Tres pensamientos
sobre la confianza profunda

Dios mío: siempre acudes a las necesidades verdaderas.

No vas peor. -Es que ahora tienes más luces para conocerte: ¡evita hasta el más pequeño asomo de desánimo!

En el camino de la santificación personal, se puede a veces tener la impresión de que, en lugar de avanzar, se retrocede; de que, en vez de mejorar, se empeora. Mientras haya lucha interior, ese pensamiento pesimista es sólo una falsa ilusión, un engaño, que conviene rechazar. -Persevera tranquilo: si peleas con tenacidad, progresas en tu camino y te santificas.

Más pensamientos de San Josemaría.

Humildad y confianza

Si tus errores te hacen más humilde, si te llevan a buscar con más fuerza el asidero de la mano divina, son camino de santidad.

La humildad lleva, a cada alma, a no desanimarse ante los propios yerros. -La verdadera humildad lleva… ¡a pedir perdón!

Si yo fuera leproso, mi madre me abrazaría. Sin miedo ni reparo alguno, me besaría las llagas. -Pues, ¿y la Virgen Santísima? Al sentir que tenemos lepra, que estamos llagados, hemos de gritar: ¡Madre! Y la protección de nuestra Madre es como un beso en las heridas, que nos alcanza la curación.

Más pensamientos de San Josemaría.

LA GRACIA del Viernes 5 de Octubre de 2018

Ante las cosas que no podemos entender lo más sabio es no paralizarnos por el miedo y la desconfianza sino avanzar por el camino de la confianza y de la obediencia a Dios.

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¿En qué consiste exactamente el pecado de presunción?

La presunción parece entrañar intemperancia en el esperar. Ahora bien, el objeto de la esperanza es el bien arduo posible. Mas para el hombre algo es posible de dos maneras: por el propio esfuerzo o por el poder exclusivo de Dios. Sobre cada una de esas maneras de esperar se puede incurrir en presunción por intemperancia. Hay, en efecto, presunción en la esperanza que induce a uno a confiar en sus propias fuerzas, cuando tiende a algo como posible, pero que está por encima de su capacidad personal, como lo expresan estas palabras: Humillas a quienes presumen de sí (Jdt 6,15). Esta presunción se opone a la magnanimidad, que impone la moderación en esta esperanza.

Hay también presunción por intemperancia en la esperanza fundada en el poder divino cuando se tiende a un bien que se considera posible mediante el poder y misericordia divinos, pero que no lo es; es el caso de quien, sin penitencia, quiere obtener el perdón, o la gloria sin los méritos. Esta presunción es, propiamente hablando, una especie de pecado contra el Espíritu Santo. Efectivamente, con este tipo de presunción queda rechazada o despreciada la ayuda de El, por la que el hombre se aparta del pecado. (S. Th., II-II, q.21, a.1, resp.)


[Estos fragmentos han sido tomados de la Suma Teológica de Santo Tomás, en la segunda sección de la segunda parte. Pueden leerse en orden los fragmentos publicados haciendo clic aquí.]

LA GRACIA del Jueves 7 de Diciembre de 2017

Conocer a Dios, sus promesas, lo que tiene preparado para nosotros, saber que el Señor es nuestro guía, nos lleva a confiar en Él y renovar nuestra vida con verdadera obediencia.

https://youtu.be/vZFU-iHC8Fs

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¿Cómo se construye confianza?

Fray, ¿Qué dirías ante esta pregunta : cómo se construye la confianza? — L.V.

* * *

Quizás lo mejor es partir de una base: lo primero que hacemos al llegar a esta vida–y tampoco es que tengamos otra opción–lo primero es siempre CONFIAR. La condición de necesidad, en realidad, de absoluta indigencia, del bebé sólo deja la opción de entregarse confiadamente a sus padres, y en particular, a la mamá. Esa confianza inicial es la que va a establecer los códigos iniciales y básicos de comunicación entre madre e hijo: en el intercambio de cariño y cuidado, el bebé descubre progresivamente, junto con los bienes recibidos, el sentido del lenguaje hablado. Y así se inicia su sentido sobre lo que es bueno y lo que es malo. No es extraño entonces que Jesús nos haya dicho que tenemos que ser “como niños” para entrar en el Reino de los Cielos (Mateo 18,3) : el modelo de nuestra relación con Dios ha de estar marcado por una confianza sin restricciones.

Observemos que lo que da origen a la confianza, a más largo plazo, es el encuentro entre una necesidad y una ayuda oportuna y sin engaño. Dicho de otro modo: es la combinación de bondad y verdad. Cuando recibimos algo bueno, y cuando vemos que hay transparencia y en este sentido verdad en la intención de quien lo da, sentimos que podemos confiar un poco más en esa persona. No es un proceso instantáneo ni automático: es algo que toma tiempo, perseverancia, coherencia interna. Pero sobre todo: es algo que se puede lograr.

Por la misma complejidad y duración del proceso de creación de confianza uno ve qué fácil es destruir lo que con tanto esfuerzo se ha conseguido. Cuando lo que uno recibe no es bondad sino daño, por ejemplo en forma de traición, o cuando uno descubre que no hay verdad sino falsas intenciones, la confianza se agrieta rápidamente. Reconstruirla tardará todavía más tiempo. Y sin embargo también esto es posible.

Una breve palabra sobre la confianza en sí mismo. Es una expresión que hay que saber entender. Tener conciencia humilde, responsable y agradecida de los dones y talentos que uno posee es cosa muy buena. Si por el contrario, llamamos “confianza en uno mismo” a una especie de vanidad, arrogancia, o soberbia enceguecida que niega las inmensas deudas que tenemos con Dios, con nuestros progenitores y maestros, y con la sociedad en general, para instalar un egoísmo craso, esa supuesta confianza es un pretexto que no merece respeto.

La confianza en sí mismo parte de reconocer con VERDAD el BIEN que uno está posibilitado y en cierto sentido obligado a buscar, no como exigencia externa sino como llamado interno, que ciertamente tiende a la plenitud de la realización personal, también de cara a la sociedad. También aquí son la verdad y la bondad las que han de salir a luz y dar pleno fruto.

LA GRACIA del Viernes 20 de Octubre de 2017

Jesús quiere que nuestro motor no sea el miedo sino la confianza absoluta en Papá Dios que nos ha mostrado su amor, manifestado en la cruz de su Hijo.

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LA GRACIA del Domingo 13 de Agosto de 2017

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO, CICLO A

Ante lo inesperado refugiate y confía plenamente en el Señor y ante una tentación que tiene fuerza no te separes de Él, no dejes que el miedo entre a tu vida.

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LA GRACIA del Lunes 17 de Julio de 2017

¿Qué decides? ¿Ir detrás de una falsa solidez y perder tu vida o ir detrás de Aquel que es la verdadera roca y encontrar tu vida?.

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Aprender del amor de Cristo

(1) El amor se deja interrumpir; (2) Sólo hay una condición para interceder, que es como “interrumpir” a Cristo: hay que tener plena fe en Él; (3) El Evangelio nos hace vencer todo asco.

Razones para la confianza

Razones para la confianza: “El Señor está conmigo como fuerte soldado,” nos enseña Jeremías. “No hay comparación entre el delito y el don,” predica San Pablo. Y Jesucristo promete: “Si alguno se pone de mi parte ante los hombres, yo me pondré de su lastre ante mi Padre.”