* Hay procesos de conversión que nos llenan de alegría y admiración por su profundidad y agilidad; porque hay convicción y compromiso. Hay en cambio otros procesos que en su lentitud o inconstancia llaman al desaliento. ¿Por qué sucede esto?
* Claramente es el Espíritu de Dios quien está al frente del camino de nuestra conversión pero ello no disminuye la importancia que debemos dar a los varios “aceleradores” que pueden quitar obstáculos al trabajo de la gracia. Con ello en mente, revisamos brevemente experiencias claves en las vidas de algunos sanotos:
(1) Decepción (muerte de Isabel de Portugal) – Búsqueda de Eternidad – San Francisco de Borja
(2) Duda – Anhelo de verdad – San Justino
(3) Futilidad – Búsqueda de verdadera victoria – San Bruno
(4) Fragilidad – Anhelo de firmeza – Santa Catalina de Siena
(5) Fractura – Búsqueda de la gracia de la coherencia – San Agustín de Hipona
Cristo es severo y tierno a la vez, nos dice: “si no hay conversión lo que te espera es la muerte eterna”; pero a la vez nos da nuevas oportunidades con su infinita misericordia y paciencia.
Pidamos al Espíritu Santo nos lleve por el camino del arrepentimiento para llegar a la dulce experiencia de la conversión y del júbilo de su misericordia.
Permite que Cristo destape tus oídos al poder de su Palabra y luego ayuda a otros para que también se acerquen al Señor y experimenten su amor y su poder.
La resistencia a la conversión por parte de los primeros oyentes de Cristo nos invita a revisar cuál ha sido realmente nuestra respuesta a su Evangelio.
En la festividad de Juan Bautista digámosle al Señor que solo Él basta y que queremos eliminar de nuestros corazones todo obstáculo, para llevar una verdadera vida cristiana.
“Recogemos aquí el testamento espiritual del Alessandro Serenelli anciano, ya con casi 80 años, poco antes de su muerte, transformado por la fe de “Marietta” (hoy Santa María Goretti) y por la vivencia de la espiritualidad franciscana…”