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Sor María Faustina, Apóstol de la Divina Misericordia, forma parte del círculo de Santos de la Iglesia más conocidos.
A través de ella, el Señor Jesús transmite al mundo el gran mensaje de la Divina Misericordia y presenta el modelo de la perfección cristiana basada sobre la confianza en Dios y la actitud de caridad hacia el prójimo.
Nació el 25 de agosto de 1905 como la tercera hija entre diez hermanos en la familia de Mariana y Estanislao Kowalski, campesinos de la aldea de Głogowiec. En el santo bautizo, celebrado en la iglesia parroquial de Świnice Warckie, se le impuso el nombre de Elena.
Desde pequeña se destacó por el amor a la oración, la laboriosidad, la obediencia y una gran sensibilidad ante la pobreza humana. A los 9 años recibió la Primera Comunión. La vivió muy profundamente, consciente de la presencia del Huésped Divino en su alma.
La educación escolar duró apenas tres años. Al cumplir 16 años, abandonó la casa familiar para, trabajando de empleada doméstica en casas de familias acomodadas de Aleksandrów, Łódź y Ostrówek, mantenerse a sí misma y ayudar a los padres.
Ya desde los 7 años sentía en su alma la llamada a la vida religiosa, pero ante la negativa de la familia para su entrada en el Convento, intentó apagar dentro de sí la voz de la vocación divina.
Sin embargo, apresurada por la visión de Cristo sufriente, fue a Varsovia y allí, el primero de agosto de 1925, entró en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, donde como Sor María Faustina, vivió trece años.
Trabajó en distintas Casas de la Congregación. Pasó los períodos más largos en Cracovia, Płock y Vilna, cumpliendo los deberes de cocinera, jardinera y portera.
Para quien la observara desde fuera, nada hubiera delatado su singular intensa vida mística. Cumplía sus deberes con fervor, observaba fielmente todas las reglas del Convento, era recogida y callada, pero a la vez natural, llena de amor benévolo y desinteresado al prójimo.
Su vida, aparentemente ordinaria, monótona y gris, se caracterizó por la extraordinaria profundidad de unión con Dios. La espiritualidad de la Santa se basaba en el misterio de la Divina Misericordia, que ella meditaba en la Palabra de Dios y contemplaba en lo cotidiano de la vida.
El conocimiento y la contemplación del misterio de la Divina Misericordia, desarrollaban en ella una actitud de confianza de niño hacia Dios y la caridad hacia el prójimo.
"¡Oh, Jesús mío!", escribió, "cada uno de tus Santos refleja en sí una de tus virtudes. Yo deseo reflejar tu Corazón compasivo y lleno de misericordia, deseo glorificarlo. ¡Que tu misericordia, oh Jesús, quede impresa sobre mi corazón y mi alma, como un sello! Y éste será mi signo distintivo en esta vida y en la otra"(Diario 1242).
Sor Faustina era una fiel hija de la Iglesia, a la que amaba como a madre y como el Cuerpo Místico de Jesucristo. Consciente de su papel en ella, colaboró con la Divina Misericordia en la obra de salvar a las almas perdidas.
Con este propósito, se ofreció como víctima, cumpliendo el deseo del Señor Jesús y siguiendo su ejemplo. Su vida espiritual se caracterizó por el amor a la Eucaristía y por una profunda devoción a la Madre de la Divina Misericordia.
Los años de vida en el Convento abundaron en gracias extraordinarias: revelaciones, visiones, estigmas ocultos, la participación en la Pasión del Señor, el don de bilocación, los dones de leer en las almas humanas, de profecía y de desposorios místicos.
¡Un contacto vivo con Dios, con la Santísima Madre, con Ángeles, Santos y almas del purgatorio! Todo el mundo extraordinario no era para ella menos real que el mundo que percibía a través de los sentidos.
Colmada de tantas gracias extraordinarias, sabía, sin embargo, que no son éstas las que determinan la santidad. En el Diario escribió: "Ni gracias, ni revelaciones, ni éxtasis, ni ningún otro don concedido al alma, la hace perfecta, sino la comunión interior de mi alma con Dios".
"Estos dones son solamente un adorno del alma, pero no constituyen, ni la sustancia ni la perfección. Mi santidad y perfección consisten en una estrecha unión de mi voluntad con la voluntad de Dios" (Diario 1107).
El Señor Jesús escogió a Sor Faustina por Secretaria y Apóstol de su misericordia, para, a través de ella, transmitir al mundo su gran mensaje.
"En el Antiguo Testamento", le dijo, "enviaba a los Profetas con truenos a mi pueblo. Hoy te envío a ti a toda la humanidad con mi misericordia. No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla con mi Corazón misericordioso" (Diario 1588).
La misión de sor Faustina consiste en tres tareas:
Acercar y proclamar al mundo la verdad revelada en la Sagrada Escritura sobre el amor misericordioso de Dios a cada persona.
Alcanzar la misericordia de Dios para el mundo entero, y especialmente para los pecadores, por ejemplo, a través de la práctica de las nuevas formas de culto a la Divina Misericordia, presentadas por el Señor Jesús: la imagen de la Divina Misericordia con la inscripción, "Jesús, en ti confío", la fiesta de la Divina Misericordia, el primer domingo después de la Pascua de Resurrección, la Coronilla a la Divina Misericordia y la oración a la hora de la Misericordia, tres de la tarde.
A estas formas de la devoción y a la propagación del culto a la Divina Misericordia, el Señor Jesús vinculó grandes promesas bajo la condición de confiar en Dios y practicar el amor activo hacia el prójimo.
La tercera tarea es inspirar un movimiento apostólico de la Divina Misericordia, que ha de proclamar y alcanzar la misericordia de Dios para el mundo y aspirar a la perfección cristiana, siguiendo el camino trazado por la Beata Sor María Faustina.
Este camino es la actitud de confianza de niño hacia Dios que se expresa en cumplir su voluntad y la postura de caridad hacia el prójimo.
Actualmente, este movimiento dentro de la Iglesia abarca a millones de personas en el mundo entero: congregaciones religiosas, institutos laicos, sacerdotes, hermandades, asociaciones, distintas comunidades de apóstoles de la Divina Misericordia y personas no congregadas que se comprometen a cumplir las tareas que el Señor Jesús transmitió a través de Sor María Faustina.
Sor María Faustina manifestó su misión en el Diario que escribió por mandato del Señor Jesús y de los confesores. Registró en él con fidelidad, todo lo que Jesús le pidió, y describió los encuentros de su alma con Él.
"Secretaria de mi más profundo misterio", dijo el Señor Jesús a sor María Faustina, "tu misión es la de escribir todo lo que te hago conocer sobre mi misericordia para el provecho de aquellos que leyendo estos escritos, encontrarán en sus almas consuelo, y adquirirán valor para acercarse a mí" (Diario 1693).
Esta obra atrae de modo extraordinario el misterio de la Misericordia Divina. Acerca no solamente a la gente sencilla, sino también a científicos que descubren en ella un frente más para sus investigaciones.
El Diario ha sido traducido a muchos idiomas,por citar algunos: inglés, alemán, italiano, español, francés, portugués, árabe, ruso, húngaro, checo y eslovaco.
Sor María Faustina, extenuada físicamente por la enfermedad y los sufrimientos que ofrecía como sacrificio voluntario por los pecadores, plenamente adulta de espíritu y unida místicamente con Dios, murió en Cracovia el 5 de octubre de 1938, con apenas 33 años de edad.
La fama de la santidad de su vida iba creciendo junto con la propagación de la devoción a la Divina Misericordia y a medida de las gracias alcanzadas por su intercesión.
Entre los años 1965 y 1967, en Cracovia fue llevado a cabo el proceso informativo sobre su vida y sus virtudes. En 1968 se abrió en Roma el proceso de beatificación, concluido en diciembre de 1992.
El 18 de abril de 1993 en la Plaza de San Pedro de Roma, el Santo Padre Juan Pablo II beatificó a Sor María Faustina. Sus reliquias yacen en el Santuario de la Divina Misericordia de Cracovia-Łagiewniki.
Lima-Jose Galvez, Perú - Papá Lucho que Dios te tenga en su santa gloria y desde donde estés intercedas siempre por el bienestar de los tuyos y la unión de los hogares que han formado.
Barranquilla, Colombia (2011) - Papá sabemos que a pesar de tu ausencia, siempre estarás presente en nuestro corazón. Le damos gracias a Dios por permitirnos haberte conocido y vivir muchos años con nosotros.
Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña. Mi amigo tenía una viña en fértil collado. La entrecavó, la descantó, y plantó buenas cepas; construyó en medio una atalaya y cavó un lagar. Y esperó que diese uvas, pero dio agrazones. Pues ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá, por favor, sed jueces entre mí y mi viña. ¿Qué más cabía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? ¿Por qué, esperando que diera uvas, dio agrazones? Pues ahora os diré a vosotros lo que voy a hacer con mi viña: quitar su valla para que sirva de pasto, derruir su tapia para que la pisoteen. La dejaré arrasada: no la podarán ni la escardarán, crecerán zarzas y cardos; prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella.
La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel; son los hombres de Judá su plantel preferido. Esperó de ellos derecho, y ahí tenéis: asesinatos; esperó justicia, y ahí tenéis: lamentos.
La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel (Isaías 5,1-7)
Salmo
Sacaste una vid de Egipto, / expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste. / Extendió sus sarmientos hasta el mar, / y sus brotes hasta el Gran Río. R.
¿Por qué has derribado su cerca / para que la saqueen los viandantes, / la pisoteen los jabalíes / y se la coman las alimañas? R.
Dios de los ejércitos, vuélvete: / mira desde el cielo, fíjate, / ven a visitar tu viña, / la cepa que tu diestra plantó, / y que tú hiciste vigorosa. R.
No nos alejaremos de ti: / danos vida, para que invoquemos tu nombre. / Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos, / que brille tu rostro y nos salve. R.
La viña del Señor es la casa de Israel. (Salmo 79)
2a.
Hermanos: Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. Y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis y visteis en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros.
Poned esto por obra, y el Dios de la paz estará con vosotros (Filipenses 4,6-9)
Evangelio
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo: "Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?" Le contestaron: "Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos." Y Jesús les dice: "¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos."
¿Estamos utilizando nuestros talentos para darle la gloria a Dios y para trabajar en su viña o los usamos para el pecado, robándole la gloria que le pertenece solo a Él? 6 min. 22 seg.
Hay dos viñas inservibles para su dueño, que es el Señor: la viña sin fruto y la viña a a que le roban los frutos. Lo primero es esterilidad; lo segundo, saqueo. Los remedios son: conversión y memoria agradecida. 12 min. 30 seg.
El plan de Dios no se va a detener por nuestra ignorancia, torpeza o maldad. El Señor no va a dejar de salvar personas a pesar que con nuestra mediocridad nos opongamos a su voluntad. 4 min. 5 seg.
Las lecciones de una viña sin fruto: (1) Aprender a ser agradecidos con lo que Dios ha hecho por nosotros a través de tantas personas; (2) Cuidado con creernos dueños porque somos sólo administradores; (3) Si seguimos el camino de Jesucristo también nosotros seremos algunas veces desechados pero a través de ese descarte Dios hace obra en nosotros y nos guía. 24 min. 36 seg.
Lo que le da propósito y sentido a la vida es producir bien, ese bien es fruto que generas para gloria y alabanza de Dios y que cambia la vida de alguien. 6 min. 31 seg.
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1.1 Es admirable que una misma imagen pueda servir durante tantos siglos como símbolo del pueblo de Dios. La voz de tantos profetas y predicadores, hasta llegar a Cristo mismo, no ha agotado sino enriquecido la imagen de la viña.
1.2 La clave del "éxito" de esta imagen literaria podría estar en que se relaciona con un rango amplio de experiencias humanas muy significativas: el afán unido a la esperanza; el cuidado exterior y el fruto interior; la amargura de un trabajo duro y la alegría de un vino generoso; la intervención de muchos trabajadores y el día de la cuenta ante un solo dueño.
1.3 Debajo de todo ello, hay una analogía aún más profunda: el trabajo y la cosecha, el tiempo y la eternidad, el esfuerzo humano y la bendición divina. La viña viene a ser así una imagen de la vida entera, sea que la miremos en el caso de cada uno o en la historia de los pueblos o incluso de toda la Humanidad.
2. Desilusión de Dios
2.1 Tanto en la primera lectura como en el evangelio de hoy son claras las palabras de desengaño. Hay una traza de evidente tristeza en la exclamación del profeta: "¿Qué más pude hacer por mi viña, que yo no lo hiciera? ¿Por qué cuando yo esperaba que diera uvas buenas, las dio agrias?" La tristeza se vuelve denuncia en el evangelio que oímos hoy: "Cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?"
2.2 Sin embargo, hay que ir más allá de la tristeza o la ira contenida. Lo esencial es la distancia entre el proyecto de Dios, que es llamado hacia la fecundidad, y el escaso y amargo fruto de la perversión humana, que termina conduciendo a la amargura y la muerte. De esa distancia o "decepción" brotan las expresiones claramente antropomórficas que hablan de un Dios "desilusionado" o "embravecido."
3. Cómo estoy cultivando mi viña
3.1 Por supuesto, el mensaje no termina en la decepción. La denuncia de los profetas, y sobre todo del Profeta por excelencia, Jesucristo, es también anuncio de que Dios tuvo --y tiene-- un plan mejor. Nuestro Dios quiere la fecundidad y la vida, y podemos expresarnos diciendo que se duele ante la esterilidad y la muerte con que hemos ensombrecido su obra, que somos nosotros mismos.
3.2 El anuncio del nuevo plan está ya en las duras palabras de Cristo a sus adversarios: "les digo a ustedes que les será quitado el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos." Hay en este lenguaje un regaño, por supuesto, pero la causa está tan clara que cualquiera puede evitarlo. Todo consiste en preguntarse qué estoy haciendo con lo que Dios ha sembrado en mí, o sea, cómo estoy cultivando mi viña.
3.3 La pregunta, sin embargo, no debe quedarse en el ámbito individual. Los papás pueden preguntarse cómo cultivan la viña de su hogar. Los pueblos pueden examinarse sobre el legado de fe y cultura que han recibido: ¿estamos dejando las cosas igual o mejor que como las recibimos? El mundo entero, en fin, puede y debe preguntar sobre el cuidado de la creación, por dar otro ejemplo: estamos acabando este planeta como si fuéramos la última generación que tiene derecho a disfrutarlo.
4. La piedra desechada y escogida
4.1 Por otra parte, el lenguaje de Cristo es una invitación a cambiar nuestra manera de apreciar las cosas. Esta parábola la dijo el Señor "a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo." ¿Por qué a ellos en particular? Evidentemente porque su ceguera les hace no sólo descuidar la viña sino adueñarse de ella, hasta el extremo de matar "al heredero," o sea, al mismo Cristo. De modo que hay una relación entre la desobediencia que arruina el destino de la viña y el deseo secreto de hacer nuestra esa viña, excluyendo a su Dueño.
4.2 Dicho de otra manera: expulsar a Dios y arruinar la creación son una y la misma cosa. Por otra parte, adueñarse de su obra y condenarnos a un destino de tinieblas son también una y la misma cosa. La parábola, pues, nos lleva a descubrir que apartarse de Dios, dañar la creación y perder la propia vida son en realidad lo mismo.
4.3 La solución por supuesto es cambiar de mentalidad. Viene aquí muy a punto la exhortación de Pablo: "aprecien todo lo que es verdadero y noble, cuanto hay de justo y puro, todo lo que es amable y honroso, todo lo que sea virtud y merezca elogio. Pongan por obra cuanto han aprendido y recibido de mí, todo lo que yo he dicho y me han visto hacer; y así, el Dios de la paz estará con ustedes."
Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña. Mi amigo tenía una viña en fértil collado. La entrecavó, la descantó, y plantó buenas cepas; construyó en medio una atalaya y cavó un lagar. Y esperó que diese uvas, pero dio agrazones. Pues ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá, por favor, sed jueces entre mí y mi viña. ¿Qué más cabía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? ¿Por qué, esperando que diera uvas, dio agrazones? Pues ahora os diré a vosotros lo que voy a hacer con mi viña: quitar su valla para que sirva de pasto, derruir su tapia para que la pisoteen. La dejaré arrasada: no la podarán ni la escardarán, crecerán zarzas y cardos; prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella.
La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel; son los hombres de Judá su plantel preferido. Esperó de ellos derecho, y ahí tenéis: asesinatos; esperó justicia, y ahí tenéis: lamentos.
La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel (Isaías 5,1-7)
Salmo
Sacaste una vid de Egipto, / expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste. / Extendió sus sarmientos hasta el mar, / y sus brotes hasta el Gran Río. R.
¿Por qué has derribado su cerca / para que la saqueen los viandantes, / la pisoteen los jabalíes / y se la coman las alimañas? R.
Dios de los ejércitos, vuélvete: / mira desde el cielo, fíjate, / ven a visitar tu viña, / la cepa que tu diestra plantó, / y que tú hiciste vigorosa. R.
No nos alejaremos de ti: / danos vida, para que invoquemos tu nombre. / Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos, / que brille tu rostro y nos salve. R.
La viña del Señor es la casa de Israel. (Salmo 79)
2a.
Hermanos: Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. Y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis y visteis en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros.
Poned esto por obra, y el Dios de la paz estará con vosotros (Filipenses 4,6-9)
Evangelio
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo: "Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?" Le contestaron: "Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos." Y Jesús les dice: "¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos."
¿Estamos utilizando nuestros talentos para darle la gloria a Dios y para trabajar en su viña o los usamos para el pecado, robándole la gloria que le pertenece solo a Él? 6 min. 22 seg.
Hay dos viñas inservibles para su dueño, que es el Señor: la viña sin fruto y la viña a a que le roban los frutos. Lo primero es esterilidad; lo segundo, saqueo. Los remedios son: conversión y memoria agradecida. 12 min. 30 seg.
El plan de Dios no se va a detener por nuestra ignorancia, torpeza o maldad. El Señor no va a dejar de salvar personas a pesar que con nuestra mediocridad nos opongamos a su voluntad. 4 min. 5 seg.
Las lecciones de una viña sin fruto: (1) Aprender a ser agradecidos con lo que Dios ha hecho por nosotros a través de tantas personas; (2) Cuidado con creernos dueños porque somos sólo administradores; (3) Si seguimos el camino de Jesucristo también nosotros seremos algunas veces desechados pero a través de ese descarte Dios hace obra en nosotros y nos guía. 24 min. 36 seg.
Lo que le da propósito y sentido a la vida es producir bien, ese bien es fruto que generas para gloria y alabanza de Dios y que cambia la vida de alguien. 6 min. 31 seg.
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para que esta obra continúe, y llegue a más personas! ¡La gloria sea para Dios!
1.1 Es admirable que una misma imagen pueda servir durante tantos siglos como símbolo del pueblo de Dios. La voz de tantos profetas y predicadores, hasta llegar a Cristo mismo, no ha agotado sino enriquecido la imagen de la viña.
1.2 La clave del "éxito" de esta imagen literaria podría estar en que se relaciona con un rango amplio de experiencias humanas muy significativas: el afán unido a la esperanza; el cuidado exterior y el fruto interior; la amargura de un trabajo duro y la alegría de un vino generoso; la intervención de muchos trabajadores y el día de la cuenta ante un solo dueño.
1.3 Debajo de todo ello, hay una analogía aún más profunda: el trabajo y la cosecha, el tiempo y la eternidad, el esfuerzo humano y la bendición divina. La viña viene a ser así una imagen de la vida entera, sea que la miremos en el caso de cada uno o en la historia de los pueblos o incluso de toda la Humanidad.
2. Desilusión de Dios
2.1 Tanto en la primera lectura como en el evangelio de hoy son claras las palabras de desengaño. Hay una traza de evidente tristeza en la exclamación del profeta: "¿Qué más pude hacer por mi viña, que yo no lo hiciera? ¿Por qué cuando yo esperaba que diera uvas buenas, las dio agrias?" La tristeza se vuelve denuncia en el evangelio que oímos hoy: "Cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?"
2.2 Sin embargo, hay que ir más allá de la tristeza o la ira contenida. Lo esencial es la distancia entre el proyecto de Dios, que es llamado hacia la fecundidad, y el escaso y amargo fruto de la perversión humana, que termina conduciendo a la amargura y la muerte. De esa distancia o "decepción" brotan las expresiones claramente antropomórficas que hablan de un Dios "desilusionado" o "embravecido."
3. Cómo estoy cultivando mi viña
3.1 Por supuesto, el mensaje no termina en la decepción. La denuncia de los profetas, y sobre todo del Profeta por excelencia, Jesucristo, es también anuncio de que Dios tuvo --y tiene-- un plan mejor. Nuestro Dios quiere la fecundidad y la vida, y podemos expresarnos diciendo que se duele ante la esterilidad y la muerte con que hemos ensombrecido su obra, que somos nosotros mismos.
3.2 El anuncio del nuevo plan está ya en las duras palabras de Cristo a sus adversarios: "les digo a ustedes que les será quitado el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos." Hay en este lenguaje un regaño, por supuesto, pero la causa está tan clara que cualquiera puede evitarlo. Todo consiste en preguntarse qué estoy haciendo con lo que Dios ha sembrado en mí, o sea, cómo estoy cultivando mi viña.
3.3 La pregunta, sin embargo, no debe quedarse en el ámbito individual. Los papás pueden preguntarse cómo cultivan la viña de su hogar. Los pueblos pueden examinarse sobre el legado de fe y cultura que han recibido: ¿estamos dejando las cosas igual o mejor que como las recibimos? El mundo entero, en fin, puede y debe preguntar sobre el cuidado de la creación, por dar otro ejemplo: estamos acabando este planeta como si fuéramos la última generación que tiene derecho a disfrutarlo.
4. La piedra desechada y escogida
4.1 Por otra parte, el lenguaje de Cristo es una invitación a cambiar nuestra manera de apreciar las cosas. Esta parábola la dijo el Señor "a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo." ¿Por qué a ellos en particular? Evidentemente porque su ceguera les hace no sólo descuidar la viña sino adueñarse de ella, hasta el extremo de matar "al heredero," o sea, al mismo Cristo. De modo que hay una relación entre la desobediencia que arruina el destino de la viña y el deseo secreto de hacer nuestra esa viña, excluyendo a su Dueño.
4.2 Dicho de otra manera: expulsar a Dios y arruinar la creación son una y la misma cosa. Por otra parte, adueñarse de su obra y condenarnos a un destino de tinieblas son también una y la misma cosa. La parábola, pues, nos lleva a descubrir que apartarse de Dios, dañar la creación y perder la propia vida son en realidad lo mismo.
4.3 La solución por supuesto es cambiar de mentalidad. Viene aquí muy a punto la exhortación de Pablo: "aprecien todo lo que es verdadero y noble, cuanto hay de justo y puro, todo lo que es amable y honroso, todo lo que sea virtud y merezca elogio. Pongan por obra cuanto han aprendido y recibido de mí, todo lo que yo he dicho y me han visto hacer; y así, el Dios de la paz estará con ustedes."