La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, esta permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/homilias.html.
Sobre las fechas y horas de publicación de estas oraciones mira aquí
Ten presente en tus intenciones de este día:
Haz click en los nombres para ver más información:
Historia de la Virgen del Pilar
Según documentos del siglo XIII, posteriormente a la Ascensión del Señor Jesús, los Apóstoles, fortalecidos por el Espíritu Santo, predicaban el Evangelio.
El Apóstol Santiago, el Mayor, hermano de San Juan, en aquel entonces viajó a predicar en España. Esas tierras se encontraban atadas al paganismo, porque aún no recibían el Evangelio.
La tradición dice, que al viajar el Apóstol Santiago a predicar la fe de Jesucristo, la Virgen le prometió que en el lugar donde más se convirtieran a su Hijo, se le manifestaría Ella. Y una noche María se le apareció en un pilar.
Los documentos expresan textualmente, que "Santiago, pasando por Asturias, llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla hasta Aragón, el territorio que se llamaba Celtiberia, donde está situada la ciudad de Zaragoza en las riberas del Ebro".
"Allí predicó Santiago varios días, y entre los muchos convertidos, eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba durante el día del Reino de Dios, y por la noche recorría las riberas para tomar algún descanso".
El 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba en profunda oración con sus discípulos junto al río Ebro, cuando "oyó voces de Ángeles que cantaban "Ave María, gratia plena", y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un Pilar de mármol".
La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal en Palestina, le pidió a Santiago que en aquel lugar se le construyese una iglesia y que el altar estuviese en torno al Pilar donde ella estaba de pie.
Prometió que "permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos, para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades, imploren mi patrocinio".
La Iglesia ha sobrevivido a grandes invasiones de pueblos y guerras, una de ellas es la guerra de 1936-1939, donde le cayeron tres bombas y ninguna explotó. También se cree que la Virgen le dio al Apóstol la pequeña estatua de madera.
Cuando María Santísima desapareció, quedó ahí el Pilar. Al instante, el Apóstol Santiago y sus acompañantes iniciaron la edificación de una iglesia en ese lugar.
Antes que la iglesia estuviera terminada, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos, para servicio de la misma. La consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresar a Judea. Este Templo ha sido el primero en ser dedicado a la Virgen.
Santiago regresó a Jerusalén después de predicar en España. Herodes Agripas lo mandó ejecutar alrededor del año 44 d.C., siendo así el primer Mártir.
Sus discípulos, luego del suceso, tomaron el cuerpo y lo llevaron a España para su entierro. Algunos siglos más tarde, el lugar fue llamado Compostela (campo estrellado).
El rey Alfonso II, el casto de Asturias, y el Obispo Teodomiro, fueron los primeros en mandar construir un Santuario en la tumba de Santiago en el siglo IX. Hoy, una magnifica Catedral se encuentra en ese sitio.
Desde hace varios siglos se venera a la Virgen del Pilar, y hace mucho se levantó una sencilla Capilla, que hoy es un Templo Mariano al cual asisten peregrinos de distintos lugares del mundo.
La Sagrada Escritura narra cuando el Pueblo de Dios fue desterrado hacia la tierra prometida y tuvieron una columna que los guiaba. Para los españoles, esa columna es el Pilar donde la Virgen se apareció en Zaragoza y que ha recibido durante siglos la fe de muchos cristianos, la misma que hoy ampara a todos los hijos que se dirigen a María.
El Gran milagro del Cojo de Calandra (1640):
En el lugar donde la Virgen se apareció, han ocurrido diversos milagros. Pero, uno de los que más se recuerda es el del cojo de Calandra.
A este hombre se le amputó la pierna en el año 1637, y en 1640 la pierna volvió a aparecer en su cuerpo. Se dice que ocurrió cuando el hombre se echaba aceite de la lámpara de la Virgen, o cuando éste soñaba con que visitaba la Basílica.
Muchas personas fueron testigos de este gran hecho. En la actualidad, hay un cuadro recordándolo, a la derecha de la Basílica.
Tres rasgos peculiares que caracterizan a la Virgen del Pilar y la distinguen de las demás:
1- A diferencia de las otras apariciones, la Virgen aparece cuando todavía estaba en vida mortal en Palestina: "con ninguna nación hizo cosa semejante".
2- La Columna o Pilar, fue traída por María misma, para que sobre ella se construyera la primera Capilla, la cual se convertiría en el primer Templo Mariano de toda la cristiandad.
3- La vinculación de la tradición pilarista con la tradición jacobea del Santuario de Santiago de Compostela: Por ello, Zaragoza y Compostela, el Pilar y Santiago, han constituido dos ejes fundamentales en torno a los cuales ha girado durante siglos la espiritualidad de España.
Simbolismo del Pilar:
El Pilar o Columna: la idea de la solidez del edificio-iglesia con la de la firmeza de la columna-confianza en la protección de María.
El Pilar es símbolo del conducto que une el Cielo y la tierra. Es el soporte de lo sagrado y de la vida cotidiana. María, la Puerta del Cielo, ha sido la mujer escogida por Dios para venir a nuestro mundo. En Ella, la tierra y el Cielo se han unido en Jesucristo.
Las columnas garantizan la solidez del edificio, sea arquitectónico o social. Quebrantarlas es amenazar el edificio entero. La columna es la primera piedra del templo que se desarrolla a su alrededor; es el eje de la construcción que liga entre sí los diferentes niveles.
María es la primera piedra de la Iglesia. En torno a ella va creciendo el pueblo de Dios. El aliciente para los cristianos en construir el Reino de Dios, es la fe y la esperanza de la Virgen.
En la Virgen del Pilar, el pueblo ve simbolizada "la presencia de Dios, una presencia activa, que guía al pueblo elegido a través de las emboscadas de la ruta".
Bogotá, Colombia - Linda y hermosa mujer Dios siga llenando tu esencia y tu vida de muchas bendiciones. Eres la mujer más linda y sincera y mereces todo lo mejor, por eso el Padre Celestial te escogió para tan grande misión sigue adelante no mires atrás.
Ordenación Sacerdotal. Manizales, Colombia (1996) - De la Arquidiócesis de Manizales, estudia Misionología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma
Panama, Panama (2011) - Hoy, antes que saliera el Sol, partio al Cielo el niño, hijo de nuestra compañera Mayra. Que el Señor, nos lo reciba, le de fortaleza a sus familiares y amigos, en esta hora de dolor y tristeza por su partida. Camilo Wong
Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. -Lo ha dicho el Señor-.
Aquel día se dirá: "Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte."
El Señor preparará un festín, y enjugará las lágrimas de todos los rostros (Isaías 25,6-10a)
Salmo
El Señor es mi pastor, nada me falta: / en verdes praderas me hace recostar; / me conduce hacia fuentes tranquilas / y repara mis fuerzas. R.
Me guía por el sendero justo, / por el honor de su nombre. / Aunque camine por cañadas oscuras, / nada temo, porque tú vas conmigo: / tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
Preparas una mesa ante mí, / enfrente de mis enemigos; / me unges la cabeza con perfume, / y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan / todos los días de mi vida, / y habitaré en la casa del Señor / por años sin término. R.
Habitaré en la casa del Señor por años sin término. (Salmo 22)
2a.
Hermanos: Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mi tribulación. En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su espléndida riqueza en Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda." Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. [Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos."]
A todos los que encontréis, convidadlos a la boda (Mateo 22,1-14)
El reino de Dios, comparado con un banquete: lugar de alegría y comunión; pero también, el banquete habla del Reino como proceso que pasa por el rechazo y la incertidumbre, hasta llegar al juicio último del Señor. 4 min. 57 seg.
Fuera de Dios el ser humano no puede encontrar su plenitud y en este sentido hay una obligación suprema que nos lleva a entrar en su lógica, en su plan y en su Reino. 6 min. 1 seg.
Las dimensiones del banquete--satisfacer una necesidad, conceder un gusto y ofrecer una grata compañía--condensan muy bien el plan de Dios para con nosotros, su pueblo. 19 min. 25 seg.
Mejora tu comunicación con Dios de manera que puedas escuchar sus invitaciones, para poder alegrarte de lo que Él se alegra y entristecerte, si es el caso con lo que Él le entristece. 4 min. 15 seg.
El Señor nos llama con su gracia. ¿Qué nos retrasa o nos retiene? Y ADEMÁS: Una explicación sobre aquel hombre que no llevaba el traje de fiesta. 12 min. 8 seg.
1.1 Para la mayoría de nosotros comer es mucho más que saciar una necesidad. Es un acto social, un tiempo de descanso, la ocasión de disfrutar algo placentero, entre otras cosas. Esto es aún más cierto en el modo típico y fastuoso de los proverbiales banquetes de Oriente, con su música, bebidas y danzas. Y tal es la imagen dominante de las lecturas de este domingo.
1.2 Si ahondamos en este símbolo descubrimos que el banquete es la transición entre el deber y la fiesta, entre la tarea y el descanso, entre lo que hay que hacer y lo que a uno le gusta hacer, entre el trabajo y al celebración. Sobre todo esa palabra es importante, porque la olvidamos fácilmente: para saber creer hay que saber celebrar.
2. Un banquete lleno de luz
2.1 Una expresión nos llama la atención en la primera lectura: el día del banquete es el día de las revelaciones; es el día en que se arranca "el velo que cubre el rostro de todos los pueblos, el paño que oscurece a todas las naciones."
2.2 Nosotros no asociaríamos espontáneamente comer y recibir una luz o revelación especial. La cosa suena más razonable en el contexto de los banquetes de los reyes. Mucha gente nunca podía ver al rey, o sólo lo veía de muy lejos. Un banquete era la ocasión única de ver el rostro del rey, que quedaba grabado en la memoria como un tesoro, pues la época no tenía ni muchos retratos fiables ni cámaras de fotografía.
2.3 Dios se revela en su banquete. Es el rey que hemos estado esperando, el que siempre hemos querido contemplar. Verlo a él, saciarnos en su belleza, saber que es verdad todo lo que nos prometió: todo ello es más valioso y delicioso que los mismos alimentos y bebidas. Y sin embargo, el banquete es todo eso a la vez.
3. No todos querían ir al banquete
3.1 El evangelio toma la misma idea con una variante: por razones que al principio se nos escapan los invitados no están interesados en ir a ese banquete, a pesar el banquete del rey. ¿Suena absurdo, no? Pero no es menos absurdo que nuestra negativa a acoger el amor de Dios que invita. Además, las excusas de los invitados indican que ellos estaban muy satisfechos con lo que tenían, y ese es el problema: la gente satisfecha ya no tiene apetito para comer. La conclusión es que el llamado al Reino, o sea, el llamado al Banquete, requiere que la gente tenga hambre, que sienta necesidad, que esté insatisfecha.
3.2 Luego está el detalle, probablemente agregado posteriormente, del que entró sin traje de fiesta. También esto suena absurdo, pero debe recordarse que la indumentaria era parte sobreentendida de la invitación, o como algunos comentaristas indican, era provista muchas veces por el mismo anfitrión. Aún otra interpretación es que el "vestido de bodas" era sencillamente "el mejor vestido," o sea, no la ropa de labor o ropa ordinaria. Cada una de estas interpretaciones conduce a enseñanzas alegóricas útiles, por ejemplo, que si Dios nos invita a él iremos no de cualquier manera, sino con lo mejor de nuestro corazón o lo más puro y brillante de nuestra fe.
Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. -Lo ha dicho el Señor-.
Aquel día se dirá: "Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte."
El Señor preparará un festín, y enjugará las lágrimas de todos los rostros (Isaías 25,6-10a)
Salmo
El Señor es mi pastor, nada me falta: / en verdes praderas me hace recostar; / me conduce hacia fuentes tranquilas / y repara mis fuerzas. R.
Me guía por el sendero justo, / por el honor de su nombre. / Aunque camine por cañadas oscuras, / nada temo, porque tú vas conmigo: / tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
Preparas una mesa ante mí, / enfrente de mis enemigos; / me unges la cabeza con perfume, / y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan / todos los días de mi vida, / y habitaré en la casa del Señor / por años sin término. R.
Habitaré en la casa del Señor por años sin término. (Salmo 22)
2a.
Hermanos: Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mi tribulación. En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su espléndida riqueza en Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda." Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. [Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos."]
A todos los que encontréis, convidadlos a la boda (Mateo 22,1-14)
El reino de Dios, comparado con un banquete: lugar de alegría y comunión; pero también, el banquete habla del Reino como proceso que pasa por el rechazo y la incertidumbre, hasta llegar al juicio último del Señor. 4 min. 57 seg.
Fuera de Dios el ser humano no puede encontrar su plenitud y en este sentido hay una obligación suprema que nos lleva a entrar en su lógica, en su plan y en su Reino. 6 min. 1 seg.
Las dimensiones del banquete--satisfacer una necesidad, conceder un gusto y ofrecer una grata compañía--condensan muy bien el plan de Dios para con nosotros, su pueblo. 19 min. 25 seg.
Mejora tu comunicación con Dios de manera que puedas escuchar sus invitaciones, para poder alegrarte de lo que Él se alegra y entristecerte, si es el caso con lo que Él le entristece. 4 min. 15 seg.
El Señor nos llama con su gracia. ¿Qué nos retrasa o nos retiene? Y ADEMÁS: Una explicación sobre aquel hombre que no llevaba el traje de fiesta. 12 min. 8 seg.
1.1 Para la mayoría de nosotros comer es mucho más que saciar una necesidad. Es un acto social, un tiempo de descanso, la ocasión de disfrutar algo placentero, entre otras cosas. Esto es aún más cierto en el modo típico y fastuoso de los proverbiales banquetes de Oriente, con su música, bebidas y danzas. Y tal es la imagen dominante de las lecturas de este domingo.
1.2 Si ahondamos en este símbolo descubrimos que el banquete es la transición entre el deber y la fiesta, entre la tarea y el descanso, entre lo que hay que hacer y lo que a uno le gusta hacer, entre el trabajo y al celebración. Sobre todo esa palabra es importante, porque la olvidamos fácilmente: para saber creer hay que saber celebrar.
2. Un banquete lleno de luz
2.1 Una expresión nos llama la atención en la primera lectura: el día del banquete es el día de las revelaciones; es el día en que se arranca "el velo que cubre el rostro de todos los pueblos, el paño que oscurece a todas las naciones."
2.2 Nosotros no asociaríamos espontáneamente comer y recibir una luz o revelación especial. La cosa suena más razonable en el contexto de los banquetes de los reyes. Mucha gente nunca podía ver al rey, o sólo lo veía de muy lejos. Un banquete era la ocasión única de ver el rostro del rey, que quedaba grabado en la memoria como un tesoro, pues la época no tenía ni muchos retratos fiables ni cámaras de fotografía.
2.3 Dios se revela en su banquete. Es el rey que hemos estado esperando, el que siempre hemos querido contemplar. Verlo a él, saciarnos en su belleza, saber que es verdad todo lo que nos prometió: todo ello es más valioso y delicioso que los mismos alimentos y bebidas. Y sin embargo, el banquete es todo eso a la vez.
3. No todos querían ir al banquete
3.1 El evangelio toma la misma idea con una variante: por razones que al principio se nos escapan los invitados no están interesados en ir a ese banquete, a pesar el banquete del rey. ¿Suena absurdo, no? Pero no es menos absurdo que nuestra negativa a acoger el amor de Dios que invita. Además, las excusas de los invitados indican que ellos estaban muy satisfechos con lo que tenían, y ese es el problema: la gente satisfecha ya no tiene apetito para comer. La conclusión es que el llamado al Reino, o sea, el llamado al Banquete, requiere que la gente tenga hambre, que sienta necesidad, que esté insatisfecha.
3.2 Luego está el detalle, probablemente agregado posteriormente, del que entró sin traje de fiesta. También esto suena absurdo, pero debe recordarse que la indumentaria era parte sobreentendida de la invitación, o como algunos comentaristas indican, era provista muchas veces por el mismo anfitrión. Aún otra interpretación es que el "vestido de bodas" era sencillamente "el mejor vestido," o sea, no la ropa de labor o ropa ordinaria. Cada una de estas interpretaciones conduce a enseñanzas alegóricas útiles, por ejemplo, que si Dios nos invita a él iremos no de cualquier manera, sino con lo mejor de nuestro corazón o lo más puro y brillante de nuestra fe.