Aún en los tiempos de peor idolatría Dios tiene sus profetas y su pueblo fiel.
[REPRODUCCIÓN PERMITIDA en redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios. Tu donación hace fuerte la evangelización católica. ¡Dona ahora!]

Alimento del Alma: Textos, Homilias, Conferencias de Fray Nelson Medina, O.P.
Aún en los tiempos de peor idolatría Dios tiene sus profetas y su pueblo fiel.
[REPRODUCCIÓN PERMITIDA en redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios. Tu donación hace fuerte la evangelización católica. ¡Dona ahora!]
“Luego de los hechos ocurridos en el Vaticano durante el Sínodo de Amazonia, que parecen ser el non plus ultra de la abominación, muchas voces católicas se han llamado a silencio, atónitas, sin saber más qué argüir para justificar lo injustificable, mientas una inmensa cantidad de fieles siguen adormecidos sin conciencia de la gravedad de las cosas. Y creemos que es peligroso ese adormecimiento, como lo es la anestesia en un cuerpo muy debilitado…”
Haz clic aquí!
Con todo esto de la Pachamama en el Vaticano he visto la gran capacidad de algunos para estirar las palabras y las razones tratando de justificar, como sea, lo sucedido.
Supongo que hay gente que cree que si uno critica algo que involucra claramente al Papa está faltando al amor y fidelidad que son debidos a la Iglesia, a la fe y a la persona misma del Sucesor de Pedro. No van por ese lado mis observaciones.
De hecho, yo oro por el Papa todos los días. En muchas de mis predicaciones, y ante los más diversos auditorios, pondero muchas cosas buenas que creo que ha hecho y dicho. Ahí está mi canal de Youtube para atestiguarlo.
Pero el Papa mismo reconoce que se equivoca, que necesita confesarse–como todos, y repite con frecuencia que es importante que recemos por él. No veo entonces por qué hay que tratar, a toda costa, de justificar el uso que se hizo de aquel ídolo.
Además, la multiplicación de justificaciones sirve para el propósito contrario: cuando cada semana te cambian de pastilla para tu tratamiento es que ninguna realmente sirve. Han dicho que esto de los ídolos es “acoger” a los indígenas; o más bien es “inculturar” la fe; hubo un monseñor que dijo que, en realidad, aunque usaran esas figuras, ellos están adorando al único Dios; y por supuesto, otros defensores de esta causa perdida han hablado también de lo consabido: la apertura, la tolerancia, la mente amplia. El extremo del cinismo está en aquel que dijo: “Y si hubiera sido un acto pagano, tampoco pasaba nada.” Son muchas “pastillas” tratando de ocultar lo inocultable: jamás debió suceder lo que sucedió, y lo único lógico en este momento son los actos de desagravio, reparación y humildad.
Además, siempre está a la mano la solución más sencilla: se señalan los errores, se reconocen los errores, uno se arrepiente de los errores, luego se corrigen los errores, y en la medida de lo posible no se repiten. Ya está. No es complicado.
Tomás, el apóstol, reconoció su error.
Pedro, el apóstol, reconoció su error.
Pablo, el apóstol, reconoció su error.
María Magdalena reconoció su error.
Es así de simple. Llevar ídolos a una iglesia no está bien. Es sacrílego. Es ofensa contra el Primer y más importante de los Mandamientos. Postrarse ante la inculturación no está bien. No pierdan fuerza tratando más de justificarlo. No hurguen en sus mentes buscando qué calificativo dar a los que han dicho y a los que decimos que no está bien. Llamarnos dinosaurios, inquisidores, derechistas, hambrientos de poder, no cambia que Dios fue desobedecido gravemente y ofendido públicamente.
¿Por qué entonces hay que retorcer las palabras, imaginarse que la gente no se da cuenta de las cosas, y tratar de hacer pasar por aceptable lo que no lo es?
El camino de los apóstoles: denunciar, reconocer, arrepentirse, corregirse, es el de siempre.
Y funciona.
“Aunque nada de malo hay en admirar a alguien que hace una buena labor, o tiene cualidades dignas de imitar, cuando esa admiración llega a niveles desordenados, puede convertirse en una especie de pseudo-idolatría que hace al admirador reaccionar de manera agresiva ante cualquiera que haga una crítica, aunque sea constructiva de la persona admirada. La persona que hizo la crítica es demonizada como alguien que “ataca” al líder y se abalanzan al linchamiento…”
Haz clic aquí!
Solemos fallarle al Señor al dejar entrar la idolatría en nuestras vidas, al desconectamos de su amor crucificado y al desconocernos a nosotros mismos fiándonos más de nuestras fuerzas.
[REPRODUCCIÓN PERMITIDA en redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios. Tu donación hace fuerte la evangelización católica. ¡Dona ahora!]
“En su catequesis sobre los mandamientos, el Papa Francisco se refirió al primer mandamiento, formulado en el libro del Éxodo: «No habrá para ti otros dioses delante de mí» (Éx 20, 3). El tema de la idolatría sigue siendo actual y llega a muchos, incluso hay quienes no son conscientes de ser idólatras…”
Haz clic aquí!
“Huanchaquito-Las Llamas (que los investigadores generalmente llaman “Las Llamas”) llegó por primera vez a los titulares en 2011, cuando se encontraron los restos de 42 niños y 76 llamas durante una excavación de emergencia dirigida por el coautor del estudio, Prieto. Arqueólogo y nativo de Huanchaco, este explorador estaba excavando un templo de 3500 años de antigüedad, en la ruta que lleva al lugar del sacrificio, cuando los residentes locales lo alertaron, por primera vez, de la presencia de restos humanos que se erosionaban en las dunas costeras cercanas…”
Haz clic aquí!
Herodes fue arrastrado a la crueldad y la perversión a partir de un solo hecho: dejó que la codicia y la mentira entraran en su corazón.
FIESTA DE LOS SANTOS INOCENTES, MÁRTIRES
Cristo nos propone que limpiemos nuestro corazón ante el poder con un espíritu de servicio, abnegación y entrega.
[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Ayúdanos a divulgar este archivo de audio en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios.]
Oremos pidiéndole a Dios que sea Él quien nos llene ¿Porque el corazón que no está lleno del Señor de qué se llenará?.
[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Ayúdanos a divulgar este archivo de audio en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios.]
Todo pecado, como hemos expuesto (1-2 q.71 a.6; q.73 a.3 ad 3), consiste en la aversión a Dios. De ahí que tanto más grave es el pecado cuanto más aleja al hombre de Dios. Ahora bien, la infidelidad es la que más aleja a los hombres de Dios, ya que les priva hasta de su auténtico conocimiento, y ese conocimiento falso de Dios no le acerca a El, sino que le aleja. Ni siquiera puede darse que conozca a Dios en cuanto a algún aspecto quien tiene de El una opinión falsa, ya que lo que piensa no es Dios. Es, pues, evidente que la infidelidad es el mayor pecado de cuantos pervierten la vida normal, cosa distinta a lo que ocurre con los pecados que se oponen a las otras virtudes teologales, como se verá después. (S. Th., II-II, q.10, a.3, resp.)
[Estos fragmentos han sido tomados de la Suma Teológica de Santo Tomás, en la segunda sección de la segunda parte. Pueden leerse en orden los fragmentos publicados haciendo clic aquí.]
Los poderes de este mundo se ofrecen como aliados nuestros pero piden el alto precio de que rindamos culto a sus ídolos y que vendamos baratos nuestros principios.
Las lecturas de hoy nos dan pistas para que el dinero no nos maneje sino que sea instrumento de alguna bondad mientras vamos de camino en esta tierra.
La idolatría y la mezcla de la fe católica con falsas creencias son comportamientos peligrosos, que nos llevan a buscar seguridades fuera de Dios y a darle culto al demonio.
[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Ayúdanos a divulgar este archivo de audio en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios.]