Una oración al empezar el día

Amado Dios bondadoso y omnipotente, hoy me acerco hasta Ti, lleno de dicha y esperanza a darte gracias por permitirme despertar en este hermoso día. Gracias por todas las bendiciones con las que Tú colmas mi vida, gracias por la salud, por los alimentos, por la familia y porque me das la fuerza y la voluntad de avanzar cada mañana en el camino que me conduce a mis sueños.

Te ofrezco todos mis pensamientos, todas mis palabras y cada una de mis acciones de este nuevo día. Te suplico, amado Señor, que seas Tú orientando mis pasos y mis decisiones.

Dame sabiduría para elegir correctamente, dame fuerza para mantenerme firme aun en medio de las dificultades y dame comprensión para entender que tus tiempos son perfectos y que cada problema tiene una solución.

Padre celestial, confío en tu grandeza y en tu bondad y por eso, lleno de confianza, pongo mi vida y la vida de mi familia en tus manos. Permite que tu paz brille en nuestros corazones e ilumínanos en todo cuanto hagamos en este nuevo día. Por favor cúbrenos con tu hermoso manto de luz y esperanza y líbranos del mal, de la angustia injustificada y de los dolores físicos y del alma.

Amado Dios, yo te suplico en tu infinita misericordia que hoy seas Tú protegiéndonos donde quiera que nos encontremos, libéranos de todo peligro y del enemigo malvado. Por favor fortalece nuestra fe y guíanos por el camino que conduce hacia Ti, pues solo Tú nos harás descansar en verdes praderas con frescas aguas de vida.

Señor, hoy estoy vivo y estoy sano. Saldré a vivir este nuevo día lleno de gratitud y alegría por las bendiciones que Tú siempre me das. Por favor no me desampares ni un solo momento y abrázame a cada instante con tu hermoso amor, Amén.

(José Santiago Baños)

El secreto de Dante Alighieri, el mayor poeta católico de la historia

“Tenía alma de contemplativo. En él se vive a la perfección esa idea de Ezra Pound del poeta como «antena permanente» y la de Martin Heidegger del poeta como pastor del ser y cantor de lo sagrado. En medio de su vocación de laico casado y padre de familia, que vivió con integridad, y de sus múltiples actividades públicas, sabía encontrar el secreto del origen y finalidad divinos del ser, a través de esa «lengua del alma» que, según Cervantes, es la poesía…”

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Historia de un canto y una oración ante la Virgen de Guadalupe

Escribe el matemático y compositor colombiano Carlos Puente: “Es con un gozo inmenso que retomo estas campanitas de fe para contarles que mi plegaria «!Oh Virgen preferida!» fue interpretada en la Basílica de Santa María de Guadalupe en Ciudad de México como parte del festejo de las «Mañanitas a la Virgen» del año 2021. Fue, en efecto, una gran alegría el estar allí para la ocasión, uniéndome fervorosamente a la conmemoración de la aparición milagrosa de Ella a Juan Diego, avalada por la sorprendente imagen de Ella en la prenda de ayate de él, el 12 de diciembre de 1531. Han pasado ya 490 años, y ¿cómo no ver allí los mismos números de las setenta veces siete ocasiones prescritas por el Hijo de Ella con relación al perdón? (Mt 18:21–22).”

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Un “Salmo 151”

Hola Fray Nelson:

Como pasatiempo y en épocas especiales de mi vida, me gusta escribir… una vez una amiga en Jesús me propuso que le escribiera algo a Dios. El siguiente fué el resultado:

Mi Salmo 151

Ante mi tengo mis palmas extendidas,
ofreciéndote en ellas todo mi corazón,
cantándote con alegría,
sintiendo perder la razón.

Luego mi corazón salta de felicidad,
pues tu gracia sobreabunda en mi ceguedad,
tus manos heridas con tierna bondad,
limpian mi alma de toda maldad.

Tu sangre bendita siento correr,
tu sangre que limpia todo mi ser,
tu cuerpo me abraza y siento calor,
tu Espíritu me quema, ardo de amor.

Todo es alegría, y muero esperando,
mi alma te alaba donde estés tu,
mis oídos se abren y se oyen cantos,
mis ojos se abren y ven a Jesús.

Autor: Pedro Rozo

Cristo Rey – Poema de José Luis Martínez, SM

Por ser Hijo de Dios, Verbo encarnado,
porque en la cruz fue tuya la victoria,
y porque el Padre te vistió de gloria
con la luz del primer resucitado.

Por eso eres, Jesús, Rey coronado,
señor y Pantocrator de la Historia,
libertador de noble ejecutoria,
triunfador de la muerte y del pecado.

Ya sé que no es tu Reino de este mundo,
que es sólo dimensión de algo interior,
-lo más cordial del hombre y más profundo-
donde te haces presente y seductor;
allí donde tu encuentro es más fecundo,
allí donde tu Reino se hace Amor.

Antiguo Himno al Apóstol Santiago

Antiguo Himno al Apóstol Santiago

Ensalcemos al Apóstol
con canciones y piedad
que las almas hoy respiran
alegría singular.

Desde el cielo, coronado,
nos bendice sin cesar,
su fe santa guardaremos
en el futuro caminar.

El nos trajo la creencia
de doctrina celestial
y por ella nuestra España
por los siglos triunfará.

Que aquí queda su plegaria
como piedra en el altar,
palpitando sus anhelos
desde el trono del Pilar.

Nuevos mundos se iluminan
con la gloria sin igual,
pues Santiago, sol de España,
astro fue de caridad.

¡Gloria, gloria! a Santiago
repitamos con afán,
porque España hoy y siempre
en el mundo vencerá.

Gozos a la Virgen del Carmen

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
sed nuestro amparo amoroso
Madre del Dios del Carmelo.

Desde que en la nubecilla,
que sin mancha os figuró,
de Virgen Madre adoró
Elías la maravilla,
a vuestro culto capilla
erigió en primer modelo.

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso
Madre del Dios del Carmelo.

Tan primeros para vos
los hijos de Elías fueron
que por timbre merecieron
ser “de la Madre de Dios”.
Título es este que Dios
les dio a su heredado anhelo.

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso
Madre del Dios del Carmelo.

Por ello vos honras tantas,
Señora, al Carmelo hicisteis
que, viviendo, le asististeis
mil veces con vuestras plantas;
con vuestras palabras santas
doblaste su antiguo celo.

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso
Madre del Dios del Carmelo.

Del Carmelo descendieron
de Elías los seguidores
y en la Iglesia coadjutores
de los apóstoles fueron;
del evangelio esparcieron
la verdad por todo el suelo.

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso
Madre del Dios del Carmelo.

A San Simón, general,
el escapulario disteis;
insignia que nos pusisteis
de hijos como señal,
contra el incendio infernal
es defensivo consuelo.

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso
Madre de Dios del Carmelo.

Quien bien viviere y muriere
con tal señal, es notorio
que, por vos, del Purgatorio
saldrá presto, si allá fuere.
Por tu patrocinio espere
tomar a la Gloria el vuelo.

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso
Madre de Dios del Carmelo.

Vuestro escapulario santo
escudo es tan verdadero,
que no hay plomo ni hay acero
del que reciba quebranto;
Puede, aunque es de lana, tanto
que vence al fuego y al hielo.

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso
Madre de Dios del Carmelo.

Flores de vuestro Carmelo
son la variedad de santos,
profetas, mártires tantos,
vírgenes y confesores,
pontífices y doctores,
que hacen vuestro Monte Cielo.

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso
Madre de Dios del Carmelo.

Dando culto a vuestro honor
durará siempre el Carmelo,
porque así lo alcanzó el celo
de Elías, su fundador:
cuando Cristo, en el Tabor,
mostró su gloria sin velo.

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso
Madre de Dios del Carmelo.

Oremos. Oh Virgen del Carmen, Madre de Dios y de los pecadores, especial protectora de los que visten tu sagrado escapulario, te suplico por lo que Dios te ha engrandecido, escogiéndote para verdadera Madre suya, que me alcances de tu querido hijo Jesús, el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida y la salvación de mi alma. Amén.

Una melodía para la Secuencia de Pentecostés

https://youtu.be/H6X4Xjbb7Io

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre,
don en tus dones espléndido,
luz que penetra las almas,
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

Amén.

Oración de un cristiano tibio

Espíritu Santo de Dios:

Sé que te necesito
porque a veces no siento que te necesito.
Pobre de mí, si no percibo la urgencia,
la sed, el anhelo infinito
de tu presencia bendita.
Dios Altísimo: que yo no sienta necesidad de ti
es grave señal de cuánta falta haces en mi vida.

Sé que te necesito
porque leo de personas santas
y no se me enciende el pecho
con ansia de darte una alegría semejante
a la que ellos te dan.
Se ve que me he vuelto de hielo,
y es evidente
que sin ti jamás valdré para el cielo.

Sé que te necesito
porque cada día las noticias
me hablan de traiciones, abortos y más muertes.
Y los ojos se me quedan secos.
¿Dónde perdí las lágrimas?
¿Por qué se acabó el dolerme el pecho?
Todo es culpa mía.
Y es señal de que sin ti
no voy a ser un milímetro mejor de lo que soy.

Sé que te necesito.
Lo sé con certeza soberana.
Lo saben mis entrañas
y me lo repite el corazón.
Sé que te necesito
con mayor prisa y en mayor proporción
de todo lo que yo pudiera enunciar.
Apiádate de mí, y ven.

Sé que te necesito.
Por piedad te suplico:
Haz que por lo menos tenga idea
de lo poco que he sido,
de lo mal que he vivido,
de lo mucho que he perdido,
y sobre todo,
que hasta el final
pueda saberte superior a mis males.

Sé que te necesito
porque tú me concedes saberlo.
Ven a vencerme,
porque ese será mi bien.
Revienta mi mundo y haz un mundo nuevo.
Renueva la faz de la tierra.
Por amor, por piedad, por favor.

Amén.

Fr. Nelson Medina, OP

A la Virgen de Fátima

Breve poesía a la Virgen de Fátima
Autor: JUAN

Llego ante Ti Madre Mía
a dejarte con mis flores,
el caudal de mis amores,
porque Tú eres luz y guía
de mi oscura travesía.

Y bajo esta advocación,
eres Tú mi adoración,
Virgen de Fátima bella,
la divina y eterna estrella
que vive en mi corazón.

El Papa añade siete nuevas invocaciones a las «Letanías de San José»

“La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha anunciado hoy, 1 de mayo, festividad de san José obrero, la actualización de las letanías dedicadas a San José. Con ocasión del 150º aniversario de la proclamación de San José como patrono de la Iglesia universal, el Papa Francisco ha ordenado la incorporación a las Letanías de San José de siete nuevas invocaciones…”

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La Exaltación de la Santa Cruz – Se celebra el 3 de Mayo en Colombia y otros países

Brille la cruz del Verbo luminosa,
Brille como la carne sacratísima
De aquel Jesús nacido de la Virgen
Que en la gloria del Padre vive y brilla.

Gemía Adán, doliente y conturbado,
Lágrimas Eva junto a Adán vertía;
Brillen sus rostros por la cruz gloriosa,
Cruz que se enciende cuándo el Verbo expira.

¡ Salve cruz de los montes y caminos,
junto al enfermo suave medicina,
regio trono de Cristo en las familias,
cruz de nuestra fe, salve, cruz bendita!

Reine el Señor crucificado,
Levantando la cruz donde moría;
Nuestros enfermos ojos buscan luz,
Nuestros labios, el río de la vida.

Te adoramos, oh cruz que fabricamos,
Pecadores, con manos deicidas;
Te adoramos, ornato del Señor,
Sacramento de nuestra eterna dicha.

Amén

Una poesía a La Moreneta, Virgen de Montserrat

Preludio de aleluya universal
en el Verbo que anuncia salvación,
se encarnará la Voz, vendrá el perdón,
en tu seno de esposa virginal.

Naciste, por merced, glorioso umbral,
aurora de la humana redención,
estela de final resurrección,
reina del paraíso celestial.

Entregarás al mundo tu dolor,
aceptarás ser madre mediadora,
esclava de divina voluntad.

Brotaste en la fontana del Amor,
sacias la sed del alma pecadora,
y eres remanso azul de la verdad.

Autora: Emma Margarita R. A.-Valdés

Un Himno al Buen Pastor

El Señor es mi pastor,
la vida ha dado por mí;
yo su voz he de escuchar
y suyo siempre seré
.

Yo soy el buen pastor,
doy la vida a mis ovejas,
por su nombre yo las llamo
y con gran amor me siguen.

Yo no soy el mercenario;
doy la vida a mis ovejas;
por su nombre yo las llamo
y con gran amor me siguen.

Yo conozco a mis ovejas
y ellas también me conocen,
como el Padre me conoce
y también conozco al Padre.

Tengo otras ovejas lejos
y es preciso que las traiga.
Mi llamado escucharán
y se hará un solo rebaño.

Mis ovejas mi voz oyen
y me siguen por doquiera.
Yo les doy la vida eterna
y ellas no verán la muerte.

Poema “Esperanza” de Alexis Valdés

Cuando la tormenta pase
Y se amansen los caminos
y seamos sobrevivientes
de un naufragio colectivo.

Con el corazón lloroso
y el destino bendecido
nos sentiremos dichosos
tan sólo por estar vivos.

Y le daremos un abrazo
al primer desconocido
y alabaremos la suerte
de conservar un amigo.

Y entonces recordaremos
todo aquello que perdimos
y de una vez aprenderemos
todo lo que no aprendimos.

Ya no tendremos envidia
pues todos habrán sufrido.
Ya no tendremos desidia
Seremos más compasivos.

Valdrá más lo que es de todos
Que lo jamás conseguido
Seremos más generosos
Y mucho más comprometidos

Entenderemos lo frágil
que significa estar vivos
Sudaremos empatía
por quien está y quien se ha ido.

Extrañaremos al viejo
que pedía un peso en el mercado,
que no supimos su nombre
y siempre estuvo a tu lado.

Y quizás el viejo pobre
era tu Dios disfrazado.
Nunca preguntaste el nombre
porque estabas apurado.

Y todo será un milagro
Y todo será un legado
Y se respetará la vida,
la vida que hemos ganado.

Cuando la tormenta pase
te pido Dios, apenado,
que nos devuelvas mejores,
como nos habías soñado.

Esta oración de abandono me parece muy oportuna

Padre mío,
me abandono a Ti.
Haz de mí lo que quieras.

Lo que hagas de mí te lo agradezco,
estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo.
Con tal que Tu voluntad se haga en mí
y en todas tus criaturas,
no deseo nada más, Dios mío.

Pongo mi vida en Tus manos.
Te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque te amo,
y porque para mí amarte es darme,
entregarme en Tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque Tu eres mi Padre.

(Charles de Foucauld)