amenazas; su caridad, humildad y gratitud son sobre abundantes.

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LA GRACIA 2024/06/03 No debemos estar dispuestos a ceder en la fe y la moral

MEMORIA SANTOS CARLOS LWANGA Y COMPAÑEROS, MÁRTIRES

Vivimos en la época en que la tolerancia se convierte en complicidad, pero Carlos Lwanga y compañeros con su martirio nos dicen que no es cierto, porque nuestros cuerpos son morada del Espíritu Santo y llamados para estar para siempre con Dios.

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LA GRACIA 2022/12/28 Salvadores del Salvador

FIESTA DE LOS SANTOS INOCENTES, MÁRTIRES

Estamos en deuda con los santos inocentes porque por su sacrificio luego Jesucristo derramó también su sangre para que tú y yo fuéramos salvos.

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«Derramado en libación» (2 Tim. 4,6)

«Derramado en libación» (2 Tim. 4,6)

Cuando pocas semanas antes de su muerte Pablo escriba a Timoteo, le dirá: «yo estoy a punto de ser derramado en libación» (2 Tim. 4,6). Se realizaba así de hecho aquello a lo que se había mostrado dispuesto desde mucho antes, como manifestaba escribiendo a los filipenses: «aun cuando mi sangre fuera derramada como libación sobre el sacrificio y la ofrenda de vuestra fe, me alegraría y congratularía con vosotros» (Fil. 2,17).

En la cárcel y a la espera de la sentencia, Pablo sabe que esta puede conducirle al martirio. Pues bien, ante esa posibilidad se muestra disponible y manifiesta su intensa alegría. Toda su vida de evangelizador ha sido como un gran sacrificio, pues mediante su predicación ha logrado que los gentiles sean convertidos en ofrenda para Dios (Rom. 15,16); pues bien, Pablo se muestra dispuesto a completar ese sacrificio y a perfeccionar esa ofrenda regándola con su propia sangre. Pablo contempla la muerte martirial como sello de todo su apostolado.

Y un sello ciertamente coherente. Pues Pablo sabía que Dios mismo había reconciliado al mundo consigo por medio de su Hijo, al cual había constituido víctima por los pecados de los hombres (2 Cor. 5, 18-21); ahora bien, si a él se le había confiado el ministerio de la reconciliación (v. 18), no podía colaborar eficazmente en la reconciliación de los hombres con Dios sino mediante la ofrenda de la propia vida. De hecho, él no existía más que para el Evangelio; lo había entregado todo (tiempo, energías, inteligencia, salud…) sin reservarse nada; ahora -en absoluta coherencia- se disponía a derramar sacrificialmente su sangre para completar la reconciliación de los hombres con Dios y llevar a término la misión que Cristo le había encomendado.


El autor de esta obra es el sacerdote español Julio Alonso Ampuero, a quien expresamos nuestra gratitud. Aquí la obra se publica íntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse aquí.