El amor va más allá de la simpatía

Es un hecho que cada Papa suele despertar afectos o desafectos intensos en distintos grupos de creyentes, y también en los no-creyentes. Así por ejemplo, hubo júbilo en unos y desánimo en otros cuando Benedicto XVI fue elegido Sucesor de Pedro. En parte es algo natural, propio de las personas públicas: gustan a algunos y disgustan a otros.

Para nosotros, los creyentes, el amor va mucho más allá de las simpatías o las antipatías. Es pésimo, por ejemplo, el testimonio que han dado algunos medios católicos que sólo tenían palabras de crítica contra Benedicto y ahora se deshacen en elogios y dulzura con el Papa Francisco. O lo contrario: sólo hablaban del anterior Papa como de un Doctor de la Iglesia y ahora llegan a decir barbaridades sobre el actual pontífice.

Nuestro amor al Papa no es canonización del Papa, ni papolatría, ni ceguera frente a sus errores, que todos los han tenido. Nuestro amor es tres cosas:

(1) Gratitud porque en él Cristo nos está dando un signo de unidad y de su presencia misma entre nosotros.

(2) Conciencia de su misión única y de nuestro deber de defenderlo con nuestras oraciones.

(3) Disponibilidad para acoger las señales de Evangelio que cada Papa nos da, seguramente con énfasis distintos.

LA GRACIA del Domingo 13 de Agosto de 2017

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO, CICLO A

Ante lo inesperado refugiate y confía plenamente en el Señor y ante una tentación que tiene fuerza no te separes de Él, no dejes que el miedo entre a tu vida.

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ROSARIO de las Semanas 20170811

#RosarioFrayNelson para el Viernes:
Contemplamos los Misterios de la Dolorosa Pasión

Usamos esta versión de las oraciones.

  1. En el primer misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús, que vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron.
  2. En el segundo misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos la agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní intercediendo por nosotros los pecadores.
  3. En el tercer misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús, juzgado por el sanedrín, y luego por la autoridad romana, y así condenado a muerte.
  4. En el cuarto misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos la flagelación de Nuestro Señor Jesucristo, porque sus heridas nos han curado.
  5. En el quinto misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús coronado de espinas: Rey humilde y Príncipe de Paz.
  6. En el sexto misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús que carga con su cruz.
  7. En el séptimo misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús que muere en la Cruz.

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Este es un ejercicio privado de devoción “ad experimentum” en proceso de aprobación oficial. Puede divulgarse en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios siempre que al mismo tiempo se haga la presente advertencia.]

¿El don de entendimiento es solamente especulativo o tiene aplicaciones en la vida concreta?

Como ya hemos dicho (a.2), el don de entendimiento no versa solamente sobre las cosas que de forma directa y principal incumben a la fe, sino también a todo cuanto está ordenado a ella. Ahora bien, las acciones humanas tienen alguna relación con la fe, puesto que, como afirma el Apóstol, la fe actúa por la caridad (Gal 5,6). Por lo tanto, el don de entendimiento abarca también lo particular operable. Sobre esto no actúa de manera principal, sino en cuanto que en nuestro obrar actuamos, según San Agustín en XII De Trin., por las razones eternas a las que se adhiere la razón superior contemplándolas y consultándolas. La perfección de esta razón superior es obra del don de entendimiento. (S. Th., II-II, q.8, a.3, resp.)


[Estos fragmentos han sido tomados de la Suma Teológica de Santo Tomás, en la segunda sección de la segunda parte. Pueden leerse en orden los fragmentos publicados haciendo clic aquí.]

La muerte cristiana: en Napoleón Bonaparte

“Napoleón fue enterrado (1821) en Santa Elena. En 1840 el rey Luis Felipe ordenó trasladar sus restos a la Capilla Real de Los Inválidos, en París, donde años más tarde (1861) se le construyó un gran monumento. El sarcófago, al centro de una especie de capilla circular, está situado sobre un pedestal de granito verde, es de pórfido rojo, y está rodeado por una gran corona de laurel. Diez bajorrelieves evocan las principales gestas del difunto. En el conjunto del lugar no hay signo cristiano alguno. Se oculta que Napoleón Bonaparte murió en el seno de la Santa Iglesia Católica. Dios, que lo venció con la misericordia de su gracia, lo tenga en su gloria…”

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LA GRACIA del Sábado 12 de Agosto de 2017

Dios al pedirnos que le amemos por encima de todo nos pone en la mejor ruta, la cual nos lleva a alcanzar nuestra verdadera plenitud que solamente está en Él.

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