Cerebro masculino y femenino: ¿iguales o diferentes?

“El análisis de las diferencias en el comportamiento de varones y mujeres ha llevado a muchos investigadores a tratar de establecer similitudes en la estructura cerebral que fundamentasen esta variabilidad de comportamientos. A las diferencias constatables en las estructuras anatómicas y fisiológicas, se suman las nuevas revelaciones sobre las variaciones genéticas ligadas al sexo, que lejos de limitarse a los cromosomas sexuales, se extienden, de momento, a cerca de 6500 genes.(1) ¿Qué influencia puede ejercer esta variabilidad genética sobre la estructura y funcionamiento de nuestros cerebros y, por tanto, en nuestro comportamiento? Tratar de determinar esto frente a al influjo ambiental –entorno, educación, cultura-, es hoy objeto de amplio estudio…”

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¿Hasta qué punto es correcto usar el lenguaje no sexista?

Dentro de las estrategias para introducir confusión y presiones neomarxistas es frecuente escuchar hoy voces que califican de “machista” todo lenguaje que no repita todas las cosas dos veces. Es el famoso lenguaje “inclusivo” del “todos y todas.” La pregunta que sirge es: ¿De verdad es una estrategia que ayude a la mujer o estamos ante pura ideología, con otros intereses?

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Una respuesta excelente de Édgar Francisco Bermúdez Mojica la hemos leído en Quora:

Lenguaje “no sexista” no significa ausencia de machismo cultural como lo prometen y proclaman a los cuatro vientos las feministas de tercera ola, los progresistas y los posmodernos… quienes a su vez, a sabiendas o sin saberlo, se basan en la errónea forma fuerte de la Hipótesis Sapir-Whorf.

La forma fuerte de la Hipótesis Sapir-Whorf afirma, en resumen, que el lenguaje modifica el modo de pensar del individuo, y en consecuencia, cómo éste lidia con el mundo. La evidencia empírica demuestra que este postulado es erróneo como veremos a continuación.

Idiomas como el húngaro, el turco, el farsi, el mandarín o el japonés carecen de género gramatical, inclusive algunos (húngaro y turco) solo tienen un pronombre de tercera persona para todos los géneros… pero las culturas húngara y turca no son ni más ni menos machistas que las demás de Occidente.

Por ejemplo, en húngaro el pronombre de tercera persona ö significa “él”, “ella” y “ello”; su plural, ök, significa “ellos” y “ellas”.

En turco pasa lo mismo con o y onlar.

En farsi, el idioma oficial hablado en el muy islámico (y por ende, MUY MACHISTA) Irán los pronombres de tercera persona en singular y plural, para todos los géneros, son “u” (u) y “unhá” en sus formas habladas.

En chino mandarín el pronombre de tercera persona no distingue sexo en el lenguaje hablado pero sí en el escrito. Me explico, “él”, “ella” y “ello” se pronuncian tá pero en el lenguaje escrito se escriben [de modos diferentes]. Y para el plural solo añaden el ideograma men. Así pues, “ellos” y “ellas” se pronuncian támen…

Esto no ha hecho a los chinos menos machistas que antes. De hecho ésto, combinado con la Política del Hijo Único provocó que muchos chinos abortaran o mataran a las bebés y dejaran vivir a los bebés, de modo que hoy en día hay una generación entera de chinos que nunca encontrarán pareja para casarse… se estima en 30 millones el número de condenados a la “soltería perpetua” y a eso hay que sumarle el que la mujer china, después de los 30 años, “ya no es casable”.

¿Cómo lograron esos idiomas prescindir del género gramatical hasta en los pronombres de tercera persona? No fue gracias a activismo político o social sino, simplemente, a la EVOLUCIÓN LINGÜÍSTICA natural de todo idioma. En algún momento de la Historia, esos idiomas posiblemente distinguían género; sin embargo, en algún momento esa distinción se fue perdiendo NATURALMENTE.

Sin Social Justice Warriors de por medio.

Pero sus culturas siguieron siendo machistas.

Homilía en la boda de Daniel y Fátima del Pilar

(1) Amar es buscar el bien del otro; ello implica inteligencia y voluntad. (2) El amor supone un camino, que va desde la lógica de la transacción hacia la lógica de la gratuidad. (3) Maestro y fuente de la gracia es Jesucristo, nuestro Señor: cuanto más nos alimentamos de Él, más nos acercamos a su modo de amar, que es fiel, capaz de perdón y en todo fecundo. (4) Es Cristo quien hace realidad los dones de naturaleza de gracia en nosotros, incluyendo los importantes dones de la diferencia y la complementariedad entre hombre y mujer.

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