Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Nuestra obstinación o nuestra tardanza no frenarán el plan de Dios.

Homilía ao27008a, predicada en 20141005, con 5 min. y 20 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

¡Feliz domingo para todos!

Las lecturas del día de hoy, es decir, la primera y el Evangelio, vuelven sobre uno de los temas más frecuentes en la predicación de Jesucristo, La viña. ¿Por qué será tan importante esta planta? Porque de muchas maneras, describe lo que es la vida cristiana, una vida que requiere cuidado, cultivo, pero que también tiene que dar un fruto, y eso es lo que Dios espera de nosotros. Y eso es lo que Dios a veces no encuentra en nosotros. Es lo que leemos en el capítulo quinto del profeta Isaías, de donde fue tomada la primera lectura. Dios espera una respuesta a su amor, pero muchas veces la bondad de Dios queda estéril en nosotros por nuestra obstinación, por nuestros caprichos, por nuestras veleidades.

Así que en la primera lectura el tono es claro, se trata de un regaño, se trata de una reconvención poderosa que brota del amor mismo de Dios. -Ustedes no están dando fruto, ustedes no están a la medida del amor; hay una desproporción entre lo que han recibido y lo que están dando-.

Buena cosa preguntarse uno, si ese mismo reproche cabe en cada una de nuestras vidas, porque con mucha facilidad nos quejamos, nos lamentamos de lo que no tenemos, de los bienes que no tenemos o de los males que nos llegan. Pero si lleváramos la misma cuenta estricta de tantos bienes que hemos recibido, entonces tendríamos que situarnos en la lógica del capítulo quinto de Isaías ¿Yo qué he hecho con lo que he recibido?

En el Evangelio, esta idea avanza un poco más, en una dirección quizás inesperada. El texto está tomado del capítulo 21 de San Mateo. Una vez más tenemos La viña, pero la variación que Cristo le da al texto, está en que los viñadores, los que tenían que cuidar y cultivar esa viña, pero que también se beneficiaban de ella, no pagaron lo que tenían que pagar.

O sea, una vez más encontramos la desproporción entre lo que se esperaría y lo que en realidad llegó. Esa parte no es la nueva, la parte nueva está en la conclusión que saca a Cristo, ¿Qué hará Dios con esos viñadores? Esa pregunta es obvia en su respuesta, cuando vamos a la primera lectura, lo único que puede suceder a aquellos ingratos y crueles viñadores es un durísimo castigo.

Pero Cristo añade y este es el elemento nuevo, que ese Reino de Dios que es la viña, la verdadera viña, va a ser dado a otros. La novedad es esa, la novedad es que Dios no se detiene, la novedad es que el plan de Dios es más sabio que nuestras astucias, que el plan de Dios está lleno de sorpresas, y las sorpresas de su amor y de su gracia no se van a detener porque nosotros seamos ingratos, o porque seamos egoístas, o porque seamos crueles.

Dios abre caminos inesperados con nosotros o sin nosotros. Como dice el refrán: -Tú eres el que te lo pierdes-. Si te apartas del Señor, ciertamente experimentas la dureza de las consecuencias de tu decisión. Pero el plan de Dios en el mundo, el plan de Dios en la historia humana, no se va a frenar porque tú te frenes.

Eso es lo nuevo que trae Cristo, que parece un mensaje fuerte en tónica de una continuación del regaño, parece que fuera una palabra más de reproche. -Dios no se va a detener porque tú te detengas-. Pero no es un reproche más, es una señal de esperanza.

Dios es más grande, su creatividad es inagotable, su amor es para siempre.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM