Nueve meditaciones sobre la Virgen Inmaculada, 8 de 9: La Purísima

* La liturgia católica y la piedad popular coinciden al destacar la virginidad y la pureza como señales propias de la Madre de Cristo. Ella es la “Santísima Virgen María” para la liturgia; Ella es la “Purísima” para el común de nuestros fieles.

* La victoria de la pureza es uno de los rasgos más impactantes en los comienzos del cristianismo. La mentalidad pagana, que idolatra el placer corporal, o lo trivializa con desdén, no logra acertar en el punto justo.

* De hecho, podemos recorrer la mente de las religiones paganas y encontrar que, por una línea, lo propio del cuerpo humano se sacraliza y se exalta, pero a la vez, por otra línea, se le trata como material de reciclaje, vestido que se desprecia, o juguete de placer. Podemos decir que una de las razones de la admiración que causa la pureza es que revela el justo valor, la verdad profunda, del cuerpo humano.

* En otro sentido, la pureza hace genuina la comunicación propia del amor. Lo que caracteriza la relación íntima es la entrega. En su intimidad, los cuerpos hablan de entrega mutua, y por tanto, de donación. El lenguaje del amor destaca esta misma idea a través de oportunos pronombres posesivos que hablan del deseo de poseer y de ser del otro. Es evidente entonces que la infidelidad, la promiscuidad, o la huida al engaño, por ejemplo a través de la prostitución o de la pornografía, son negaciones de esta verdad corporal que llevamos dentro.

* Por eso la pureza hace visible la verdad del cuerpo. El cuerpo que se reserva exclusivamente para el Amado o la Amada hace corresponder el lenguaje de los gestos con el lenguaje de las decisiones. Cualquier otra cosa tiene sabor de mentira.

* La pureza de la Virgen no es solamente una virtud moral sino también una condición para su singular misión. Es evidente que la maternidad otorga un cierto modo de poder sobre la prole, como lo dice la misma Escritura, y por ello es explicable que desde antiguo repugnara a tantos santos predicadores y doctores la idea de que alguna forma de pecado o mancha de pecado tuviera lugar en la Virgen María. Es aquí donde tiene su sitio el razonamiento de Duns Scoto: “Potuit, decuit ergo fecit.” Dios podía hacerlo; era conveniente que lo hiciera; luego, lo hizo.

Nueve meditaciones sobre la Virgen Inmaculada, 7 de 9: María de la fe y la esperanza

* La gran felicitación de la Sagrada Escritura, para la Santísima Virgen, está en las palabras de Santa Isabel: “Dichosa tú, que has creído…” Esto es verdad en María y también es verdad para nosotros porque ciertamente es la fe quien abre nuestra vida al poder, al amor y al plan de Dios.

* Pero la fe es despreciada y arrinconada, en buena parte de nuestro mundo. Lo que suele suceder es que lo rechazado no es la fe sino una caricatura suya. Por eso es importante tener claro lo que NO es la fe:

+ La fe no es inercia cultural: simple repetición de ritos o costumbres.

+ La fe verdadera jamás es una imposición ideológica a partir de los centros de poder.

+ La fe no es un reemplazo para la ignorancia, algo así como un modo fácil de economizarse el esfuerzo de conocer y comprender el mundo o la historia.

+ La fe no es una huida al mundo de la fantasía.

+ En síntesis, la fe no es una apuesta en el vacío, como decía Kierkegaard.

* De hecho, la Biblia conecta el ver con el creer. Así por ejemplo, cuando Pedro y el Discípulo Amado visitan el sepulcro, de éste último se dice: “y vio, y creyó.”

* La fe no es una proyección de nuestros deseos o de lo que está incompleto en nosotros. Se demuestra bien del hecho de que la predicación cristiana presenta un Dios que podemos llamar “absurdo”: un Dios crucificado, rey de paz, varón de dolores, ejemplo de mansedumbre y perdón, que no se impone sobre nadie por vía de fuerza o agresión.

* La fe es, en realidad, respuesta a la propuesta divina. El pueblo hebreo llegó a la fe no a base de imaginaciones o suposiciones sino a partir de experiencias reales, a partir de su historia.

* Y así se afianza también la fe en nosotros: a partir de vidas reales que han sido transformadas por el poder de Cristo y que son testimonio vivo de su gracia y su amor. La fe que así tiene su origen genera una fuerza de confianza inmensa, que es la dimensión existencial de la fe, y es también la raíz de la esperanza.

* Tal fue la fe que María ejerció particularmente en tres momentos:

+ En la Anunciación, cuando Dios le descubre su amor y la elección que ha hecho de ella para Madre de su Unigénito.

+ Al pie de la Cruz, cuando toda evidencia parecía refutar lo que ella creía y sabía de su divino Hijo.

+ En Pentecostés, cuando era preciso creer que los mismo frágiles y traidores discípulos iban a ser el fundamento de la Iglesia viva de Cristo, el Señor.

LA GRACIA del Lunes 18 de Diciembre de 2017

San José sabe ajustarse al plan de Dios permitiendo que brille en él su discreción, su humildad, su fe y su pureza ¡San José ruega por nosotros!.

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ROSARIO de las Semanas 20171216

#RosarioFrayNelson para el Sábado:
Contemplamos los Misterios del Silencio de Dios

Usamos esta versión de las oraciones.

  1. En el primer misterio del silencio contemplamos que del costado de Cristo en la Cruz brotaron sangre y agua.
  2. En el segundo misterio del silencio contemplamos el valor de aquellos que no eran apóstoles y sí permanecieron junto a la Cruz y cuidaron del cuerpo de Cristo muerto.
  3. En el tercer misterio del silencio contemplamos a Jesucristo, puesto en un sepulcro nuevo.
  4. En el cuarto misterio del silencio contemplamos a Jesús, que baja hasta el fondo del reino de la muerte, para que los justos que de antiguo esperaron en él encuentren a su Redentor.
  5. En el quinto misterio del silencio contemplamos el anonadamiento de Cristo, que siendo Hijo aprendió sufriendo a obedecer.
  6. En el sexto misterio del silencio contemplamos la soledad llena de fe de la Santísima Virgen María.
  7. En el séptimo misterio del silencio contemplamos la inmensa compasión de Dios Padre, que tanto amó al mundo que le dio a su único Hijo para que todo el que cree en él no perezca.

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Este es un ejercicio privado de devoción “ad experimentum” en proceso de aprobación oficial. Puede divulgarse en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios siempre que al mismo tiempo se haga la presente advertencia.]

Breve ordo para la semana del 17 al 23 de Diciembre de 2017

Homilías breves para esta semana:
https://www.youtube.com/playlist?list=PLRmr1_QLb8pdpmeJrt6obPYiQZ1rhwe7H


Lectura Espiritual para esta semana:


Liturgia de las Horas para esta semana:

17 de Diciembre de 2017: Domingo III de Adviento, ciclo B

Lunes 18:

Martes 19:

Miércoles 20:

Jueves 21:

Viernes 22:

Sábado 23:



¿Qué clase de trato debe haber entre creyentes y no creyentes?

A los fieles se les prohibe el trato con alguna persona por dos razones: la primera, en castigo de aquel a quien se le sustrae la comunicación con los fieles; la segunda, por precaución hacia quienes se les prohibe el trato con ella. Ambas razones pueden deducirse de las palabras del Apóstol. Efectivamente, después de proferir la sentencia de excomunión, da como razón la siguiente: ¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa? (1 Cor 5,6). Y más abajo da otra razón por parte de la pena inferida por la sentencia de la Iglesia: ¿No es a los de dentro a quienes vosotros juzgáis? (1 Cor 5,12).

Si se trata, pues, del primer aspecto, no prohibe la Iglesia el trato de los fieles con los infieles que no abrazaron nunca la fe cristiana, es decir, los paganos o los judíos. La Iglesia, en efecto, no tiene competencia para juzgar a éstos en el plano espiritual, sino temporal, como en el caso de que, morando entre cristianos, cometan una falta y sean castigados con pena temporal por los fieles. De este modo, es decir, como pena, prohibe la Iglesia a los fieles el trato con los infieles que se apartan de la fe recibida, sea corrompiéndola, como los herejes, sea abandonándola totalmente, como los apóstatas. Contra unos y otros, en efecto, dicta la Iglesia sentencia de excomunión.

En cuanto al segundo título, hay que distinguir, de acuerdo con las condiciones diversas de personas, ocupaciones y tiempos. Si se trata, efectivamente, de cristianos firmes en la fe, hasta el punto de que de su comunicación con los infieles se pueda esperar más bien la conversión de éstos que el alejamiento de aquéllos de la fe, no debe impedírseles el comunicar con los infieles que nunca recibieron la fe, es decir, con los paganos y judíos, sobre todo cuando la necesidad apremia. Si, por el contrario, se trata de fieles sencillos y débiles en la fe, cuya perversión se pueda temer como probable, se les debe prohibir el trato con los infieles; sobre todo se les debe prohibir que tengan con ellos una familiaridad excesiva y una comunicación innecesaria. (S. Th., II-II, q.10, a.9, resp.)


[Estos fragmentos han sido tomados de la Suma Teológica de Santo Tomás, en la segunda sección de la segunda parte. Pueden leerse en orden los fragmentos publicados haciendo clic aquí.]

LA GRACIA del Domingo 17 de Diciembre de 2017

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO, CICLO B

Para la misión la Iglesia necesita personas que sean voz que anuncien la Palabra, prediquen el arrepentimiento y luego anuncien la gracia de la conversión y la vida nueva.

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ROSARIO de las Semanas 20171215

#RosarioFrayNelson para el Viernes:
Contemplamos los Misterios de la Dolorosa Pasión

Usamos esta versión de las oraciones.

  1. En el primer misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús, que vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron.
  2. En el segundo misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos la agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní intercediendo por nosotros los pecadores.
  3. En el tercer misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús, juzgado por el sanedrín, y luego por la autoridad romana, y así condenado a muerte.
  4. En el cuarto misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos la flagelación de Nuestro Señor Jesucristo, porque sus heridas nos han curado.
  5. En el quinto misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús coronado de espinas: Rey humilde y Príncipe de Paz.
  6. En el sexto misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús que carga con su cruz.
  7. En el séptimo misterio de la Dolorosa Pasión contemplamos a Jesús que muere en la Cruz.

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Este es un ejercicio privado de devoción “ad experimentum” en proceso de aprobación oficial. Puede divulgarse en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios siempre que al mismo tiempo se haga la presente advertencia.]