#LaudesFrayNelson para la Fiesta de los Santos Inocentes, mártires
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Alimento del Alma: Textos, Homilias, Conferencias de Fray Nelson Medina, O.P.
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LECTURA ESPIRITUAL.
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La discordia se opone a la concordia. Ahora bien, la concordia, como ya hemos expuesto (q.29 a.3), tiene como causa la caridad, porque lo propio de la caridad es aunar los corazones de muchos, teniendo por principio, principalmente, el bien divino; y, en segundo lugar, el bien del prójimo. En consecuencia, la discordia es pecado por el hecho de oponerse a esa concordia. Sin embargo, es menester tener en cuenta que la discordia suprime la concordia de dos modos: esencial y accidentalmente. En los actos humanos es esencial lo intencional, y por eso, en la discordia con el hermano, es esencial disentir a sabiendas e intencionadamente del bien divino y del bien del prójimo, que deberían unirnos. Esto, por su género, es en realidad pecado mortal, porque es contrario a la caridad, aunque los primeros movimientos de esa discordia sean pecado venial por su carácter imperfecto. Pero en los actos humanos es también accidental lo que no es intencional. De ahí que, cuando hay disparidad de opiniones sobre algún bien que afecta al honor de Dios o al prójimo, y unos piensan de una manera y otros sostienen la contraria, la discordia en este caso afecta accidentalmente al bien divino o al del prójimo.
La discordia entonces no es pecado ni contraria a la caridad, salvo el caso de que incida erróneamente sobre lo necesario para la salvación o haya obstinación culpable. En efecto, como hemos expuesto en otro lugar (q.29 a.1; a.3 ad 2), la concordia efecto de la caridad es unión de voluntades, no de opiniones. De todo esto queda claro que la discordia se da a veces con pecado de uno solo, como, por ejemplo, cuando uno quiere el bien al que el otro a sabiendas se opone. Otras veces, en cambio, se da con pecado de las dos partes, cuando recíprocamente se opone la una al bien de la otra, y cada cual busca su propio bien. (S. Th., II-II, q.37, a.1, resp.)
[Estos fragmentos han sido tomados de la Suma Teológica de Santo Tomás, en la segunda sección de la segunda parte. Pueden leerse en orden los fragmentos publicados haciendo clic aquí.]
#VisperasFrayNelson para la Fiesta de San Juan, apóstol y evangelista
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#RosarioFrayNelson para el Viernes:
Contemplamos los Misterios de la Dolorosa Pasión
Usamos esta versión de las oraciones.
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LECTURA ESPIRITUAL
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Te diré mi amor, Rey mío – en la quietud de la tarde, – cuando se cierran los ojos – y los corazones se abren.
Te diré mi amor, Rey mío, – con una mirada suave, – te lo diré contemplando – tu cuerpo que en pajas yace.
Te diré mi amor, Rey mío, – adorándote en la carne, – te lo diré con mis besos, – quizá con gotas de sangre.
Te diré mi amor, Rey mío, – con los hombres y los ángeles, – con el aliento del cielo – que espiran los animales.
Te diré mi amor, Rey mío, – con el amor de tu Madre, – con los labios de tu Esposa – y con la fe de tus mártires.
Te diré mi amor, Rey mío, – ¡oh Dios del amor más grande! – ¡Bendito en la Trinidad, – que has venido a nuestro valle! Amén.
#VisperasFrayNelson para la Fiesta de San Esteban, protomártir
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