Ambas noticias deben preocuparnos

La destrucción de centenares de kilómetros cuadrados de selva virgen en la zona de la Amazonía ha producido, con toda razón grave preocupación y numerosas intervenciones, incluyendo las de muchos hermanos en el sacerdocio. Sin duda es una noticia que debe preocuparnos.

Lo que yo no veo con la suficiente frecuencia es ese mismo nivel de preocupación cuando se trata de otros bienes, menos tangibles pero no menos necesarios. Hablo de la fe, del amor a los sacramentos, de la conciencia del valor de las sanas tradiciones, como es por ejemplo, el celibato en la Iglesia latina en comunión con el Papa. Se habla de esas realidades como si se pudieran usar y tirar; como si no importaran.

Es decir: la riqueza ecológica importa y escandaliza perderla; los bienes espirituales, muchas veces teñidos de sangre de santos y mártires, se tratan como cuestionables o desechables. No caeremos en el error de decir que no importa la naturaleza o el medio ambiente pero sí afirmaremos que hay orden y prioridades.

Dile no al culto a la personalidad dentro de la Iglesia

“Aunque nada de malo hay en admirar a alguien que hace una buena labor, o tiene cualidades dignas de imitar, cuando esa admiración llega a niveles desordenados, puede convertirse en una especie de pseudo-idolatría que hace al admirador reaccionar de manera agresiva ante cualquiera que haga una crítica, aunque sea constructiva de la persona admirada. La persona que hizo la crítica es demonizada como alguien que “ataca” al líder y se abalanzan al linchamiento…”

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Los malos servidores

“Cuando sus supuestos amigos hablan de la “Iglesia de Francisco”, ¿son conscientes del daño que le hacen al Papa, el mismo que hubieran hecho a sus predecesores sus simpatizantes si hubieran hablado de la “Iglesia de Juan Pablo” o de la “Iglesia de Benedicto”? Sólo hay y puede haber una Iglesia, la de Cristo, y atribuir a una persona la paternidad de la Iglesia implica, aunque sea de modo implícito, poner a esa persona en un nivel superior que el de Nuestro Señor, con todo lo que eso significa…”

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El Sínodo de la Amazonía

Varios lectores nos han preguntado de manera equivalente: ¿Por qué hay tanta desconfianza o resistencia frente al próximo Sínodo de la Amazonía, en algunos sectores de la Iglesia?

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Ante todo: este no es un tema de “sectores” ni de conveniencias o tendencias políticas. Una reiente entrevista con el Cardenal Müller ayuda a entender qué está sucediendo y por qué hay razones de preocupación.

1. Sobre el método del Instrumentum Laboris (IL)

Nadie puede cuestionar la buena voluntad de quienes están involucrados en la preparación y aplicación del sínodo (panamazónico) y su deseo de hacer lo mejor posible para animar la fe católica entre los habitantes de esta extensa región de paisaje fascinante.

La región amazónica representa para la Iglesia y para el mundo «un pars pro toto, un paradigma, una esperanza para el mundo» (IL 37). Ya esta asignación de su tarea demuestra la idea de un desarrollo «integral» de todos los hombres en la única casa que es la Tierra, de la que la Iglesia se declara ser responsable. Esta idea la encontramos repetidamente en el Instrumentum Laboris (IL). El propio texto está dividido en tres partes: 1) La voz de la Amazonía; 2) Ecología integral: el clamor de la tierra y de los pobres; 3) Iglesia profética en la Amazonía: desafíos y esperanzas. Estas tres partes están construidas según el esquema que también utiliza la Teología de la Liberación: ver la situación – juzgar a la luz de los Evangelios – actuar para establecer mejores condiciones de vida.

2. Ambigüedad en la definición de los términos y los objetivos

Como suele suceder con textos que han sido escritos por un grupo de trabajo, siempre hay equipos de personas que tienen un modo de pensar similar, en los que cada uno trabaja una porción, lo que da como resultado algunas redundancias tediosas. Si se eliminaran todas las repeticiones, el texto quedaría fácilmente reducido a la mitad, incluso menos.

Sin embargo, el problema principal no es la extrema longitud del texto, sino el hecho de que no se aclara el significado de los términos clave, que son utilizados de manera ambigua: ¿qué es un camino sinodal, qué es desarrollo integral, qué significa una Iglesia samaritana, sinodal y abierta, o una Iglesia de apertura, la Iglesia de los pobres, la Iglesia del Amazonas, etc.? ¿Es esta Iglesia distinta al Pueblo de Dios, o hay que considerarla meramente como la jerarquía del papa y los obispos, o es parte de ella, o está en el lado opuesto al pueblo? ¿Es el Pueblo de Dios un término sociológico o teológico? ¿O no es, más bien, la comunidad de los fieles que, junto a sus pastores, están en peregrinación hacia la vida eterna? ¿Son los obispos los que tiene que oír el clamor del pueblo, o es Dios el que, tal como hizo con Moisés durante la esclavitud de Israel en Egipto, les dice ahora a los sucesores de los apóstoles que guíen a los fieles fuera del pecado y de la maldad del naturalismo e inmanentismo secular hacia la Palabra de Dios y los Sacramentos de la Iglesia?

3. Cambio en la hermenéutica

¿Ha sido entregada la Iglesia de Cristo por su Fundador, como si se tratara de una materia prima, en las manos de los obispos y los papas para que estos, iluminados ahora por el Espíritu Santo, la reconstruyan haciendo de ella un instrumento actualizado con fines más bien seculares?

La estructura del texto presenta un giro radical en la hermenéutica de la teología católica. La relación entre Sagrada Escritura y Tradición Apostólica por un lado, y el Magisterio de la Iglesia por otro, ha sido determinado clásicamente de tal modo que la Revelación está plenamente contenida en la Sagrada Escritura y la Tradición, mientras que es tarea del Magisterio -unido al sentido de la fe de todo el pueblo de Dios- interpretarla de manera auténtica e infalible. Así, la Sagrada Escritura y la Tradición son los principios constitutivos del conocimiento para la profesión católica de fe y su reflejo teológico-académico. El Magisterio, por su parte, es meramente activo de una manera interpretativa y reguladora (Dei Verbum 8-10; 24).

En el caso del IL, sin embargo, la visión es exactamente la opuesta. Toda la línea de pensamiento se vuelve autorreferencial y circula en torno a los últimos documentos del Magisterio del papa Francisco, con algunas pocas referencias a Juan Pablo II y Benedicto XVI. Se cita muy poco la Sagrada Escritura y casi nada a los Padres de la Iglesia, sólo de manera ilustrativa y con el fin de apoyar convicciones ya preexistentes por otras razones. Tal vez se quiere así mostrar una especial lealtad al papa, o tal vez se cree que es posible evitar los desafíos del trabajo teológico cuando se hacen constantes referencias a palabras clave muy conocidas, y a menudo repetidas, que los autores llaman, de una manera bastante vulgar, «el mantra de Francisco» (IL 25). Este elogio es llevado a un extremo cuando los autores añaden, después de afirmar que «el sujeto activo de la inculturación son los mismos pueblos indígenas» (IL 122), esta extraña formulación, a saber: «Como ha afirmado el papa Francisco ‘la gracia supone la cultura’». Como si hubiera sido él quien ha descubierto este principio, que es en realidad un principio fundamental de la propia Iglesia católica. En el original, la Gracia supone la Naturaleza, del mismo modo que la Fe supone la Razón (cfr. santo Tomás de Aquino, S. Th. I q.1 a.8).

Además de confundir los roles del Magisterio por un lado, y de la Sagrada Escritura por el otro, el IL llega al punto de afirmar que hay nuevas fuentes de la Revelación. El IL 19 afirma: «Además, podemos decir que la Amazonía -u otro espacio territorial indígena o comunitario- no es solo un ubi (un espacio geográfico), sino que también es un quid, es decir, un lugar de sentido para la fe o la experiencia de Dios en la historia. El territorio es un lugar teológico desde donde se vive la fe, es también una fuente peculiar de revelación de Dios. Esos espacios son lugares epifánicos en donde se manifiesta la reserva de vida y de sabiduría para el planeta, una vida y sabiduría que hablan de Dios». Si aquí se declara que un cierto territorio es «una fuente secular de revelación de Dios», entonces tenemos que afirmar que es una enseñanza falsa, puesto que durante dos mil años la Iglesia católica ha enseñado de manera infalible que la Sagrada Escritura y la Tradición Apostólica son las únicas fuentes de la Revelación y que no se puede añadir ninguna otra Revelación a lo largo de la historia. Como afirma Dei Verbum, «no hay que esperar ya ninguna revelación pública» (4). La Sagrada Escritura y la Tradición son las únicas fuentes de la Revelación, tal como explica Dei Verbum en el n. 7: «Por consiguiente, esta sagrada tradición y la Sagrada Escritura de ambos Testamentos son como un espejo en que la Iglesia peregrina en la tierra contempla a Dios, de quien todo lo recibe, hasta que le sea concedido el verbo cara a cara». «La Sagrada Tradición, pues, y la Sagrada Escritura constituyen un solo depósito sagrado de la palabra de Dios, confiado a la Iglesia» (Dei Verbum 10).

Además de estas desconcertantes afirmaciones y referencias, la organización Red Eclesial Panamazónica (REPAM) -a la que se le encargó la preparación del IL, para la cual fue fundada en 2014-, así como los autores de la llamada Teologia india, normalmente se citan mutuamente.

Es una sociedad cerrada de personas con el mismo punto de vista sobre el mundo, tal como se puede observar fácilmente en la lista de nombres de los encuentros pre-sinodales que tuvieron lugar en Washington y en Roma, que contiene un número desproporcionadamente alto de europeos de habla alemana.

Ellos son inmunes a objeciones serias porque éstas pueden estar basadas sólo en un doctrinarismo y dogmatismo monolítico, o en un ritualismo (IL 38; 110; 138), así como en un clericalismo que es incapaz de dialogar (IL 110), y en el rígido modo de pensar de los fariseos y en el orgullo de la razón de los escribas. Razonar con estas personas sería una pérdida de tiempo y un esfuerzo vano.

No todos ellos tiene experiencia con Sudamérica y están presentes sólo porque siguen la línea oficial y controlan los temas del proceso sinodal que han emprendido la Conferencia Episcopal alemana y el Comité Central de los católicos alemanes (abolición del celibato, acceso de las mujeres al sacerdocio y a posiciones cruciales contra el clericalismo y fundamentalismo, adaptar la moral sexual revelada a la ideología de género y aceptación de las prácticas homosexuales).

Yo he estado sirviendo en el campo pastoral y teológico en Perú y otros países durante quince años consecutivos, cada 2 a 3 meses. Estaba principalmente en parroquias y seminarios sudamericanos, por lo que mi juicio no tiene una mera perspectiva eurocéntrica, tal como algunos quisieran reprocharme.

Todos los católicos estarán de acuerdo con una importante intención del IL, a saber: que los pueblos de la Amazonía no sigan siendo objeto del colonialismo y el neocolonialismo, sujetos a fuerzas que sólo piensan en el provecho y el poder, a costa de la felicidad y la dignidad de los demás. Está claro para la Iglesia, la sociedad y el Estado que la gente que vive allí -sobre todo nuestros hermanos y hermanas católicos-, son iguales y libres en sus vidas y trabajos, su fe y su moral, y esta es nuestra responsabilidad común ante Dios. Pero, ¿cómo se puede lograr?

4. El punto de partida es la Revelación de Dios en Jesucristo

Sin duda, la proclamación del Evangelio es un diálogo, que corresponde a la Palabra (Logos) de Dios dirigida a nosotros y nuestra respuesta en el don libre de la obediencia a la fe (Dei Verbum 5). Porque la misión viene de Cristo, el Dios-Hombre y porque Él pasó Su Misión desde el Padre a Sus Apóstoles, las alternativas del enfoque dogmático «desde arriba» hacia el enfoque pedagógico-pastoral «desde abajo» no tienen sentido, salvo que se rechace el «principio divino-humano del caso pastoral» (Franz Xaver Arnold).

Pero el hombre es el destinatario del mandato misionero universal de Jesús (Mateo 28, 19), «el mediador universal y único de la salvación entre Dios y toda la humanidad» (Juan 14, 6; Hechos 4, 12; 1 Tim 2, 4 ss.) y el hombre puede reflexionar, con la ayuda de la razón, sobre el sentido de la vida entre el nacimiento y la muerte, y su vida está golpeada por las crisis existenciales de la existencia humana, y pone su esperanza en la vida y en la muerte, en Dios, el origen y la meta de todo ser.

Una cosmovisión con sus mitos y el mágico ritual de la Madre «Naturaleza», o de sus sacrificios a los «dioses» y espíritus que nos causan un gran temor, o que nos seducen con falsas promesas, no pueden ser un enfoque adecuado para la venida del Dios Trino en Su Palabra y en Su Espíritu Santo. Mucho menos puede ser un enfoque basado en un punto de vista científico-positivista de una burguesía progresista que acepta el cristianismo como una cómoda reliquia de valores morales y ritos civiles-religiosos.

Seamos serios, ¿Acaso en la formación de los futuros pastores y teólogos debe sustituirse el conocimiento de la filosofía clásica y moderna, de los Padres de la Iglesia, de la teología moderna y de los concilios por la cosmovisión amazónica y la sabiduría de los antepasados con sus mitos y rituales?

Si la expresión «cosmovisión» significa sólo que todas las cosas creadas son interdependientes, es un tema. Debido a la sustancial unión del cuerpo y el alma, el hombre está en el crucero del entramado del espíritu y la materia. Pero la contemplación del cosmos es sólo la ocasión para glorificar a Dios y su grandioso trabajo en la naturaleza y la historia. El cosmos, sin embargo, no tiene que ser adorado como Dios; sólo el Creador debe serlo. No nos arrodillamos ante el enorme poder de la naturaleza y ante «los reinos del mundo y su gloria» (Mateo 4, 8), sino sólo ante Dios: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto» (Mateo 4, 10). Es así como Dios rechazó al seductor diabólico en el desierto.

5. La diferencia entre la Encarnación de la Palabra y la inculturación como vía de evangelización

La «teología indígena y la ecoteología» (IL 98) son una invención de los románticos sociales. La teología es el entendimiento (intellectus fidei) de la Revelación de Dios en Su Palabra en la Profesión de Fe de la Iglesia, y no una nueva y continua mezcla de sentimientos del mundo y de puntos de vista del mundo o de constelaciones religioso-morales del sentimiento cósmico panteísta, la mezcla de los sentimientos del propio yo con los del mundo (hen kai pan). Nuestro mundo natural es la creación de un Dios Personal. La fe en el sentido cristiano es, por tanto, el reconocimiento de Dios en Su Palabra Eterna que se hizo Carne: es la iluminación del Espíritu Santo para que reconozcamos a Dios en Cristo. Con la fe, se nos comunican las virtudes sobrenaturales de la esperanza y la caridad. Esta es la manera como nos comprendemos a nosotros mismos como hijos de Dios, quien, a través de Cristo, llama a Dios en el Espíritu Santo, Abba, Padre (Rom 8, 15). Ponemos nuestra confianza en Él, y Él nos convierte en sus hijos, libres del miedo a las fuerzas elementales del mundo y a las apariciones demoníacas, dioses y espíritus, que con malicia nos esperan en el carácter impredecible de las fuerzas materiales del mundo.

La Encarnación es un hecho único en la historia que Dios determinó libremente con Su deseo universal de salvación. No es una inculturación, y la inculturación de la Iglesia no es una encarnación (IL 7;19;29;108). No fue Ireneo de Lyon, en su V libro sobre Adversus haereses (IL 113), sino Gregorio Nacianceno el que formuló el principio: «quod non est assumptum non est sanatum – lo que no es asumido no es redimido» (Ep. 101, 32). Lo que significa la plenitud de la naturaleza humana contra lo afirmado por Apolinario de Laodicea (315-390), que pensaba que el Logos en la Encarnación sólo asumía una naturaleza, sin alma humana. Por esta razón la siguiente frase es totalmente incomprensible: «La diversidad cultural reclama una encarnación más real para asumir diversos modos de vida y culturas». (IL 113)

La Encarnación no es el principio de una adaptación cultural de segundo orden, sino el principio principal de la salvación concreta en la «Iglesia como sacramento de salvación del mundo en Cristo» (Lumen Gentium 1, 48), en la profesión de fe de la Iglesia, en sus siete sacramentos y en su episcopado con el papa a la cabeza, en sucesión apostólica.

Los ritos secundarios de las tradiciones de los pueblos pueden ayudar a insertar la cultura de los sacramentos, que son los medios de salvación establecidos por Cristo. Sin embargo, no pueden ser independientes porque, por ejemplo, de pronto costumbres matrimoniales pueden convertirse en más importantes que el “Sí”, constitutivo del Sacramento del matrimonio. Los signos sacramentales, instituidos por Cristo y los apóstoles (símbolos verbales y materiales) no pueden cambiarse a cualquier precio. El bautismo es administrado de manera válida sólo si es en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, y con agua natural. Y en la Eucaristía no se puede reemplazar con comida local el pan hecho de trigo y el vino hecho con uva. Hacerlo no sería inculturación, sino una inadmisible interferencia con el deseo de Jesús como fundamento y también sería destruir la unidad de la Iglesia en su nodo sacramental.

Cuando la inculturación se refiere a la celebración externa secundaria del culto divino y no a los sacramentos -que son ex opere operato, a través de la presencia viva de Cristo, el fundamento y el verdadero dador de Gracia en estos signos sacramentales-, entonces la siguiente frase es escandalosa, o como mínimo, irrespetuosa: «Sin esta inculturación la liturgia puede reducirse a una ‘pieza de museo’ o ‘una posesión de pocos’». (IL 124)

Dios no sólo está en todas partes y presente de igual manera en todas las religiones, como si la Encarnación fuera meramente un fenómeno típico del Mediterráneo. De hecho, Dios como Creador del mundo está presente como un todo y en cada corazón humano individualmente (Hechos 17, 27 y sig.), incluso si los ojos del hombre están frecuentemente cegados por el pecado, y sus oídos están sordos al Amor de Dios. Pero Él viene por medio de la Revelación de sí mismo en la historia de Su pueblo elegido, Israel, y viene a nosotros en su Palabra Encarnada y en el Espíritu que infundió en nuestros corazones. Esta comunicación de sí mismo que hace Dios como gracia y vida de cada hombre se expande en el mundo mediante la proclamación de la Iglesia de su vida y su celebración, es decir, mediante la misión en el mundo según el mandato universal que recibió de Cristo.

Sin embargo, Él se anticipa y trabaja con la ayuda de la Gracia en los corazones de los hombres que aún no le conocen expresamente y por Su nombre, por lo que, cuando oyen hablar de Él en la proclamación apostólica, pueden identificarle como el Señor Jesús, en el Espíritu Santo (1 Cor 12, 3).

6. El criterio de discernimiento: la comunicación histórica de Dios en Jesucristo

Ausente en el IL es un testimonio claro de la comunicación de Dios en el verbum incarnatum, de la sacramentalidad de la Iglesia, de los sacramentos como medio objetivo de la Gracia en lugar de simples símbolos autorreferenciales, del carácter sobrenatural de la Gracia, por lo que la integridad del hombre no consiste sólo en la unidad con una bio-naturaleza, sino en la Filiación Divina y en la comunión llena de gracia con el Espíritu Santo y, por lo tanto, en el hecho de que la vida eterna es el premio por la conversión a Dios, la reconciliación con Él, y no sólo con el medio ambiente y el mundo que compartimos.

No se puede reducir el desarrollo integral sólo a proveer recursos materiales. Porque el hombre recibe su nueva integridad sólo mediante la perfección en la Gracia; en el Bautismo, por el que nos convertimos en nuevas criaturas y en hijos de Dios, y un día en la Visión Beatífica en la comunidad con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y en comunión con Sus santos (1 Juan 1, 3; 3, 1 y sig.).

En lugar de presentar un enfoque ambiguo con una religiosidad vaga y un intento inútil de convertir al cristianismo en una ciencia de la salvación al convertir en sagrados al cosmos y la biodiversidad de la naturaleza y la ecología, tenemos que mirar al centro y origen de nuestra fe: «Dispuso Dios en su sabiduría revelarse a Sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina» (Dei Verbum 2).

(Traducción de ACI Prensa)

P. Santiago Martín: totalmente recomendable

Este breve mensaje es para recomendar a todos, especialmente a quienes aún no lo conozcan, los mensajes, homilías y reflexiones del sacerdote español Santiago Martín.

Dos cualidades destaco en el ministerio del P: Martín: la primera, su valentía para decir cosas que la mayor parte de los sacerdotes, e incluso obispos, callan por un modo muy restrictivo de entender la “prudencia.”

La segunda cualidad es la profundidad del análisis. Frente a aquellos que quieren una iglesia a su medida, este sacerdote sabe presentar las razones que nos llaman a una vida más próxima al Evangelio y menos cobarde ante los poderes de este mundo.

Pueden verse muchas de sus predicaciones en este enlace.

La discriminación anticristiana ya empezó

El enlace que va en este mismo boletín cuenta una historia con clara moraleja. Una pareja hace toda la preparación para adoptar un niño. Pero la agencia (canadiense) de adopciones de Ontario los rechaza porque “sus valores” (por ejemplo: creer en la Biblia) no coinciden con “las políticas” de la agencia de adopciones. Es decir, estamos ante una discriminación en toda regla: “eres cristiano, no puede adoptar.” Mira más información aquí.

Estaba pensando en eso cuando me sucedió algo interesante en YouTube. Subí un video hoy que lleva por título “La Eucaristía y la defensa de la vida” (lo puedes ver haciendo clic aquí). Cuando el video tenía exactamente 4 vistas (cuatro), ya YouTube me decía que, si quería monetizar ese video debía pedir una revisión especial por su contenido. Es decir: hablas de “defender la vida” y ya con eso eres sospechoso.

Papás: por favor, enseñen a sus hijos en qué mundo estamos. No les llenen de miedo pero tampoco los tengan en un mundo de complicidades, ni menso de fantasía.

Los otros católicos

“A lo largo y ancho de España hay algo más de 100.000 católicos ucranianos, 7.000 católicos rumanos católicos y en torno a 300 católicos siromalabares, de la provincia de Kerala, en la India. Vinieron a nuestro país en busca de una vida mejor pero no están dejados de la mano de Dios: en el Ordinariato para los católicos de rito oriental «nos ocupamos de que tengan los medios necesarios para vivir su fe, que las capellanías estén bien organizadas para que puedan tener sus sacramentos y sus catequesis», explica Andrés Martínez Esteban, vicario del Ordinariato en España…”

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Las iglesias europeas están sufriendo ataques

“Innumerables iglesias de toda Europa occidental están siendo objeto de actos vandálicos, defecaciones e incendios. En Francia, se profanan dos iglesias de media cada día. Según PI-News, una web de noticias alemana, se registraron 1.063 ataques a iglesias o símbolos cristianos en Francia en 2018. Esto representa un aumento del 17% comparado con el año anterior (2017), cuando se registraron 878 ataques, lo que significa que esos ataques sólo están yendo de mal en peor…”

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Una aclaración sobre las divisiones en la Iglesia

Me ha sucedido con alguna frecuencia últimamente que resulto acusado de crear o fomentar las divisiones en la Iglesia. Como es de esperar, la acusación va unida a frases relativamente piadosas como: “Dios no quiere odio ni división sino amor y unidad;” o también: “No debemos dar testimonio de separación sino de unión en la Iglesia.”

Lo interesante es preguntarnos en dónde empiezan las divisiones y cuál ha de ser nuestra actitud responsable cuando surgen esas divisiones.

Por ejemplo, en el siglo III hubo un sacerdote llamado Arrio que empezó a decir que Cristo era una creatura de Dios y que no era eterno como el Padre. Su dicho más repetido se conoce bien: “Hubo un tiempo en que Dios era Dios pero no era Padre.” Por supuesto, esa no es la fe católica. Y el “Cristo” de Arrio no es el nos predicaron los apóstoles.

La pregunta es: ¿qué debe hacerse cuando alguien hace eso con Cristo? ¿Es responsable quedarse callado para no perturbar la tranquilidad en la Iglesia? ¿Pero es que acaso esa tranquilidad, que abre espacio y complicidad a la mentira, es compatible con nuestra fe? ¿No hubiera bastado a tantos mártires negar algo “sencillo” como la Resurrección del Señor, la Maternidad Divina de la Virgen o la Divinidad del Espíritu Santo para que, en sus respectivas épocas, se les hubiera dejado en paz? ¿Eran entonces ellos los que causaban “división” o más bien eran ellos los que denunciaban las novedades heréticas que dividen y confunden a la Iglesia?

La falsa unidad, fruto de una tranquilidad irresponsable que deja pasar cualquier cosa que se diga, no es una señal de amor a Cristo sino de absoluto desinterés por su Persona, su Palabra y el valor de su sacrificio. ¿Tolerarías que se dijera cualquier cosa de tu padre difunto? ¿Permitirías que se lastimara la memoria de tu madre? ¿Por qué entonces hay que creer que de Cristo y de su Iglesia sí se puede decir lo que sea, y que todos debemos permanecer callados por no romper la paz? ¿Es paz o es mordaza?

Por supuesto hay que hablar con caridad pero la caridad no riñe sino que reclama la claridad propia de la verdad.

5 puntos clave de la Carta Apostólica Vos estis lux mundi

“El Papa Francisco promulgó la Carta Apostólica en forma Motu proprio “Vos estis lux mundi” (Ustedes son la luz del mundo) que contiene las nuevas medidas que deben adoptar todas las diócesis del mundo para prevenir y combatir los abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia contra menores de edad y personas vulnerables. Las normas de este Motu proprio, publicado por la Oficina de Prensa de la Santa Sede este 7 de mayo, entrarán en vigor el próximo 1 de junio de 2019…”

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Ver más allá

“Estamos terminando la Cuaresma, la Semana Santa está muy cerca. Echando un vistazo a lo que han publicado estos días los diferentes portales católicos, puedo afirmar que la Iglesia anda llena de líos mundanos y humanos, pero se olvida de lo sobrenatural…”

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