Religion and sport: Do prayers help players?

Atheists will regard the idea that religion can make a difference to outcomes in sport as fanciful. But it is possible to put aside the issue of whether or not God exists and just examine the impact of faith on performance.

This is what Jeong-Keun Park of Seoul University did in 2000 by studying the performances of Korean athletes. He found that prayer was not only a key factor in coping with anxiety but also in attaining peak performance.

A quote from a participant in Park’s study encapsulates the findings: “I always prepared my game with prayer. I committed all things to God, without worry. These prayers make me calmer and more secure and I forget the fear of losing. It resulted in good play.”

This echoes extraordinary research about the power of faith from the world of medicine. In the 1960s, a series of studies found that heart disease is far less common among the religious than in the general population, even after controlling for different lifestyles. Later studies extended this finding, including a paper in 1996 which found that mortality rates in secular kibbutzim are nearly twice that of their religious counterparts.

It seemed that religious beliefs conferred real health benefits.

Publicado via email a partir de Palabras de camino

El primero de todos los dones

La fe permite que las cosas sucedan en nuestra vida a la escala y la manera de Dios, que son más altas y mejores que las nuestras.

En el evangelio según San Juan más que hablar de “milagros” se habla de “señales” porque los prodigios de Dios son ante todo eso: señales que apuntan hacia la abundancia de su amor sabio y poderoso.

[Predicación en el encuentro de los Misioneros de Jesús en Ciudad de Panamá.]

Comunion y Comunidad, 10 de 10

Comunion y comunidad en Cristo. Retiro espiritual en el Monasterio de las Dominicas de Lerma. Tema 10 de 10: Virtudes teologales y vida de comunidad.

FE

– Según la Biblia, la fe no es autosugestión, “energía positiva,” o hacer de cuenta que las cosas son lo que no son. La fe no consiste en cerrar los ojos y concentrarse en convicciones interiores sino en abrir los ojos hasta ver, en profundidad, lo que no resulta aparente.

– Así entendidos, los “ojos” de la fe nos invitan a ver al hermano en su realidad de necesidad ante Dios. La Biblia no paga homenaje al hombre sino a la obra que Dios realiza en él. Así también nosotros, movidos por la fe, vemos al mismo tiempo la necesidad y la posibilidad en el hermano.

ESPERANZA

– Esta virtud no alude sólo al “más allá;” se practica ya en esta tierra cuando acometemos (virtud de la fortaleza) caminos nuevos, como por ejemplo, al responder a una vocación.

– En lo cotidiano, la esperanza nos invita a mirar por encima de nuestras barreras y prejuicios, y a preguntarnos qué NO hemos visto en aquellas personas que hemos etiquetado.

AMOR

– La clave para amar está siempre en que “Dios nos amó primero” como dice la Primera Carta de Juan. El amor fraterno en comunidad no es, pues, asunto de solas relaciones humanas, simpatía, o tolerancia estoica.

– Sabiéndonos acogidos en Cristo, nos entregamos mutuamente a su poder, para que Él haga en nosotros como se cuenta en la Carta a los Efesios: derribando el muro de odio que separaba a judíos y gentiles. El es nuestra unidad; El es nuestra paz.

Creer y Amar, 2 de 4

Creer y Amar – Enseñanzas en la Asamblea Regional de Levante, España, 2011. Tema 2: Llegar a creer y confiar en Cristo. Exteriormente, el proceso va de la extrañeza y la admiración, al gusto por saber de él; luego, sentirlo próximo, relacionarlo con cosas de la propia vida; y luego rendirse a él. Mientras tanto, es el Espíritu Santo quien hace posible el asentimiento de corazón.

Retiro de Cuaresma 2011, 2 de 6

Retiro de Cuaresma 2011. Predicación en la parroquia de St. Patrick, en Miami. Tema 2 de 6: Juan Pablo II, un hombre de fe. Memoria de dos de los grandes regalos que el papa polaco dejó a nuestra Iglesia: el catecismo, compendio de la fe, y el Código de Derecho Canónico. Además, testimonios de personas que se convirtieron a la fe de manera repentina e inexplicable con la sola presencia del Papa.