Homilía en una Misa por los No-Nacidos

“Todo aborto es una tragedia personal: para el niño, para la madre y el padre y para la familia. Pero todo aborto es también una tragedia divina, una tristeza en lo profundo del corazón de Dios porque bloquea el plan de Dios para un hijo suyo que Él ama, para un alma que quiere nacer…”

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