La demasiada “justicia” al final hiere

Si se hace justicia a secas, es posible que la gente se quede herida. -Por lo tanto, muévete siempre por amor a Dios, que a esa justicia añadirá el bálsamo del amor al prójimo; y que purifica y limpia el amor terreno. Cuando está Dios por medio, todo se sobrenaturaliza.

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