Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

De la vida se puede aprender qué es tener sed, y cómo la vida que nos llega quiere seguir viva en nosotros.

Homilía ao27007a, predicada en 20111002, con 14 min. y 28 seg.

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Transcripción:

Queridos amigos, en la escritura encontramos varias veces la imagen de la viña. Parece que esta planta sirvió muchas veces de imagen, de comparación, podemos decir de lenguaje con el que Dios enseña muchas cosas. Está ese pasaje del capítulo quinto de Isaías, la canción de la viña. Luego tenemos el Salmo 80 que compara la historia del pueblo de Israel con lo que le sucede a una viña, para la cual hay que preparar un terreno pero que luego resulta saqueada. Ese es un modo de hablar de lo que sucedió en el destierro cuando llegaron los caldeos y acabaron con el honor y acabaron con la vida de muchos de los israelitas fueron llevados al destierro. Luego tenemos en el capítulo 21 del Evangelio de Mateo la lectura de hoy.

Jesús compara la ingratitud de las autoridades judías con el comportamiento de unos cultivadores egoístas, rapaces, crueles. Luego tenemos el capítulo 15 del Evangelio según San Juan, en el cual Jesús dice que Él es la vid verdadera y que nosotros somos como sarmientos, como ramas de esa vid. O sea que es claro que esta imagen de la viña y de la vid es muy importante, muy frecuente en la Escritura. ¿Qué le podemos aprender a esta planta? ¿Qué podemos aprender de ella con el favor de Dios? Y mientras invoco el Espíritu Santo. Creo que la vid, la viña, nos puede enseñar lo que llamamos la unidad de la vida cristiana. Y a ver si puedo explicarme.

Creo que lo más sencillo es empezar por el testimonio personal. De niño viví con mucha pereza mi vida cristiana. Mucha pereza, de niño y la mayor parte de mi juventud, lo que veía yo en la Iglesia y en la religión era una cantidad de cosas impuestas, que uno tiene que aprenderse unas cosas, o sea unos conocimientos, una catequesis, que uno tiene que cumplir con unos ritos. Por ejemplo, hay que ir a una iglesia, hay que ir a la misa, que uno tiene que portarse bien y además de eso, que en su tiempo libre procure hacer obras de misericordia. Para mí todas esas eran número uno, imposiciones y número dos, realidades desconectadas. Yo no veía la conexión, por ejemplo, entre ir a la misa y portarse bien. Durante mucho tiempo la Palabra de Dios se desperdició miserablemente en mis oídos, distraídos.

Durante mucho tiempo, la generosidad de Jesucristo que viene al altar en la Misa fue insuficiente para despertar algo de amor, algo de fuego en mi corazón, porque mi corazón era como de piedra o como de hielo. Entonces yo no veía relación entre el amor de Cristo que se hace presente en la Divina Eucaristía y el amor que luego Dios espera que uno tenga con otras personas. O sea que fíjese esos dos errores tan graves que yo cometí durante muchos años. Primero, que yo todo lo veía como una imposición y segundo, que cada uno de esos elementos de la vida cristiana yo los veía perfectamente desconectados. Es decir, para mí una cosa era ir a la misa, otra cosa era portarse bien, otra cosa era saber la catequesis, otra cosa era ser misericordioso.

Esa desconexión de los elementos de la vida cristiana hace un daño muy terrible, porque yo presumo que toda persona que tiene así desconectados esos elementos, toda persona también sufre probablemente de lo que yo sufrí. Es decir, mirar toda la religión como una imposición y es obvio lo que va a suceder cuando uno mira la religión como algo impuesto. Uno va a querer sacudirse ese yugo. Y hay mucha gente que se ha sacudido la religión de la vida y dicen yo no necesito de eso. Haciendo eco de aquel famoso científico francés repleto de arrogancia, Laplace en el siglo XIX, cuando dice, -Yo no necesito esa hipótesis.- Esa fue la respuesta que hizo cuando presentó el funcionamiento del Sistema solar de acuerdo con las leyes de Newton, en la forma más elaborada, lo que hoy llamaríamos ecuaciones diferenciales.

Una forma elegante, bella. Y alguien le preguntó, ¿Y Dios, dónde entra ahí? Y entonces este hombre, mirando con infinita autosuficiencia, dice: -Yo no necesito esa hipótesis.- Y así se portan muchos hoy. Yo no necesito de Dios no me vengan a imponer religión. Pero hagamos una comparación ridícula. Y es a propósito ridícula, porque las cosas ridículas se graban mejor en la memoria, según dicen los psicólogos. Imaginemos que a uno le describieran la vida humana de la siguiente forma. Pues se supone que tú te despiertas en la mañana. Se supone que te aseas y te alimentas y probablemente haces algo de deporte en algún momento de tu día. Se supone que trabajas, se supone que saludas a tus amigos. Por mencionar solo algunas de las actividades que uno hace con mucha frecuencia.

Pero ahora tratemos esa misma descripción con el lenguaje de la imposición. Imaginémonos una persona que dijera, -Qué pereza que todos los días me toca mover estos músculos.- ¿Y por qué le toca mover esos músculos? ¡Pues para masticar todos los días! Es una cosa que tienen una obsesión que tienen con que uno mueva la boca. No, no es una obsesión, señor. Eso es para que usted se alimente. Todos los días le toca a uno tenderse ahí como si uno fuera un muerto. No, señor. Eso se llama dormir. Todos los días lo obligan a uno a tenderse horas y horas. Uno ahí echado, tirado, inconsciente. No, señor. Ese es el sueño. Eso le hace bien. Todos los días uno mostrándole los dientes a las mismas personas. Hola. ¿Cómo está? Hola. ¿Cómo está? No, señor. Son sus amigos. Eso se llama amigos.

Yo creo que ustedes van percibiendo la idea que trato de describir. Cuando no hay por dentro la conexión entre esos distintos elementos, todo parece impuesto. Todo parece obligatorio. ¿Dónde empieza uno a descubrir la conexión entre alimentarse, asearse, descansar, estudiar, trabajar, tener algo de vida social? Uno empieza a descubrir que eso está conectado. Cuando uno descubre que uno mismo tiene esa necesidad, es decir, cuando uno descubre el hambre, entonces descubre el sentido que tiene masticar. Ah es que masticar me soluciona un problema en la vida. Entonces, masticar es importante. Cuando uno descubre lo importante que es el descanso, se puede volver amigo, incluso demasiado amigo de la cama. Reposar, descansar, porque ya descubrió que el descanso es una necesidad.

Es decir, en la medida en que uno va conociendo las necesidades profundas y las preguntas profundas, entonces uno va entendiendo cómo se conecta la vida cristiana. Por ejemplo, si usted tiene un hambre profunda de darle un significado verdadero y trascendente a su vida, y usted viene y pone cuidado a las lecturas de la misa, usted dice ¡Aleluya! Eso es lo que yo necesitaba. Pero es si viene con hambre, si usted no viene con hambre, así venga con hábito, no le sirve, no le sirve. Usted tiene que venir con hambre. Santa Catalina de Siena decía que el hambre y la fe de cada persona son el tamaño de la vela del cirio que uno trae para encenderlo en la hoguera del amor de Cristo. Si uno no tiene sino una cerilla, pues eso es lo que se lleva. Pero la persona que tiene hambre de Dios viene a la misa y sale feliz, pero porque trajo hambre.

Entonces hay que descubrir la conexión y la conexión empieza en el hambre, entonces uno recibe la vida de Dios y ahí es donde viene el misterio de la viña. El misterio de la viña es que todo el líquido precioso y delicioso que tienen las uvas, ese líquido fue procesado a partir de la raíz del tronco, de la savia de las ramas. De modo que hay una lógica consecuencia entre el fruto y la planta. Es decir, la planta no hace dos cosas separadas. Este es el punto filosófico de hoy. La planta no hace dos cosas separadas ser planta por un lado y dar fruto por otro lado, sino que siendo plenamente lo que es, da fruto. Esa es la vida cristiana. Si usted acepta la palabra del Señor, si usted acepta el Espíritu de Dios, si Dios empieza a vivir en usted, entonces usted no tiene que hacer además la tarea terrible de tratar de ser bueno, sino que la bondad de Dios estando viva dentro de usted como la savia, estando viva dentro de la planta en un momento dado se prepara para dar el fruto delicioso de la uva.

Por eso se queja en la primera lectura del profeta diciendo ¿Por qué una planta bien cuidada va a dar frutos amargos? Eso es incoherente. O sea que lo que aprendemos de la vida es dos cosas: Primero, que tenemos que descubrir nuestra hambre. Yo quisiera pedirles el favor de que jamás vinieran al templo sin hambre, especialmente hambre de Dios. La otra se soluciona más fácil. Vengan con hambre. Ven con hambre de Dios y Dios te saciará. Abre tu boca y yo la saciaré, dice el Señor. Pero hay que venir con hambre. El que viene por imposición no va a entender mucho. Ah, entonces no me vuelvan a obligar a ir a misa. Pues la verdadera solución es, en vez de decir no me obliguen a ir a misa, diga esta otra frase: -De caridad ayúdenme a encontrar mi hambre que se me perdió.- Porque cuando una persona se le pierde, el hambre está gravísima. Eso se llama anoréxico. Se llama canceroso. Se llama una cosa brava terrible. La gente que no tiene hambre está gravísima.

Si no sientes hambre de Dios, está grave tu corazón. Pero todavía puedes clamar al Señor y decirle ten misericordia, Señor, y ¡Regálame hambre! Eso es lo primero. Por eso la viña tiene que alimentarse y por eso extiende sus raíces y por eso succiona el líquido vital. Pero luego lo segundo, cuando Dios venga a ti, cuando el agua nueva de su espíritu esté dentro de ti. Déjala correr dentro de ti. El Dios que llega a ti, especialmente en la Eucaristía, ¡¡llega vivo. Llega vivo!! El Cristo con el que tú comulgas cuando recibes la Santísima hostia, ¡Está vivo! No lo mates. Cristo llega a ti y llega vivo. Es decir, Cristo llega para vivir su vida en ti. Entonces, no es que uno tenga que esforzarse por comulgar y luego esforzarse por ser bueno y luego esforzarse por ser misericordioso. La gente que se esfuerza tanto se totea, deje de esforzarse y pujar tanto. Reciba la vida de Dios. Reciba el amor de Dios y deje que esa vida circule en usted que que recorra hasta el último rincón y entonces usted dará fruto precioso. Esa es la viña que Dios quiere con nosotros.

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