enero 27, 2011

The piece of paper that fooled Hitler

An elaborate British wartime plot succeeded in convincing Hitler that the Allies were about to stage the bulk of the D-Day landings in Pas de Calais rather than on the Normandy coast – a diversion that proved crucial in guaranteeing the invasion’s success. An intercepted memo – which has only now come to light – picked up by British agents and decoded by experts at Bletchley Park – the decryption… Leer más »The piece of paper that fooled Hitler

Amor a Cristo, amor a la Iglesia – 5 de 7

Retiro Espiritual en el Seminario de Bogotá. Tema 5: San Pablo no habla tanto de una mirada “exterior” o “interior” a la Iglesia o a Cristo, pero sí usa expresiones como “carne” (sarx) y “espíritu” (pneuma). La carne alude a la sensibilidad, la vulnerabilidad y la comunicabilidad. La vulnerabilidad hace que busquemos abrigo corporal, abrigo emocional y abrigo “trascendental.” Todo esto es muy humano pero si se queda solamente así,… Leer más »Amor a Cristo, amor a la Iglesia – 5 de 7

Aprendi a perdonar

Padre Nelson,

Le escribo desde algún lugar de Estados Unidos, donde he vivido ya hace bastante tiempo. Quiero contarle cómo aprendí lo que significa el perdón. Soy ahora una mujer viuda, aunque estuve casada algo menos de cuarenta años. Mi matrimonio fue feliz sin que pudiera llamársele un paraíso, pero llegando a los sesenta de edad tuve que descubrir, casi por accidente, que mucho tiempo atrás mi esposo me había sido infiel.

La enfermedad que se lo llevó a la muerte, una especie de demencia senil, hundió las garras en su cerebro de un modo tan precipitado que él mismo se dio cuenta que día a día estaba perdiendo sus facultades. Aprisionado por el miedo tuvo que delegar en mí la mayor parte de sus asuntos de negocios, incluyendo rchivos personales, y una cajuela de seguridad que yo ni siquiera sabía que existía. En alguna parte de toda esa montaña de información había pruebas de los gastos en que había incurrido veinte o más años atrás, al parecer con una mujer que había sido compañera suya en la escuela primaria. Se habían reencontrado en alguna conferencia de negocios y tuvieron un romance apresurado pero muy intenso, que quedó testimoniado en los papeles a los que tuve acceso.

Usted podrá imaginarse lo que sintió mi alma sobre todo porque el principal responsable de los hechos, mi esposo, se estaba hundiendo en la ausencia opaca de la demencia mientras yo apenas desenterraba las evidencias. Una vez me puse a gritar y llorar ante él acusándolo de todo lo que había sucedido. Pero dejé de llorar al darme cuenta que mientras yo me quejaba con tanta amargura la saliva le escurría a él por la comisura de su boca. Me miraba con la extrañeza con que uno miraría a un extraterrestre en la mañana de su aterrizaje. Así que me quedé sin sujeto a quién culpar porque el hombre que me había traicionado sencillamente ya no existía.

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