ROSARIO de las Semanas 20161007

#RosarioFrayNelson para el Viernes:
Contemplamos los Misterios de la Dolorosa Pasión

Usamos esta versión de las oraciones.

  1. En el primer misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús, que vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron.
  2. En el segundo misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos la agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní intercediendo por nosotros los pecadores.
  3. En el tercer misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús, juzgado por el sanedrín, y luego por la autoridad romana, y así condenado a muerte.
  4. En el cuarto misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos la flagelación de Nuestro Señor Jesucristo, porque sus heridas nos han curado.
  5. En el quinto misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús coronado de espinas: Rey humilde y Príncipe de Paz.
  6. En el sexto misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús que carga con su cruz.
  7. En el séptimo misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús que muere en la Cruz.

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Este es un ejercicio privado de devoción “ad experimentum” en proceso de aprobación oficial. Puede divulgarse en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios siempre que al mismo tiempo se haga la presente advertencia.]

Doctrina social y formación cristiana integral

528 La doctrina social es un punto de referencia indispensable para una formación cristiana completa. La insistencia del Magisterio al proponer esta doctrina como fuente inspiradora del apostolado y de la acción social nace de la persuasión de que ésta constituye un extraordinario recurso formativo: « Es absolutamente indispensable —sobre todo para los fieles laicos comprometidos de diversos modos en el campo social y político— un conocimiento más exacto de la doctrina social de la Iglesia ».1121 Este patrimonio doctrinal no se enseña ni se conoce adecuadamente: esta es una de las razones por las que no se traduce pertinentemente en un comportamiento concreto.

529 El valor formativo de la doctrina social debe estar más presente en la actividad catequética.1122 La catequesis es la enseñanza orgánica y sistemática de la doctrina cristiana, impartida con el fin de iniciar a los creyentes en la plenitud de la vida evangélica.1123 El fin último de la catequesis « es poner a uno no sólo en contacto, sino en comunión, en intimidad con Jesucristo »,1124 para que así pueda reconocer la acción del Espíritu Santo, del cual proviene el don de la vida nueva en Cristo.1125 Con esta perspectiva de fondo, en su servicio de educación en la fe, la catequesis no debe omitir, « sino iluminar como es debido… realidades como la acción del hombre por su liberación integral, la búsqueda de una sociedad más solidaria y fraterna, las luchas por la justicia y la construcción de la paz ».1126 Para este fin, es necesario procurar una presentación integral del Magisterio social, en su historia, en sus contenidos y en sus metodologías. Una lectura directa de las encíclicas sociales, realizada en el contexto eclesial, enriquece su recepción y su aplicación, gracias a la aportación de las diversas competencias y conocimientos profesionales presentes en la comunidad.

530 Es importante, sobre todo en el contexto de la catequesis, que la enseñanza de la doctrina social se oriente a motivar la acción para evangelizar y humanizar las realidades temporales. De hecho, con esta doctrina la Iglesia enseña un saber teórico-práctico que sostiene el compromiso de transformación de la vida social, para hacerla cada vez más conforme al diseño divino. La catequesis social apunta a la formación de hombres que, respetuosos del orden moral, sean amantes de la genuina libertad, hombres que « juzguen las cosas con criterio propio a la luz de la verdad, que ordenen sus actividades con sentido de responsabilidad y que se esfuercen por secundar todo lo verdadero y lo justo asociando de buena gana su acción a la de los demás ».1127 Un valor formativo extraordinario se encuentra en el testimonio del cristianismo fielmente vivido: « Es la vida de santidad, que resplandece en tantos miembros del pueblo de Dios frecuentemente humildes y escondidos a los ojos de los hombres, la que constituye el camino más simple y fascinante en el que se nos concede percibir inmediatamente la belleza de la verdad, la fuerza liberadora del amor de Dios, el valor de la fidelidad incondicionada a todas las exigencias de la ley del Señor, incluso en las circunstancias más difíciles ».1128

531 La doctrina social ha de estar a la base de una intensa y constante obra de formación, sobre todo de aquella dirigida a los cristianos laicos. Esta formación debe tener en cuenta su compromiso en la vida civil: « A los seglares les corresponde, con su libre iniciativa y sin esperar pasivamente consignas y directrices, penetrar de espíritu cristiano la mentalidad y las costumbres, las leyes y las estructuras de la comunidad en que viven ».1129 El primer nivel de la obra formativa dirigida a los cristianos laicos debe capacitarlos para a encauzar eficazmente las tareas cotidianas en los ámbitos culturales, sociales, económicos y políticos, desarrollando en ellos el sentido del deber practicado al servicio del bien común.1130 Un segundo nivel se refiere a la formación de la conciencia política para preparar a los cristianos laicos al ejercicio del poder político: « Quienes son o pueden llegar a ser capaces de ejercer ese arte tan difícil y tan noble que es la política, prepárense para ella y procuren ejercitarla con olvido del propio interés y de toda ganancia venal ».1131

532 Las instituciones educativas católicas pueden y deben prestar un precioso servicio formativo, aplicándose con especial solicitud en la inculturación del mensaje cristiano, es decir, el encuentro fecundo entre el Evangelio y los distintos saberes. La doctrina social es un instrumento necesario para una eficaz educación cristiana al amor, la justicia, la paz, así como para madurar la conciencia de los deberes morales y sociales en el ámbito de las diversas competencias culturales y profesionales.

Las « Semanas Sociales » de los católicos representan un importante ejemplo de institución formativa que el Magisterio siempre ha animado. Éstas constituyen un lugar cualificado de expresión y crecimiento de los fieles laicos, capaz de promover, a alto nivel, su contribución específica a la renovación del orden temporal. La iniciativa, experimentada desde hace muchos años en diversos países, es un verdadero taller cultural en el que se comunican y se confrontan reflexiones y experiencias, se estudian los problemas emergentes y se individúan nuevas orientaciones operativas.

533 No menos relevante debe ser el compromiso de emplear la doctrina social en la formación de los presbíteros y de los candidatos al sacerdocio, los cuales, en el horizonte de su preparación ministerial, deben madurar un conocimiento cualificado de la enseñanza y de la acción pastoral de la Iglesia en el ámbito social y un vivo interés por las cuestiones sociales de su tiempo. El documento de la Congregación para la Educación Católica, « Orientaciones para el estudio y la enseñanza de la doctrina social de la Iglesia en la formación de los sacerdotes »,1132 ofrece indicaciones y disposiciones precisas para una correcta y adecuada organización de los
estudios.

NOTAS para esta sección

1121Juan Pablo II, Exh. ap. Christifideles laici, 60: AAS 81 (1989) 511.

1122Cf. Congregación para el Clero, Directorio general de catequesis, 30: Librería Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 1997, pp. 32-35.

1123Cf. Juan Pablo II, Exh. ap. Catechesi tradendae, 18: AAS 71 (1979) 1291-1292.

1124Juan Pablo II, Exh. ap. Catechesi tradendae, 5: AAS 71 (1979) 1281.

1125Cf. Congregación para el Clero, Directorio general de catequesis, 54: Librería Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 1997, p 56.

1126Juan Pablo II, Exh. ap. Catechesi tradendae, 29: AAS 71 (1979) 1301-1302; cf. Congregación para el Clero, Directorio general de catequesis, 17: Librería Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 1997, p 23.

1127Concilio Vaticano II, Decl. Dignitatis humanae, 8: AAS 58 (1966) 935.

1128Juan Pablo II, Carta enc. Veritatis splendor, 107: AAS 85 (1993) 1217.

1129Pablo VI, Carta enc. Populorum progressio, 81: AAS 59 (1967) 296-297.

1130Cf. Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 75: AAS 58 (1966) 1097-1099.

1131Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 75: AAS 58 (1966) 1098.

113230 de diciembre de 1988, Tipografía Políglota Vaticana, Roma 1988.


Este Compendio se publica íntegramente, por entregas, aquí.

LECTIO 20161007

LECTURA ESPIRITUAL.

#LectioFrayNelson para la Memoria de Nuestra Señora del Rosario

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Sobre los orígenes de la crisis de la razón y la falta de fe

“Es doloroso preguntarse cómo puede ser que, habiendo tan grande y numeroso Magisterio, abunden de tal manera los prejuicios, los tópicos antidoctrinales, las herejías y los errores en la mente católica de hoy en general, salvo excepciones. Que contando con un cuerpo doctrinal tan extenso y formidable, sean tantos, tantos los católicos que andan perdidos, perdidísimos en cuestiones dogmáticas, no es sólo llamativo, sino clamoroso; más bien es dramático, y nos hace pensar en una crisis de proporciones pandémicas…”

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LA GRACIA del Sábado 8 de Octubre de 2016

Cristo se alegra y se sacia de nuestro amor al dejarnos alimentar con ardor por su Palabra y por sus sacramentos.

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ROSARIO de las Semanas 20161006

#RosarioFrayNelson para el Jueves:
Contemplamos los Misterios de la vida pública del Señor

Usamos esta versión de las oraciones.

  1. En el primer misterio de la vida pública contemplamos a Jesús, que es bautizado por Juan en el Jordán y recibe la unción del Espíritu Santo.
  2. En el segundo misterio de la vida pública contemplamos que el diablo tienta a Jesús en el desierto pero al final tiene que retirarse derrotado.
  3. En el tercer misterio de la vida pública contemplamos las bodas en Caná de Galilea, donde Cristo dio su primera señal como Mesías.
  4. En el cuarto misterio de la vida pública contemplamos a Jesús, que predica la Buena Nueva a los pobres.
  5. En el quinto misterio de la vida pública contemplamos a Jesús, que llama a algunos discípulos para que estén con él y sean sus apóstoles.
  6. En el sexto misterio de la vida pública contemplamos la transfiguración del Señor, verdadero anuncio de su pasión y de su pascua.
  7. En el séptimo misterio de la vida pública contemplamos la institución de la Eucaristía y el mandamiento de amar como Jesús nos ha amado.

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Que los muertos entierren a sus muertos

Muchas personas viven un amor fracasado con tal persistencia, que una vida entera no les basta para superarlo. Enviudan sin que se les haya muerto nadie, y, con las heridas abiertas, recuerdan día a día los detalles de su pasión truncada, como si los sucesos hubiesen ocurrido ayer. Clavados en un duelo no resuelto, mantienen un luto eterno que les impide respirar aire fresco y despejar la nostalgia. Convertidos en estatuas de sal, miran sólo hacia atrás, mientras dejan pasar nuevas oportunidades de formar pareja. Aferrados a una relación amorosa que hace rato ya murió, son incapaces de dar vuelta la hoja para vivir el presente y el futuro. A pesar de sí mismos, se quedan pegados emocionalmente en el pasado.

Cuando se está enfermo de otro, obsesionado y desesperado perpetuamente por una relación imposible, es fácil que los sentimientos puedan confundirse. Así, podemos creer que es amor lo que quizás sea más bien tristeza infinita o rabia por el abandono, o culpa por sobrevivirlo, o miedo al vacío, o una manera de vengarse por la traición y el agravio recibidos. Quizás simplemente sea nuestro ego obstinado, que se niega a admitir una derrota. Voluntariosos, nos cuesta tolerar que las cosas no salgan de acuerdo a lo planeado, o quedamos atragantados con tantas palabras y sentimientos que nunca lograron ser expresados. Orgullosos, nos es difícil soportar que el otro viva feliz sin nosotros, menos aún aceptar que tal vez desaparecimos de su vida sin dejar rastro. También puede ser un exceso de lealtad a una historia vivida con intensidad o simple rebeldía frente a una pérdida lamentable, o una forma particular de hacerle un homenaje a quien se quedó con nuestras ilusiones. O quizás sean profundas añoranzas de los buenos momentos, o expectativas falsas a las cuales seguimos apegados, o un insondable hastío por todos los sueños que se nos han desmoronado, o un temor incontrolable a la incertidumbre. Tal vez sean heridas de la infancia o los gritos acallados del pasado que sólo encuentran salida a través de una memoria obcecada.

Los duelos toman tiempo, y es bueno que usted se tome el suyo. Pero si se ha convertido en viudo del amor, necesita con urgencia entender que es su devoción la que ha mantenido vivo este amor ausente. El secreto para salir del laberinto de la añoranza consiste en saber darse por vencido. Si deja de insistir y se retira, inevitablemente se extinguirá la pasión que desde hace mucho sólo habita en su fantasía. Acepte de una vez que perdió esta batalla. Aúne voluntad para dejar ir la tristeza que le ha acompañado con tanta fidelidad durante su larga travesía por la soledad. Renuncie indeclinablemente a la nostalgia y regrese del sueño en que ha estado sumergido. Congelado, usted no ha permitido que otros fuegos entibien su alma. Ensimismado, ha girado una y otra vez alrededor de sus propias tristezas. Paralizado, no ha dejado que lo ayuden, paseándose por el mundo con el rostro incólume y la excusa perfecta para no comprometerse. Ha dedicado demasiadas energías a esconder su corazón destruido, transformándolo en un escudo impenetrable. No desperdicie más su enorme capacidad de amar y ábrales las puertas a o que puede significar amar en sus nuevas circunstancias, desde la fidelidad a sus principios morales y más profundos–para no traicionarse otra vez. Tenga cuidado, porque el dolor distrae y fácilmente se vuelve en costumbre. Para todo hay un límite en la vida, también para el llanto y la espera. Seque las lágrimas que aún quedan en sus ojos; encontrará la calma. Deje ya de vivir agonizando, sepulte las ilusiones sin destino y cubra su obstinación con tierra fresca. Entierre por fin a sus muertos y déjelos descansar en paz.

Basado en un texto de EUGENIA WEINSTEIN

LECTIO 20161006

LECTURA ESPIRITUAL.

#LectioFrayNelson para el Jueves XXVII del Tiempo ordinario

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Simposio teológico sobre la Misericordia, 3 de 3: La misericordia en la práctica pastoral

Ser Misericordiosos

1. Ruta del Concilio Vaticano Segundo. El 11 de octubre de 1962 se inició el Concilio con una homilía de SS Juan XXIII.

* La Modernidad y la Postmodernidad han supuesto un eclipse en la Misericordia porque el racionalismo y el subjetivismo nos encierran en nosotros mismos como individuos. Este optimismo propio de la modernidad se estrelló con dos guerras mundiales. Lejos de volver a la Misericordia, lo que se hace es “llorar la propia existencia”, una existencia que precede la misma esencia. Ese volver triste sobre la propia subjetividad lleva a hacer con la vida lo que el hombre le place.

* Ante esta postura modernista y postmodernista surge la postura de la Iglesia que se clarifica con el Sillabus de Pio IX. Pio XII intenta lanzar un puente entre la realidad eclesial y esa sociedad rota proveniente del postmodernismo. Juan XXIII tuvo un recorrido diferente a su antecesor. Su experiencia de la Iglesia es desde las periferias. Juan XXIII siente que el mensaje de alegría y reconciliación del evangelio es la solución para este mundo muerto. Propone un Sínodo para Roma y un Concilio para la Iglesia. Se siente en continuidad con los Papas anteriores. Es un hombre de tradición que siente que el mensaje del Evangelio no llega a la gente. El Concilio Vaticano II fue convocado como un acto de misericordia. ¿Qué hacemos para que la verdad del Evangelio llegue a muchos que estaban muriendo de hambre espiritual? Nació del corazón del Papa Bueno, incomprendido por muchos, atacado y calumniado. Su figura una vez muerto fue manipulada.

* En 1968, Medellín, Colombia, los obispos de América Latina se reúnen como una pregunta semejante a la de Juan XXIII. En Puebla, México, (1979) coinciden con la misma inquietud: la gente muere y el Evangelio no llega. Es un grito por la justicia que exige que los que no tienen nada reciben lo que les corresponde. En Puebla no solo dio la opción por los pobres sino también por los jóvenes. Destinatarios privilegiados del Evangelio deben ser pobres y jóvenes.

* Los Movimientos Eclesiales son una “sorpresa del Espíritu Santo” según el Papa Benedicto XVI. Estas realidades, a veces ambiguas, que cautivan. El Camino Neocatecumenal, Focolares,

1. El Papa Juan Pablo hablando sobre la Misericordia.

* En 1978, San Juan Pablo II toma las inquietudes de sus antecesores. JPII vivió la II Guerra Mundial y ha vivido la falsa utopía del Comunismo. Su grito es abran sus puertas a Cristo. Su primer documento es otro modo de responder la preguntar anterior: Cristo viene como redentor y como buena noticia. En 1980, publica Dives in misericordia. En el número 2 dice

“No sólo habla de ella y la explica usando semejanzas y parábolas, sino que además, y ante todo, él mismo la encarna y personifica. El mismo es, en cierto sentido, la misericordia.”

* En 1984, en Reconciliato et Paenitentia en el número 5 deja claro que la misericordia hace que lo que podría ser el debacle de la civilización, pueda tener un final feliz.

El hombre —todo hombre— es este hijo pródigo: hechizado por la tentación de separarse del Padre para vivir independientemente la propia existencia; caído en la tentación; desilusionado por el vacío que, como espejismo, lo había fascinado; solo, deshonrado, explotado mientras buscaba construirse un mundo todo para sí; atormentado incluso desde el fondo de la propia miseria por el deseo de volver a la comunión con el Padre. Como el padre de la parábola, Dios anhela el regreso del hijo, lo abraza a su llegada y adereza la mesa para el banquete del nuevo encuentro, con el que se festeja la reconciliación.

Lo que más destaca en la parábola es la acogida festiva y amorosa del padre al hijo que regresa: signo de la misericordia de Dios, siempre dispuesto a perdonar. En una palabra: la reconciliación es principalmente un don del Padre celestial.

* En Veritatis Splendor la distinción entre la autenticidad y verdad es genial (ver número 32). La autenticidad te deja en el solipsismo, mientras que la verdad te obliga a buscar un referente más allá de ti en la comunidad humana y en la verdad moral. En el número 3 hay toda una declaración sobre el bien moral.

Jesucristo, «luz de los pueblos», ilumina el rostro de su Iglesia, la cual es enviada por él para anunciar el Evangelio a toda criatura (cf. Mc 16, 15) 2. Así la Iglesia, pueblo de Dios en medio de las naciones 3, mientras mira atentamente a los nuevos desafíos de la historia y a los esfuerzos que los hombres realizan en la búsqueda del sentido de la vida, ofrece a todos la respuesta que brota de la verdad de Jesucristo y de su Evangelio. En la Iglesia está siempre viva la conciencia de su «deber permanente de escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, de manera adecuada a cada generación, pueda responder a los permanentes interrogantes de los hombres sobre el sentido de la vida presente y futura y sobre la relación mutua entre ambas»

La Evangelización es ofrecer y no imponer y por lo tanto es un acto de misericordia. La Iglesia puede proponer lo que no me gusta y aún así aunque me tenga que corregir me ama.

2. Consignas del Papa Francisco sobre la Misericordia

* El Papa Francisco en sus gestos alcanza un nivel superior. Los gestos de la misericordia son importantes, incluso más allá de las palabras. Al igual que nuestro Señor Jesucristo, también el Papa tiene un trato preferencial por los que no cuentan: es el tema de la periferias.

* Un ejemplo a imitar es en la sobriedad. La vida espartana del Papa es un ejemplo que marca un camino pastoral. De los actos de sobriedad surge la caridad. Cuando notas que no necesitas tanto, entonces te predispones a ser más generoso y a dar más.

* La cruzada contra la indiferencia. El cristianismo es una búsqueda para llegar a todos.

3. Conclusiones:

* No impongamos nuestra idea de misericordia: superemos nuestra idea sobre el mensaje revelado.
* El anuncio de la misericordia va ligado al reconocimiento del pecado: el arrepentimiento sereno y la conversión es necesaria para todos.
* El llamado de la misericordia siempre nos lleva a salir de nuestras zonas de seguridad y confort.
* La plenitud de la obra de la misericordia no acaban en esta tierra. No convertimos la Iglesia en una gigantesca ONG. No limitemos la misericordia a las obras de misericordia corporales.