El médico agnóstico que se convirtió con la Sábana Santa

Un testimonio que nos transmite el portal católico Religión en Libertad:

August Accetta es un médico e investigador que encontró la fe y se convirtió al catolicismo observando y estudiando la Sábana Santa. Desde entonces, él mismo se dedica a difundir el sudario de Cristo y ha sido testigo que su caso no es único sino que esta tela custodiada por la Iglesia en Turín ha sido fuente de numerosas conversiones.

Este médico estadounidense recuerda como en 1994 llegó tras dos años de estudio intensivo a una conclusión sobre la Sábana Santa. En su interior, la evidencia científica era abrumadora. Era real.

Y entonces mientras contemplaba el cuerpo impreso en la tela de Cristo crucificado supo que debía enfrentarse a un problema personal sobre el que también había estado reflexionando en ese mismo periodo: ¿cómo podía permanecer siendo agnóstico?

En 1998 se exponía públicamente en Turín y el doctor Accetta fue hasta Italia a contemplarla. Dos horas permaneció en silencio sin poder moverse: “Fue abrumador. Las palabras no pueden describirlo”.

Tal y como recoge el National Catholic Register, este médico creció en el sur de California y durante su infancia y adolescencia acudía a la parroquia. Sin embargo, en la universidad abandonó la fe y fue persuadido de que fe y ciencia eran incompatibles. Finalmente, se casó con una protestante pero él siguió sin fe en lo sobrenatural.

Pese a todo, durante todos esos años la Sábana Santa ya era una curiosidad para él. Leyó por primera vez sobre ella cuando era adolescente y luego, en la escuela de medicina, desarrolló una amistad con un destacado científico de la Sábana Santa, Allan Wanger, de la Facultad de Medicina de Duke.

Años más tarde, los estudios personales de Accetta sobre la Sábana Santa se centraron en sus áreas de interés: medicina, química y física. Como doctor en medicina, por ejemplo, Accetta vio en ella la imagen de un cuerpo en estado de rigor mortis, pero que aún no había comenzado a descomponerse como ocurriría cinco días después de la muerte. Esto estaba en consonancia con lo que dice la Escritura sobre la resurrección de Cristo.

A la vez otras personas le iban aportando nuevas perspectivas. La artista de origen húngaro Isabel Piczek (1927-2016), por ejemplo, amiga de Accetta, era una experta en historia del arte. Concluyó que la imagen no podría haber sido pintada por un artista medieval y que su aparición en la tela es inexplicable.

De este modo, al estudiar la Sábana Santa de manera intensiva entre 1992 y 1994, las preguntas de Accetta sobre su autenticidad fueron siendo respondidas una por una. Esto además supuso para él un “proceso de crecimiento” que le fue acercando a la fe. Al final de esta investigación tuvo la certeza de que debía volver a Cristo. “A diferencia de muchos en el último siglo, la ciencia me trajo de regreso a Dios”, aseguró.

Su caso no es único puesto que hay otros científicos ateos, agnósticos o no cristianos que estudiaron la Sábana Santa y acabaron convirtiéndose al catolicismo y promocionando el Santo Sudario. Por ejemplo, Wanger pasó del ateísmo al catolicismo y Joseph Marino acabaría como sacerdote.

Su amiga Piczak explicaba que “la Sábana Santa parece tener una gran misión pastoral, provocando muchas conversiones inesperadas”.

Accetta ya estaba convencido de que el rostro de la Sábana Santa era de Cristo, pero ahora necesitaba saber cuál era la verdadera institución que creó Jesús. Estudioso por naturaleza, Accetta se sumergió en los estudios de teología e historia de la Iglesia. Cuando comenzó a leer las obras de los primeros Padres de la Iglesia y vio la doctrina católica en su enseñanza y práctica, supo que había encontrado su respuesta: “Me alegré de encontrar a Cristo en la Iglesia Católica. Cuando comencé mi estudio, nunca tuve la intención de volver a ella, pero ahí es donde me llevó mi proceso de búsqueda de la verdad”. Es más, consideraba que “no es casualidad” que la Sábana Santa esté confiada al cuidado de la Iglesia Católica.

LA GRACIA 2021/02/28 Reconocernos en Cristo

DOMINGO II CUARESMA, CICLO B

Al subir al monte con Nuestro Señor lo que antes era imposible Jesús lo hace posible porque Él te transfigura, te transforma.

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“Sólo volviendo a Dios…”

“Estamos viviendo una situación generalizada de violencia descontrolada, con las consecuencias de la prevalencia de la «ley de la selva«, esto es, del fuerte sobre el débil. La razón última de lo que está aconteciendo en tantas partes del mundo, en nuestra Patria y en nuestra Región es la ausencia de Dios en la conciencia de muchas personas y en la sociedad como tal….”

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La urgencia de la conversión

“La Iglesia enseña que la salvación es un don gratuito de Dios que es recibido por medio de la fe y donde las obras colaboran para la salvación y podemos decir sin temor a equivocarnos que tanto la fe como las obras son necesarias no porque la ganen (es gratuita) sino porque sin ellas no la obtendremos…”

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LA GRACIA 2021/01/24 Por qué el miedo a la conversión

DOMINGO III DEL TIEMPO ORDINAIO, CICLO B

El mundo le tiene miedo a la conversión porque la ve como un atentado a la libertad, como una pretensión de superioridad y porque la religión la ve como un club de gente irracional, violenta y peligrosa.

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Ansia de Dios

La vida espiritual es -lo repito machaconamente, de intento- un continuo comenzar y recomenzar. -¿Recomenzar? ¡Sí!: cada vez que haces un acto de contrición -y a diario deberíamos hacer muchos-, recomienzas, porque das a Dios un nuevo amor.

No podemos conformarnos con lo que hacemos en nuestro servicio a Dios, como un artista no se queda satisfecho con el cuadro o la estatua que sale de sus manos. Todos le dicen: es una maravilla; pero él piensa: no, no es esto; yo querría más. Así deberíamos reaccionar nosotros. Además, el Señor nos da mucho, tiene derecho a nuestra más plena correspondencia…, y hay que ir a su paso.

Más pensamientos de San Josemaría.

Volver a la palabra CONVERSIÓN

Desde la época que reseña el libro de los Hechos de los Apóstoles, la Historia muestra que los mejores tiempos de la Iglesia siempre han sido tiempos de CONVERSIÓN. Los tiempos en cambio en que esta palabra se omite, porque se la considera muy dura, o intransigente, o “fanática” han sido siempre tiempos de mediocridad, mundanidad y declive de vocaciones.

Al recordar en la Fiesta de San Mateo la impresionante conversión de este hombre, pidamos al Señor que envíe torrentes de su Espíritu Santo para que vuelvan y se superen incluso los tiempos grandes de los santos grandes. No tengamos temor al tamaño de las obras de Dios.