Primeras #VisperasFrayNelson para la Fiesta de la Presentación del Señor
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Alimento del Alma: Textos, Homilias, Conferencias de Fray Nelson Medina, O.P.
Primeras #VisperasFrayNelson para la Fiesta de la Presentación del Señor
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#LaudesFrayNelson para el Sábado III del Tiempo Ordinario
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LECTURA ESPIRITUAL.
#LectioFrayNelson para el Sábado III del Tiempo Ordinario
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Fr. Nelson Medina, O.P. lee contigo el texto completo de la Sagrada Escritura. – Día 031 de 365
Génesis 48–49,27
Salmo 30
Mateo 17
Lo que se ha publicado de esta serie de lectura de la Biblia.
Formación católica todos los días: amigos@fraynelson.com
Predicación y más oración: https://fraynelson.com/blog
Seguimos el texto publicado en la página web del Vaticano.
Tres cosas se requieren para que sea justa una guerra. Primera: la autoridad del príncipe bajo cuyo mandato se hace la guerra. No incumbe a la persona particular declarar la guerra, porque puede hacer valer su derecho ante tribunal superior; además, la persona particular tampoco tiene competencia para convocar a la colectividad, cosa necesaria para hacer la guerra. Ahora bien, dado que el cuidado de la república ha sido encomendado a los príncipes, a ellos compete defender el bien público de la ciudad, del reino o de la provincia sometidos a su autoridad. Pues bien, del mismo modo que la defienden lícitamente con la espada material contra los perturbadores internos, castigando a los malhechores, a tenor de las palabras del Apóstol: No en vano lleva la espada, pues es un servidor de Dios para hacer justicia y castigar al que obra mal (Rom 13,4), le incumbe también defender el bien público con la espada de la guerra contra los enemigos externos. Por eso se recomienda a los príncipes: Librad al pobre y sacad al desvalido de las manos del pecador (Sal 81,41), y San Agustín, por su parte, en el libro Contra Faust. enseña: El orden natural, acomodado a la paz de los mortales, postula que la autoridad y la deliberación de aceptar la guerra pertenezca al príncipe.
Se requiere, en segundo lugar, causa justa. Es decir, que quienes son atacados lo merezcan por alguna causa. Por eso escribe también San Agustín en el libro Quaest.: Suelen llamarse guerras justas las que vengan las injurias; por ejemplo, si ha habido lugar para castigar al pueblo o a la ciudad que descuida castigar el atropello cometido por los suyos o restituir lo que ha sido injustamente robado.
Se requiere, finalmente, que sea recta la intención de los contendientes; es decir, una intención encaminada a promover el bien o a evitar el mal. Por eso escribe igualmente San Agustín en el libro De verbis Dom.: Entre los verdaderos adoradores de Dios, las mismas guerras son pacíficas, pues se promueven no por codicia o crueldad, sino por deseo de paz, para frenar a los malos y favorecer a los buenos. Puede, sin embargo, acontecer que, siendo legítima la autoridad de quien declara la guerra y justa también la causa, resulte, no obstante, ilícita por la mala intención. San Agustín escribe en el libro Contra Faust.: En efecto, el deseo de dañar, la crueldad de vengarse, el ánimo inaplacado e implacable, la ferocidad en la lucha, la pasión de dominar y otras cosas semejantes, son, en justicia, vituperables en las guerras. (S. Th., II-II, q.40, a.1, resp.)
[Estos fragmentos han sido tomados de la Suma Teológica de Santo Tomás, en la segunda sección de la segunda parte. Pueden leerse en orden los fragmentos publicados haciendo clic aquí.]
#VisperasFrayNelson para la Memoria de San Juan Bosco, presbítero
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“Tengamos en cuenta que para que la contrición sea real es necesario que sea interior, que salga de las profundidades del corazón; no debe ser una simple fórmula, formulada sin reflexión. Tampoco es necesario mostrarla con suspiros o lágrimas, etc. Todas estas demostraciones pueden ser indicadores, pero no son la esencia de la contrición. Ésta reside en el alma y en la voluntad determinada de huir del pecado y de volver a Dios…”
Haz clic aquí!
Fr. Nelson Medina, O.P. lee contigo el texto completo de la Sagrada Escritura. – Día 030 de 365
Génesis 46–47
Salmo 29
Mateo 16
Lo que se ha publicado de esta serie de lectura de la Biblia.
Formación católica todos los días: amigos@fraynelson.com
Predicación y más oración: https://fraynelson.com/blog
Seguimos el texto publicado en la página web del Vaticano.
Todavía el mundo está conmocionado por el fallecimiento el pasado domingo en un accidente de helicóptero del legendario jugador de baloncesto Kobe Bryant, su hija Gianna de 13 años y otras cinco personas.
Bryant, jugador durante toda su carrera de Los Ángeles Lakers, fue criado como católico por su familia, fe que se alimentó durante su infancia en Italia, donde su padre jugó también al baloncesto. Y precisamente fue a esta fe a la que se agarró Kobe en el peor momento de su vida: cuando fue acusado de una violación, y aunque era inocente, sí reconoció haber sido infiel a su esposa.
Fue un sacerdote el que ayudó a Kobe Bryant a salvar su matrimonio, que finalmente salió fortalecido y con cuya esposa, Vanessa, tuvo otros dos hijos a lo que se sumaba los dos que ya tenía la pareja. Desde entonces, la fe católica fue un elemento central en esta familia.
Se van conociendo más detalles sobre este triste suceso como que Kobe Bryant y su hija se dirigían a un partido de Gianna. Y como era domingo, para no faltar al precepto dominical, ambos habían acudido a misa de siete de la mañana en la iglesia de Nuestra Señora Reina de Los Ángeles del condado de Orange. Los testigos confirman además que ambos comulgaron.
#VisperasFrayNelson para el Jueves III del Tiempo Ordinario
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