Cuando Dios no responde a nuestras expectativas es porque sus planes son mejores.
[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Ayúdanos a divulgar este archivo de audio en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios.]

Alimento del Alma: Textos, Homilias, Conferencias de Fray Nelson Medina, O.P.
Cuando Dios no responde a nuestras expectativas es porque sus planes son mejores.
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“La idea se ha difundido tanto entre el pueblo católico, que muchos quedaron perplejos cuando el Papa Benedicto XVI afirmó que el mundo podría ser castigado por su alejamiento de Dios en su homilía durante la inauguración de la XII Asamblea Ordinaria del Sínodo de Obispos el 5 de Octubre del 2008[1]. El Papa sin embargo no decía nada nuevo, pues la noción de que Dios puede castigar es constante en el Magisterio de sus predecesores y el Magisterio de la Iglesia Universal de todos los tiempos…”
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Pregúntate muchas veces al día: ¿hago en este momento lo que debo hacer?
Jesús, lo que tú “quieras”… yo lo amo.
Escalones: Resignarse con la Voluntad de Dios: Conformarse con la Voluntad de Dios: Querer la Voluntad de Dios: Amar la Voluntad de Dios.
Señor, si es tu Voluntad, haz de mi pobre carne un Crucifijo.
No caigas en un círculo vicioso: tú piensas: cuando se arregle esto así o del otro modo seré muy generoso con mi Dios. ¿Acaso Jesús no estará esperando que seas generoso sin reservas para arreglar El las cosas mejor de lo que imaginas? Propósito firme, lógica consecuencia: en cada instante de cada día trataré de cumplir con generosidad la Voluntad de Dios.
Es cuestión de segundos… Piensa antes de comenzar cualquier negocio: ¿Qué quiere Dios de mí en este asunto? Y, con la gracia divina, ¡hazlo!
La aceptación rendida de la Voluntad de Dios trae necesariamente el gozo y la paz: la felicidad en la Cruz. -Entonces se ve que el yugo de Cristo es suave y que su carga no es pesada.
Un razonamiento que lleva a la paz y que el Espíritu Santo da hecho a los que quieren la Voluntad de Dios: “Dominus regit me, et nihil mihi deerit” -el Señor me gobierna, nada me faltará. ¿Qué puede inquietar a un alma que repita de verdad esas palabras?
No dudes: deja que salga del corazón a los labios un “Fiat” -¡hágase!… -que sea la coronación del sacrificio.
El abandono en la Voluntad de Dios es el secreto para ser feliz en la tierra. -Di, pues: “meus cibus est, ut faciam voluntatem ejus” -mi alimento es hacer su Voluntad.
Esta es la llave para abrir la puerta y entrar en el Reino de los Cielos: “qui facit voluntatem Patris mei qui in coelis est, ipse intrabit in regnum coelorum” -el que hace la voluntad de mi Padre…, ¡ése entrará!
De que tú y yo nos portemos como Dios quiere -no lo olvides- dependen muchas cosas.
Nosotros somos piedras, sillares, que se mueven, que sienten, que tienen una libérrima voluntad. Dios mismo es el cantero que nos quita las esquinas, arreglándonos, modificándonos, según El desea, a golpe de martillo y de cincel. No queramos apartarnos, no queramos esquivar su Voluntad, porque, de cualquier modo, no podremos evitar los golpes. -Sufriremos más e inútilmente, y, en lugar de la piedra pulida y dispuesta para edificar, seremos un montón informe de grava que pisarán las gentes con desprecio.
¿Resignación?… ¿Conformidad?… No basta ¡Hay que querer la Voluntad de Dios!
La bendición del Libro de los Números nos da claras indicaciones sobre cómo ponerse en la ruta de la Voluntad de Dios.
[Predicación en la Parroquia de San Antonio, en San Antonio, Paraguay.]
La dimensión real de Cristo en tu corazón se mide por la importancia de su voluntad en tu vida.
Si la voluntad de Dios está aconteciendo en nosotros se nos puede llamar cristianos; y si no, no.
Dios nuestro Padre nos dará las “cosas buenas” que le pidamos, pero ¿cuáles son ellas?
Es arduo divisar la voluntad de Dios cuando la arrogancia se impone y triunfa. Pero una mirada sapiencial, como la de María, ve siempre más allá.
El cumplimiento “extrínseco” de la voluntad divina consiste en violentarse; el cumplimiento “intrínseco” empieza en descubrir esa voluntad ya presente en el hecho mismo de que existimos.
Lo que nos hace verdaderamente gratos ante el Señor no es lo que él hace a través de nosotros sino en nosotros, es decir: la manera como nos rendimos a Él.
El “quiero” de Cristo expresa el “quiero” mismo de Dios, al que hemos de acercarnos con humilde confianza.
David no contaba ante los ojos de los hombres. Dios, en cambio, había puesto su mirada en él, lo mismo que David había aprendido a fiarse de Dios.
Lo que interesa ante Dios no es cuánto trabajo me cuesta algo, o si es duro para mí, sino qué tan dócil soy a su Palabra y voluntad.
Escuela de Vida Interior, Tema 10: Cerramos el primer ciclo de la Escuela mirando qué implica entrar en el plan de Dios.
Los fundamentos son tres: (1) Aprender a invocar el Santo Nombre de Dios, es decir, jamás volver a excluirlo de nuestras decisiones importantes. (2) Arrepentirnos de corazón, sabiendo que la experiencia del arrepentimiento es hermana de la experiencia de la gracia perdonadora y restauradora de Dios. (3)
Sobre ese cimiento es preciso avanzar en dos líneas: el cultivo de la inteligencia, que implica formación, y el cultivo de la voluntad, que implica piedad y virtud.
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Este tema pertenece al Capítulo 01 de la Escuela de Vida Interior; la serie completa de los diez temas de este Capítulo 01 está aquí:
La serie de TODOS los temas de esta Escuela de Vida Interior está aquí: