Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Hay dos viñas inservibles para su dueño, que es el Señor: la viña sin fruto y la viña a a que le roban los frutos. Lo primero es esterilidad; lo segundo, saqueo. Los remedios son: conversión y memoria agradecida.

Homilía ao27011a, predicada en 20171008, con 12 min. y 30 seg.

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Transcripción:

Queridos hermanos. El énfasis en las lecturas de hoy está en la palabra fruto. La parábola que aparece en el profeta Isaías tiene un estrecho paralelo con la parábola de Cristo en el Evangelio según san Mateo. En el primer caso de la parábola de Isaías, lo que aparece es un esfuerzo que finalmente no produjo fruto. Todo ese esfuerzo de ese hombre que trabajó por su viña no dio fruto, la viña fue un fracaso; y hemos repetido en el salmo: -La viña es la casa de Israel-. En el Evangelio, encontramos una situación parecida, pero no exactamente igual, esta vez la viña sí dio fruto, pero los administradores, los viñadores, se quedaron con el fruto. Lo que tienen de parecido los dos textos es que en ambos casos se trata de viñas y en ambos casos el pobre propietario se quedó sin nada. Otra diferencia que hay es que en el segundo caso, el propietario no solamente se queda sin el fruto, sino que también se queda sin el hijo porque le matan al hijo.

Pero centrémonos en la palabra fruto y vayamos a lo esencial, y digamos que en la primera lectura no hubo fruto y en la segunda lectura, o sea, en el Evangelio quiero decir, si hubo fruto, pero se lo robaron. El primer caso es el de la esterilidad y el segundo caso es el del robo, esterilidad y robo.

Cristo dirige esta parábola a los jefes de aquel tiempo, y lo que Cristo viene a decirles es: que ellos se están robando el fruto de Dios, lo que le pertenece a Dios se lo están quedando ellos, ese es el mensaje que les da Cristo. Un mensaje muy fuerte que termina con las palabras que acabamos de escuchar. -Se le va a quitar a ustedes el Reino y se les dará a un pueblo que sí produzca sus frutos-.

¿Cómo podemos aplicar este texto a nuestra vida? ¿Qué significa la esterilidad? Para poder responder a esta pregunta, debemos preguntarnos primero, ¿qué es el fruto que Dios espera? En el Evangelio de San Juan, en el capítulo 15 encontramos otra comparación parecida a lo que hemos oído. En Juan capítulo 15, Cristo dice: "Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador", y más adelante dice: "Yo los he destinado para que ustedes vayan y den fruto, un fruto que permanezca, un fruto abundante y un fruto permanente".

Para saber cuál es el fruto abundante y permanente que Dios quiere, tenemos que recorrer, escrutar otras páginas de la Escritura. Nos damos cuenta, por ejemplo, que Cristo hizo muchos milagros, pero que en esa abundancia de milagros a veces no hubo fruto; por ejemplo, hubo unas ciudades como Corozaín, Betsaida, como Cafarnaúm, donde Cristo hizo muchos milagros, pero la gente no se convirtió y Cristo manifiesta su frustración y amenazó a esas ciudades diciendo: "¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! porque si en Tiro y Sidón se hubieran hecho los milagros que se hicieron en ti, se hubieran convertido hace tiempo".

Entonces ya vamos entendiendo cuál es el fruto que Dios quiere: El fruto se llama conversión. Y una vida estéril es una vida en la que no se da la conversión. Cuando nosotros escuchamos predicación, cuando nosotros recibimos tantas señales del amor de Dios, esos son los cuidados de Dios, esos son los cuidados con los que quiere que nosotros demos un fruto, cual fruto, fruto de conversión.

Entonces, la esterilidad ¿en qué consiste? La esterilidad consiste en que nosotros oímos la Palabra de Dios o estamos cerca de la Iglesia, o venimos de un país católico, o venimos de una familia donde hay oración y piedad y nosotros no llevamos una vida cristiana. Cuando uno viene de un hogar católico, pero luego se desvía de la fe, eso se llama esterilidad, eso se llama no dar fruto; cuando uno escucha la Palabra de Dios, pero uno no cambia la vida, eso se llama esterilidad, cuando se predica la Palabra de Dios, pero estamos impermeables y no dejamos que la palabra crezca en nosotros, eso se llama esterilidad.

Pero el otro caso es el caso del robo ¿En qué consiste el caso del robo? Porque los viñadores del Evangelio ciertamente recibieron los frutos, pero se quedaron con los frutos. Recibir los frutos y quedarse con los frutos es aprovechar los bienes de una cultura cristiana, pero apartarse de Cristo o negar a Cristo. Eso es lo que encontramos, por ejemplo, que está sucediendo en Europa en este tiempo, también entre nosotros; pero el caso de Europa es dramático, porque Europa no sería lo que es, sin la fe cristiana. Numerosas calles, numerosos monumentos, estatuas, iglesias, catedrales, instituciones universitarias son la obra de la Iglesia, la Iglesia, la predicación del Evangelio hizo que Europa fuera Europa.

Pero Europa renegó de sus raíces cristianas, cuando sacaron un documento unificador de la Unión Europea, lo primero en lo que tristemente estuvieron de acuerdo aquellos redactores fue: -el nombre de Dios no se debe pronunciar-. Es decir, si aprovechan los bienes del cristianismo, pero no le dan la gloria a Dios, ese es el robo.

Muchas personas desconocen los inmensos bienes que la fe cristiana ha traído: Resulta que la fe cristiana hizo posible esa institución que nosotros llamamos la universidad. Las universidades son un fruto de la Iglesia Católica, la Iglesia Católica fundó las primeras universidades, por ejemplo, la Universidad de París, la Universidad de Palencia. Son universidades del siglo XII, del siglo XIII, fueron fundadas por la Iglesia, la Iglesia ha sido la gran educadora; los hospitales, los servicios de salud, el cuidado de los desamparados, el sistema de caridad y de servicio para aquellos discapacitados, todo esto se debe a la Iglesia.

No critiquemos únicamente a Europa, que está un poco lejos, miremos aquí, la civilización, lo que nosotros tenemos de civilización en nuestros países se debe fundamentalmente a la Iglesia. Busca el rastro de las primeras instituciones en las ciudades que ustedes y yo conocemos. Son hechas por la Iglesia; incluso la institución educativa pública más antigua que creo que existe aquí, es esa del San José, el Instituto Educativo San José. ¿Y por qué se llama San José? Porque tenía gran importancia la Iglesia y el papel de la Iglesia aún en la institución pública.

Miremos de dónde vienen los hospitales, miremos dónde están los primeros rasgos de civilización en nuestros países, y todo viene de la Iglesia. Que hubo pecados, que hubo errores, que hubo excesos, de acuerdo, pero fue la Iglesia la gran civilizadora de nuestros pueblos. Y eso se quiere negar hoy, y lo único que nos quieren decir y repetir es que hubo excesos contra el indígena. Sí, sucedió, ciertamente sí pasó, ciertamente, pero tú no puedes resumir la obra de la colonia simplemente a esto.

Resumen: ¿Qué es la esterilidad? La esterilidad, es no aceptar la predicación, no aceptar la oferta de Dios y, por consiguiente, quedarse sin fruto. El rechazo, esa es la esterilidad y el robar, que es, robar la gloria de Dios, ¿que es? Que después de que la Iglesia y después de que el Evangelio han hecho maravillas entre nosotros, no se reconoce esa historia, sino que queremos darle la espalda a ese pasado.

¿Cómo podemos aplicar esto a nuestro tiempo? Es decir, ¿qué acciones positivas debemos sacar si el fruto que Dios quiere es nuestra conversión? La única manera de vencer la esterilidad se llama conversión, lo que está haciendo toda la gente que ha ido a confesarse hoy en este congreso, conversión, dejar el pecado, dar el paso, conversión. Esa es una conclusión práctica.

Y segundo, valorar nuestro pasado para no traicionar lo que el Evangelio, lo que la Iglesia ha hecho: Este mismo lugar que nos ha recibido todo el día.

Ayer estuve celebrando la Eucaristía en este mismo colegio, noventa y nueve años está cumpliendo, desde 1918 La Institución Educativa Nuestra Señora del Rosario, sirviendo a la Sociedad de Chiclayo y al Perú. Son cien años de servicio prácticamente que se están cumpliendo cien años de servicio.

Entonces, ¿cuáles son las conclusiones positivas de estas lecturas? Primero, acoger la Palabra de Dios y avanzar en nuestra conversión. Segundo, valorar nuestro pasado cristiano y católico y no dejar que nos digan mentiras sobre lo que se ha hecho y se sigue haciendo. Conversión y memoria. Conversión que Dios espera de nosotros. Y memoria para apreciar el camino que hemos recorrido como cristianos y como católicos.

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