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Virgen, Carmelita Descalza
Primera Santa chilena
La joven que hoy es glorificada en la Iglesia con el título de Santa, es un profeta de Dios para los hombres y mujeres de nuestro tiempo.
Teresa de Jesús de los Andes, con el ejemplo de su vida, pone ante nuestros ojos el Evangelio de Cristo, encarnado y llevado a la práctica hasta las últimas exigencias.
Ella es para la humanidad una prueba indiscutible de que la llamada de Cristo a ser santos, es actual, posible y verdadera.
Ella se levanta ante nuestros ojos, para demostrar que la radicalidad del seguimiento de Cristo es lo único que vale la pena y lo único que hace feliz al hombre.
Teresa de Los Andes, con el lenguaje de su intensa vida, nos confirma que Dios existe, que Dios es amor y alegría, que Él es nuestra plenitud.
Nació en Santiago de Chile el 13 de julio de 1900. En la pila bautismal fue llamada Juana Enriqueta Josefina de los Sagrados Corazones Fernández Solar. Familiarmente se la conocía y todavía se la conoce hoy, con el nombre de Juanita.
La niñez se desarrolló normalmente en el seno familiar: sus padres, don Miguel Fernández y Lucía Solar; sus tres hermanos y dos hermanas; el abuelo materno, tíos, tías y primos.
La familia gozaba de muy buena posición económica y conservaba fielmente la fe cristiana, viviéndola con sinceridad y constancia.
Juana recibió la formación escolar en el colegio de las monjas francesas del Sagrado Corazón. Entre la vida estudiantil y la vida familiar, se desarrolló su corta e intensa historia.
A los catorce años de edad, inspirada por Dios, decidió consagrarse a Él como religiosa; en concreto, como carmelita descalza.
Su deseo se realizó el 7 de mayo de 1919, cuando ingresó en el pequeño Monasterio del Espíritu Santo en el pueblo de Los Andes, a unos 90 kms. de Santiago.
El 14 de octubre de ese mismo año, vistió el hábito de carmelita, iniciando así el noviciado con el nombre de Teresa de Jesús.
Sabía desde mucho antes que moriría joven. Más aún, el Señor se lo había revelado, pues ella misma lo comunicó al confesor un mes antes de su partida.
Asumió esa realidad con alegría, serenidad y confianza, segura de que continuaría en la eternidad su misión de hacer conocer y amar a Dios.
Después de muchas tribulaciones interiores e indecibles padecimientos físicos, causados por un violento ataque de tifus que acabó con su vida, pasó de este mundo al Padre al atardecer del 12 de abril de 1920.
Había recibido con sumo fervor los santos sacramentos de la Iglesia, y el 7 de abril había hecho la profesión religiosa en el artículo de la muerte.
Aún le faltaban 3 meses para cumplir los 20 años de edad y 6 meses para acabar su noviciado canónico y poder emitir jurídicamente su profesión religiosa. Murió como novicia carmelita descalza.
Esa es toda la trayectoria externa de esta joven santiaguina. Desconcierta y crece en nosotros el gran interrogante: ¿Y qué hizo? Para tal pregunta, hay una respuesta igualmente desconcertante: Vivir, creer, amar.
Cuando los discípulos preguntaron a Jesús, qué debían hacer para vivir según Dios quiere, Él respondió: "La obra de Dios es que creáis en quien Él ha enviado" (véase San Juan 6, 28-29).
Por lo tanto, para conocer el valor de la vida de Juanita, es necesario mirar hacia dentro, donde está el Reino de Dios.
Ella despertó a la vida de la gracia siendo todavía muy niñita. Asegura que a los seis años, atraída por Dios, empezó a volcar su afectividad totalmente en Él.
"Cuando vino el terremoto de 1906, al poco tiempo fue cuando Jesús principió a tomar mi corazón para sí" (Diario, n. 3, p. 26). Juanita poseyó una enorme capacidad de amar y ser amada, junto con una extraordinaria inteligencia.
Dios le hizo experimentar su presencia, la cautivó con su conocimiento y la hizo suya a través de las exigencias de la Cruz. Conociéndolo, lo amó, y amándolo, se entregó a Él con radicalidad.
Desde niña comprendió que el amor se demuestra con obras más que con palabras. Por eso, lo tradujo en todos los actos de su vida, empezando por la raíz.
Se miró con ojos sinceros, sabios y comprendió, que para ser de Dios, era necesario morir a sí misma y a todo lo que no fuera Él.
Su naturaleza era totalmente contraria a la exigencia evangélica: orgullosa, egoísta, terca, con todos los defectos que esto supone.
Como nos sucede a todos. Pero, lo que ella hizo, a diferencia nuestra, fue librar batalla encarnizada contra todo impulso que no naciera del amor.
A los 10 años era una persona nueva. La motivación inmediata fue el Sacramento de la Eucaristía que iba a recibir.
Comprendiendo que nada menos que Dios iba a morar dentro de ella, trabajó en adquirir todas las virtudes que la harían menos indigna de esta gracia, consiguiendo en poquísimo tiempo transformar su carácter por completo.
En la celebración de este sacramento, recibió de Dios gracias místicas de locuciones interiores, que luego se mantuvieron a lo largo de su vida. La inclinación natural hacia Dios, desde ese día, se transformó en amistad, en vida de oración.
Cuatro años más tarde recibió interiormente la revelación que determinó la orientación de su existencia: Jesucristo le dijo que la quería carmelita y que su meta debía ser la santidad.
Con la abundante gracia de Dios y con la generosidad de joven enamorada, se dio a la oración, a la adquisición de las virtudes y a la práctica de la vida según el Evangelio, de tal modo que en cortos años llegó a un alto grado de unión con Dios.
Cristo fue su ideal, su único ideal. Se enamoró de Él, siendo consecuente hasta crucificarse en cada minuto por Él.
La invadió el amor esponsal y por tanto, el deseo de unirse plenamente al que la había cautivado. De ahí que a los 15 años hiciera el voto de virginidad por 9 días, renovándolo después continuamente.
La santidad de su vida resplandeció en los actos de cada día en los ambientes donde se desarrolló su labor: la familia, el colegio, las amigas, los inquilinos con quienes compartía sus vacaciones y a quienes con celo apostólico, catequizó y ayudó.
Siendo una joven igual a sus amigas, éstas la sabían distinta. La tomaron por modelo, apoyo y consejera. Juanita sufrió y gozó intensamente en Dios todas las penas y alegrías con que se encuentra el hombre.
¡Jovial, alegre, simpática, atractiva, deportista, comunicativa! En los años de su adolescencia alcanzó el perfecto equilibrio síquico y espiritual, fruto de su ascesis y oración. La serenidad de su rostro era reflejo de Aquel que en ella vivía.
La vida monacal, desde el 7 de mayo de 1919 hasta la muerte, fue el último peldaño de la ascensión a la cumbre de la santidad. Sólo once meses fueron suficientes para consumar su vida totalmente cristificada.
Muy pronto, la comunidad descubrió en ella un paso de Dios por su historia. En el estilo de vida carmelitano-teresiano, la joven encontró plenamente el cauce para derramar más eficazmente el torrente de vida que ella quería dar a la Iglesia de Cristo.
Era el estilo de vida, que a su modo había vivido entre los suyos, y para el cual había nacido. La Orden de la Virgen María del Monte Carmelo colmó los deseos de Juanita, al comprobar que la Madre de Dios, a quien amó desde niña, la había traído a formar parte de ella.
Fue beatificada en Santiago de Chile por Su Santidad Juan Pablo II, el día 3 de abril de 1987. Ha sido solemnemente canonizada por el mismo Sumo Pontífice en Roma el 21 de marzo de 1993.
Sus restos son venerados en el Santuario de Auco-Rinconada de Los Andes por miles de peregrinos que buscan y encuentran en ella el consuelo, la luz y el camino recto hacia Dios.
Santa Teresa de Jesús de los Andes es la primera Santa chilena, la primera Santa carmelita descalza fuera de las fronteras de Europa, y la cuarta Santa Teresa del Carmelo tras las Santas Teresas de Avila, de Florencia y de Lisieux.
Orlando, USA - Pido a Dios que siga siendo instrumento en sus manos. Que Dios derrame sobre usted las bendiciones necesarias para que pueda continuar derramándose en otros, que el Espíritu Santo continué renovando su unción en usted y en todos los que le rodean. Bendito sea Dios que lo puso en nuestro camino. Damos gracias a Dios por haber permitido el nacimiento de usted en este día Feliz día.
Panamá, Panamá (2000) - Damos gracias a Dios y María Rosa Mística por hacer posible el Sacramento del matrimonio en nuestras vidas, humildemente le imploramos su misericordia y reconocemos nuestra miseria consciente de que no somos nada sin su gracia y su amor.
Así dice el Señor: "Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo."
Tú cuidas de la tierra, la riegas / y la enriqueces sin medida; / la acequia de Dios va llena de agua, / preparas los trigales. R.
Riegas los surcos, igualas los terrones, / tu llovizna los deja mullidos, / bendices sus brotes. R.
Coronas el año con tus bienes, / tus carriles rezuman abundancia; / rezuman los pastos del páramo, / y las colinas se orlan de alegría. R.
Las praderas se cubren de rebaños, / y los valles se visten de mieses, / que aclaman y cantan. R.
La semilla cayó en tierra buena y dio fruto. (Salmo 64)
2a.
Hermanos: Sostengo que los sufrimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.
La creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios (Romanos 8,18-23)
Evangelio
Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas: "Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga."
[Se le acercaron los discípulos y le preguntaron: "¿Por qué les hablas en parábolas?" Él les contestó: "A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: "Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure." ¡Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.
Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe. Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno."]
Un mensaje de optimismo: Dios cumple su voluntad a través de la eficacia incontenible de su Palabra, y aunque parezca que algo se pierde, el fruto que dan los que acogen el Evangelio lo compensa todo. 4 min. 29 seg.
Reflexiona: ¿Estás comprometido en la difusión de la Palabra de Dios? ¿Abres camino en circunstancias difíciles? ¿Eres obstáculo en la obra de evangelización? 9 min. 11 seg.
Para ser buen terreno para la Palabra y la gracia de Dios hemos de vencer varios obstáculos: nuestras distracciones; el estar remitiendo a otros la Palabra sin aplicarla a nosotros mismos; la superficialidad del simple entusiasmo; el reinado de las apariencias y lo efímero; los cambios de motivación que tenemos al hacer camino con Cristo; las idolatrías emocionales y afectivas. 20 min. 6 seg.
El esquema del mundo es: calcular mucho; querer controlar todo; encerrarse en el egoísmo; rebelarse contra la ley de Dios. La propuesta de Cristo es: abundancia recibida y compartida en la gracia; confianza; caridad y gozosa obediencia. 16 min. 50 seg.
Separa, cuida y cultiva un tiempo para el encuentro de amor y de crecimiento con el Señor para que Él reine en tu vida y retrocedan en ti la distracción, la superficialidad y el agobio. 5 min. 24 seg.
De un modo negativo encontramos al sembrador calculador y al sembrador maximizador: ambos piensan solo en lo suyo, sus metas y ganancias. Del lado positivo está el sembrador perdonador y el sembrador dador, a la manera de Jesucristo. 29 min. 48 seg.
Al llevar la Palabra de Dios a los demás debemos ser audaces aunque el resultado sea incierto, generosos para arriesgarlo todo por la salvación de las almas y ágiles para no rendirnos fácilmente. 6 min. 13 seg.
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1.1 La primera lectura de hoy compara a la Palabra de Dios con la lluvia; el evangelio la relaciona con la semilla. El mundo de la agricultura nos ayudará hoy a entender el misterio maravilloso que acontece cuando Dios habla y alguien escucha.
1.2 No es causalidad esta comparación. El campo es el lugar donde brota la vida; una vida que no vemos pero que sí necesitamos; una vida que hace posible nuestra propia vida. Y aunque comprendemos en parte lo que sucede entre la tierra, la semilla y el agua, un corazón atento siempre sabe maravillarse de gozo cuando aparece la espiga.
2. Palabras Eficaces
2.1 La primera lectura enfatiza la eficacia, es decir, el poder que hay en la Palabra de Dios. El resumen está en esa frase: "así será la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí sin resultado."
2.2 ¿Por qué dice Dios que la palabra "vuelve" a él? Esto no es obvio al principio. Uno no habla para que le devuelvan lo que uno ha dicho. En esto hay un misterio más, muy bello, que uno puede percibir con el verbo "bendecir." Dios nos bendice y nosotros bendecimos a Dios. O mejor: nosotros bendecimos porque hemos sido bendecidos. Bendecir viene de "decir bien," esto es: "decir la palabra justa, bella, sabia, apropiada. Dios nos bendijo porque nos dio la Palabra que salva; nosotros le bendecimos porque somos su pueblo adquirido, la raza que él ha salvado.
3. Semillas como Gotas de Lluvia
3.1 Así como las gotas de lluvia parece que se perdieran, cayendo en desorden por todas partes, así la siembra tradicional entre los campesinos del pueblo de Jesús; ellos sembraban haciendo llover la vida sobre la tierra. Era un método poco práctico en que mucho se desperdiciaba. La parábola de hoy nos recuerda eso: que mucho se desperdicia.
3.2 Nuestro Dios es un Dios que desperdicia. Suena casi a herejía pero en realidad lo decimos con máximo respeto y con inmensa admiración. En el plano puramente terrenal, ¿quiénes son los que desperdician sino los que tienen en abundancia? Los muy ricos organizan fiestas y banquetes donde mucho se desperdicia, y pareciera que no les importara si se pierde mucho licor o comida. Así muestran que son verdaderamente ricos.
3.3 Nuestro Dios es auténticamente rico y su riqueza no es engañosa. Es rico en amor, es rico en perdón, es rico en justicia y en sabiduría. Hace hermosos amaneceres que ningún pintor podría pintar... y deja que se "desperdicien" sin que nadie los contemple. Inventa millones y millones de galaxias que al parecer nadie ha visto ni podrá ver. Dios se da el "lujo" de derrochar su amor y de esparcir a placer su Palabra. Mucho parece perderse, mucho de hecho se pierde, pero el resultado no engaña: la cosecha será abundante.
Así dice el Señor: "Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo."
Tú cuidas de la tierra, la riegas / y la enriqueces sin medida; / la acequia de Dios va llena de agua, / preparas los trigales. R.
Riegas los surcos, igualas los terrones, / tu llovizna los deja mullidos, / bendices sus brotes. R.
Coronas el año con tus bienes, / tus carriles rezuman abundancia; / rezuman los pastos del páramo, / y las colinas se orlan de alegría. R.
Las praderas se cubren de rebaños, / y los valles se visten de mieses, / que aclaman y cantan. R.
La semilla cayó en tierra buena y dio fruto. (Salmo 64)
2a.
Hermanos: Sostengo que los sufrimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.
La creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios (Romanos 8,18-23)
Evangelio
Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas: "Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga."
[Se le acercaron los discípulos y le preguntaron: "¿Por qué les hablas en parábolas?" Él les contestó: "A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: "Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure." ¡Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.
Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe. Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno."]
Un mensaje de optimismo: Dios cumple su voluntad a través de la eficacia incontenible de su Palabra, y aunque parezca que algo se pierde, el fruto que dan los que acogen el Evangelio lo compensa todo. 4 min. 29 seg.
Reflexiona: ¿Estás comprometido en la difusión de la Palabra de Dios? ¿Abres camino en circunstancias difíciles? ¿Eres obstáculo en la obra de evangelización? 9 min. 11 seg.
Para ser buen terreno para la Palabra y la gracia de Dios hemos de vencer varios obstáculos: nuestras distracciones; el estar remitiendo a otros la Palabra sin aplicarla a nosotros mismos; la superficialidad del simple entusiasmo; el reinado de las apariencias y lo efímero; los cambios de motivación que tenemos al hacer camino con Cristo; las idolatrías emocionales y afectivas. 20 min. 6 seg.
El esquema del mundo es: calcular mucho; querer controlar todo; encerrarse en el egoísmo; rebelarse contra la ley de Dios. La propuesta de Cristo es: abundancia recibida y compartida en la gracia; confianza; caridad y gozosa obediencia. 16 min. 50 seg.
Separa, cuida y cultiva un tiempo para el encuentro de amor y de crecimiento con el Señor para que Él reine en tu vida y retrocedan en ti la distracción, la superficialidad y el agobio. 5 min. 24 seg.
De un modo negativo encontramos al sembrador calculador y al sembrador maximizador: ambos piensan solo en lo suyo, sus metas y ganancias. Del lado positivo está el sembrador perdonador y el sembrador dador, a la manera de Jesucristo. 29 min. 48 seg.
Al llevar la Palabra de Dios a los demás debemos ser audaces aunque el resultado sea incierto, generosos para arriesgarlo todo por la salvación de las almas y ágiles para no rendirnos fácilmente. 6 min. 13 seg.
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1.1 La primera lectura de hoy compara a la Palabra de Dios con la lluvia; el evangelio la relaciona con la semilla. El mundo de la agricultura nos ayudará hoy a entender el misterio maravilloso que acontece cuando Dios habla y alguien escucha.
1.2 No es causalidad esta comparación. El campo es el lugar donde brota la vida; una vida que no vemos pero que sí necesitamos; una vida que hace posible nuestra propia vida. Y aunque comprendemos en parte lo que sucede entre la tierra, la semilla y el agua, un corazón atento siempre sabe maravillarse de gozo cuando aparece la espiga.
2. Palabras Eficaces
2.1 La primera lectura enfatiza la eficacia, es decir, el poder que hay en la Palabra de Dios. El resumen está en esa frase: "así será la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí sin resultado."
2.2 ¿Por qué dice Dios que la palabra "vuelve" a él? Esto no es obvio al principio. Uno no habla para que le devuelvan lo que uno ha dicho. En esto hay un misterio más, muy bello, que uno puede percibir con el verbo "bendecir." Dios nos bendice y nosotros bendecimos a Dios. O mejor: nosotros bendecimos porque hemos sido bendecidos. Bendecir viene de "decir bien," esto es: "decir la palabra justa, bella, sabia, apropiada. Dios nos bendijo porque nos dio la Palabra que salva; nosotros le bendecimos porque somos su pueblo adquirido, la raza que él ha salvado.
3. Semillas como Gotas de Lluvia
3.1 Así como las gotas de lluvia parece que se perdieran, cayendo en desorden por todas partes, así la siembra tradicional entre los campesinos del pueblo de Jesús; ellos sembraban haciendo llover la vida sobre la tierra. Era un método poco práctico en que mucho se desperdiciaba. La parábola de hoy nos recuerda eso: que mucho se desperdicia.
3.2 Nuestro Dios es un Dios que desperdicia. Suena casi a herejía pero en realidad lo decimos con máximo respeto y con inmensa admiración. En el plano puramente terrenal, ¿quiénes son los que desperdician sino los que tienen en abundancia? Los muy ricos organizan fiestas y banquetes donde mucho se desperdicia, y pareciera que no les importara si se pierde mucho licor o comida. Así muestran que son verdaderamente ricos.
3.3 Nuestro Dios es auténticamente rico y su riqueza no es engañosa. Es rico en amor, es rico en perdón, es rico en justicia y en sabiduría. Hace hermosos amaneceres que ningún pintor podría pintar... y deja que se "desperdicien" sin que nadie los contemple. Inventa millones y millones de galaxias que al parecer nadie ha visto ni podrá ver. Dios se da el "lujo" de derrochar su amor y de esparcir a placer su Palabra. Mucho parece perderse, mucho de hecho se pierde, pero el resultado no engaña: la cosecha será abundante.