El ecumenismo

Cordial saludo, fray Nelson. ¿Me puede ayudar a aclarar a lo que se refiere el ecumenismo, por favor? He estado leyendo sobre el tema pero no he logrado entenderlo con claridad y, es que me pregunto, también, si se puede hablar de ecumenismo con los protestantes… O, ¿hasta que punto podemos hablar de ecumenismo en cuanto a los sacramentos y liturgia y cantos? — R.P.

* * *

En griego antiguo, la palabra “oikumene” se refería al mundo habitado, es decir, al conjunto de los pueblos. En este primer sentido, lo “ecuménico” hace referencia a la unidad que formamos todos los seres humanos, todos los habitantes de esta “casa” que es nuestra Tierra. La idea de “unidad” a partir de la “multitud” es clave en este análisis.

En la oración de Cristo, poco antes de padecer, después de la última cena, según cuenta el Evangelista San Juan, el Señor hizo una súplica muy profunda, que tiene que ver con este sentido original de lo “ecuménico”: Cristo pidió que todos sus discípulos fuéramos UNO y puso como referencia ni más ni menos que la unidad perfectísima que él tiene con Dios Padre. Sus palabras son de una profundidad impresionante: “No ruego sólo por estos [se refiere a los apóstoles, que estaban con él en la cena]. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos, para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado” (Juan 17,20-21).

Ese propósito e intención de Cristo no se está cumpliendo, en la medida en que vemos tantas divisiones entre personas que todas dicen–y decimos–ser discípulos del mismo Señor. Encontramos que hay católicos, ortodoxos, anglicanos, protestantes, luteranos, calvinistas, adventistas, pentecostales, y muchas otras denominaciones. El deseo ferviente de Cristo no se ha cumplido. Constatar esto, y sufrirlo en el corazón, es el origen del Movimiento Ecuménico, que precisamente quiere buscar caminos para que se realice una auténtica, profunda y duradera unidad entre todos los discípulos de Cristo.

De lo dicho podemos entender varias cosas:

1. El propósito del ecumenismo nos concierne a todos; simplemente no se puede ser discípulo de Cristo y situarse al margen del deseo de Cristo de que haya unidad entre todos los que son suyos e invocan su Nombre.

2. El ecumenismo es un camino. No existen soluciones fáciles ni rápidas que restituyan la verdadera unidad entre los cristianos. Es necesario conocernos, deshacer prejuicios, aprender a valorar lo que Dios ha hecho en otros, y a la vez, ser fieles al Evangelio que hemos recibido.

3. Por eso mismo, es claro que todos debemos evitar el ecumenismo fácil o aparente, que no termina de abordar las cuestiones de fondo y que prefiere quedarse en manifestaciones externas que muchas veces son simple expresión de deseos y no de realidades. Sin decirnos mentiras: el ecumenismo supone procesos de conversión, y esto quiere decir: renuncias, reconocimiento de errores, señales claras de un nuevo rumbo.

4. El aliento fundamental del movimiento ecuménico es la oración. Si es necesario que los corazones depongan sus orgullos y busquen con pureza de intención la Verdad, ¿quién podrá concederlo, si no es Dios, por su piedad?

Apoyemos, pues, todos el camino del ecumenismo, eso sí, con los ojos abiertos y una fe formada y clara.

El secreto de confesión no es negociable ni contrario a la ley

“El presidente de la Conferencia Episcopal Francesa, Mons. Éric Moulins-Beaufort, explicará este martes en el Ministerio de Interior del país galo sus declaraciones sobre el «secreto de confesión» que realizó la pasada semana tras darse a conocer el informe sobre abusos sexuales cometidos por religiosos y laicos vinculados a la Iglesia desde 1950…”

Haz clic aquí!

Revalorar el sacerdocio

“Revalorar el sacerdocio implica no desanimarse por los que se han salido, sino encontrar en todo ello un motivo para seguir trabajando por alcanzar una mayor vivencia del sacerdocio. Que cada uno seamos puente, medios, para que las personas, al entrar en contacto con nuestra vida, apoyada por el acompañamiento que vale la pena que llevemos, puedan descubrir a Dios en sus vidas, en lo cotidiano, en lo normal del camino…”

Haz clic aquí!

Prueba de fuego para nuestras comunidades

Una frase famosa, y muy sabia, que se atribuye a diversos autores es esta: “En lo esencial unidad, en lo dudoso libertad, en todo caridad.”

Esa frase es importante por dos razones: (1) Nos muestra que hay cosas ESENCIALES, que no son negociables. Nuestra fe en Dios, como lo enseña la Biblia y como lo ha predicado siempre la Iglesia entra en ese campo. (2) Pero también nos muestra que NO TODO es “esencial” y que pretender que haya unanimidad hasta el último detalle termina siendo opresivo y contrario al Evangelio.

En temas de política, de interpretación de hechos históricos, o actualmente en temas de vacunación, muchos quieren volver todo “esencial” y obligar a todos a que piensen de una sola manera. No es buen camino y termina dejando divisiones y heridas. Parece más sabio reconocer que estamos ante hechos muy complejos en los que caben distintas posturas en nosotros como simples ciudadanos. Podemos exponer nuestros puntos de vista, y argumentarlos serenamente, pero pretender imponernos cosas unos a otros no ayuda ni a la sociedad ni a la Iglesia.

Se requiere, pues, serenidad, sensatez, prudencia y caridad. nuestras comunidades y grupos no tiene por qué pagar el precio de posturas inflexibles. estamos llamados a mejores cosas.

Una Iglesia humilde como Jesús que huya de la magnificencia y autorreferencialidad

“Tras llegar a Eslovaquia, el Papa se ha reunido esta mañana en la Catedral de San Martín de Bratislava con obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas y catequistas del país centroeuropeo. El Pontífice los animó a construir una «Iglesia humilde como Jesús», para así «salir de la autorreferencialidad» y no ceder a la «tentación de la magnificencia»…”

Haz clic aquí!

¿La religión de “ser buena persona”?

Fray Nelson, Que opina con la frase que dicen mucho: “la religión correcta es ser buena persona”? — J.J.C.C.

* * *

Es una frase que tiene mucha popularidad hoy en día, por varias razones, que vale la pena tener muy claras:

1. Va en la línea del SUBJETIVISMO, que se margina de lo “institucional.” Es muy fácil y muy frecuente hoy considerarse más pensante y libre cuanto más distante la persona se sitúa de los partidos, las iglesias y de todo lo “organizado.” Por supuesto, esta forma de pensar es puro sofisma porque para cualquier otro propósito (hacer dinero, mejorar la tecnología, cuidar la salud, hacer deporte) invariablemente acudimos a instituciones (empresas, gimnasios, universidades…).

2. ¿Quién define lo que es ser “buena persona”? Cada quien puede definirlo, prácticamente a su acomodo, de acuerdo con sus preferencias o prioridades. Y de nuevo, esto permite que uno se considere igual o mejor que cualquier persona “religiosa” (en el sentido clásico del término) simplemente porque uno está más cerca de practicar los valores que uno mismo cree más importantes.

3. Cuando se habla de ser “buena persona,” se habla de lo que puede alcanzarse con el esfuerzo de la pura voluntad humana. En la fe cristiana, por ejemplo, es esencial afirmar que el hombre requiere de la GRACIA divina para ser SALVADO de las garras del PECADO. Estas tres palabras desaparecen en la definición típica de ser buena persona: no se requiere de ayuda externa porque ser “bueno” es serlo dentro de los límites “normales;” en la misma línea de pensamiento, uno no necesita ser “salvado” porque la idea es que la propia inteligencia y la propia voluntad deben bastar (posiblemente con algo de literatura o videos de auto-ayuda); y en cuanto al pecado… es palabra que pierde su sentido en el esquema de ser buena persona; lo que podría haber, si acaso, son “errores” que hay que dejar atrás, o corregir, o simplemente aceptar con resignación.

En síntesis, la “religión” de ser buena persona es subjetivista, arrogante, cómoda, nebulosa y sofística… y por lo mismo, popular y ampliamente difundida en nuestro tiempo.

Visitar pequeñas comunidades de católicos

Uno de los rasgos por los que seguramente será recordado el Papa Francisco es por su opción de preferir, en general, para sus viajes apostólicos, a aquellas comunidades que tienen minoría de católicos. Si repasamos sus viajes comprobaremos que tal ha sido el caso.

Ejemplo de estos países: Jordania, Corea del Sur, Albania y Turquía (2014); Sri Lanka, Filipinas, Bosnia y Herzegovina, Ecuador, Bolivia, Paraguay Kenia, República Centroafricana y Uganda (2015); Grecia, Armenia, Georgia, Azerbaiyán y Suecia (2016); Egipto, Bangladés y Myanmar (2017); Suiza, Estonia, Letonia y Lituania (2018); Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Macedonia del Norte, Bulgaria, Rumanía, Mozambique, Madagascar, Mauricio, Tailandia y Japón (2019), Irak, Eslovenia, Hungría (2021).

Claramente el Papa ha querido enviar un mensaje al pueblo cristiano con este modo de obrar: su prioridad han sido las pequeñas comunidades de las periferias. Y decía Cristo: “el que tenga oídos para oír, que oiga”.

Laicos no pueden ser párrocos: Experto canonista lo explica

“Mons. Castillo Mattasoglio, de 71 años, expresó el 21 de julio, en el marco de una conferencia transmitida por las redes sociales del Arzobispado de Lima, su deseo de que “familias, o parejas, o grupos de esposos o de personas mayores laicas asuman parroquias”. El Prelado aseguró que está pidiendo permiso al Vaticano para implementar sus planes sobre el cambio que desea para las parroquias en la capital peruana…”

Haz clic aquí!