Hay palabras que un día pasarán de moda. Hay frases y chistes que no podremos comprender en unos cuantos años. Pero hay una palabra que no dejará de existir. Mientras haya un ser humano, mientras un corazón palpite en esta tierra, la palabra AMOR hará correr con fuerza nuestra sangre, atraerá nuestras sonrisas y merecerá la más preciosa de nuestras lágrimas.
El AMOR es el misterio sublime, el abismo que nos recuerda que somos infinitos por dentro. Nadie que desconozca el AMOR podrá decir que sabe cómo es la vida humana, porque nuestros días tienen en realidad un reloj interno que marca sobre todo si hemos amado y si nos han amado.
Hoy queremos desear que la bendición misma de DIOS, que se definió a sí mismo como AMOR, descienda suave y profunda sobre vuestros corazones. Porque ÉL es la fuente, y porque ÉL es la meta, ¿a quién podemos encomendar este momento precioso de vuestro matrimonio, si no es a ÉL? Bien sabemos que el afecto humano pasa por sus etapas, y que alguna vez sucede que nos falten fuerzas o razones para seguir amando: es en esas ocasiones cuando mejor descubrimos el vigor del AMOR que no muere.
Queridos esposos, esta etapa nueva en vuestra vida es también una razón más para estrechar los lazos de amistad y amor que nos unen. Ahora, más que nunca, os sentimos cerca y queremos que sintáis nuestro abrazo y el cariño indefectible de nuestro corazón. Amén.

90.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Afectividad
El 14 de Noviembre pasado se cumplieron 100 años del nacimiento de Pedro Arrupe (+ 5 de febrero de 1991). La fecha no ha pasado inadvertida. Lo que se diga a estas alturas tendrá de hecho un impacto notable en la próxima Congregación General, es decir, el órgano máximo de gobierno de la Compañía de Jesús, que tendrá entre sus tareas elegir al próximo General.