¿La paz, como tal, es una virtud?

Como queda expuesto (q.28 a.4), cuando se produce una serie de actos que proceden del mismo agente y bajo la misma modalidad, todos ellos proceden de una sola y única virtud, y cada uno no procede de una virtud particular. Esto se ve en la naturaleza: el fuego calentando licúa y dilata a la vez, y no hay en él una fuerza que licúe y otra que dilate, sino que todos esos efectos los produce el fuego por su fuerza única calentadora. Pues bien, dado que, como queda expuesto (a.3), la paz es efecto de la caridad por la razón específica de amor de Dios y del prójimo, no hay otra virtud distinta de la caridad que tenga como acto propio la paz, como dijimos también del gozo (q.28 a.4). (S. Th., II-II, q.29, a.4, resp.)


[Estos fragmentos han sido tomados de la Suma Teológica de Santo Tomás, en la segunda sección de la segunda parte. Pueden leerse en orden los fragmentos publicados haciendo clic aquí.]

VÍSPERAS 20190621

#VisperasFrayNelson para la Memoria de San Luis Gonzaga, SJ, religioso

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ROSARIO de las Semanas 20190621

#RosarioFrayNelson para el Viernes:
Contemplamos los Misterios de la Dolorosa Pasión


Usamos esta versión de las oraciones.

  1. En el primer misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús, que vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron.
  2. En el segundo misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos la agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní intercediendo por nosotros los pecadores.
  3. En el tercer misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús, juzgado por el sanedrín, y luego por la autoridad romana, y así condenado a muerte.
  4. En el cuarto misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos la flagelación de Nuestro Señor Jesucristo, porque sus heridas nos han curado.
  5. En el quinto misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús coronado de espinas: Rey humilde y Príncipe de Paz.
  6. En el sexto misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús que carga con su cruz.
  7. En el séptimo misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús que muere en la Cruz.

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Este es un ejercicio privado de devoción “ad experimentum” en proceso de aprobación oficial. Puede divulgarse en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios siempre que al mismo tiempo se haga la presente advertencia.]

LAUDES 20190621

#LaudesFrayNelson para la Memoria de San Luis Gonzaga, SJ, religioso

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LECTIO 20190621

LECTURA ESPIRITUAL.

#LectioFrayNelson para la Memoria de San Luis Gonzaga, SJ, religioso

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LA GRACIA del Sábado 22 de Junio de 2019

Jesús prefiere ir al encuentro del ser humano por la puerta de sus debilidades, es aquí donde Él empieza a reconstruir nuestras vidas.

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Haz este análisis lógico, por favor

– Una persona detesta el color de su piel… necesita terapia.

– Otra persona odia su cara, y se ha hecho cortadas… necesita terapia.

– Otra persona detesta el sexo con que nació y rechaza sus genitales… ¡cuidado le ofreces terapia! (dice la Ideología de Género)

#rebeldía

Para empezar a desmitificar a Erasmo de Rotterdam

“Erasmo de Rotterdam fue un escritor humanista renacentista de mucha influencia y admirado por grandes personajes de su tiempo como el mismo emperador Carlos V. Siendo recomendable alguna obra suya como el Enquiridión habría que preguntarse si se puede considerar un pensador católico sólido y de referencia…”

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VÍSPERAS 20190620

#VisperasFrayNelson para el Jueves XI del Tiempo Ordinario

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Un ex-trabajador de Google cuestiona cómo funciona el algoritmo de YouTube

“Las recomendaciones de YouTube fueron diseñadas para que pierdas el tiempo”. Así de claro y conciso habla Guillaume Chaslot, un antiguo trabajador de Google que trabajó desarrollando el propio algoritmo de YouTube. La red social, que cuenta con un abanico prácticamente infinito de vídeos, está diseñada, según el ex-trabajador, para que nos volvamos adictos a ella, sin importar realmente el contenido que quiere visualizar el usuario.

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Último priorato de San Luis Bertrán

Ultimo priorato

En 1575, estando de nuevo fray Luis como maestro de novicios en Valencia, fue elegido para prior del mismo convento. El se resistió cuanto pudo, alegando muchas razones: su mala salud, su mayor idoneidad para el cultivo interior de las personas que para su gobierno externo… Por otra parte, la obra reformadora de fray Domingo de Córdoba no se había cumplido totalmente, y el convento estaba necesitado todavía de urgentes rectificaciones, pues todavía algunos religiosos se resistían a la plena observancia.

Así las cosas, cuando al fin se vio obligado a aceptar el priorato por obediencia, lo primero que hizo fue fijar en la entrada de su celda prioral un letrero bien legible con la frase de San Pablo: «Si hominibus placerem, Christi servus non essem» (si quisiera agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo; Gál 1,10).

En la celda antigua de San Vicente, ahora transformada en oratorio, puso San Luis su priorato en manos de su santo antecesor. Y a fe que San Luis -o quizá San Vicente- supo servir bien su ministerio. «Haciendo más de lo que a los otros mandaba, castigaba los defectos con gran celo». Particularmente, refiere Antist, era riguroso «con los que tenían cargos, pues si veía que tantico se descuidaban, luego les quitaba el cargo, aunque fuese dentro de ocho días. Decía que más quería ser tenido por hombre mudable, que no que Dios no fuese servido como requiere la perfección de la religión». Cuando terminó su priorato en 1578, toda aquella comunidad inmensa, con más de cien frailes, estaba unida y en paz.

Fray Luis pensó ya, llegado a la última etapa de su vida, en retirarse a la paz contemplativa de la Cartuja de Porta-Coeli, pues su afán de oración y penitencia se hacían cada vez más acuciantes, y sin embargo, aunque ya no tenía cargos de importancia, continuamente le requerían de aquí y de allá, unas veces para predicar, otras para atender consultas, aquellos llegaban a solicitar su discernimiento de espíritus o su intercesión ante Dios, y no faltaban quienes buscaban en él ciertos milagros oportunos. Era una serie interminable de requerimientos. Finalmente, el consejo de sus amigos y su amor a la Orden, le retuvieron como hijo de Santo Domingo. También en esta ocasión la Providencia divina le sujetó bajo su guía, y no permitió que diera un paso en falso.

Aún tuvo fray Luis intervenciones públicas de gran importancia, como en 1579 el sermón de autos organizado por la Inquisición acerca de los iluminados de Valencia, un grupo de pseudomísticos. En ese mismo año, a requerimiento del virrey, que había sido consultado al efecto por Felipe II, hizo un informe sobre la posible expulsión de los moriscos, en el que San Luis reconocía que en parte habían sido forzados al bautismo: «aquello no fue bien hecho y pluguiera a Dios que nunca se hiciera». El problema era gravísimo, pues los moriscos «casi todos son herejes y aun apóstatas, que es peor,… y guardan las ceremonias de Mahoma en cuanto pueden».

Recordaremos aquí uno de los remedios que propone, pues sería hoy igualmente oportuno en no pocas ocasiones: «No se administre el bautismo a los niños hijos [de moriscos], si han de vivir en casa de sus padres, porque hay evidencia moral de que serán apóstatas como ellos, y más vale que sean moros, que herejes o apóstatas». Este dictamen fue refrendado por su buen amigo San Juan de Ribera, arzobispo de Valencia, en cartas al rey.


El autor de esta obra es el sacerdote español José Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aquí la obra se publica íntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse aquí.