Enciende tu fe

Enciende tu fe. -No es Cristo una figura que pasó. No es un recuerdo que se pierde en la historia. ¡Vive!: “Jesus Christus heri et hodie: ipse et in sæcula!” -dice San Pablo- ¡Jesucristo ayer y hoy y siempre!

“Si habueritis fidem, sicut granum sinapis!” -¡Si tuvierais fe tan grande como un granito de mostaza!… -¡Qué promesas encierra esa exclamación del Maestro!

Dios es el de siempre. -Hombres de fe hacen falta: y se renovarán los prodigios que leemos en la Santa Escritura. -“Ecce non est abbreviata manus Domini” -¡El brazo de Dios, su poder, no se ha empequeñecido!

No tienen fe. -Pero tienen supersticiones. Risa y vergüenza nos dio aquel poderoso que perdía su tranquilidad al oír una determinada palabra, de suyo indiferente e inofensiva -que era, para él, de mal agüero- o al ver girar la silla sobre una pata.

“Omnia possibilia sunt credenti” -Todo es posible para el que cree. -Son palabras de Cristo. -¿Qué haces, que no le dices con los apóstoles: “adauge nobis fidem!” -¡auméntame la fe!?

Más pensamientos de San Josemaría.

Maravillas de la fe

Fe. -Da pena ver de qué abundante manera la tienen en su boca muchos cristianos, y con qué poca abundancia la ponen en sus obras. -No parece sino que es virtud para predicarla, y no para practicarla.

Pide humildemente al Señor que te aumente la fe. -Y luego, con nuevas luces, juzgarás bien las diferencias entre las sendas del mundo y tu camino de apóstol.

¡Con qué humildad y con qué sencillez cuentan los evangelistas hechos que ponen de manifiesto la fe floja y vacilante de los Apóstoles! -Para que tú y yo no perdamos la esperanza de llegar a tener la fe inconmovible y recia que luego tuvieron aquellos primeros.

¡Qué hermosa es nuestra Fe Católica …! -Aquieta el entendimiento y llena de esperanza el corazón.

No soy “milagrero”. -Te dije que me sobran milagros en el Santo Evangelio para asegurar fuertemente mi fe. -Pero me dan pena esos cristianos -incluso piadosos, “¡apostólicos!”- que se sonríen cuando oyen hablar de caminos extraordinarios, de sucesos sobrenaturales. -Siento deseos de decirles: sí, ahora hay también milagros: ¡nosotros los haríamos si tuviéramos fe!

Más pensamientos de San Josemaría.

Fe profunda y práctica

¿Quién te ha dicho que hacer novenas no es varonil? -Varoniles serán esas devociones, cuando las ejercite un varón…, con espíritu de oración y de penitencia.

Algunos pasan por la vida como por un túnel, y no se explican el esplendor y la seguridad y el calor del sol de la fe.

¡Con qué infame lucidez arguye Satanás contra nuestra Fe Católica! Pero, digámosle siempre, sin entrar en discusiones: yo soy hijo de la Iglesia.

Sientes una fe gigante… -El que te da esa fe, te dará los medios.

Más pensamientos de San Josemaría.

Renovar en Cristo la vida, 4 de 4, Fe, Esperanza y Caridad

[Retiro con la Fundación MOCE, de Palmira, Colombia, en Julio de 2013.]

Tema 4 de 4: Fe, Esperanza y Caridad

* Tres son las grandes virtudes de la vida cristiana: fe, esperanza y caridad. Son ellas parte esencial de “lo que nos hace falta” según lo dicho en la predicación anterior.

* ¿Cómo despierta y afianza en nosotros estas virtudes Jesucristo? Lo primero y esencial está en la fe.

* En la fe hay una dimensión doctrinal (contenidos) y una dimensión existencial (el confiar, el darse).

* Lo mismo que pedimos de un médico para confiar en él, eso encontramos, y de manera superlativa, en Cristo, que ha venido a sanarnos de la profunda miseria a que nos ha conducido el pecado.

* Tres cosas pedimos del médico: ciencia suficiente, recta intención, buenas recomendaciones.

(1) Cristo conoce lo que hay en Dios y conoce al corazón humano: ciencia suficiente.

(2) Cristo no sólo es correcto: es la expresión misma de la bondad: recta intención.

(3) Cristo viene acompañado de un amplísimo coro de testimonios elocuentes, a saber, el conjunto de las vidas de los santos.

* Pero un médico no toma posesión de mi vida. El médico arregla mi vida, que sigue siendo enteramente mía. En esto hay una diferencia con Cristo porque él se declara vida nuestra, y manifiesta pretensiones que parecen descomunales, demenciales o poco serias: dice que hay que ponerlo a él en primer lugar siempre, incluso más que a aquellos que por naturaleza parece que debieran sernos más amados, a saber, el papá, la mamá, la pareja o los hijos. ¿Cuál es el fundamento de esta colosal petición del Señor?

* Sólo puede hablar como Cristo un loco, un payaso o el Hijo de Dios. Cristo puede hablar así porque lo que él trae es un bien mayor. Puede hablar así porque él mismo es nuestro bien, y ese bien es Dios mismo. El poder de su obra no es distinto del poder de Dios, y el bien que otorga no sólo es superior sino que es fuente de todo otro bien. Por eso de él brotan nuestra esperanza y nuestro amor.

[podcast]http://fraynelson.com/conferencias/discipulos/renovar_la_vida_cristiana_4_de_4_fe_esperanza_caridad.mp3[/podcast]

Doce mensajes sobre la FE

Doce mensajes sobre #LaFe para que mejor agradezcas la fe que tienes y más anheles la que te hace falta!

  1. Llegar a la fe es tocar ya la eternidad.
  2. Pero la eternidad no tiene ningún atractivo para el ateo: sólo puede verla como duración ilimitada y puro aburrimiento.
  3. Sin el horizonte de lo definitivo, lo transitorio se disuelve en frivolidad e insignificancia. Sin fe, eso solo es la vida humana.
  4. Y así el ateo no puede amar ni la fugacidad de lo transitorio ni el tedio de lo eterno. Así ponga cara dura, ¿comprendes su drama?
  5. Sin fe se puede sobrevivir un tiempo. Pero es que uno puede sobrevivir por años sin saber qué es o qué era la vida.
  6. Una cultura que objetivamente entrega menos fe a la nueva generación comete una injustica grave contra ella.
  7. La paradoja más hermosa es que tantos ateos se digan felices sin Dios mientras Dios pareciera necesitar de ellos para ser feliz.
  8. El diablo sabe que se siente gran dolor al perder la fe; por eso disfraza la tragedia como cambio a una nueva fe o “espiritualidad.”
  9. Para empezar a creer, algunos primero necesitaban descubrir que sólo creían que creían.
  10. Hay quien se convierte y cree que con ello adquiere el derecho de convertir a los demás.
  11. Parte de la fe puede entenderse como la completa seguridad de que uno, visto en sí mismo, no es de fiar.
  12. Y parte de la fe es descubrir que lo mejor de uno no viene de uno mismo ni es sólo para uno mismo.

La fe de Benedicto y la pobreza de Francisco, 05 de 12

[La fe del Papa Benedicto y la pobreza del Papa FranciscoRetiro Espiritual para el Monasterio de Santa María Reina, en Zamora, España. Junio de 2013.]

sandalias-en-la-arena

Tema 5 de 12: De camino por el desierto, entre Egipto y Canaán

* ¿En qué consistía el “clamor” de los israelitas en Egipto? Dadas las condiciones de la época, ¿era particularmente mala su situación? Hay señales de que no era así. Evidencia arqueológica muestra que los constructores de las pirámides no llevaban una vida que pudiera considerarse miserable. Además, en la Biblia misma se deja ver que los egipcios proporcionaban a los israelitas la materia prima para la elaboración de los adobes, con lo cual queda claro que éstos no eran el último peldaño en la escala social. Su situación no era de abyecta esclavitud y por consiguiente no debe leerse la epopeya del Éxodo simplemente como una historia de recuperación de la dignidad humana. El problema era otro.

* Por un lado, el faraón era presentado ante todos como un ser de estirpe divina, al punto de no poder engendrar descendencia de alguien que no fuera de su familia (incesto obligatorio). Por otra parte, esa mitología de divinización llegaba al punto de pretender disponer de vidas humanas. En concreto, el faraón intenta suprimir toda una generación de bebés varones para forzar, en un futuro cercano, el mestizaje. A esas pretensiones vienen a contestar las “plagas” con las que Dios le está diciendo finalmente: “Tú no eres dios, faraón.”

* La condición de los israelitas no era entonces propiamente miserable. Más que sus cuerpos era la fe de Abraham, de Isaac y de Jacob la que estaba en riesgo. De hecho, faraón, con gran inteligencia práctica, mantenía a los israelitas relativamente contentos, y esto lo sabemos por la nostalgia que tendrán muchas veces en el desierto, recordando cómo en Egipto tenían comida sabrosa y abundante. Puede decirse que faraón los había degradado a la categoría de “esclavos felices” que gustan de besar sus cadenas.

* Así siguen haciendo los faraones de nuestro tiempo. Es cosa muy importante para nuestros gobiernos que todos, y especialmente los más jóvenes, estén aturdidos en un torrente de placeres e intereses bajos y egoístas, de modo que su mente intoxicada no sepa ni pueda descubrir lo que se trama con ellos ni cómo se les usa miserablemente. Su mirada está muerta, su alegría está ausente pero no tolerarían que les quitaran los placeres inmediatos a que los ha acostumbrado el sistema. Y sin embargo, vacíos interiormente, llevan un gemido profundo, un lamento de frustración e impotencia. Algo así fue el “clamor” al que aludió Dios cuando le habló a Moisés desde la zarza.

* Todo eso significa que el pueblo sale de Egipto sin celebrar por cuenta propia su liberación, que es liberación ante todo de la esclavitud a los varios ídolos y a la figura misma del faraón. El corazón israelita sigue secuestrado en la vida predecible y cómoda junto a las grandes olla de carne y cebolla.

* Canaán, por su parte, les ofrece la perspectiva de satisfacer grandes anhelos humanos: seguridad, prosperidad y fecundidad, pero a través de un culto idolátrico. En concreto, a través de ceremonias que tratan al sexo y a la muerte como realidades mágicas, al modo de pactos que aseguran ese futuro anhelado.

* El camino del desierto será por consiguiente como una gigantesca catarsis que por una parte quiere dejar atrás, en el olvido, las oscuras estrategias del faraón, y y que por otra parte quiere presentar ante esos anhelos del corazón humano la certeza única de una respuesta en el Dios de la alianza. No es tarea fácil, y en buena parte tendrá que estrellarse con la “dura cerviz” del pueblo elegido.

[podcast]http://fraynelson.com/conferencias/discipulos/benedicto_y_francisco_05_de_12.mp3[/podcast]

La fe de Benedicto y la pobreza de Francisco, 03 de 12

[La fe del Papa Benedicto y la pobreza del Papa FranciscoRetiro Espiritual para el Monasterio de Santa María Reina, en Zamora, España. Junio de 2013.]

Tema 3 de 12: Fundamento primero de la relación entre fe y pobreza

* Se necesitan mutuamente la fe y la pobreza evangélica:

(1) Faltando el espíritu de pobreza se impone la avidez. Llegan pronto la codicia, el afán de placeres, la comodidad, el egoísmo, la necesidad continua de exaltar y mimar el yo. Es ambiente que hace improbable e inoperante la fe.

(2) Faltando la fe, la pobreza se ve como simple carencia y sólo queda la ley del socialismo (sembrar odio para nivelar por la fuerza a la sociedad bajo el mando despótico de unos auto-denominados representantes del pueblo), o la ley del capitalismo salvaje (todo tiene precio, empezando por la vida humana misma).

LKF-174194

* Puentes de principal interés entre fe y pobreza:

(1) La confianza. Es propia de la pobreza evangélica porque “pobre” de verdad es aquel que ha puesto su esperanza en Dios y no en las fuerzas o recursos de este mundo. Es además tan propia de la fe que prácticamente la define, en cuanto actitud existencial.

(2) La verdad. En cuanto a la pobreza el despojo de lo que nos sobra nos conduce a la autenticidad y nos educa en dirección a lo esencial. La acumulación, en cambio, nos hace vanos, caprichosos, esclavos del momento y la apariencia. En cuanto a la fe, sólo la aspiración consecuente a la verdad nos abre al misterio fundante de toda realidad, que no es otro sino Dios mismo.

(3) El seguimiento de Cristo. Pedro se define a sí mismo y a los demás llamados por el Señor como aquellos que “lo han dejado todo” (pobreza evangélica). A la vez, el “sígueme” de Cristo es un acto supremo de confianza total en él, y por tanto, una verdadera obra de fe.

* La dinámica, pues, de nuestro retiro queda así configurada: desprenderse (pobreza) para prenderse de Cristo (fe).