LA GRACIA del Viernes 15 de Septiembre de 2017

MEMORIA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES

Unámonos en el misterio del dolor de Nuestra Señora, dejemos que ella nos acompañe en nuestros combates y dolores, participando en la gracia que ella conoce mejor que nadie.

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¿Puede tener el don de entendimiento una persona ajena a la gracia santificante?

Como ya hemos expuesto en 1-2 q.68 a.1, 2 et 3, los dones del Espíritu Santo perfeccionan el alma haciéndola dócil a la moción del mismo Espíritu. Por eso se puede decir que la luz intelectual es don del entendimiento, en cuanto que el entendimiento del hombre queda bien dispuesto por la moción del Espíritu Santo. Ahora bien, esa docilidad se aprecia en que el hombre capta bien la verdad respecto del fin. Por eso, si el entendimiento humano no es movido por el Espíritu Santo para conseguir una recta aprehensión del fin, es señal de que no ha recibido aún el don de entendimiento, aunque bajo la luz del Espíritu tenga conocimiento de otras cosas que son preámbulos para la fe. Tiene, en cambio, recta estimación del último fin solamente quien no yerra sobre el mismo, sino que se adhiere a él como a sumo bien, y eso es exclusivo de quien tiene la gracia santificante, del mismo modo que en las cosas morales tiene una recta apreciación del fin quien tiene el hábito virtuoso. Por eso solamente tiene el don de entendimiento quien tiene la gracia santificante. (S. Th., II-II, q.8, a.5, resp.)


[Estos fragmentos han sido tomados de la Suma Teológica de Santo Tomás, en la segunda sección de la segunda parte. Pueden leerse en orden los fragmentos publicados haciendo clic aquí.]

El amor de Dios manifiesto en Jesucristo

Cuatro pensamientos: (1) Dios nos amó primero; (2) Su amor se manifiesta plenamente en Jesucristo; (3) Quien llega a Cristo, en Él encuentra alivio, fuerza y alegría; (4) Quien así es amado, no puede “defenderse de amar,” según expresión de Santa Catalina de Siena.

Dos enseñanzas sobre la gracia

La gracia actúa, de ordinario, como la naturaleza: por grados. -No podemos propiamente adelantarnos a la acción de la gracia: pero, en lo que de nosotros depende, hemos de preparar el terreno y cooperar, cuando Dios nos la concede. Es menester lograr que las almas apunten muy alto: empujarlas hacia el ideal de Cristo; llevarlas hasta las últimas consecuencias, sin atenuantes ni paliativos de ningún género, sin olvidar que la santidad no es primordialmente obra de brazos. La gracia, normalmente, sigue sus horas, y no gusta de violencias. Fomenta tus santas impaciencias…, pero no me pierdas la paciencia.

Corresponder a la gracia divina -preguntas-, ¿es de justicia…?, ¿de generosidad…? -¡De Amor!

Más pensamientos de San Josemaría.

Si la gracia no es merecida, ¿no implica eso que la Llena de Gracia cometió pecado?

Fray Nelson en una ocacion un familiar q se a separado de la iglesia catolica me dijo q a la Sma.Virgen (ella solo dijo Maria) se le habia concedido la GRACIA de tener a Nuestro Señor Jesus porq asi Dios lo quizo pero q la palabra GRACIA significa REGALO NO MERECIDO sabiendo q esta palabra es continua en la Iglesia le pido de favor me ayude porq uno entiende q uno no meresca algo de Dios por pecador pero para Nuestra Madre y aun asi se q los hermanis separados siempre diran algo en contra de la manera en q vemos a la Santisima Virgen en la Iglesia Catolica. Un fuerte abrazo de L.L. Gracias.

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Uno puede no merecer algo por dos razones. Si uno se portó mal y le dan un regalo, claramente uno no merece ese regalo. Pero si uno no se ha ganado algo, y tampoco ha hecho nada malo, recibir el regalo es recibir algo que uno no merece.

Ejemplo de lo primero: un rey llega al trono, y sin que lo merezcan, concede el perdón y la libertad a algunos presos que no habían terminado de pagar sus condenas. El rey hace eso por generosidad y como un gesto de bondad. Ellos no merecían eso.

Ejemplo de lo segundo: el rey llega al trono y decide regalarle una mansión a uno de los guardianes del palacio. Este hombre no había cometido ningún crimen pero su sueldo tampoco daba para pagar semejante mansión. ¡Nunca lo habría imaginado! Ese guardía no merecía esa mansión pero tampoco había cometido falta alguna.

O sea que lo de no merecer no implica que haya habido maldad o formal alguna de pecado.

La Virgen María recibió amor, dones y gracias que superan todo lo que ella, en cuanto creatura de Dios, hubera podido haberse “ganado” o sea, hubiera podido merecer. Dios la amó de un modo sublime y altísimo, y en razón de ese amor, la asoció de una manera única a la misión de su Divino Hijo, nuestro Señor Jesucristo.

LA GRACIA del Lunes 24 de Abril de 2017

El cambio profundo de corazón, el nacer de nuevo no se realiza por nuestras fuerzas y méritos, sólo recibimos la vida nueva como don y gracia de Nuestro Dios.

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¿Por qué no nos da Dios a todos la gracia que le dio a la Virgen María?

Fray Nelson Leí en un libro sobre la confesión que la santidad podía entenderse, en un aspecto, como la victoria sobre el pecado venial, por supuesto con la Gracia de Dios, entendiendo que la perfección nunca puede ser conformarse con no pecar mortalmente. A la vez leí, en el mismo libro, que la Iglesia afirma, en Trento: “Nadie está exento de pecar o de perder la gracia, ni de evitar todos los pecados, aún los veniales, salvo especial privilegio de Dios, como la bienaventurada Virgen María.” Mi pregunta es: ¿Por qué Dios no nos da a todos la Gracia de evitar los pecados veniales como lo hizo con la Virgen María? — G.G.

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Es fácil caer en simplificaciones cuando se habla de la gracia. Por ejemplo, sabemos que abstenerse de todo pecado implica una obra singularísima de la gracia pero estoy seguro que muchos interpretan eso como que la persona no sentía ninguna atracción hacia el pecado, es decir, que no podía ser propiamente tentada. Es fácil también suponer que la constante victoria sobre el pecado implicaba una especie de inmunidad ante el dolor que nace del pecado, sea propio o ajeno: algo así como si la persona estuviera un poco, según el dicho, “más allá del bien y del mal.”

La realidad es muy distinta. En primer lugar, la ausencia de pecado no significa ausencia de tentación, y por lo tanto no significa ausencia de esfuerzo para vencer la tentación. Es un esfuerzo que coopera con una gracia magnífica pero es esfuerzo, y esfuerzo descomunal. Lo sabemos ante todo por el mismo nuestro Señor Jesucristo, que tuvo que sudar gotas de sangre venciendo las duras tentaciones de Getsemaní. La Carta a los Hebreos 5,8 dice que él “aprendió sufriendo a obedecer.” No parece tampoco que haya sido sencillo ni dulce el camino de María, a la que le fue anunciado que una espada atravesaría su corazón (Lucas 2,35) como se cumplió no una sino varias veces, y que llegó a realizarse de modo extremo en los dolores indescriptibles de la Pasión de su Hijo.

De modo que lo de evitar pecados veniales suena algo así como un auxilio para portarse bien en todo y estar contento a todas horas. Así serían las ocsas en un universo donde no hubiera la rebeldía de Satanás, y su envidia que hizo entrar la muerte en el mundo (Sabiduría 2,24). Vencer al pecado implica SIEMPRE vencer al demonio, que ha hecho y hará todo lo que esté en su poder angélico para apartarnos con amenazas, dolores, tentaciones o falsas promesas, del camino del Señor. Por supuesto que la gracia da la victoria pero esa gracia no reemplaza la voluntad sino que simplemente la capacita desde dentro, y eso implica que haya una RESPUESTA de parte del hombre. Si la respuesta humana no se necesitara entonces no seríamos seres libres sino robots.

De modo que la gracia, en el fondo, sí que está disponible, porque como bien enseña Santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesia, ni el demonio ni creatura alguna puede forzar al hombre a cometer el más mínimo pecado. ¡La gracia existe y está! Lo que falla es nuestro sí a la gracia; los que fallamos somos nosotros, que no respondemos como María pero que de ella, y del auxilio de su oración, podemos obtener una respuesta cada vez más próxima al querer de Dios. Es lo que han hecho los santos.

Un Dios abundante [La Comunidad en los Hechos, 5 de 20]

Lo propio de quien ha recibido amor sobreabundante es la capacidad de salir de sí mismo, es decir, de no centrarse en los propios intereses, o la propia comunidad.

La abundancia que Dios nos promete no está exenta de tribulaciones y contradicciones pero sigue siendo abundancia de victoria.

El Espíritu da también una mirada penetrante, según lo anunciado en Joel 3, con referencia a las visiones y sueños inspirados. El Espíritu de profecía es el que nos hace participar del modo como Dios ve las cosas.

Y que nuestro amor sea inexplicable: esa es una vida prodigiosa. Los “prodigios” de que habla Hechos 2 han de ser ante todo nuestros actos de fe, esperanza y amor, más allá de los cálculos de este mundo. La sobriedad, el despredimiento, la capacidad de servicio, las renuncias reales son señales que apuntan hacia la abundancia del Espíritu.

LA GRACIA del Miércoles 7 de Diciembre de 2016

La gracia es el regalo de amor de Dios que llega con Nuestro Señor Jesucristo perdonándonos, sanándonos y capacitándonos para ser fieles a Él.

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La puerta es estrecha y la gracia es inmensa; ¿cómo se entiende?

El “hágase tu voluntad” del Padrenuestro; la puerta estrecha del Evangelio de hoy; la corrección que, como a hijos, nos hace Dios, nuestro Padre, según la Carta a los Hebreos; o la poda de los sarmientos según Juan 15: todo nos habla del proceso de crecimiento y conformidad con el querer divino, que incluye dolor y renuncia pero que conduce a victoria y pascua.

Parejas fundadas en la experiencia de la gracia y la misericordia

[Predicación para un grupo de parejas en la Parroquia de N. S. de Guadalupe, en Poza Rica, Veracruz, México. Agosto de 2016.]

* El ideal cristiano es, siempre y para todos, algo que escapa nuestras fuerzas. Cristo lo dice en Mateo 19: “Para los hombres es imposible…”

* Pero esa imposibilidad radical de nuestra naturaleza no es un límite absoluto, cuando tomamos en cuenta el volumen del auxilio transformante de la gracia divina.

* Es importante entonces que las parejas inicien su camino sabiendo que cada uno tiene realmente a Cristo como centro de su vida y Señor de su historia. De ese modo no se idolatran, se disponen a perdonarse cuando sea necesario, y tienen un lenguaje común para educar sus hijos.

LA GRACIA del Miércoles 27 de Julio de 2016

El Evangelio de Jesús es incomparable porque es regalo y gracia divina, pues Dios mismo se comunica para restaurarnos y para que sepamos que en Él está el descanso de nuestras almas.

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Anuncio de gracia

No se pueden hacer las obras de Dios si Dios no ha obrado primero en nosotros: tal es el mensaje central de esta homilía para Domingo XVI de Tiempo Ordinario, en el ciclo C. Predicación ofrecida en el Monasterio de Dominicas de Palencia, España.

Las lecturas a que se hace referencia son: Lucas 10, 38-42 y Génesis 18, 1-10a.