Tomar conciencia del tiempo presente

Cada día trae su propia carga de noticias, en su mayoría tristes o preocupantes. Lo que uno no suele hacer es “unir los puntos” y darse cuenta hacia dónde nos van llevando los hechos. No es un ejercicio amable pero hay que hacerlo. Cerrar los ojos sería desobedecer a Cristo, que nos ha ordenado estar atentos a los signos de los tiempos.

Sin pretensión de ser exhaustivos, presento aquí una selección de esas noticias que uno no hubiera deseado leer jamás. Las referencias en Internet son fáciles de encontrar:

* En Irak, niños decapitados y gente literalmente crucificada por el hecho de ser cristianos. A sangre y fuego los autores de esos crímenes declaran el comienzo de un califato y de un “Estado Islámico.”

* En la mayoritariamente católica Polonia, un médico es despedido por no practicar un aborto.

* En Canadá, un diario se ve obligado a pedir disculpas por haber publicado un artículo de opinión que presenta por qué la fe cristiana no es compatible con la práctica del homosexualismo.

* Estados Unidos aprueba una ley, contra la cual ciertamente hay demandas, que obliga a las instituciones católicas a pagar los anticonceptivos y abortos de sus empleados. De no hacerlo, tendrán que pagar altísimas multas.

* En Brasil, una notaria pública declara a un hombre legalmente casado con dos mujeres a la vez.

* En las escuelas públicas de Francia queda oficialmente prohibido a los niños hablar de su fe con otros niños.

* En Colombia se impone, a pesar de protestas, una muestra “cultural” que asocia visualmente el sexo de la mujer con custodias eucarísticas.

* En Italia, crece a ritmo vertiginoso el satanismo, y como no es de extrañarse, los casos genuinos de posesión diabólica.

* En buena parte del África sub-sahariana el hambre y la plaga se extienden. Nadie lleva cuenta exacta de los millones y millones de muertos, sobre todo niños.

* En Suiza crece el turismo del suicidio: gente que va a ese país con el único propósito de suicidarse supuestamente sin dolor y “legalmente,” después de pagar una buena cantidad de dinero.

* En Inglaterra, mucho más del 90% de los fetos con síndrome de Down son asesinados; un prestigioso divulgador de ciencia, Richard Dawkins, dice que ninguno de ellos debería vivir. Dawkins pertenece a la Asociación “Humanista” (atea) del Reino Unido.

* En España, no pasa en promedio un mes sin que suceda algún ataque, a menudo incendiario, contra alguna iglesia o monumento religioso.

* Es tan grave la restricción de compras y el desabastecimiento en Venezuela que el gobierno socialista ha decidido tomar las huellas digitales de los que compren, y llevar registro.

* Las políticas de evitar hijos han calado tan profundamente en el Japón que se habla ya de posible extinción de esa raza.

La lista podría continuar. Yo sólo repito una conclusión que dije en otra parte: los tiempos del heroísmo y de la santidad ya llegaron. Ténganlo presente todos, pero muy especialmente los que son o van a ser papás y mamás.

El sacramento del matrimonio

219 Los bautizados, por institución de Cristo, viven la realidad humana y original del matrimonio, en la forma sobrenatural del sacramento, signo e instrumento de Gracia. La historia de la salvación está atravesada por el tema de la alianza esponsal, expresión significativa de la comunión de amor entre Dios y los hombres y clave simbólica para comprender las etapas de la alianza entre Dios y su pueblo.485 El centro de la revelación del proyecto de amor divino es el don que Dios hace a la humanidad de su Hijo Jesucristo, « el Esposo que ama y se da como Salvador de la humanidad, uniéndola a sí como su cuerpo. El revela la verdad original del matrimonio, la verdad del “principio” (cf. Gn 2,24; Mt 19,5) y, liberando al hombre de la dureza del corazón, lo hace capaz de realizarla plenamente ».486 Del amor esponsal de Cristo por la Iglesia, cuya plenitud se manifiesta en la entrega consumada en la Cruz, brota la sacramentalidad del matrimonio, cuya Gracia conforma el amor de los esposos con el Amor de Cristo por la Iglesia. El matrimonio, en cuanto sacramento, es una alianza de un hombre y una mujer en el amor.487

220 El sacramento del matrimonio asume la realidad humana del amor conyugal con todas las implicaciones y « capacita y compromete a los esposos y a los padres cristianos a vivir su vocación de laicos, y, por consiguiente, a “buscar el Reino de Dios gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios” ».488 Íntimamente unida a la Iglesia por el vínculo sacramental que la hace Iglesia doméstica o pequeña Iglesia, la familia cristiana está llamada « a ser signo de unidad para el mundo y a ejercer de ese modo su función profética, dando testimonio del Reino y de la paz de Cristo, hacia el cual el mundo entero está en camino ».489

La caridad conyugal, que brota de la caridad misma de Cristo, ofrecida por medio del Sacramento, hace a los cónyuges cristianos testigos de una sociabilidad nueva, inspirada por el Evangelio y por el Misterio pascual. La dimensión natural de su amor es constantemente purificada, consolidada y elevada por la gracia sacramental. De esta manera, los cónyuges cristianos, además de ayudarse recíprocamente en el camino de la santificación, son en el mundo signo e instrumento de la caridad de Cristo. Con su misma vida, están llamados a ser testigos y anunciadores del sentido religioso del matrimonio, que la sociedad actual reconoce cada vez con mayor dificultad, especialmente cuando acepta visiones relativistas del mismo fundamento natural de la institución matrimonial.

NOTAS para esta sección

485Cf. Juan Pablo II, Exh. ap. Familiaris consortio, 12: AAS 74 (1982) 93: « Por esta razón, la palabra central de la Revelación, ‘‘Dios ama a su pueblo”, es pronunciada a través de las palabras vivas y concretas con que el hombre y la mujer se declaran su amor conyugal. Su vínculo de amor se convierte en imagen y símbolo de la Alianza que une a Dios con su pueblo (cf. por ejem.: Os 2,21; Jer 3,6-13; Is 54). El mismo pecado que puede atentar contra el pacto conyugal se convierte en imagen de la infidelidad del pueblo a su Dios: la idolatría es prostitución (cf. Ez 16,25), la infidelidad es adulterio, la desobediencia a la ley es abandono del amor esponsal del Señor. Pero la infidelidad de Israel no destruye la fidelidad eterna del Señor; por tanto, el amor siempre fiel de Dios se pone como ejemplo de las relaciones de amor fiel que deben existir entre los esposos (cf. Os 3) ».

486Juan Pablo II, Exh. ap. Familiaris consortio, 13: AAS 74 (1982) 93-94.

487Cf. Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 48: AAS 58 (1966) 1067-1069.

488Juan Pablo II, Exh. ap. Familiaris consortio, 47: AAS 74 (1982) 139. La cita interna es de: Concilio Vaticano II, Const. dogm. Lumen gentium, 31: AAS 57 (1965) 37.

489Juan Pablo II, Exh. ap. Familiaris consortio, 48: AAS 74 (1982) 140; cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1656-1657. 2204.

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ESCUCHA, Nuestra tarea como cristianos católicos

[Conferencia en San Luis Potosí. Mayo de 2014.]

* Es imposible la moral cristiana sin la alegría cristiana: sólo el que tiene el gozo y gratitud de saberse amado por Cristo llega a ser obediente en todo a Cristo.

* Los tiempos del heroísmo y los tiempos de la santidad ya llegaron. No hay futuro para la Iglesia sin heroísmo como fruto de la gracia.

* Areas especiales de combate:

(1) Defensa de la vida humana. No sólo aborto y eutanasia. En la raíz está el egoísmo de la pareja trae a los hijos la convicción de que estorban. Los jóvenes se ven ante la posibilidad de dejarse al abandono si no encuentran espacios sanos de acogida. Los jóvenes piden dos cosas: que seas verdadero y que les des tiempo.

(2) Defensa de la familia: no sólo la parte legal sino sobre todo familias felices, unidas y generosas. los que no tengan a Cristo como rey no alcanzarán fidelidad.

(3) Impregnarlo todo de Cristo; atención al papel irreemplazable de los laicos.

[podcast]http://fraynelson.com/conferencias/crecimiento/nuestra_tarea_como_cristianos_catolicos.mp3[/podcast]

El valor del matrimonio

215 La familia tiene su fundamento en la libre voluntad de los cónyuges de unirse en matrimonio, respetando el significado y los valores propios de esta institución, que no depende del hombre, sino de Dios mismo: « Este vínculo sagrado, en atención al bien, tanto de los esposos y de la prole como de la sociedad, no depende de la decisión humana. Pues es el mismo Dios el autor del matrimonio, al cual ha dotado con bienes y fines varios ».473 La institución matrimonial —« fundada por el Creador y en posesión de sus propias leyes, la íntima comunidad conyugal de vida y amor » 474 — no es una creación debida a convenciones humanas o imposiciones legislativas, sino que debe su estabilidad al ordenamiento divino.475 Nace, también para la sociedad, « del acto humano por el cual los esposos se dan y se reciben mutuamente » 476 y se funda sobre la misma naturaleza del amor conyugal que, en cuanto don total y exclusivo, de persona a persona, comporta un compromiso definitivo expresado con el consentimiento recíproco, irrevocable y público.477 Este compromiso pide que las relaciones entre los miembros de la familia estén marcadas también por el sentido de la justicia y el respeto de los recíprocos derechos y deberes.

216 Ningún poder puede abolir el derecho natural al matrimonio ni modificar sus características ni su finalidad. El matrimonio tiene características propias, originarias y permanentes. A pesar de los numerosos cambios que han tenido lugar a lo largo de los siglos en las diferentes culturas, estructuras sociales y actitudes espirituales, en todas las culturas existe un cierto sentido de la dignidad de la unión matrimonial, aunque no siempre se trasluzca con la misma claridad.478 Esta dignidad ha de ser respetada en sus características específicas, que exigen ser salvaguardadas frente a cualquier intento de alteración de su naturaleza. La sociedad no puede disponer del vínculo matrimonial, con el cual los dos esposos se prometen fidelidad, asistencia recíproca y apertura a los hijos, aunque ciertamente le compete regular sus efectos civiles.

217 El matrimonio tiene como rasgos característicos: la totalidad, en razón de la cual los cónyuges se entregan recíprocamente en todos los aspectos de la persona, físicos y espirituales; la unidad que los hace « una sola carne » (Gn 2,24); la indisolubilidad y la fidelidad que exige la donación recíproca y definitiva; la fecundidad a la que naturalmente está abierto.479 El sabio designio de Dios sobre el matrimonio —designio accesible a la razón humana, no obstante las dificultades debidas a la dureza del corazón (cf. Mt 19,8; Mc 10,5)— no puede ser juzgado exclusivamente a la luz de los comportamientos de hecho y de las situaciones concretas que se alejan de él. La poligamia es una negación radical del designio original de Dios, « porque es contraria a la igual dignidad personal del hombre y de la mujer, que en el matrimonio se dan con un amor total y por lo mismo único y exclusivo ».480

218 El matrimonio, en su verdad « objetiva », está ordenado a la procreación y educación de los hijos.481 La unión matrimonial, en efecto, permite vivir en plenitud el don sincero de sí mismo, cuyo fruto son los hijos, que, a su vez, son un don para los padres, para la entera familia y para toda la sociedad.482 El matrimonio, sin embargo, no ha sido instituido únicamente en orden a la procreación: 483 su carácter indisoluble y su valor de comunión permanecen incluso cuando los hijos, aun siendo vivamente deseados, no lleguen a coronar la vida conyugal. Los esposos, en este caso, « pueden manifestar su generosidad adoptando niños abandonados o realizando servicios abnegados en beneficio del prójimo ».484

NOTAS para esta sección

473Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et Spes, 48: AAS 58 (1966) 1067- 1068.

474Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 48: AAS 58 (1966) 1067.

475Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1603.

476Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 48: AAS 58 (1966) 1067.

477Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1639.

478Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1603.

479Cf. Juan Pablo II, Exh. ap. Familiaris consortio, 13: AAS 74 (1982) 93-96.

480Juan Pablo II, Exh. ap. Familiaris consortio, 19: AAS 74 (1982) 102.

481Cf. Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 48. 50: AAS 58 (1966) 1067-1069. 1070-1072.

482Cf. Juan Pablo II, Carta a las Familias Gratissimam sane, 11: AAS 86 (1994) 883-886.

483Cf. Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 50: AAS 58 (1966) 1070-1072.

484Catecismo de la Iglesia Católica, 2379.

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Hacer teología hoy

Respuestas concisas a estas cuatro cuestiones:

1. ¿Qué es para usted teología?

2. ¿Padecen alguna crisis los diferentes métodos en Teología?

3. Como Doctor en Teología, ¿que método utiliza?

4. ¿Hasta qué punto la Teología como ciencia le mendiga el título de “ciencia” a quienes tienen la autoridad para decir qué es ciencia y qué no?

[podcast]http://fraynelson.com/conferencias/teologia/hacer_teologia_hoy.mp3[/podcast]

La importancia de la familia para la sociedad

213 La familia, comunidad natural en donde se experimenta la sociabilidad humana, contribuye en modo único e insustituible al bien de la sociedad. La comunidad familiar nace de la comunión de las personas: « La “comunión” se refiere a la relación personal entre el “yo” y el “tú”. La “comunidad”, en cambio, supera este esquema apuntando hacia una “sociedad”, un “nosotros”. La familia, comunidad de personas, es por consiguiente la primera “sociedad” humana».468

Una sociedad a medida de la familia es la mejor garantía contra toda tendencia de tipo individualista o colectivista, porque en ella la persona es siempre el centro de la atención en cuanto fin y nunca como medio. Es evidente que el bien de las personas y el buen funcionamiento de la sociedad están estrechamente relacionados con « la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar ».469 Sin familias fuertes en la comunión y estables en el compromiso, los pueblos se debilitan. En la familia se inculcan desde los primeros años de vida los valores morales, se transmite el patrimonio espiritual de la comunidad religiosa y el patrimonio cultural de la Nación. En ella se aprenden las responsabilidades sociales y la solidaridad.470

214 Ha de afirmarse la prioridad de la familia respecto a la sociedad y al Estado. La familia, al menos en su función procreativa, es la condición misma de la existencia de aquéllos. En las demás funciones en pro de cada uno de sus miembros, la familia precede, por su importancia y valor, a las funciones que la sociedad y el Estado deben desempeñar.471 La familia, sujeto titular de derechos inviolables, encuentra su legitimación en la naturaleza humana y no en el reconocimiento del Estado. La familia no está, por lo tanto, en función de la sociedad y del Estado, sino que la sociedad y el Estado están en función de la familia.

Todo modelo social que busque el bien del hombre no puede prescindir de la centralidad y de la responsabilidad social de la familia. La sociedad y el Estado, en sus relaciones con la familia, tienen la obligación de atenerse al principio de subsidiaridad. En virtud de este principio, las autoridades públicas no deben sustraer a la familia las tareas que puede desempeñar sola o libremente asociada con otras familias; por otra parte, las mismas autoridades tienen el deber de auxiliar a la familia, asegurándole las ayudas que necesita para asumir de forma adecuada todas sus responsabilidades.472

NOTAS para esta sección

468Juan Pablo II, Carta a las Familias Gratissimam sane, 7: AAS 86 (1994) 875; cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 2206.

469Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 47: AAS 58 (1966) 1067; cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 2210.

470Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 2224.

471Cf. Santa Sede, Carta de los derechos de la familia, Preámbulo, D-E, Tipografía Políglota Vaticana, Ciudad del Vaticano 1983, p. 6.

472Cf. Juan Pablo II, Exh. ap. Familiaris consortio, 45: AAS 74 (1982) 136-137; Catecismo de la Iglesia Católica, 2209.

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LA GRACIA del Viernes 8 de Agosto de 2014

SOLEMNIDAD DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN

El don de la predicación hace a los frailes de Domingo colaboradores en la misión que es primero propia de los obispos.

[podcast]http://fraynelson.com/homilias_mp3/20140808.mp3[/podcast]

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Ayúdanos a divulgar este archivo de audio en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios.]

Dialogando con Dios

Primero publicado en mi cuenta de Twitter:

  1. Diálogo con Dios (#DcD) : -¿Por qué amas a los que no te aman? -Porque mi amor no depende ni de su iniciativa ni de su respuesta.
  2. #DcD -Si tu amor es incondicional, Señor, ¿cómo es que existe el infierno? -No es que yo los deje de amar; es que ellos rechazan mi amor.
  3. #DcD -¡Pero no es lógico rechazar tu amor, Señor! -Eso es lo que yo siempre he dicho: pecar no es lógico.
  4. #DcD -Si no es lógico pecar, ¿por qué atrae el pecado? -Porque ofrece bienes verdaderos por caminos falsos, que presenta como más cortos.
  5. #DcD -¿Y cómo hace uno para no dejarse llevar por la tentación? -Conociendo la verdad del pecado, del esfuerzo, y del bien que Yo ofrezco.
  6. #DcD -¿Todo en la conversión depende entonces de conocer la verdad? -Sí pero la verdad no es sólo conocimiento; es Jesucristo.
  7. #DcD -¿No serían más fáciles las cosas si la virtud no fuera tan ardua? -Esa dificultad es pedagógica; libera de ídolos al alma.
  8. #DcD -¿Cuál es el peor pecado? -El peor pecado no es uno sino dos: (1) No amar; o (2) Llamar amor a lo que no lo es.
  9. #DcD -¿No basta con ser buena persona? -La falta de ardor por el bien permite que otros redefinan dentro de ti qué es ser “buena persona.”
  10. #DcD -¿Qué va a pasar con toda la gente que no le hace mal a nadie? -Depende de cómo usan todo ese tiempo que les queda libre.
  11. #DcD -¿Es pecado muy grave estar cansado o aburrido? -Depende de qué estás cansado y qué hacías antes de aburrirte.
  12. #DcD -¿Hay alguna medida para la eternidad? -Es corta para los que aman; y muy larga para los que odian.
  13. #DcD -¿Cuál es el primer cambio que uno debe introducir en la vida? -Humildad, escucha, fe, oración, contrición, casi en cualquier orden.
  14. #DcD -¿La religión garantiza que seré feliz? -La verdadera religión garantiza que tendrás la luz que anhelas sobre la verdadera felicidad.
  15. #DcD -¿En qué es falsa la frase: Todas las religiones son iguales? -En que desconoce los caminos de mi sabiduría, poder y providencia.

El tema de los cargos en la Iglesia y en la evangelización

Aspirar a tener cargos en las empresas de apostolado es cosa inútil en esta vida, y para la otra Vida es un peligro. Si Dios lo quiere, ya te llamarán. -Y entonces deberás aceptar. -Pero no olvides que en todos los sitios puedes y debes santificarte, porque a eso has ido.

Si piensas que al trabajar por Cristo los cargos son algo más que cargas, ¡cuántas amarguras te esperan!

Hacer cabeza en una obra de apostolado es tanto como estar dispuesto a sufrirlo todo, de todos, con infinita caridad.

Más pensamientos de San Josemaría.

La importancia de la familia para la persona

212 La familia es importante y central en relación a la persona. En esta cuna de la vida y del amor, el hombre nace y crece. Cuando nace un niño, la sociedad recibe el regalo de una nueva persona, que está « llamada, desde lo más íntimo de sí a la comunión con los demás y a la entrega a los demás ».465 En la familia, por tanto, la entrega recíproca del hombre y de la mujer unidos en matrimonio, crea un ambiente de vida en el cual el niño puede « desarrollar sus potencialidades, hacerse consciente de su dignidad y prepararse a afrontar su destino único e irrepetible ».466

En el clima de afecto natural que une a los miembros de una comunidad familiar, las personas son reconocidas y responsabilizadas en su integridad: « La primera estructura fundamental a favor de la “ecología humana” es la familia, en cuyo seno el hombre recibe las primeras nociones sobre la verdad y el bien; aprende qué quiere decir amar y ser amado y, por consiguiente, qué quiere decir en concreto ser una persona ».467 Las obligaciones de sus miembros no están limitadas por los términos de un contrato, sino que derivan de la esencia misma de la familia, fundada sobre un pacto conyugal irrevocable y estructurada por las relaciones que derivan de la generación o adopción de los hijos.

NOTAS para esta sección

465Juan Pablo II, Exh. ap. Christifideles laici, 40: AAS 81 (1989) 468.

466Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 39: AAS 83 (1991) 841.

467Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 39: AAS 83 (1991) 841.

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De la sociedad light al humanismo cristiano

“Cuando utilizamos el término light todos estamos de acuerdo es que hay una reducción de determinadas sustancias. Lo bebido o comido light, queda desnaturalizado. Lo curioso es que en la vida diaria las personas también pueden ser light. Que es tanto como decir que carecen de planteamientos sólidos, que admiten ese relativismo absurdo que convierte el buenismo en una moda. Tenemos que asumir que incluso la política se ha vuelto light. No existen en este siglo XXI en occidente ninguna ideología o filosofía que realmente determine al ser humano, por unas características concretas. Que nos haga permanecer unidos en unas mismas raíces. Tal vez lo único que asoma por el horizonte es la ética del bien común. Que todavía está en sus albores…”

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La Familia, Primera Sociedad Natural

209 La importancia y la centralidad de la familia, en orden a la persona y a la sociedad, está repetidamente subrayada en la Sagrada Escritura: « No está bien que el hombre esté solo » (Gn 2,18). A partir de los textos que narran la creación del hombre (cf. Gn 1,26-28; 2,7-24) se nota cómo —según el designio de Dios— la pareja constituye « la expresión primera de la comunión de personas humanas ».458 Eva es creada semejante a Adán, como aquella que, en su alteridad, lo completa (cf. Gn 2,18) para formar con él « una sola carne » (Gn 2,24; cf. Mt 19,5-6).459 Al mismo tiempo, ambos tienen una misión procreadora que los hace colaboradores del Creador: « Sed fecundos y multiplicaos, henchid la tierra » (Gn 1,28). La familia es considerada, en el designio del Creador, como « el lugar primario de la “humanización” de la persona y de la sociedad » y « cuna de la vida y del amor ».460

210 En la familia se aprende a conocer el amor y la fidelidad del Señor, así como la necesidad de corresponderle (cf. Ex 12,25-27; 13,8.14-15; Dt 6,20- 25; 13,7-11; 1 S 3,13); los hijos aprenden las primeras y más decisivas lecciones de la sabiduría práctica a las que van unidas las virtudes (cf. Pr 1,8-9; 4,1-4; 6,20-21; Si 3,1-16; 7,27-28). Por todo ello, el Señor se hace garante del amor y de la fidelidad conyugales (cf. Ml 2,14-15).

Jesús nació y vivió en una familia concreta aceptando todas sus características propias 461 y dio así una excelsa dignidad a la institución matrimonial, constituyéndola como sacramento de la nueva alianza (cf. Mt 19,3-9). En esta perspectiva, la pareja encuentra su plena dignidad y la familia su solidez.

211 Iluminada por la luz del mensaje bíblico, la Iglesia considera la familia como la primera sociedad natural, titular de derechos propios y originarios, y la sitúa en el centro de la vida social: relegar la familia « a un papel subalterno y secundario, excluyéndola del lugar que le compete en la sociedad, significa causar un grave daño al auténtico crecimiento de todo el cuerpo social ».462 La familia, ciertamente, nacida de la íntima comunión de vida y de amor conyugal fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer,463 posee una específica y original dimensión social, en cuanto lugar primario de relaciones interpersonales, célula primera y vital de la sociedad: 464 es una institución divina, fundamento de la vida de las personas y prototipo de toda organización social.

NOTAS para esta sección

458Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 12: AAS 58 (1966) 1034.

459Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1605.

460Juan Pablo II, Exh. ap. Christifideles laici, 40: AAS 81 (1989) 469.

461La Sagrada Familia es un modelo de vida familiar: « Nazaret nos recuerda qué es la familia, qué es la comunión de amor, su belleza austera y sencilla, su carácter sagrado e inviolable; nos permite ver cuán dulce e insustituible es la educación familiar; nos enseña su función natural en el orden social. Aprendemos, en fin, la lección del trabajo »: Pablo VI, Discurso en Nazaret (5 de enero de 1964): AAS 56 (1964) 168.

462Juan Pablo II, Carta a las Familias Gratissimam sane, 17: AAS 86 (1994) 906.

463Cf. Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et Spes, 48: AAS 58 (1966) 1067-1069.

464Cf. Concilio Vaticano II, Decr. Apostolicam actuositatem, 11: AAS 58 (1966) 848.

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Cómo identificar un falso sacerdote

“El Servicio Informativo de la Arquidiócesis de México (SIAME) ha hecho publico un artículo en el que explica cómo los católicos pueden detectar a un falso sacerdote así como una serie de medidas preventivas para no ser engañados por sujetos que dicen serlo cuando en realidad no lo son…”

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