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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Separa, cuida y cultiva un tiempo para el encuentro de amor y de crecimiento con el Señor para que Él reine en tu vida y retrocedan en ti la distracción, la superficialidad y el agobio.
Homilía ao15014a, predicada en 20200712, con 5 min. y 24 seg. 
Transcripción:
¡Feliz domingo para todos! La distracción, la superficialidad y el agobio son los nombres de tus tres enemigos cuando se trata de acoger la voz de Dios, porque Dios nos está hablando, sale a nuestro encuentro. Su mensaje está presente en tantas cosas que cuando empieces a descubrirlo, vas a llevarte las manos a la cabeza y a decir, ¿Cómo es que yo no me daba cuenta? Pues no te dabas cuenta y yo tampoco. Porque estamos con frecuencia oprimidos por esos tres enemigos que aparecen representados en la parábola del sembrador bajo la imagen de tres terrenos inhóspitos. Tres terrenos contrarios a la palabra, a la semilla de la palabra. El que está distraído ni siquiera se da cuenta de que el Señor le ha hablado. Es como cuando los pájaros se comieron la semilla al borde del camino. El que es superficial al principio toma entusiasmo. Después, sin embargo, pierde lo poco que había conseguido a la primera dificultad. Al primer problema ha perdido lo que había logrado. Y luego tenemos a la otra persona que valora, valora lo que tiene y sin embargo valora tantas otras cosas y tiene su mente y su corazón en tantas cosas que finalmente ese agobio le hace perder lo que estaba creciendo en su corazón. Distracción, superficialidad y agobio. ¿Cómo podemos luchar? ¿Hay algún remedio que nos ayude a evitar estos tres enemigos? Para bendición nuestra. Si hay algo que podemos hacer y es algo que requiere poco esfuerzo, pero mucha constancia. Fíjate que hay una palabra que cada vez se oye con más frecuencia en la gente que hace sus dietas, la gente que hace su deporte, la gente que está tratando de mejorar su vida, Esa palabra que se oye con más frecuencia ahora que hace unos pocos años, es la palabra "Hábito". Cómo crear buenos hábitos, cómo tener buenas costumbres. Imagínate que integras en tu vida el buen hábito de encontrarte con el Señor, con tu Dios y separas un tiempo como para todo lo que es importante en tu vida. Seguramente lavas tus dientes, seguramente te alimentas y tienes tus horarios, seguramente tienes tus rutinas de ejercicio, sacas tiempo. Observa que cuando tú tomas un tiempo específico, específico. Por algo lo llamamos un tiempo sagrado. Y aquí es doblemente sagrado. Sagrado por esa intención que hay en tu corazón y sagrado ante todo por Aquél que quiere hablarte. ¿Tú tienes eso en tu vida? Hay un tiempo en tu vida, un tiempo del que Jesús pueda decir: -Yo sé que me voy a encontrar con él o con ella a esa hora-. ¿Tú tienes un tiempo especial, o no lo tienes? Porque si no lo tienes, te puedo asegurar que los tres enemigos, la distracción, la superficialidad y el agobio, van a acabar contigo. Separa ese tiempo. Cuídalo, cultívalo. Que sea el tiempo en el que tú tienes la certeza de una cita, una cita de amor, una cita de crecimiento, un momento de luz en tu día. Y entonces, paso a paso, estos tres enemigos tendrán que retroceder y Jesús va a reinar un poco más, mucho más en tu vida. Pruébalo y me cuentas.

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