La estrella de Belén

Padre Medina: Mucho se habló sobre la estrella de Belén, para referirse a la conjunción visual de los planetas Júpiter y Saturno, en diciembre pasado. Pero ya hablando seriamente y con Biblia en mano, ¿qué se puede decir de la Estrella de la que hablan los Evangelios? — L.J.

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Comenta el periódico ABC, en un artículo dedicado al asunto:

Desde un punto de vista puramente astronómico, existen cuatro posibilidades para explicar la estrella de Belén. La primera es que se tratara de un meteorito, pero es muy poco probable debido al hecho de que los meteoritos, que se convierten en una bola de fuego al entrar en la atmósfera, apenas si duran unos segundos antes de desaparecer, y la estrella de Belén brilló durante semanas enteras.

La segunda posibilidad es que fuera un cometa, objetos que, esta vez sí, pueden brillar en el cielo incluso durante meses. Sin embargo, el más espectacular de todos los cometas conocidos, el Halley, cuya órbita le trae cerca de la Tierra cada 76 años y que fue visto por última vez en 1986, fue visible en Judea durante los meses de agosto y septiembre del año 11 DC, lo que no coincide con las fechas del nacimiento de Jesús. Por supuesto, pudo tratarse de otro cometa, uno que pasó entonces y que por el momento no ha regresado, pero eso es algo de lo que nunca podremos estar seguros.

Además, en la antiguedad los cometas eran vistos como señales que anunciaban muerte y destrucción, y no como heraldos del nacimiento de un rey o de un dios. Los romanos, por ejemplo, marcaron la muerte del general Agrippa usando la aparición del Halley en el 11 DC.

Otra posible explicación, la tercera, es que lo que vieron los Magos fue la muerte violenta de una estrella. Y eso nos lleva a dos posibilidades diferentes: una nova o una supernova. En el primer caso, es la forma (una explosión termonuclear) en que una estrella se libera, de golpe, de una excesiva acumulación de hidrógeno en su superficie.

Es muy espectacular, si la estrella está lo suficientemente cerca, y su aparición tiene lugar de forma impredecible y en cualquier momento. Las más brillantes aparecen de repente, sin previo aviso, como una nueva y espectacular luz en el cielo. Su brillo, tras algunos días, o incluso semanas, se va atenuando hasta desaparecer por completo.

Como media, se produce una nova visible desde nuestro planeta una vez cada veinte años (la última fue en el año 1975), por lo que nada impide que fuera éste, y no otro, el fenómeno visto en Judea or los tres Magos de Oriente.

Mucho más espectacular, aunque menos frecuente de ver, es una supernova, la explosión catastrófica de toda una estrella que llega a su final y cuyo brillo eclipsa incluso al de toda la galaxia que la contiene. En el momento de la explosion, una supernova puede ser vista incluso a plena luz del día, y su brillo más intenso puede durar meses antes de empezar a decrecer.

Durante los últimos mil años, la Humanidad ha sido testigo de cuatro supernovas, en los años 1006, 1054, 1572 y 1604. En todos los casos, los cronistas de cada época se refirieron profusamente al fenómeno. Los chinos, por ejemplo, refieren que la supernova del año 1054 fue visible durante dos meses incluso a plena luz del día.

La pega es que no existe en la época del nacimiento de Jesús ninguna referencia definitiva sobre la súbita aparición de una luz especialmente intensa en el cielo. Si sucedió, nadie, en ninguna cultura, documentó el hecho, lo cual parece indicar que debemos buscar la solución en alguna otra parte. Algunos textos chinos hablan de una posible nova en la primavera del año 5 DC, pero se refieren a ella como a un fenómeno de poca importancia y de escasa, o ninguna, espectacularidad.

La última (y quizá la más probable) explicación es la posibilidad de que los tres Magos fueran testigos de una conjunción planetaria especialmente brillante, tanto como para hacerles creer que se trataba de una nueva estrella. Pero ¿Hubo alguna conjunción planetaria de este tipo entre los años 7 y 2 AC? La respuesta es que sí. Los astrónomos han determinado que, en ese intervalo temporal, se produjeron varios fenómenos planetarios que podrían haber sido interpretados como la estrella de Belén.

El primero de ellos fue en el año 6 AC, se produjo entre los planetas Marte, Júpiter y Saturno y sucedió en la constelación de Piscis. Los tres mundos formaron una brillante figura geométrica en el cielo que debió de ser de gran belleza y capaz de llamar la atención de cualquiera. Otra posibilidad es la “triple conjunción” de Júpiter y Saturno entre los meses de mayo y diciembre del año 7 AC. Los “pasos” de Júpiter sobre Saturno se produjeron el 29 de mayo, el 30 de septiembre y el 5 de diciembre de ese año.

No cabe duda de que todos estos eventos fueron perfectamente visibles, ya que sucedieron en la cara nocturna de la Tierra. Los dos planetas, además, brillaron el uno muy cerca del otro durante ocho largos meses, el tiempo que se estima necesario para que los Reyes Magos cubrieran los cerca de mil km. de distancia entre Babilonia y Judea.

Sin embargo, la que seguramente fue la más brillante de las conjunciones planetarias de esa época fue la que se produjo entre Venus y Júpiter en la constelación de Leo el 12 de agosto del año 3 AC.

Los dos planetas brillaron ese día extraordinariamente cerca el uno del otro. Y cuando Venus se retiró, Júpiter permaneció junto a Leo por lo menos durante diez meses más, sumando su brillo al de la estrella. Si el encuentro de los tres Reyes Magos con Herodes se produjo durante la primavera del 2 AC, las fechas encajarían a la perfección. De hecho, tras su primer encuentro y después de que Júpiter y Leo siguieran brillando juntos en el cielo, Venus regresó a la zona y se alineó con Júpiter en junio del 2 AC. El día 17 de ese mes los brillos de los dos planetas fueron tan intensos que llegaron a confundirse.

Venus y Júpiter bajaron juntos y lentamente hacia el horizonte a medida que sus brillos se iban haciendo uno. Hacia las ocho y media de la tarde, hora local de Jerusalén, prácticamente se habían fundido en un único y luminoso astro. En un tiempo en el que no había instrumentos de observación, ni gafas de sol, es muy probable que los observadores no fueran capaces de distinguir los dos objetos individuales y que solo percibieran un único y brillante destello sobre los cielos de Judea.

¿Fue esto lo que vieron los Reyes Magos? Para la Ciencia es difícil asegurarlo. Lo único cierto es que esas alineaciones se produjeron, y que fueron claramente visibles en una época que coincide con la del relato bíblico. Más allá de eso, no existen certezas absolutas. Cada uno es libre, pues, de sacar sus propias conclusiones.

La celebración de Navidad es hoy un acto de resistencia a la secularización

“En su Mensaje de Navidad, el Patriarca Ecuménico de Constantinopla recuerda el significado de la encarnación de un Dios que no hace desaparecer las adversidades sino que hace al hombre más verdadero. Intenso fue el pensamiento dedicado a los que sufren por el coronavirus, así como profunda fue la analogía entre el personal médico y el clero: sus “camisas” son a la vez símbolos de sacrificio y espíritu de servicio. El mensaje de Navidad del Patriarca Ecuménico de Constantinopla Bartolomé I se inspiró en la consideración del contexto pandémico en el que vivimos y las consecuencias de las restricciones sanitarias también en la vida eclesiástica…”

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¿Es cierto que otros dioses paganos nacieron el 25 de Diciembre?

“Hace unos años en el 2007 un video llamado “Zeitgeist” se puso de moda, es un video New Age, donde se critica duramente al cristianismo, y en concreto se afirma que Cristo es una copia de dioses paganos, negando incluso la existencia histórica de Jesús. En este video se afirma que la fecha del 25 de diciembre es una fecha en la que nacieron diversas deidades paganas. De esto se han aprovechado muchos ateos y anticatólicos para denigrar la Navidad. Vamos a dar una breve respuesta a todo esto en este artículo…”

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Dios nació niño para alentarnos a cuidar de los demás

Palabras del Papa Francisco en su homilía de Navidad:

“Dios nació niño para alentarnos a cuidar de los demás. Su llanto tierno nos hace comprender lo inútiles que son nuestros muchos caprichos. Su amor indefenso, que nos desarma, nos recuerda que el tiempo que tenemos no es para autocompadecernos, sino para consolar las lágrimas de los que sufren”, subraya Francisco, y añade: “Dios viene a habitar entre nosotros, pobre y necesitado, para decirnos que sirviendo a los pobres lo amaremos. Desde esta noche, como escribió una poetisa, «la residencia de Dios está junto a mí. La decoración es el amor» (E. Dickinson, Poems, XVII)”.

El Obispo de Roma concluyó la homilía uniendo su voz a la voz de tantas conciencias que esperan en el Niño Jesús: “Un hijo se nos ha dado. Eres tú, Jesús, el Hijo que me hace hijo. Me amas como soy, no como yo me sueño. Al abrazarte, Niño del pesebre, abrazo de nuevo mi vida. Acogiéndote, Pan de vida, también yo quiero entregar mi vida. Tú que me salvas, enséñame a servir. Tú que no me dejas solo, ayúdame a consolar a tus hermanos, porque porque sabes que a partir de esta noche, todos son mis hermanos.”.

NAVIDAD

Una reflexión de hace unos años…

Vino Cristo a esta tierra en medio de humillaciones y privaciones. Vive Cristo en esta tierra en los que hoy padecen privaciones y humillaciones, por razón de las guerras, las inundaciones, o sencillamente, la pobreza. Esas condiciones, a menudo durísimas, son los pesebres en que hoy quiere nacer Cristo. Ahí hemos de visitarlo, servirlo, darle nuestro sonrisa y nuestro amor. Sólo así tendremos FELIZ NAVIDAD.

LA GRACIA 2020/12/25 Una navidad atípica

SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Esta navidad atípica puede ser la navidad para decirle a Jesús: “Tú eres el Único, Tú eres mi regalo de navidad, Tú eres el don del Padre, hoy quiero recibirte y compartirte porque quiero ser navidad para mis hermanos”.

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Esa noche no se olvida (villancico)

ESA NOCHE NO SE OLVIDA

Esa noche no se olvida,
Yo jamás la olvidaré;
Esa noche no se olvida,
Esa noche, te diré:
Hubo canto y hubo risa,
Hubo llanto, amor y fe,
Cuando el ángel nos avisa
Que vayamos a Belén.

Esa noche no se olvida,
Yo jamás la olvidaré;
Esa noche no se olvida,
Esa noche, te diré:
Fuimos todos tan felices,
Nos echamos a correr;
Vimos a José y la Virgen
Y al Mesías de Israel.

Esa noche no se olvida,
Yo jamás la olvidaré;
Esa noche no se olvida,
Esa noche, te diré:
En lo alto de los cielos
Yo lo sé, yo lo escuché,
Tantos angeles tan buenos
Le cantaban a su Rey.

Esa noche no se olvida,
Yo jamás la olvidaré;
Esa noche no se olvida,
Esa noche, te diré:
Con el Cielo tan cerquita
Como nunca lo pensé,
Yo lloraba y me reía
Viendo a Dios también nacer.

Escúchalo aquí.

Origen de la Novena Tradicional del Niño Dios

Sé que en Colombia y otros países se suele rezar una Novena especial para Navidad. ¿Sabe usted de su origen, fray Nelson? Gracias! –H.G.

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No lo conocía, para ser sincero. Encontré esta información pública:

La Novena de Aguinaldos es una costumbre católica, arraigada en Colombia, Venezuela y Ecuador, relacionada con la festividad de Navidad. Es análoga a las Posadas que se celebran en México y América Central. Se trata de una oración rezada durante nueve días (novena) en la época previa a la Navidad (época de aguinaldos).

Más allá de la tradición católica, la novena de aguinaldos se ha convertido en un evento social, en el cual, en torno a la oración, se reúnen los miembros de la familia, los trabajadores en sus compañías y las comunidades en los parques o en los centros comerciales. Además, acompañan el evento con el canto de villancicos, y el compartir de aperitivos tradicionales para el tiempo de Navidad.

La novena fue originalmente creada por Fray Fernando de Jesús Larrea, franciscano nacido en Quito en 1700 quien después de su ordenación en 1725 fue predicador en Ecuador y Colombia. Fray Fernando la escribió por petición de la fundadora del Colegio de La Enseñanza en Bogotá doña Clemencia de Jesús Caycedo Vélez y fue publicada originalmente en 1743. Muchos años después una religiosa de La Enseñanza, la madre María Ignacia (nacida Bertilda Samper Acosta) la modificó y agregó los gozos (canciones).

El lenguaje es florido y arcaico, lo que ha motivado a varias versiones que pretenden modernizar el lenguaje. Son comunes las versiones en el que se reemplaza el voseo reverencial por el uso de tú, el cambio de padre putativo por padre adoptivo al referirse a José. Otras versiones incluyen cambios más drásticos en la modernización del lenguaje.

Una Navidad atípica

A estas alturas, todos sabemos lo que nos espera: una Navidad atípica. Muchas de nuestras tradiciones de comida, reuniones, compras o viajes no podrán tener lugar este año. En unos países más que en otros, pero la verdad es que las restricciones propias del tiempo de pandemia quedarán grabadas en el recuerdo de cientos de millones de personas.

La pregunta que nos compete como cristianos y católicos es: ¿Qué es aquello que nadie puede quitarnos de la Navidad? Y la respuesta es sencilla: JESÚS.

Hasta un cierto punto, el hecho de que tantos elementos “externos” se vean tan disminuidos este año puede ser la ocasión de que los rasgos más “internos” y propios de esta fecha sean resaltados en nuestros corazones y en nuestras familias.

La alternativa parece ser: lamentarnos o profundizar en nuestros corazones el sentido precioso y permanente que está en el centro de la Navidad: ¡Dios se hizo hombre!

«Este es mi Hijo amado»

“Con la fiesta del Bautismo del Señor cerramos el tiempo litúrgico de Navidad, un período en el que hemos celebrado ante todo la manifestación del Hijo de Dios como Salvador de los hombres, tanto de los pertenecientes al pueblo de Israel como de los gentiles…”

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El cuento de Navidad de Martin Scorsese

“Una película plagada de muertes termina con un Nacimiento. Y surge inevitable la asociación de ideas entre Míster Ebenezer Scrooge, el mezquino misántropo del Cuento de Navidad de Charles Dickens, y el funcionario del crimen encarnado por Robert De Niro en El irlandés, la última película de Martin Scorsese…”

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Si la Iglesia habla en contra de la magia, ¿por qué la devoción a los Reyes Magos?

Si la Iglesia habla en contra de la magia, ¿por qué la devoción a los Reyes Magos? — C.M.

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La palabra “mago” ha tenido diversos sentidos a lo largo de la historia. En el texto griego de San Mateo, a aquellos personajes se les llama “magoi,” que luego fueron traducidos al latín como “Magi” por la Biblia Vulgata.

Para nosotros un “mago” es una persona que realiza cosas asombrosas, de difícil explicación, que suponen alguna forma de truco, o de uso hábil de las manos, o del discurso que entretiene a un auditorio. Evidentemente los “magos” de los que habla la Biblia no eran esa clase de personas.

La misma Sagrada Escritura nos dice que eran personas que miraban los cielos y seguían el curso de las estrellas: algo así como una combinación de astrónomos estudiosos y de hábiles astrólogos, que creían que los destinos de la tierra estaban regidos o descritos por lo que se podía ver en los cielos.

Cuando la Iglesia habla en contra de las prácticas mágicas se refiere a algo totalmente distinto, es decir, el cultivo de la superstición, los agüeros, o peor aún: la invocación de fuerzas oscuras, como en el caso de la brujería.

Los “reyes magos” no eran entonces propiamente hechiceros, chamanes o magos en el sentido actual de la palabra. Parece que se trataba de gente de estudio, eran buscadores de la verdad, dispuestos a someterse a las penalidades de largos viajes y grandes incertidumbres por ser fieles a su búsqueda y su camino. Es llamativo por ejemplo que cuando llegan donde el Mesías no llegan a pedir sino a adorar y dar su tributo. En ese sentido, son un gran ejemplo para nosotros.

¿Cuándo termina la Navidad?

“Como indica CBCP News, el sacerdote dijo que la liturgia de la Iglesia señala que la Navidad no es solo un día, sino una temporada completa que dura desde la víspera de Navidad, el 24 de diciembre, hasta la fiesta del Bautismo del Señor (generalmente el domingo después de la Epifanía)…”

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