¿Por qué decimos que es peor la necedad que la ignorancia?

La palabra necedad parece que viene de estupidez, y por eso escribe San Isidoro en el libro Etymol.: Necio es el que por estupidez no se conmueve. La necedad difiere, sin embargo, de la fatuidad, como declara allí mismo San Isidoro, en que la necedad implica hastío del corazón y embotamiento de los sentidos, mientras que la fatuidad implica privación total de sentido espiritual. Por eso es adecuada la oposición de la necedad a la sabiduría. En efecto, como dice San Isidoro: Sabio viene de sabor, porque, al igual que el gusto es idóneo para percibir los sabores, discierne el sabio las cosas y las causas. Es, por lo mismo, evidente que la necedad se opone a la sabiduría como su contrario; la fatuidad, como pura negación. Porque el fatuo carece del sentido de juzgar; el necio, en cambio, lo tiene, pero embotado; y el sabio, por su parte, lo tiene sutil y perspicaz. (S. Th., II-II, q.46, a.1, resp.)


[Estos fragmentos han sido tomados de la Suma Teológica de Santo Tomás, en la segunda sección de la segunda parte. Pueden leerse en orden los fragmentos publicados haciendo clic aquí.]

ROSARIO de las Semanas 20200612

#RosarioFrayNelson para el Viernes:
Contemplamos los Misterios de la Dolorosa Pasión

Usamos esta versión de las oraciones.

  1. En el primer misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús, que vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron.
  2. En el segundo misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos la agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní intercediendo por nosotros los pecadores.
  3. En el tercer misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús, juzgado por el sanedrín, y luego por la autoridad romana, y así condenado a muerte.
  4. En el cuarto misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos la flagelación de Nuestro Señor Jesucristo, porque sus heridas nos han curado.
  5. En el quinto misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús coronado de espinas: Rey humilde y Príncipe de Paz.
  6. En el sexto misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús que carga con su cruz.
  7. En el séptimo misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús que muere en la Cruz.

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Este es un ejercicio privado de devoción “ad experimentum” en proceso de aprobación oficial. Puede divulgarse en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios siempre que al mismo tiempo se haga la presente advertencia.]

LA GRACIA 2020/06/13 Momento de decirle un “sí” resuelto al Señor

Tu momento Bernabé llega al encontrarse con Cristo y el Evangelio, al experimentar su alegría y su paz permanentes, al darse cuenta que siempre las habías anhelando y que las cosas que disfrutabas ahora te retienen.

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA en redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios. Tu donación hace fuerte la evangelización católica. ¡Dona ahora!]

Un antes y un después… cada día

Testimonio recibido recientemente en nuestro canal de YouTube:

“Si todos los días nos empeñáramos en tener un antes y un después, en ir corrigiendo nuestros malos comportamientos, si de verdad lo hiciéramos llegaríamos a ser santos, iríamos purificando poco a poco nuestra vida y acercándonos más al Señor. Solos no podemos llevar a cabo esta tarea, es indispensable pedir siempre la ayuda del Espíritu Santo para poder alcanzarlo. Hoy y siempre te queremos pedir Señor nuestro, porque sabemos que antes de ser deseo nuestro es tuyo, que nos ayudes a ir componiendo nuestra vida, a ir erradicando uno a uno nuestros pecados dominantes que son la raíz que no vemos, de aquellos que con tanta frecuencia cometemos. Cuando acudimos a confesarnos casi siempre nuestros pecados son repetitivos y esto se debe a que nadamos en la superficie de nuestra vida y no bajamos al fondo del corazón en donde se esconden esos pecados grandes que dan origen de mil maneras a los que nosotros consideramos leves. No hay pecado pequeño, todos tienen la raíz del mal y el Padre de la Mentira se empeña en hacernos creer que no tienen importancia. Necesitamos un antes y un después todos los días, un decirle al Señor que estamos dispuestos a servirlo, a arrancar de nuestro corazón y de retirar todo cuanto nos separa de Él. Dios que es capaz de hacer nuevas toda las cosas, que nos escucha y en su escuchar ya está actuando, ha de ayudarnos a cambiar. Necesitamos un corazón puro para poder verlo tal cual es porque el pecado empaña nuestra vista y no nos deja mirar su grandeza, sino que vuelve esa mirada hacia nosotros y nos hace seres egoístas y soberbios. Limpia Señor nuestra alma, retira todo lo que estorba para mirarte tal cual eres, para ver el paso de tu vida en la nuestra, para descubrirte y ya no dejarte ir nunca más. San Bernabé, ruega por nosotros. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Amén.” (Alma Flórez, México)

LA BIBLIA – Día 163 de 365

Fr. Nelson Medina, O.P. lee contigo el texto completo de la Sagrada Escritura – Día 163 de 365

1 Reyes 21–22
Proverbios 3,19-35
1 Corintios 10

Lo que se ha publicado de esta serie de lectura de la Biblia.

Formación católica todos los días: amigos@fraynelson.com

Predicación y más oración: https://fraynelson.com/blog

Seguimos el texto publicado en la página web del Vaticano.

Fray Luis de Bolaños, fundador de las Reducciones Misionales en el Paraguay

Fray Luis de Bolaños (1539-1629)

El historiador jesuita Antonio de Egaña afirma que «en el continente hispanosudamericano ha de considerarse como fundador del método reduccional al franciscano Luis de Bolaños (Historia 190). De él nos da cumplida referencia Raúl A. Molina en su estudio sobre La obra franciscana en el Paraguay y Río de la Plata (329-400; 485-522).

Sin ser aún sacerdote, llegó Bolaños en 1575 a las misiones del Paraguay con los padres Villalba, San Buenaventura, de la Torre, y Vivaldo, y con el hermano Andrés. Partiendo de Asunción, hacia el norte, lograron en 1580 fundar Los Altos, una misión que reunía unos 300 indios. A veces no fundaban, sino que cristianizaban un poblado indio ya existente. Con Los Altos, las primeras reducciones fueron San Francisco de Atirá, San Pedro de Ipané, San Blas de Itá, San Buenaventura de Yaguarón.

El padre Bolaños, ya sacerdote, en 1597, tras un tiempo de ministerios en Ascensión, vuelve a misionar en la zona del Paraná. Nace entonces la reducción de San José de Cazaapá, con más de 600 familias, la de San Francisco Yutí, con otros 600 indios, la de Santiago del Baradero. En fin, fueron catorce las reducciones que se formaron entre 1580 y 1615, y otros diez pueblos fueron cristianizados. Muchos de estos núcleos de población hoy subsisten (Molina 485-486).

«Esta red de fundaciones, las primeras -hace notar el padre Egaña-, acusan ya la mente de su creador: circundar la capital de reductos cristianos fácilmente evangelizables desde el centro y evitar simultáneamente el incluirlos en la ciudad española, donde perderían su autonomía. Ideas-base para todo el ulterior desenvolvimiento de la obra. Es, pues, mérito del benemérito franciscano haber establecido ya el máximo axioma que presidiría toda la obra, y fuente capital del éxito» (190).

El gran misionero fray Luis de Bolaños, nacido en 1539, a los 79 años, agotado y casi ciego, se retiró a Buenos Aires, en donde murió en 1629. A él y a sus colaboradores se debió la composición de un catecismo, una gramática y un diccionario en guaraní, lengua que hoy felizmente sigue viva, en buena parte gracias a ellos. La presencia misionera franciscana en el Paraguay siguió siendo importante en los años siguientes: en 1680 había 150 religiosos en 11 conventos, y en 1700, 153 en 19.

También los dominicos desempeñaron una importante labor misionera en esta zona, como puede verse en la obra de Alfonso Esponera Cerdán, Los dominicos y la evangelización del Uruguay (San Esteban, Salamanca 1992). Especialmente importante fue la reducción de Santo Domingo Soriano, que hacia 1661 iniciaron junto al río Uruguay, y que por esas fechas reunía quizá más población que Buenos Aires, ciudad que le quedaba cerca.


El autor de esta obra es el sacerdote español José Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aquí la obra se publica íntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse aquí.

Monjas Dominicas contemplativas – ¿Quiénes son?

“Nuestra misión como monjas contemplativas, misión que se continúa a través de los siglos desde aquellas primeras hermanas instruidas por santo Domingo, consiste en buscar a Dios en el silencio, pensar en Él e invocarlo, de tal manera que el mensaje de la salvación que nuestros hermanos los frailes predican también con la palabra, se extienda por todo el mundo y dé frutos abundantes en aquellos a quienes ha sido enviada…”

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