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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Mejora tu comunicación con Dios de manera que puedas escuchar sus invitaciones, para poder alegrarte de lo que Él se alegra y entristecerte, si es el caso con lo que Él le entristece.
Homilía ao28011a, predicada en 20201011, con 4 min. y 15 seg. 
Transcripción:
¡Feliz domingo para todos! El Evangelio de hoy ha sido tomado del capítulo 22 de San Mateo y tiene como dos partes. La primera parte es la invitación y la segunda parte es el banquete; pero hay como una especie de contradicción entre estas dos partes, porque la invitación se hace abierta y la gente la rechaza. Luego la invitación se vuelve como obligatoria, ahí donde el que invita al banquete dice: -traigan a todo el mundo, llenen la sala como sea-, pero después de que llenan la sala como sea, resulta que hay uno que no tiene traje de fiesta y eso implica que va a ser expulsado. Hay como una contradicción, es decir, si fueron prácticamente obligados a entrar, pues ¿cómo así que no tiene traje de fiesta? Se han dado distintas explicaciones, una de ellas es que los trajes de fiesta eran dados por el que invitaba al banquete, algo así como cuando en una fiesta actual se le da a la gente, que se yo, un sombrero o un distintivo que deben portar y que muestra que están unidos en una misma alegría. Yo no quiero detenerme tanto en esa pregunta o en esa curiosidad, sino en lo que tal vez es el mensaje principal de este Evangelio. Y es que nos cuesta trabajo sintonizar con Dios, nos cuesta trabajo entenderle sus invitaciones y luego nos cuesta trabajo entenderle sus fiestas. ¿Cuáles son las invitaciones de Dios? Son los llamados que Él nos hace para que escuchemos su Palabra, para que aceptemos su amor, para que seamos transformados por su poder; esas son las invitaciones de Dios, invitaciones que muchas veces nos quieren llevar o a un retiro espiritual, o nos quieren llevar a la lectura de un buen libro, o nos quieren llevar a una buena serie de predicaciones en internet; esos son llamados de Dios y nos cuesta trabajo, seamos sinceros, nos cuesta trabajo sintonizar con las invitaciones de Dios, pero luego también nos cuesta trabajo sintonizar con su alegría, con su fiesta. Dios nos dice cuál es el tipo de fiesta que a Él le gusta: -Hay más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesiten o creen que no necesitan conversión-. La fiesta de Dios es que el corazón humano vuelve a Él, la fiesta de Dios es la fiesta del papá del hijo pródigo, pero te acuerdas como el hijo mayor no logra sintonizar con ese gozo del papá, no quiere sintonizar. Así que el mensaje de este domingo es: ¿Cómo está mi sintonía con los llamados de Dios y con la fiesta de Dios? ¿Dónde está Dios alegrándose en este momento? Por supuesto, eso también me obliga a la otra pregunta: ¿Dónde está Dios entristeciéndose en este momento? Y yo creo que la invitación, el desafío para esta semana, es mejorar esa sintonía, mejorar esa conexión con Dios, de manera que yo pueda escuchar sus invitaciones y yo pueda alegrarme de lo que Él se alegra y entristecerme, si es el caso de lo que a Él le entristece.

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