Segundas #VisperasFrayNelson para el Domingo II de Adviento
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Alimento del Alma: Textos, Homilias, Conferencias de Fray Nelson Medina, O.P.
Segundas #VisperasFrayNelson para el Domingo II de Adviento
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Fr. Nelson Medina, O.P. lee contigo el texto completo de la Sagrada Escritura – Día 100 de 365
Deuteronomio 28,47–29,28
Salmo 101
Hechos 28
Lo que se ha publicado de esta serie de lectura de la Biblia.
Formación católica todos los días: amigos@fraynelson.com
Predicación y más oración: https://fraynelson.com/blog
Seguimos el texto publicado en la página web del Vaticano.
#RosarioFrayNelson para el Domingo:
Contemplamos los Misterios de la Gloria del Señor
Usamos esta versión de las oraciones.
[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Este es un ejercicio privado de devoción “ad experimentum” en proceso de aprobación oficial. Puede divulgarse en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios siempre que al mismo tiempo se haga la presente advertencia.]
#LaudesFrayNelson para el Domingo II de Adviento
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LECTURA ESPIRITUAL.
#LectioFrayNelson para la Domingo II de Adviento
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Las principales virtudes del cristiano son la caridad, la esperanza, la oración y la fe.
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“Del 6 al 12 de diciembre estará en los Cinemark de 14 ciudades la producción del español Juan Manuel Cotelo, cuya idea nació en Colombia en 2014 con la petición de ex jefes paramilitares de pedir perdón en público a las víctimas y se esparció con testimonios de reconciliación de Francia, España, Irlanda, México y Ruanda…”
Haz clic aquí!
Homilías breves para esta semana:
https://www.youtube.com/playlist?list=PLRmr1_QLb8pfEX-f2zvz5sWWGGM4ZiQZR
Lectura Espiritual para esta semana:
Liturgia de las Horas para esta semana:
9 de Diciembre de 2018: Domingo II de Adviento, ciclo C
Lunes 10:
Martes 11:
Miércoles 12: Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe
Jueves 13: Memoria de Santa Lucía, virgen y mártir
Viernes 14: Memoria de San Juan de la Cruz, presbítero y doctor de la Iglesia
Sábado 15:

Los cristianos tenemos muchas razones para la alegría. La liturgia del Adviento nos las recuerda una y otra vez, ante el peligro de que los agobios de nuestra vida nos impidan disfrutar de ellas: “(…) cuando salimos animosos al encuentro de tu Hijo, no permitas que lo impidan los afanes de este mundo” (Oración colecta, Domingo II de Adviento), “(…) concédenos llegar a la Navidad -fiesta de gozo y salvación- y poder celebrarla con alegría desbordante” (Oración colecta, Domingo III de Adviento).
Ciertamente, la alegría es fruto de una Buena Noticia, pero no puede ser alcanzada sin librar antes una importante batalla interior. La alegría no es un estado anímico que nos sobreviene y nos abandona caprichosamente, sino que es un hábito que se adquiere con voluntad y perseverancia. Es el fruto del ejercicio de la penitencia interior, que nos lleva a mortificar tantas tristezas inconsistentes que pretenden imponerse a las razones para el gozo interior. Aunque nos puedan parecer incompatibles estos dos conceptos, no dudemos de que la “alegría” es la mejor “penitencia”. Más aún, hemos de desconfiar de las penitencias que no nos lleven a superar nuestras tristezas y amarguras. La penitencia más perfecta es aquella por la que le ofrecemos a Dios y a nuestro prójimo una sonrisa transparente y perseverante, que solamente puede brotar de un corazón enamorado y agradecido.
Para resolver esta aparente paradoja, tal vez debamos redescubrir el auténtico sentido de la “penitencia”, es decir, su sentido teológico. Decía Santo Tomás de Aquino en la Suma Teológica, que “la penitencia realiza la destrucción del pecado pasado”. No olvidemos que la tristeza se introdujo en nosotros como fruto del pecado; y que éste no será plenamente vencido hasta que no rescatemos la alegría. Rescatamos la alegría, sólo cuando hemos vencido el pecado.
Primeras #VisperasFrayNelson para el Domingo II de Adviento
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#RosarioFrayNelson para el Sábado:
Contemplamos los Misterios del Silencio de Dios
Usamos esta versión de las oraciones.
[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Este es un ejercicio privado de devoción “ad experimentum” en proceso de aprobación oficial. Puede divulgarse en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios siempre que al mismo tiempo se haga la presente advertencia.]
Fr. Nelson Medina, O.P. lee contigo el texto completo de la Sagrada Escritura – Día 099 de 365
Deuteronomio 27,1–28,46
Salmo 100
Hechos 27,27-44
Lo que se ha publicado de esta serie de lectura de la Biblia.
Formación católica todos los días: amigos@fraynelson.com
Predicación y más oración: https://fraynelson.com/blog
Seguimos el texto publicado en la página web del Vaticano.
Bajo algunos aspectos, el crecimiento de la caridad puede ser comparado con el crecimiento corporal del hombre. Este, aunque se pueden distinguir muchos grados, presenta, no obstante, determinados períodos muy bien determinados, caracterizados por las distintas actividades o aficiones hacia las que es impulsado el hombre a medida que va creciendo. Así, existe la edad infantil, antes de llegar al uso de la razón. Viene después un segundo estado, que corresponde al momento en que comienza a hablar y a razonar. Luego, un tercer estado, el de la pubertad, cuando el hombre es apto para engendrar. Y así, desde ese momento hasta que logra su desarrollo perfecto.
De forma semejante, en la caridad se distinguen también diversos grados según las preocupaciones (dominantes) que impone al hombre con su aumento. En primer lugar, la preocupación primordial del hombre debe ser apartarse del pecado y resistir a las concupiscencias que le mueven en sentido contrario al de la caridad. Es la ocupación de los principiantes, cuya caridad se debe nutrir y fomentar para que no se pierda. Después de ésta viene una segunda preocupación, que es trabajar principalmente para progresar en el bien. Esta preocupación es la propia de los aprovechados, que se esfuerzan principalmente en robustecer la caridad por el crecimiento. Llega, por fin, un tercer grado en el que la preocupación del hombre va encaminada principalmente a unirse con Dios y a gozar de El. Es el grado de los perfectos, los cuales desean morir y estar con Cristo. Es en síntesis lo que vemos en el movimiento corporal, en el que distinguimos tres momentos: primero, arrancar del punto de partida; segundo, acercamiento al término; finalmente, descansar en él. (S. Th., II-II, q.24, a.9, resp.)
[Estos fragmentos han sido tomados de la Suma Teológica de Santo Tomás, en la segunda sección de la segunda parte. Pueden leerse en orden los fragmentos publicados haciendo clic aquí.]