Preguntas y Respuestas – 33

Mira tengo un problema, mi hija tiene 11 años; está super atemorizada con este asunto del 6 de junio del 2006. Yo estoy seguro que no pasará nada pero me gustaría que le dieras una respuesta satisfactoria para ella.

Gracias por escribir. Aunque tu pregunta o solicitud es breve implica una respuesta más bien larga. En todo caso, esto que te estoy escribiendo es para ti y no para tu hija directamente.

De una manera concisa lo que te puedo decir es: aprovecha esta ocasión para que tu hija reciba sin violencia una gran lección de vida. Ya falta muy poco para ese día, y si tú te mantienes sereno y construyes con ella unos dos o tres diálogos constructivos sin ninguna pretensión de convencerla, esta experiencia le servirá para que deje de ser supersticiosa para otras ocasiones.

Yo propongo como tema de estos diálogos lo que sigue.

Primer diálogo: la parte comercial. Hazle ver a tu hija cómo hay una serie de películas que juegan con el número 666. Siéntate con ella y háblale de una que se llamaba “La Profecía” y dile que ahora, precisamente el 6 de junio, está saliendo otra película en muchos países, otra vez con el miso tema. Tú cuéntale todo eso como contando una historia. Si puedes, consíguete cifras de los millones de dólares que se han hecho con esa clases de películas, y termina diciendo algo como: “Tal vez este 6 de junio muchos millones más llegarán a la gente que hace negocios con el miedo de la demás gente.” Dile todo esto con mucha paz, sin mencionarla a ella y sin hacerle un sermón de conversión.

Segundo diálogo: las letras y los números. Cuéntale que en las lenguas antiguas, como el hebreo o el griego las letras tenían valores numéricos también. Puedes introducir la cosa con los números romanos, que como sabemos tiene valor de números. Dile que de la misma forma se podían encontrar cifras para los nombres, a base de sumar los números de cada letra. Si ella te pregunta por el número 666 dile que corresponde al emperador Nerón, que fue un terrible perseguidor de los cristianos.

Tercer diálogo: los mártires y los santos. Muchos niños encuentran preocupaciones un poco “ficticias” por falta de preocupaciones más reales y cercanas. Tienen muchas o todas las cosas ya resueltas en casa de modo que sus pequeñas mentes, ávidas siempre de lo extraño y de aquello que les haga sentir “algo” en las entrañas. Por eso yo sugiero a todos los papás, pero especialmente a los papás de niños felices y sin mayores problemas, que lleven a sus hijos a conocer el dolor real, es decir, lo que puede verse en hospitales, orfanatos, ancianatos casas para emigrantes o desplazados, en fin, todo aquello que haga, sin violencia innecesaria, que los niños descubran varias cosas: (1) Hay otras vidas en este mundo y no todo el mundo es feliz. (2) Es fácil pero muy malo ser egoísta. Cuesta dar, pero dar trae alegría. (3) Problemas hay no sólo el 6 de junio sino todos los días, y todos los días somos invitados a amar como Cristo nos enseñó.