Una oración a San José en horas de tribulación

Bienaventurado San José,
acudimos en nuestra tribulación;
y, después de invocar
el auxilio de vuestra Santísima Esposa,
solicitamos también
confiadamente vuestro patrocinio.

Por aquella caridad que
con la Inmaculada Virgen María,
Madre de Dios, os tuvo unido,
y por el paterno amor
con que abrazasteis al Niño Jesús,
humildemente os suplicamos
volváis benigno los ojos
a la herencia que
con su Sangre adquirió Jesucristo,
y con vuestro poder
y auxilio socorráis nuestras necesidades.

Proteged, oh providentísimo
Custodio de la Sagrada Familia,
la escogida descendencia de Jesucristo;
apartad de nosotros
toda mancha de error y corrupción;
asistidnos propicio, desde el Cielo,
fortísimo libertador nuestro
en esta lucha
con el poder de las tinieblas;
y, como en otro tiempo
librásteis al Niño Jesús
del inminente peligro de su vida,
así, ahora, defended
la Iglesia Santa de Dios
de las asechanzas de sus enemigos
y de toda adversidad,
y a cada uno de nosotros
protegednos con perpetuo patrocinio,
para que, a ejemplo vuestro
y sostenidos por vuestro auxilio,
podamos santamente vivir
y piadosamente morir
y alcanzar en el Cielo
la eterna felicidad.

Amén

LA GRACIA 2022/03/19 En Cuaresma San José nos acompaña

SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

En Cuaresma buscamos: purificar el corazón y en San José vemos como el suyo es puro, rectificar la intención y vemos su ejemplo, amar al prójimo y vemos que él vivió en caridad y servicio, reconstruir nuestra relación con Dios y encontramos en San José silencio y amor.

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La única aparición de San José reconocida por la Iglesia

“El 7 de junio de 1660, un día de mucho calor, un joven pastor de Cotignac, Gaspard Ricard, conducía sus ovejas por la ladera este del monte Bessillon. Sediento, se tumbó para descansar en el suelo pedregoso. Se sorprendió de repente al ver cerca de él a un hombre de imponente estatura que señalaba hacia una roca y le decía: “léu siéu Joúsé; enlevo-lou e béuras”; o sea, “Yo soy José; levántala y beberás”. Era una piedra grande, ocho hombres apenas podrían moverla; ¿cómo iba él a levantarla? Gaspard no se movió, pero San José repitió la orden. El pastor obedeció, desplazó la roca, y encontró debajo agua fresca que empezó a manar. Bebió y, cuando se levantó, la aparición ya había desaparecido. Fue corriendo al pueblo a dar la noticia, y al llegar los curiosos al lugar, pudieron comprobar que fluía agua en abundancia en un sitio donde nunca había habido un manantial…”

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Del amor al bendito Patriarca San José

José: no se puede amar a Jesús y a María sin amar al Santo Patriarca.

Mira cuántos motivos para venerar a San José y para aprender de su vida: fue un varón fuerte en la fe…; sacó adelante a su familia -a Jesús y a María-, con su trabajo esforzado…; guardó la pureza de la Virgen, que era su Esposa…; y respetó -¡amó!- la libertad de Dios, que hizo la elección, no sólo de la Virgen como Madre, sino también de él como Esposo de Santa María.

San José, Padre y Señor nuestro, castísimo, limpísimo, que has merecido llevar a Jesús Niño en tus brazos, y lavarle y abrazarle: enséñanos a tratar a nuestro Dios, a ser limpios, dignos de ser otros Cristos. Y ayúdanos a hacer y a enseñar, como Cristo, los caminos divinos -ocultos y luminosos-, diciendo a los hombres que pueden, en la tierra, tener de continuo una eficacia espiritual extraordinaria.

Quiere mucho a San José, quiérele con toda tu alma, porque es la persona que, con Jesús, más ha amado a Santa María y el que más ha tratado a Dios: el que más le ha amado, después de nuestra Madre. -Se merece tu cariño, y te conviene tratarle, porque es Maestro de vida interior, y puede mucho ante el Señor y ante la Madre de Dios.

Más pensamientos de San Josemaría.

San José, un hombre de silencio interior

“Si yo en este momento me encontrara ante San José, ¿ante quién estaría? Se me ocurren algunas cosas; por supuesto, nada exhaustivo. Lo primero: ante un hombre sereno, un hombre enteramente pacificado por la gracia; sin sobresaltos, sin gestos duros, sin nada no redimido, sin tensiones, sin conflictos internos…”

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San José, un hombre de silencio interior

“San José me da una palabra que nace de su silencio interior, una palabra cargada de gracia, portadora de vida, que realmente me llega, que lo que yo buscaba él me lo dice, y que eso que él me dice desde fuera yo veo interiormente que sí, que realmente me toca (como lo que dice San Agustín en De Magistro, en plan platónico: “conocer es recordar”). Como es santo, me dice lo que está en mí no explícito, lo que mi alma busca sin saberlo. Dicen que San Juan de Ávila cuando predicaba tocaba a la gente de tal manera que algunos salían gritando. Les llegaba al interior,porque rezaba, porque ayunaba y porque era un hombre santo, y, por eso mismo, la palabra de verdad del Espíritu Santo le era conocida…”

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El Papa añade siete nuevas invocaciones a las «Letanías de San José»

“La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha anunciado hoy, 1 de mayo, festividad de san José obrero, la actualización de las letanías dedicadas a San José. Con ocasión del 150º aniversario de la proclamación de San José como patrono de la Iglesia universal, el Papa Francisco ha ordenado la incorporación a las Letanías de San José de siete nuevas invocaciones…”

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LA GRACIA 2021/05/01 Dar sustento económico, moral y emocional a los hijos

MEMORIA SAN JOSÉ OBRERO

 

Los padres de familia no solo deben dar el sustento económico a sus hijos, sino también el moral inculcando principios que fundamenten la vida y el emocional que les dé estabilidad.

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¿Cómo se puede obtener la indulgencia en este Año de San José?

Pregunta motivada por una encuesta realizada en nuestra página web (los resultados están en este enlace): ¿Cómo obtener la indulgencia en este Año de San José? Lo que sigue es la información oficial del Vaticano:

San José, un “tesoro” que la Iglesia sigue descubriendo. Es la bella imagen contenida en el Decreto de la Penitenciaría Apostólica, firmado por el Cardenal Mauro Piacenza, en el que se perfila la figura del “custodio de Jesús”. El Papa Francisco le dedicó un año especial, 150 años después de su proclamación como Patrono de la Iglesia universal. De ahí la decisión de la Penitenciaría, de acuerdo con la voluntad del Papa, de conceder la Indulgencia Plenaria hasta el 8 de diciembre de 2021 en las condiciones habituales: confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Papa.

Meditar sobre San José

Los fieles, al participar en el Año de San José “con un alma despojada de todo pecado”, podrán obtener la Indulgencia a través de diversos métodos que la Penitenciaría enumera en el Decreto.

Quien medite “por lo menos 30 minutos la oración del Padre Nuestro”, o participe en un retiro espiritual incluso por un día “que prevea una meditación sobre San José” podrá beneficiarse de este don especial. “San José, auténtico hombre de fe, nos invita – se lee en el decreto – a redescubrir nuestra relación filial con el Padre, a renovar la fidelidad a la oración, a ponerse en escucha y a corresponder con profundo discernimiento a la voluntad de Dios.

Misericordia en el nombre del “hombre justo”

La indulgencia podrá obtenerse realizando “una obra de misericordia corporal o espiritual”, siguiendo el ejemplo de San José, “depositario del misterio de Dios”, que “nos impulsa a redescubrir el valor del silencio, la prudencia y la lealtad en el cumplimiento de nuestros deberes”. La virtud de la justicia, practicada por José, es “ley de misericordia” y es “la misericordia de Dios que lleva a cumplimiento la verdadera justicia”.

Oración en familia

Recitar el Rosario en familia y entre novios es una de las formas de obtener este don. San José fue el esposo de María, padre de Jesús y custodio de la familia de Nazaret, donde floreció su vocación. De ahí la invitación de la Penitenciaría Apostólica a las familias cristianas a recrear “el mismo ambiente de íntima comunión, de amor y de oración que se vivía en la Sagrada Familia”.

Por un trabajo digno

Quien mire con confianza al “artesano de Nazaret” para encontrar un trabajo y para que este sea digno para todos, podrá obtener la Indulgencia Plenaria, extendida también a quien “confiará cotidianamente la propia actividad a la protección de San José”. Precisamente el 1 de mayo de 1955, Pío XII había instituido la fiesta del santo “con la intención de que la dignidad del trabajo sea reconocida por todos, y que esta inspire la vida social y las leyes, fundadas en el reparto equitativo de los derechos y deberes”.

Una oración por la Iglesia que sufre

El Decreto de la Penitenciaría Apostólica prevé la indulgencia “a los fieles que recitarán las Letanías a San José (para la tradición latina), o el Akathistos a San José, en su totalidad o al menos en parte (para la tradición bizantina), o alguna otra oración a San José, propia de las otras tradiciones litúrgicas”. Oraciones que estén así a favor “de la Iglesia perseguida ad intra y ad extra y para el alivio de todos los cristianos que padecen toda forma de persecución” porque, se lee en el texto, “la huida de la Sagrada Familia a Egipto nos muestra que Dios está allí donde el hombre está en peligro, allí donde el hombre sufre, allí donde escapa, donde experimenta el rechazo y el abandono”.

Un santo universal

Otras ocasiones para obtener la Indulgencia Plenaria son “cualquier oración o acto de piedad legítimamente aprobado en honor de San José” como por ejemplo, explica la Penitenciaria, “A ti, oh Bienaventurado José”, especialmente “en las fiestas del 19 de marzo y del 1 de mayo, en la fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, en el domingo de San José (según la tradición bizantina), el 19 de cada mes, y cada miércoles, día dedicado a la memoria del Santo según la tradición latina”.

En el decreto se recuerda la universalidad del patronato de José en la Iglesia, reportando las palabras de Santa Teresa de Ávila que lo consideraba, más que otros santos, capaz de socorrer en muchas necesidades. “Una renovada actualidad para la Iglesia de nuestro tiempo, en relación al nuevo milenio cristiano” es lo que San Juan Pablo II evidenciaba sobre la figura de José.

Consuelo en pandemia

Es particular la atención a los que sufren en esta emergencia causada por el coronavirus. El Decreto establece que “el don de la Indulgencia Plenaria se extiende particularmente a los ancianos, los enfermos, los agonizantes y todos aquellos que por legítimos motivos no pueden salir de su casa”. Los que reciten “un acto de piedad en honor a San José ofreciendo con confianza a Dios las penas y las dificultades de su vida” podrán recibir este don “con un ánimo desprendido de todo pecado y con la intención de cumplir, lo antes posible, las tres condiciones habituales, en su propia casa o dondequiera que el impedimento les retenga”.

San José: la devoción que más recomendaba Santa Teresa

“San José es un santo de casa. Así lo sentimos muchos. La devoción que le tenemos por ser padre de Jesús y esposo de María exhala esa fragancia propia del hogar. Su figura, incansablemente representada por innumerables artistas a lo largo de los siglos en iconos, pinturas, estatuas… ha servido para profundizar en su personalidad, misión y mediación, lo que ha propiciado el aumento de su devoción. Esto ha hecho que su patronazgo abarque muchos campos, siendo así no solo patrón universal de la Iglesia, sino también de los padres de familia, del trabajo, de la buena muerte, así como protector de muchas instituciones, ciudades, congregaciones, hermandades…”

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LA GRACIA 2021/03/19 La obediencia y el liderazgo de San José

SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA

Una obediencia sin liderazgo ni iniciativa se convierte en pasividad y derrota; el liderazgo sin obediencia ni escucha se convierte en tiranía y en capricho.

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Día de San José

Es el día de San José en el primer año de San José que celebra nuestra Iglesia Católica, por iniciativa del Papa Francisco. Te invito a celebrarlo escuchando el texto íntegro de la Encíclica Patris corde en este enlace.

¡Feliz día de San José!